Era de noche, me encontraba descansando sobre la escalera del patio, contemplando las estrellas, cuando la paz se vio alterada nuevamente por el ataque alienígena, esta vez enviaba meteoritos contra la tierra, si no fuera por su peligrosidad, que hermoso que sería poder contemplarlos toda la noche. Me dirijo hacia mi cuartel general, donde recibo ordenes de crear el escudo protector, pronuncio las palabras mágicas y una gran barrera de defensa se levanta sobre la ciudad, ya son 31 noches seguidas en las cuales debo crear el escudo, ya estoy agotada, solo espero poder resistir hasta que el ataque finalice.
Transcurren las horas y sobre mi cabeza puedo observar la batalla aérea entre mi pueblo y los invasores, sus naves enormes y blancas parecen ser invencibles, mientras que nuestras pequeñas naves y hechizos mágicos parecen no alcanzar para detenerlas, solo espero que Eric se encuentre bien, después de tanto tiempo juntos vagando por las dimensiones, no sabría que hacer si algo le pasara. Llega el amanecer y la batalla parece apaciguarse, las grandes naves alienígenas comienzan a alejarse, pero la lluvia de meteoritos continua e incluso pareciera que se incrementa, poco falta para alcanzar mi limite, cuando siento que me desvanezco, Eric llega y me remplaza en la creación de la barrera, mi corazón salta de alegría al ver que se encuentra bien. Poco tiempo después la lluvia de meteoritos termina y al fin puedo abrazarlo.
El día transcurre con normalidad, llega el momento de descansar, me acuesto y me duermo en un profundo sueño, gran sorpresa me llevo cuando al despertar me doy cuenta que otra vez me encuentro en otra dimensión, en otro tiempo…