Ya termino el primer mes del año, lleno de incertidumbre y sombras, sin saber que hacer de mi futuro; un futuro que hasta hace poco se veía claro y seguro que casi lo podía tocar. Ahora ese futuro se vuelve incierto y oscuro, ya no tengo la seguridad de saber que va a pasar el día de mañana cuando me reciba. Ya no tengo “el futuro asegurado” como siempre me decían todos los que me conocían porque iba a heredar el negocio familiar. Por primera vez en mi vida tengo las puertas abiertas para decidir que hacer con mi vida, pero siento que esta libertad ya llego tarde. Aún no sé que voy a hacer, por lo pronto tengo que esforzarme para recibirme y luego probablemente pase a engrosar la nómina de desempleo. Como bioquímica es muy difícil conseguir trabaja y más aún en un hospital.
Por un lado siento que todo esto que me esta pasando es culpa mía ( y de quien sino?) deje que manejarán mi vida como quisieron siempre ha sido así. No tuve el valor de luchar por lo que quería y me di por vencida muy pronto y por eso a hora estoy comenzando a pagar. Claro que soy culpable, no luche por mis sueños, tal vez porque nunca tuve bien en claro cuales eran mis sueños. Desde niña se me inculco que debía seguir los pasos de mi padre, debía estudiar lo mismo que él y luego reemplazarlo en el trabajo. No tenía otra opción, así que aquellos sueños de la niñez se quedaron ahí, siendo solo sueños, ilusiones.
Con tantas pálidas no tengo ganas de estudiar para preparar los finales, estoy tan cansada de no poder disfrutar de la vida, de nunca haberla disfrutado. Siento que cargo con un gran peso sobre mis espaldas, siento que soy una fracasada.