Desde que cuando tenía 9 años mi abuela me regalo mi primer diario personal, no ha pasado más de 2 días en el cual no escriba todo los que siento y vivo diariamente. De esta forma llevo años y años escribiendo mis sueños y vivencias. De vez en cuando me agarra la nostalgia, tomo uno de mis viejos diarios, que son desde cuadernos, agendas, hasta diarios escritos en la Pc. Cuando leo aquellas viejas páginas llenas de dibujos, fotos, colores, recuerdo mis experiencias pasadas, mis papelones, mis sueños, pero también aquellos errores del pasado. Hay 2 errores que cometí hace tiempo que nunca voy a perdonármelos. Y están relacionados con haber arruinado 2 amistades sinceras y verdaderas. La primera, fue una amistad que duró casi 3 años, era una chica muy buena, era mi mejor amiga, pero debido a mi bajo carácter por no decir ausencia de carácter, me deje influenciar por mi madre a quien no le caía bien esta chica y terminé alejándome de ella. Mi 2 gran error es una amistad que arruiné con una chica que iba a la misma secundaria que yo, era 1 año mayor que yo y vivíamos cerca, otra vez me deje influenciar pero esta vez por 2 chicas que yo realmente creía que eran mis amigas pero el tiempo se encargo de demostrar lo contrario. Eran personas manipuladoras, envidiosas y resentidas. Me deje envenenar por sus palabras y aleje a una chica con la que podía contar y confiar. De esta forma sellé mi destino, me quede sin amigas. Pero todo esto me ayudo a crecer. Cuando iba al secundario era una persona muy ingenua a quien todo el mundo le tomaba el pelo y de la cual se burlaban. Pensaba que todas las personas eran buenas y sinceras, por eso todo el mundo me usaba, era la típica boluda que le pasaba la tarea a todo el mundo, yo me mataba haciendo la tarea y luego se la pasaba a todo el que me la pedía, no sabía decir no. Lo más gracioso ocurría en la hora de literatura, teníamos que leer algún libro determinado como Hamlet, o Crónicas de una muerte anunciada, etc y luego escribir un ensayo, yo en mi casa escribía mi ensayo y al día siguiente siempre venía alguien a pedirme que le hiciera un ensayo y en los 15 minutos del recreo a veces escribía hasta 3 ensayos diferentes, cuando llegaba la hora de literatura y la profesora nos pedía que leyéramos los ensayos, aquellas personas a quienes yo les había escrito la tarea la leían lo más confiados y la profe les decía, muy buen ensayo, buenas reflexiones, excelentes conclusiones, a cada uno sin excepción les iba bien con lo que yo les había redactado, cuando llegaba mi turno de leer el ensayo, nunca estaba bien, o le faltaba más profundidad, o mejorar la redacción, y un largo etc. Me pregunto que hubiera pensado la profesora de saber que todos esos ensayos eran míos. Mi vida siempre fue así, y aún hoy creo que en cierta forma sigue siendo así.