1) no importa cuantas camas distintas y mullidas le hagas a tu gato, porque siempre elegirá la más cómoda: dormir arriba tuyo.
2) no importa cuantos juguetes le compres o le hagas a tu gato, porque siempre elegirá una linda caja vacía.
3) tu gato se pasa durmiendo todo el día hasta que vos decidís acostarte, en ese momento, él se levanta fresco como una lechuga con ganas de jugar con vos.
4) no importa que es lo que vos estés leyendo, nada es más importante que tu gato, y él te lo hará saber acostándose arriba del objeto de tu lectura
5) no importa cuanto agua puede tomar tu gato, siempre tiene lugar para más.
6) si tu gato rompe algo y no lo agarras in fraganti, luego no podrás culparlo, porque cuando lo encuentres estará con cara de “yo no fui”
7) un gato no pide, exige.
Conclusión:
Aquellas personas que dicen que no le gustan los gatos es porque:
1) nunca tuvieron uno
2) si tuvieron uno y se dieron cuenta lo demandantes que son los gatos, y decidieron que es más fácil tener un perro.
Pero la verdad es que yo no cambiaría a mis gatos por nada del mundo, porque son unos ositos de peluche para abrazar, besar y que te acompañan siempre.