Jueves, 01 de noviembre de 2007
ImagenRegreso del ?ngel
Escrito por Poldy Bird

Hace varios d?as que encuentro las cosas movidas.
Como si un leve viento hubiera paseado sus manos, suavemente, por cajones cerrados y papeles.
Pa?uelos desdoblados, como si despidieran a las l?grimas; barquitos de envoltorio de chocolatines ... que iban y ahora vuelven; relojes que caminan con las manos y transitan por el aire sus pies alegremente. M?sica que no sale de la radio, ni de los discos ni de la casetera ... m?sica que crece en las paredes y me envuelve.
Pulidos los colores resucitan. Qu? verdes son los verdes, qu? deslumbrante sol el amarillo, y ni un jacinto se atrever?a a cuestionar los azules que pujan por ah?, tan engre?dos.
Mis manos hacen cosas por su cuenta, sin que yo les ordene: descorren las cortinas, abren las ventanas, agitan campanitas de cer?mica volviendo loco el cuarto silencioso. Y cepillan mi pelo hasta hacerlo brillar como una estrella, y recogen hojas crujientes ca?das de los ?rboles de mayo.
Una gota de mar -aunque no creas- brota en la caracola, como un p?talo, y es m?s que un rumor el ruido de las olas que sale de su cuenco.
Han vuelto a perfumar las violetas dormidas adentro de las cartas.
Algo sucede.
Sucede adentro de mi casa y tambi?n en la ciudad: en los bares, en las calles, en las plazas.
Si salgo a caminar, el fr?o se espanta. Si me siento en un banco, aunque no lleve migas para darles, los gorriones se amontonan a mi lado, rozan con sus alitas mis hombros, mis zapatos, y tiemblan carcajadas en las ramas de los ?rboles mir?ndonos.
Como esa hamaca voy subiendo.
Como ese barrilete anaranjado de larga cola blanca voy remontando.
Algo sucede.
Creo que hasta hace un tiempo los cordones de las veredas me parec?an gigantes, y han vuelto, de repente, a estar abajo.
Soy yo la que va y viene, no son las cosas las que me empujan a ir y venir.
No me pongo a temblar cuando estoy sola, ni enciendo el televisor para ver rostros humanos y sentirme acompa?ada.
No me meto en el medio de la marea de gente para poder sentirme acompa?ada.
No enciendo un cigarrillo detr?s de otro para ocupar las manos, como si no supiera qu? hacer con ellas.
Me duele lo que duele: no me invento dolores.
N o me miro en, el espejo poniendo cara triste para tenerme l?stima.
Algo sucede.
Algo como una mano extendida, invisible, pero s? que es una mano y me aferro a ella y me saca del pozo.
No la veo, no, no s? a quien pertenece, tampoco es necesario que lo sepa. Una mano sin nombre ni apellido, de la que no podr?a jurar que es grande o peque?a, huesuda o suave ... lo ?nico que percibo claramente es su calor, su vibraci?n humana.
Esa mano es de ella, de ?l, es tuya ... ? No es acaso tu mano?
Mira tu mano, ? no ves mi mano aferr?ndose a ella?
?Podr?as decir que no? ?Podr?as afirmar que no, segura de no equivocarte?
Esa mano tira de m?, me arranca de la sombra, me permite salir del precipicio, me lleva hasta el camino: miro a ambos lados ... Todo est? all?: est?n los huertos, los jardines, el cielo abierto, ?lamos ya desnudos a esta altura del a?o, un roble al que sus hojas le dan el fuego rojo, desvergonzado, del oto?o que llega.
Tambi?n hay cantos: grillos, ranas, aves, zumbidos de doradas abejas, el silbato del tren ...
y hay olores que caen en el cuerpo como pedradas de momentos pasados y recuerdos.
Todo eso estaba en su lugar. Solamente que yo no lo ve?a. Me lo estaba olvidando.
Me lo estaba salteando.
y era como si me faltaran los pedazos, como si se me hubieran quebrado las ra?ces, como si solamente el dolor hubiese tenido consistencia para corporizarse como ?nica realidad.
Por eso te confieso: algo sucede.
Hace varios d?as que encuentro las cosas movidas.
Como si alguien a quien yo le intereso verdaderamente estuviera revis?ndolo todo, no por curiosidad, sino para enterarse de lo que ha sucedido en mucho tiempo, de cu?nto habr? cambiado, de cu?nto habr? sufrido, de qu? poco he so?ado, vivido, buscado, descubierto ...
Alguien que conoci? a la ni?a aquella que fui, que sepult?, que hoy vuelvo a ser ... que aprieto entre mis brazos, pobrecita, olvidada, descuidada, abandonada ni?a hu?rfana y llorona ...
Alguien a quien no s? muy bi?n en qu? momento ech? de m?, le cerr? la puerta, le puse tranca a las ventanas, burletes a las hendijas para que no volviera, para que ni siquiera se acercara.
S? que ha vuelto, que est?. No lo veo, no es necesario verlo para saber que est?.
Lo reconozco porque las rosas reverencian su paso, y la luz hace chispas, y brillan las naranjas sobre la mesa oscura y puedo ver tranparentarse mi coraz?n a trav?s de la carne, ? y hasta. mi coraz?n parece iluminado!
Ha vuelto. Me hace volar. Ya no me siento sola ni angustiada.
-Ahora que est?s aqu?, no me abandones nunca. No me hagas caso si te echo... No vuelvas a dejarme sola, ?ngel de la Guarda.
y por un instante, diminuto, fugaz, imperceptible; me parece que veo, tambi?n, brillar sus alas.

Tags: angel. poldy bird, libro

Publicado por miakayuki2006 @ 17:01  | general
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Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 08 de septiembre de 2009 | 19:47
amoo ese libro Chica
Publicado por [email protected]
Martes, 02 de agosto de 2011 | 3:01

ME LO ACABAN DE RECOMENDAR Y PARECE BELLISIMO! VOY A LEERLO ME ENCANTOOOO!! SALUDOS

Publicado por [email protected]
Martes, 02 de agosto de 2011 | 3:02

ME LO ACABAN DE RECOMENDAR Y PARECE BELLISIMO! VOY A LEERLO ME ENCANTOOOO!! SALUDOS

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