Parece que el destino me persigue. Llegó el fin de semana,
pero no llegó solo.
Vino acompañado de la gripe. Esa odiosa y molesta gripe,
donde la cabeza se te parte al medio y
la garganta parece lija. Estoy tomando de todo para evitar que empeoré. Los famosos
sobrecitos.
El té con miel, aspirina y limón. Y todo cuanto se me ocurre.
No valla a ser que caiga en cama.