Lunes, 02 de junio de 2008

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (ojala Rowling me lo regalará. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.

Los pensamientos van entre comillas.

Pareja: Severus Snape y Selena

Capítulo 4: Conociendo una parte del pasado.

Luego de haber ayudado al profesor Snape, a preparar la poción multijugos para los alumnos de sexto año. Selena debía pasar dos horas con la profesora McGonagall, quien consideraba que la niña debía tener conocimientos mínimos del mundo mágico. Hacía dos semanas que concurría a esas “clases”. hasta ahora, lo único que había aprendido era sobre la historia del colegio y de sus fundadores.

Pero para esa tarde, Minerva McGonagall, le tenía una sorpresa.

─ Señorita Selena, hoy voy hablarle acerca de los magos que han extraviado su camino. Aquellos que adoran las artes oscuras.─

“Por fin, algo interesante.” Pensó la morocha.

─ El peor y más malvado, de todos los magos y de todos los tiempos ha sido “El Innombrable”. Sus seguidores son conocidos como Mortífagos. Muchos de ellos, terminaron en la prisión mágica de Azkaban, otros escaparon y algunos fueron indultados. Nadie sabe con certeza, que pasó con El-que-no-debe-ser-nombrado, luego de que asesinara a los padres de Harry Potter, el niño que vivió. Pero todos sabemos, que fue lo que El innombrable y sus mortífagos hicieron durante años. Violaciones, torturas, asesinato, de mujeres, niños y hombres. Nadie estaba a salvo, ni muggles ni magos. Eso fue hace unos 10 años.─ McGonagall miró a la niña, estaba muy pálida. Y continúo contándole cosas con mayor detalle, quería verdaderamente impresionar a la pequeña.

─ Nunca pensé, que alguien pudiera hacer algo así.─ exclamó Selena.

─ Señorita Selena, ¿usted sabe, por qué Snape no usa ropa de manga corta, ni siquiera en los días que ha hecho demasiado calor?─ preguntó la profesora.

La morocha se la quedo mirando. “ ¿Qué tendrá que ver el profesor Snape con todo esto?. “aunque pensándolo bien, nunca lo he visto usar mangas cortas.”

─ Ni idea.─

─ Los mortífagos tienen una marca en su brazo derecho. La marca tenebrosa. Severus Snape es un Mortífago y uno de los más allegado al Innombrable. Es un hombre peligroso.─

La morocha se quedo en shock. Su profesor favorito era … un Mortífago. Había violado, torturado y asesinado. “no … no puede ser.” “Es algo amargo, pero él … ¿no puede haber hecho algo así?.” ─ Profesora … ¿por qué entonces se le permite dar clases en este colegio?─

─ Porque convenció al director de que estaba arrepentido. Pero cuando lo conozcas más, te darás cuenta de que es una mala persona. Disfruta asustando y haciendo sentir mal a los alumnos.─ Minerva estaba convencida de que ahora la niña ya no se acercaría a Snape. El rostro de horror de la niña era una fuerte prueba. Pero aún tenía otra carta bajo la manga, que si la oportunidad se presentaba iba a utilizar. ─ Ya es hora de la cena.─ Ambas se dirigieron al Gran Salón.

“¿él no puede ser malo o sí? ¿y ahora que hago?”. Selena estaba muy confundida, entre lo que sentía y lo que pensaba a raíz de la información dada por la profesora. “bueno la apariencia del profesor … no es exactamente de alguien amable pero …”. Al entrar, Selena vio a Snape, como de costumbre sentado al lado del director. Desde su primer día en Hogwarts la pequeña se había sentado justo enfrente de Severus. Se sentía segura y tranquila cerca de ese hombre. Pero ahora era diferente, estaba algo asustada, más bien confundida. Por lo que decidió sentarse lo más lejos posible, al lado de Hagrid. Pero aún ahí podía verlo sentado en diagonal.

Tanto Severus como Dumbledore se sorprendieron del alejamiento de la niña. El director captó enseguida la mirada de satisfacción de Minerva y temió lo peor. “¿por qué estará tan pálida? pensaba Snape. ─ Albus, mañana la Señorita Selena va a ir al callejón Diagon, me preguntaba ¿sí podría ser yo, quien la acompañé?─

Un silencio reino en el Gran Salón. Varios de los profesores creyeron estar alucinando. ¿Severus Snape, se ofrecía voluntariamente para ayudar a la pequeña?

─ Claro que sí, mi muchacho, no veo porque no deberías acompañarla.─ dijo amablemente el director.

─ ¡Claro que NO!─ gritó enfurecida Minerva McGonagall. Era su oportunidad de utilizar la carta bajo su manga.

─ ¡¿disculpa?!- dijo Severus.

─ No serás tú quien la acompañe. Seré yo, ya es hora de poner las cosas en su lugar.─

─ ¿qué quieres decir?─ preguntó casi en un susurro Severus para llevarle la contra.

─ Eres una mala influencia para ella. Además, a ti no te agrada ningún alumno que no sea de tú casa. No es normal que pasen tanto tiempo juntos.─

─ Ella aún, no pertenece a ninguna casa. Y aunque perteneciera a Gryffindor, no veo porque no puedo ayudarla.─

Albus Dumbledore trataba de hacerse escuchar, pero cada uno de sus obstinados profesores no le prestaban atención.

─ en primer lugar, porque tú no querías saber nada con la niña. Sí mal no lo recuerdo, te enfureciste cuando Albus te pidió que fueras a notificar a sus padres. No dijiste “yo no trato con asqueroso muggles”. Y luego cuando echaron a la pequeña, protestabas diciendo “ahora tengo que ocuparme de resolver el asunto de esta mocosa desagradable.”─ le gritaba Minerva.

Severus estaba de piedra. No sabía que responder. Después de todo, lo que Minerva decía era la verdad. Él se había quejado de todo el asunto. Más por la costumbre de quejarse de todo, que porque verdaderamente sintiera desagrado por la niña. Pero su silencio lo condenó. En el momento que la miró, se dio cuenta. Abundantes lagrimas corrían por el rostro de Selena. El escuchar todo eso, le dolía mucho. Alguien a quien había tomado mucho cariño, realmente la detestaba. Y para colmo, era como una confirmación de lo que la profesora le había contado sobre ese hombre. Se levantó y salió corriendo del lugar, esquivando a varios de los adultos que querían consolarla.

─ ¡Minerva! Espero que estés satisfecha con el resultado.─ exclamó un muy enojado director. ─ Has lastimado a la niña y no a Severus, como supongo, habrá sido tú intención.─

─ yo, no me di cuenta, yo…─

─ Severus será mejor que hables con ella.─

─ Albus, yo … yo no sé que decirle.─

─ Solo se sincero. Sé tú mismo. La niña seguramente te escuchara.─

Selena lloraba desconsoladamente en su habitación, en los brazos de la profesora Sprout que la había seguido hasta allí.

─ Mi niña, ya no llores, te hará mal.─

─ él me odia.─ decía entre sollozos

─ Estoy segura de que el profesor Snape no te odia. Todo es por esa estupida rivalidad entre Gryffindor y Slytherin. ¿Tú lo quieres mucho, verdad?─

─ Sí … es como un amigo, pero él es … ─

Alguien golpeaba a la puerta. La mujer se acerco y la abrió. Allí de pie, más pálido de lo usual, estaba Severus. ─ ¿puedo hablar con ella?─

─ Veré si quiere hablarte.─

─ Selena, es el profesor Snape. ¿lo dejo pasar?─

─ ¡NO! No quiero verlo, no quiero hablarle.─ gritaba la niña entre llantos y casi sin poder respirar.

Severus no necesitaba que la mujer se lo dijera, no era bienvenido y se retiró. Segundos más tarde Madame Pomfrey llegó con una poción para tranquilizarla y que pudiera dormir. Sprout se quedaría toda la noche para cuidarla.

Por la mañana, la niña no quería levantarse. Intentando animarla, la profesora de herbología se ofreció a llevarla de compras. Pero Selena no quería salir, ni desayunar, ni nada. Se durmió nuevamente y la mujer se dirigió al Gran Salón. ─ No quiere levantarse. Tuvo pesadillas toda la noche.─ le comunico al resto de los profesores.

─ Iré hablar con ella más tarde ─ dijo Dumbledore ─ hay que arreglar este asunto rápidamente, o no volverá a confiar en las personas. Primero sus padres la echaron por ser diferente. Las personas que más deberían quererla y apoyarla la abandonaron. Luego encuentra en Severus, una persona en quien confiar y con quien se siente segura. Para luego pensar que no la quieren. Se debe sentir insegura, sola y asustada.─

─ Yo… yo voy a tratar de hablarle, Albus.─ expresó Severus ─ de verdad, no quiero perder su confianza.─

─ lo sé, Severus, lo sé… pero quizás tome tiempo que ella vuelva a confiar en ti, tal vez nunca lo haga.─ Sentenció el directo, mirando de forma reprochadora a la profesora McGonagall.

─ Lo siento, en verdad lo siento. No quería que esto pasará.─ Expresaba McGonagall, aunque en realidad no era sincera.

─ Me tiene sin cuidado lo que sientas ─ le respondió Severus ─ serías una magnifica Slytherin Minerva. Después de todo, solo un verdadero Slytherin lastimaría a una niña.

A media mañana el director fue a ver a la pequeña. Que aún lloraba en su habitación abrazada a su oso de peluche.

─ pequeña, no llores, todo saldrá bien. Severus te quiere. Lo que dijo Minerva no es verdad.─ le dijo Albus Dumbledore.

─ pero él no dijo nada y él es un ...─

─ Mi niña, el profesor Snape es una persona muy especial. Creo que ya te has dado cuenta de ello. Lo que él dice no siempre es lo que siente. No esta acostumbrado a expresar sus emociones.─ Selena ya no lloraba y miraba al director. El cual continúo diciendo ─ ¿le darás una oportunidad, al profesor Snape, para hablar contigo?─

La pequeña no estaba segura de que era en realidad lo que quería. Pero aceptó hablar con su profesor. Severus fue a pedirle consejo a la profesora Sprout, de cómo tratar la situación. Algo que a la mujer le sorprendió, pero lo aconsejo lo mejor que pudo.

Por la tarde, Severus golpeo la puerta de la habitación de la niña. Estaba nervioso, más nervioso que si tuviera que enfrentarse a Lord Voldemort después de haberle fallado. La pequeña significaba mucho para él, había confiado ciegamente en él y lo quería de verdad.

─ Entre ─ escucho la voz de la niña.

─ Permiso ─ dijo Severus ─ Yo … yo quería explicarle lo que sucedió anoche- yo en verdad …─

─ No … no se acerque ─ casi le grita la niña. El ver a ese hombre le recordó lo que la profesora McGonagall le había contado. Era un mortífago y se asustó.

Severus se paró en seco.

─ no quiero estar cerca de alguien como usted.─ le gritó la niña y salió corriendo de la habitación casi chocando con Minerva y el director. Quienes habían presenciado la escena. La mujer tenía cara de felicidad, parecía que fuera Navidad. ─ Minerva, ¿qué le has dicho a la niña?─ dijo la voz de Dumbledore detrás de ella.

─ La verdad por supuesto. Lo que es en verdad Severus Snape.─ le contestó la mujer.

─ ¿qué quieres decir? ¿qué es, lo que en verdad soy?─ dijo con una voz amenazante el profesor de pociones.

─ un mortífago ─ le gritó McGonagall. ─ Le he contado la historia de Tú Señor y de sus seguidores. Además el hecho de que ahora sabe lo que vos opinas de ella, pues … ─

Severus se puso tenso. “la niña jamás confiará en mí. Nunca volverá a querer estar cerca mió. No después de saber que soy un mortífago y de que la llamé mocosa desagradable.”

─ Minerva, ¿cómo has podido?─ exclamaba indignado el director.

─ Severus, debes hablar con ella, debes buscarla.─

─ No puedo. Ni siquiera me dejó que me acercara. No puedo culparla, después de todo. Durante toda mi vida he sido un monstruo y ahora lo sabe.─

─ Debes hablar con ella, si realmente te importa.─

─ Albus, claro que me importa. Pero no hay nada que yo pueda decirle o hacer, para que no me vea de esa forma.─

─ Así debió ser desde un principio ─ les dijo McGonagall.

─ Minerva voy a pedirte que no interfieras más entre esa niña y Severus.─ Exclamó enojado Dumbledore. La mujer se fue con expresión ofendida pero satisfecha. Ya no había vuelta atrás.

─ Habla con ella mañana. Cuando este descansada.─ le dijo Albus a Severus. ─ por ahora será mejor que esté con la señora Sprout.─

─ lo haré─ dijo el morocho.

A la hora de la cena ni la profesora Sprout, ni Selena y tampoco Severus estuvieron presentes. Snape estaba furioso y herido. Le dolió la reacción de la niña pero la entendía. Aún no estaba conciente cuanto afecto sentía por ella. Solo se calmo luego de arrojar y destruir varias de las cosas de su habitación. No tenía sueño y no sabía como iba a hablarle a Selena al día siguiente. Ya era casi la una de la mañana cuando sintió unos golpes en su puerta. “supongo que Albus vino para hablarme” Pero se sorprendió cuando la abrió y vio a la niña abrazada a un osito de peluche.

─ ¿Selena que haces aquí? Está haciendo mucho frío, vas a enfermarte.─

─ No puedo dormir. Yo …─

─ pasa. Es mejor que te acerques a la chimenea.─ el adulto la miraba perplejo. “¿por qué habrá venido conmigo? después de lo que ha pasado no creí que se acercara a mí nuevamente.”

─ Profesor Snape, ¿es verdad lo que me dijo la profesora McGonagall, sobre que usted es … un mortífago y … de que yo no le agrado?.

Severus se acercó a la niña y la cubrió con una manta. ─ Desafortunadamente, no puedo contradecirla sobre que fui un mortífago. He hecho cosas horribles y no puedo cambiarlo. Pero usted no me desagrada. ─

─ Entonces, usted … ¿ya no es malo?─

Severus se rió. No esperaba una pregunta así. ─ Yo no puedo contestarle. Usted deberá decidir si lo soy o no.─

─ yo … yo no creo que sea malo. Por lo menos, no conmigo.─ le dijo Selena tímidamente. ─ perdón por como lo traté hace un rato.─

─ Selena no tienes que disculparte, ya estoy acostumbrado a que la gente me trate así. Además dado lo que McGonagall te dijo, me lo merecía.─

Esta era la segunda vez que él la llamaba por su nombre sin el desagradable “señorita” que siempre le había parecido que él pronunciaba a modo de desprecio. ─ Pero no esta bien. En verdad lo siento.─

─ Gracias.─ le dijo Severus algo sonrojado por la actitud de la niña.─ ¿Usted también me perdona por como la llamé?─

─ No tengo porque hacerlo, usted no lo había dicho en serio. ¿me va a acompañar mañana?─

─ ¿Estás segura de que aún quieres ir conmigo?─

─ Sí, en verdad quiero ir con usted.─

─ Bien, entonces lo haré. Ahora será mejor que regreses a tu cama o no podrás levantarte. Vamos te acompaño.─ Salieron los dos rumbo a la habitación de la niña. Cuando subían las escaleras de piedra de las mazmorras, Selena casi se mata. Se tropezó con la manta con la que Severus la había tapado. Por suerte, él fue más rápido y la agarro entre sus brazos. ─Cuidado o vas a lastimarte.─

─ lo siento, me tropecé. La manta es muy grande.─

─ entonces te cargaré.─ la tomó entre sus brazos y la llevo hasta su cama.

─ Gracias.─ le dijo la pequeña y le dio un beso.

─ que duermas bien.─

─ Usted también.─ Selena estaba convencida de que ir hablar con Severus había sido lo correcto. Después de todo, ella sospechaba que ese hombre nunca decía lo que verdaderamente sentía. Y el director Dumbledore se lo había confirmado. El hecho de que hubiera sido un mortífago … “nadie es perfecto. Todos cometemos errores. Él verdaderamente esta arrepentido.” la niña se durmió felíz porque había recuperado a la persona en la que más confiaba y a la que más quería.

A la hora del desayuno, a Minerva casi le da un infarto. Selena no solo le hablaba a Severus sino que encima se había sentado entre él y Dumbledore. Ahora quien tenía cara de feliz cumpleaños era Albus. Severus le había contado sobre la visita nocturna de la niña. Al terminar el desayuno Severus le pregunta a la niña: ─ ¿lista? ¿ya nos vamos?─

─ Sí profesor.─ le respondió con una enorme sonrisa.

─ ¿Ir?─ dijo de pronto Minerva.

─ Selena y Severus irán al callejón Diagon, Minerva.─ le dijo seriamente Dumbledore.

Por fin había llegado el momento de que Selena tuviera su varita. Aquella ramita con la que siempre había estado soñando. Primero fueron a Gringots, el banco de los magos. Severus debía retirar algo de dinero de su cámara de seguridad y de la de Hogwarts. Luego fueron a comprar las túnicas, los libros, los ingredientes para pociones. Pararon en una dulcería, donde Severus le compró varios tipos de golosinas de chocolate a la niña. Selena adoraba el chocolate.

─ Selena ¿vas a querer comprar algún animal?─

─ no. Las ratas me dan asco, los sapos son resbalosos y para que me sirve una lechuza sino tengo a quien escribirle.─

A severus le sorprendió que supiera sobre el correo por lechuzas. Pero asumió que alguno de los otros profesores se lo habría contado. ─ Ahora solo falta tú varita.─ fueron a la tienda de Olivander. Estuvieron un poco más de media hora, hasta que por fin Selena tuvo su varita.

─ muy raro, muy raro.─ dijo el fabricante.

─ ¿por qué raro?─ preguntó la pequeña.

─ Madera de sauce, 24 cm y … núcleo de fibra del corazón de un dragón blanco. El único en su tipo. Una varita completamente inusual.─

Selena y Severus aún pensaban en la varita mientras caminaban por el callejón. Cuando un hombre rubio se acercó a saludar a la niña con mucha emoción.

─ Selena, que placer por fin puedo volver a verte.─ dijo Lucius Malfoy, ante la mirada de sorpresa y confusión de Severus.

Nota de la autora.

¿qué dirá Severus, al descubrir que su ex mentor mortífago conoce a la pequeña?

¿ por qué rayos Lucius esta tan interesado en Selena?

El próximo capítulo se llamará: “El beso robado”. (¿quién le robará el beso a quien?)


Tags: severus snape, fics, drama, romance, harry potter

Publicado por miakayuki2006 @ 18:12  | Sele y Sevi vers 1
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