Hace mucho que tengo el blog abandonado, la razón: no tengo muchas cosas que contar. El cuatrimestre pasado curse por fin fisiopato y ahora estoy cursando mis dos últimas materias de la carrera, (ya era hora!!). Por ahora, el panorama se presenta bastante tranqui a comparación de lo que han sido los años anteriores. Los laboratorios: el que más me ha gustado a sido el de toxicología. Los finales: hay andan colgados, me quedan por rendir cuatro más estos dos si curso las materias. Voy a tratar durante este cuatrimestre de rendir por lo menos dos, así la carga se hace menor, ya veremos que hago.
El resto de las cosas: nunca cambian, tal vez por eso es que no he tenido muchas ganas de hacer nada. hay días que me levantó tratando de ser positiva y otras veces me siento demasiado mal (desafortunadamente esos son los días que predominan.)
Hace poco descargue el libro “El secreto”, había escuchado hablar mucho sobre el y sentí curiosidad para ver de que se trataba. Básicamente el libro dice que todo lo que nos pasa es culpa nuestra, porque nosotros atraemos las cosas por nuestros pensamientos. En resumen: soy infeliz, porque lo pienso, y de ese modo solo atraigo cosas negativas a mi vida. ¿Quién sabe? Tal vez tenga razón, pero es difícil cambiar el modo de ver las cosas. Uno puede pensar que no tiene amigos pero siempre hay una forma de comprobarlo. En mi caso sé que no tengo amigos, ¿cómo lo sé? Porque no puedo hablar con nadie acerca de lo que siento, ninguna de las personas que tengo cerca me conocen realmente. Solo tengo conocidos no amigos, y es una gran diferencia.
A esta altura mi único deseo es el que pienso cada noche cuando me voy a dormir: “espero que mañana ya no despierte” sería lo mejor, no más tristeza, no más soledad, no más nada.
, pero, aunque en mi vida las cosas no cambiaron mucho, cambié mi manera de ver las cosas. Sé que en gran parte lo que me suceda es producto de mi manera de ser, o sea, culpa mía y me acepto como soy. Eso me deja más tranquilo, y ahora sòlo me enojo por lo que me hace mal y no es culpa mía sino de otros, y que me provoca impotencia. Creo que siendo sincero con vos mismo y descubriendo el por qué de las cosas, te ayudás a aceptar lo que no podés cambiar y y a cambiar lo que necesite ser cambiado. Para mí todo pasa por averiguar en nuestro interior por qué realmente somos como somos, siempre siendo sinceros con nosotros mismos. Esto me ayudó a tener las cosas más en claro. Mi consejo sería que seas sincera con vos misma, después de todo, nadie más sabe lo que pensás.