Martes, 16 de septiembre de 2008
 

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (ojala Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.

Los pensamientos van entre comillas.

Pareja principal: Severus Snape y Selena.

Capítulo 6. Slytherin y Pociones.

Pasaron algunos segundos antes de que el sombrero seleccionador gritará a todo pulmón …

─ Gryffindor.─ Para alegría de los niños de esa casa y McGonagall, pero para tristeza de Selena y Severus. Cuando se dirigió hacia su mesa, la pequeña volteo a ver al profesor de pociones, él cual la miraba con un especie de triste sonrisa en su rostro.

Se sentó entre Neville y Fred, recibiendo el saludo de bienvenida de todos sus nuevos compañeros. Una vez terminada la selección y luego de unas palabras del director, comenzó el banquete. La charla era muy amena, al principio sobre los fantasmas, los profesores, etc. Pero al cabo de un rato, todos hablaban de sus familias. Varios eran hijos mitad de padres muggles, mitad padres magos. Otros provenían de familias de muggles y unos pocos de familia de magos. Selena se sentía muy triste, no quería pensar en su familia. Al terminar el postre y nuevas palabras del director se dirigieron a la torre Gryffindor para dormir. La morocha estaba agradecida, solo quería dormir y no pensar en nada más.

A la mañana siguiente tuvieron sus primeras clases, encantamientos y transformaciones. Selena quería ir a saludar y pasar un rato con el profesor Snape, después de todo no tuvo oportunidad de hablar con él en casi dos días. Después del almuerzo tenía una hora libre, sus compañeros se fueron a su sala común, mientras que ella fue al despacho del profesor.

─ Entre.─ dijo la voz de Snape.

─ Permiso profesor.─

─ ¡Selena! Pasa, ¿sucede algo malo?─

─ No, nada, solo … quería saludarlo.─ dijo tímidamente y algo sonrojada.

─ ¿Cómo estuvo el viaje? ¿qué tal tú primer día de clases?─ Él también, tenía muchas ganas de verla y saber como le estaba yendo a la niña.

Por un segundo, ella recordó el beso de Lucius, pero no se animaba a contárselo.

─ El viaje fue genial, aunque bastante largo, conocí a varios de mis nuevos compañeros. Hoy tuve encantamientos y trasformaciones, solo la clase de la profesora McGonagall me resultó un poco complicada.─ dijo apenada la pequeña.

─ No te preocupes por ello. Es normal que la primera vez las cosas no salgan bien. Pero si sigues teniendo problemas te puedo ayudar … si tu quieres.─

─ ¿entonces puedo venir si tengo dudas con las otras materias?─

─ Claro que sí. Te he dicho que siempre puedes contar conmigo.─

La niña se acercó y lo abrazó, para sorpresa del adulto que sentía un remolino de emociones cada vez que Selena le demostraba su cariño.

─ De seguro, ya te habrán comentado algo … acerca de mí …─ dijo un tanto curioso y preocupado de cómo podrían influenciar sus nuevos compañeros a la niña que tenía abrazada.

─ nno, no han dicho nada.─ mintió, todos en Gryffindor ya le habían hablado pestes de Snape, su total imparcialidad, sus castigos injusto, sus desagradables comentarios, y bla, bla, bla. Pero ella no quería decírselo y tampoco les daba importancia. Estuvieron un largo rato hablando, hasta que Selena tuvo que ir a la clase de Herbología.

El día siguiente, definitivamente sería muy interesante. La primer clase era pociones. Al entrar al aula los Gryffindor se sentaron todos de un lado y los Slytherin del otro. Segundos más tarde y azotando la puerta, entró Severus. Más serio de lo normal, con una mirada fría e intimidante, largo un discurso sobre el arte de hacer pociones, ni siquiera las moscas se atrevían a zumbar ante su presencia. Luego se dirijo a Harry Potter para hacerle unas preguntas. La niña tuvo la sensación, que era una especie de interrogatorio. El pobre chico no tenía ni idea de que le estaban hablando. Por otro lado la morocha sabía las respuestas, solo porque estuvo casi dos meses ayudando al profesor. Sin embargo, no se atrevía a levantar la mano. Snape verdaderamente estaba comportándose tan desagradablemente como le habían dicho. Tras pasar lista, armó grupo de dos, pero ambas casas eran impar. Tradicionalmente habría armado un equipo de tres en cada lado, pero esta vez no sería así …

─ Señorita Thomas, usted trabajará con el Señor Zabini, recoja sus cosas y siéntese con él, del lado de Slytherin.

Sus compañeros leones la miraron preocupados. Todos conocían la historia de la niña y se preguntaban si esto no era una forma de atormentarla. Después de todo, nadie en su sano juicio pondría una niña Gryffindor, hija de muggles, con un Slytherin.

Zabini por otro lado estaba que echaba fuego. ─ No puedo creerlo. Tengo que trabajar con una sangre sucia. Tú eres peor que los sangre sucia, a ti, hasta tus padres te rechazaron. ¡OH! Sí yo lo sé, mi padre es un distinguido funcionario del ministerio, y me contó sobre vos.─

Selena lo miraba con los ojos llorosos, el muchacho supo como lastimarla. Sus compañeros de casa escucharon el horrible comentario y estaban a punto de intervenir cuando el profesor los puso a trabajar.

─ Hoy prepararan una poción curadora de furúnculos, el trabajo será individual. Al terminar la clase quiero una muestra de cada uno sobre mi escritorio. Comiencen.─

Severus no escuchó lo que Zabini le dijo a la morocha, cuando se acercó al lugar de la niña, ella bajo la mirada para que no la viera llorar.

Trabajaban en silencio cuando notó que el muchacho iba agregar un ingrediente equivocado. Estuvo a punto de no decirle nada, pero al final lo previno. ─ Tienes que agregarle patas de escarabajo, no de araña.─

─ ¡Cállate! Tú no sabes nada, no te atrevas a hablarme.─ instantes después el caldero estaba derritiéndose. Snape se acercó velozmente, hizo desaparecer la poción y le ordenó que comenzara de nuevo.

Mientras, los demás Gryffindors pasaban apuros. Al parecer ninguno tenía talento para pociones, todos trabajaban mal según la opinión del profesor. Al terminar la clase habían perdido varios puntos y Severus llamó a la niña.

─ Señorita Thomas, quédese unos minutos, tengo que hablar con usted.─

Cuando todos se fueron, él dijo: ─ ¿te gustó la clase?─

Ella lo miró, quería decirle lo mal que lo pasó pero no se animo. No deseaba que él pensara que comenzaba a tener prejuicios contra la casa a la que él representaba. Tratando de sonar lo más natural posible y aguantándose las ganas de llorar le respondió con una sonrisa fingida

─ Me resultó fácil.─

─ Claro que sí, ya has practicado mucho conmigo. ¿Tuviste algún problema con el Señor Zabini?─

─ No, ninguno.─

─ Bien, entonces podrás seguir trabajando con él. Recuerda que sí necesitas algo puedes decírmelo.

Selena se despidió con un frío ─ Hasta luego.─ y se fue a su sala común.

“¿En realidad no habrá pasado nada?” pensaba confundido Snape. “Ayer me abrazó y hoy solo me dice “hasta luego”. Tal vez debí dejarla con los otros Gryffindors.”

Sin ánimos de hablar, la pequeña subió hasta su habitación y se acostó a dormir. Ni siquiera fue almorzar, a pesar de los insistentes llamados de Hermione. El profesor de pociones recorrió con la mirada la mesa de los leones, al no ver a la pequeña, supo que algo no andaba bien. “ ¿Y que esperabas? ¿cómo se te ocurrió ponerla con alguien de tu casa? ¿quién sabe que le habrá dicho ese muchacho?” decía su entrometida conciencia.

Por la tarde Selena fue a la aburrida clase de Historia de la magia. Luego se junto con Hermione en la biblioteca para hacer la tarea. Al terminar era la hora de la cena. En el Gran Salón en ningún momento dirigió su mirada a la mesa de profesores. El resto de la semana continuó de la misma forma. En ningún momento miró a su profesor ni fue a visitarlo. Algo que obviamente, no pasó por alto el morocho.

El viernes por la mañana, nuevamente tenía clases de pociones. Sin más remedio se sentó junto a Zabini. El muchacho la miró pero no le dijo nada. Al entrar al aula Severus vio a la niña con la intención de que ella le devolviera la mirada pero no fue así. “Ya comenzó a dejarme de lado.” Esa era la conclusión a la que había llegado Snape, la niña era una Gryffindor y a ellos no le agradaban los Slytherin y siendo él el jefe de esa casa seguramente era el más odiado.

─ Hoy trabajaran en equipos. Deben preparar “Sinfonía de Sueños”, estas son las instrucciones.─ Movió su varita y aparecieron escritas sobre el pizarrón.─ Comiencen.─ Se sentó en su escritorio mirando a la niña.

Selena y Zabini trabajaban sin hablarse. El niño varias veces evitó mirarla. Por alguna extraña razón se sintió mal después de haberla hecho llorar. “¿Qué diablos me pasa? Nunca me importo nadie. Siempre fue divertido fastidiar y hacer llorar a los demás. ¿Por qué me siento así?”. Esto es lo que estuvo pensando desde que la se dio cuenta de que la hizo llorar. De alguna forma la morocha lograba afectar a las personas que la rodeaban. No era algo que hacía conscientemente, simplemente la gente sentía distintas emociones cerca de ella. La pequeña era como una luz calida que reconfortaba y por eso rápidamente se ganó el cariño de sus compañeros de casa. Más importante, era el hecho de que Snape, se comportaba con ella sin la necesidad de usar la mascara fría y sarcástica que le presentaba al resto de las personas.

Blaise no estaba concentrado en lo que hacia. Más de una vez estuvo apunto de cortarse, mientras rebanaba raíces de asfódelo. No podía aguantar más, tenía que decirlo.

─ Lo … siento.─

Selena lo miró sin entender. Entonces el muchacho volvió a decir ─ Lo siento, lamento haberte hecho llorar, perdón.─ “Ya esta, se lo dije”. Y la molesta piedra que sentía en su estómago desapareció. La morocha lo miraba perpleja, no esperaba que él fuese a disculparse. ─ Esta bien, no te preocupes.─ le contestó y sonrió. A partir de ese momento siguieron trabajando juntos pero esta vez se hablaban. Mientras Neville logró que el caldero con el que trabajaba junto a Seamus estallará. Ambos quedaron cubiertos por la poción que los estaba quemando.

─ ¡IDIOTA!─ Bramo Snape.─ Vallan a la enfermería. Diez puntos menos para Gryffindor por cada uno por su incompetencia. ¡LARGO!─

Ambos niños salieron corriendo. Otra demostración de su mal genio que lo dejaba aún más mal parado frente a la niña. ─ Cuando terminen, dejen una muestra en mi escritorio, identificando correctamente a quienes pertenecen o no la calificaré.─

Segundos después sonaba la campana que daba por terminada la clase. Rápidamente los alumnos salieron del lugar, a ninguno le agradaba la idea de estar más tiempo del necesario con ese hombre. Mientras el profesor estaba de espalda a su escritorio fingiendo revisar el armario de pociones, para controlar su mal humor. El cual había crecido en proporciones astronómicas durante los últimos días. Por unos instantes tuvo la esperanza de que Selena se quedará un rato con él, pero obviamente no era así, a juzgar por el silencio del lugar. “En verdad la extraño, no lo puedo creer, pero la extraño.” Pensaba apoyando su cabeza sobre uno de los estantes del armario. Cuando sintió que algo le jalaba la túnica, rápidamente se dio vuelta para ver quien se atrevía a molestarlo.

─ Profesor ¿se encuentra bien?─ le dijo Selena muy preocupada. Nunca lo había visto con una actitud tan afligida.

─ Estoy bien, no es nada. ¿ Por qué has estado evitándome?─ Preguntó sin darse cuenta.

─ ¿Estás enojada conmigo?─

─ No estoy enojada. Es solo que … ─ la niña no pudo evitarlo y le contó todo. Lo que ocurrió con Zabini la clase pasada, rápidamente le aclaró que el muchacho se disculpo cuando notó que Severus volvía a poner cara de furia. También le dijo lo mal que se sintió durante el banquete de bienvenida cuando todos hablaban de sus familias. Selena se sorprendió cuando el hombre se acerco y la abrazó. Trataba de transmitirle en ese abrazo todo lo que sentía y no le decía en palabras. Durante el fin de semana pasaron casi todo el tiempo juntos. Él la ayudo con la tarea y luego hablaron de varias cosas.

Casi a fines de octubre, una lechuza gris le entregó una carta a la niña a la hora del desayuno.

Severus se dio cuento y rápidamente se dirigió hacia ella. “Si es de Lucius … voy a matarlo.”

─ Señorita Thomas, ¿sé puede saber de quien es, esa carta?─

La morocha lo miró, no entendía porque su profesor estaba tan molesto.─ Es de Hagrid, hoy me escribió él.─

─ ¿Hagrid?─

─ Sí, me invito a tomar el té a la tarde. ¿Sucede algo malo?─

─ No, nada. Cinco puntos menos para Gryffindor.─ le dijo Severus a los gemelos Weasley que estaban sentados frente a la niña y se reían de su actitud. Regresó a la mesa de los profesores refunfuñando.

─ ¿qué sucede, Severus?─ preguntó la Señora Sprout.

─ Hagrid, le escribió una carta a la niña.─

─ ¡Oh! Sí, hoy le tocaba a él.─

─ ¿le tocaba a él?─

─ Sí, como Selena no recibía correspondencia durante el desayuno, se la veía bastante triste. Así que algunos de nosotros nos turnamos para escribirle algunas líneas e invitarla a pasar la tarde.─

─ ¿Por qué no me dijeron nada?─

─ Bueno … como ella ahora esta en Gryffindor … no pensamos que querrías participar.─

El 31, el gran salón fue decorado para Hallowen, pero la celebración fue interrumpida por un troll. Días más tarde Selena notó que su profesor rengueaba. Pero al preguntarle, él dijó que no le pasaba nada. Esa noche, ella escucha una conversación entre el trío de Gryffindor. Harry, asegura que vio la pierna de Snape sangrando y que el conserje lo estaba curando. “Entonces, sí esta herido”. Espero a que todos se fueran a dormir, para ir a verlo. No le importaba si la encontraban fuera de la cama tan tarde o si la castigaban. Tenía que asegurarse de que su profesor en verdad estuviera bien. Salió sigilosa de la torre hacia las mazmorras. Al llegar a las escaleras del primer piso, fue sorprendida por Peeves. Le arrojó un balde de agua fría. Antes de que pudiera decirle algo a ese desagradable bromista, una voz furiosa retumbó en el lugar…

─ Asqueroso duende de pacotilla, ¿cómo te atreves? Lo lamentaras cuando se lo diga al Barón Sanguinario.─

Peeves desapareció antes de que el fantasma de Slytherin llegara.

─ ¿Qué haces fuera de tú cama a estas horas?─ le dijo Severus a la niña mientras le aplicaba un hechizo secador.

─ Quería verlo, escuche que en verdad estaba herido en la pierna y yo … estoy preocupada por usted.─

─ Te he dicho que estoy bien. No deberías preocuparte por mí, soy adulto y se cuidarme. Sabes que has roto las reglas, debería castigarte y quitarle puntos a tu casa.─ Le dijo con la mirada más fría y seria que pudo poner. El que ella se preocupará por él, en verdad le había tocado el corazón.

─ ¿Cuál es mi castigo?─

─ Mañana tendrás que ayudarme en el aula de pociones después de clases. Vamos te llevaré hasta tu sala común.─

“¿Castigo? Sí como no, para mí no es un castigo y sé que para él tampoco. Ni siquiera me saco puntos.” De hecho, jamás le quitó puntos, incluso más de una vez se los había dado. Era la única en Gryffindor que recibía puntos de parte de Snape.

En el partido de Quidditch entre Gryffindor ySlytherin, Harry Potter tuvo problemas con su escoba. Hermione le aseguraba a Selena que Snape era el responsable. Pero la morocha defendía a muerte al profesor de pociones. El resultado: las dos niñas dejaron de hablarse.

Las vacaciones de Navidad trajeron un respiro a los alumnos después de tantas tareas. Selena se quedó sola en el dormitorio porque las otras chicas regresaron con sus familias. Se levantó temprano el primer día de las vacaciones cuando con un estruendo un elfo domestico apareció en la habitación …

Nota de la autora.

¿Quién es el elfo?

¿cómo pasará la Navidad Selena?

El próximo capítulo se llamará: Una mágica navidad.


Tags: fics, Snape, Drama, amor

Publicado por miakayuki2006 @ 11:56  | Sele y Sevi vers 1
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