Jueves, 18 de septiembre de 2008
 

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (ojala Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.

Los pensamientos van entre comillas.

Pareja principal: Severus Snape y Selena.

Capítulo 7: Una mágica Navidad.

─ ¿Quién eres? No eres un elfo de Hogwarts ¿verdad?─ preguntó la niña al recién llegado. Conocía a los elfos porque el profesor Gricks le habló sobre ellos. Varias veces los vio en la cocina cuando fue junto a la profesora Sprout, allí los elfos usaban bonitos uniformes con el emblema del colegio. Mientras que la criatura que estaba frente a ella llevaba puesta una funda de almohada muy sucia y raída.

─ No, Señorita, me llamo Dobby, sirvo a la familia Malfoy.─

─ ¿A los Malfoy?─

─ Sí, señorita, mi amo me ordenó que viniera a buscarla, él quiere verla.─

─ Yo no tengo permiso para salir del colegio, ¿por qué Lucius quiere verme?─

─ Mi amo me ordenó que la llevara con él.─

No estaba segura de ir a verlo, después de lo que le contaron Minerva y Severus sobre ese hombre, había quedado espantada de por vida. Aún así, en su interior, una vocecita le decía que fuera, que todo estaría bien. También estaba preocupada por el elfo, “¿quien sabe lo que le hará si no voy?”.Tomó la mano de Dobby y se desvanecieron. Llegaron a una enorme habitación con paredes y piso de mármol, frente a ella había una enorme cama con dosel de cortinas de seda roja.

─ Amo, traje a la niña, traje a la niña.─

─ ¡LARGATE! ─ gritó Lucius detrás de ella, al mismo tiempo que la abrazaba.─ Selena … Selena.─ repetía una y otra vez. Abrazándola tan fuerte que apenas la dejaba respirar.

─ ¡¿Lucius?!─

─ Mi amor, por favor perdóname, por favor. No debí besarte, aún eres muy pequeña.─ le decía mientras la giraba para verla a la cara.

─ yo … ¿dónde estamos?─ preguntó la morocha, sin saber que otra cosa decir ante las declaraciones de ese hombre.

─ Estás en mi casa. No te preocupes, mi familia no esta aquí. Por favor perdóname.─

Selena colocó su mano sobre el rostro de Malfoy acariciándole la mejilla. ─ Esta bien, tranquilo.─

─ No debí apurarte, pero te amo tanto. Desde el primer momento en que te vi, no pude dejar de pensar en vos, de querer estar contigo.─

─ Pero … vos sos casado.─

─ Jamás he amado a mi esposa. Mi matrimonio fue arreglado por nuestros padres, por ser ambos de … sangre pura. Pero ni ella me ama ni yo la amo.─

Selena lo miraba con tristeza, no podía creer que él pudiera estar mintiendo. Además, al mirarlo a los ojos supo inmediatamente que era sincero.─ Lo siento.─

─ No es tú culpa, mi amor …─

─ Lucius, yo … no …─

─ Lo sé, no sientes lo mismo por mí. Aún eres muy pequeña, lo entiendo, no voy a forzarte a nada. Pero te prometo que haré que te enamores de mí y que me ames. ¿Puedo … abrazarte?─

La morocha se acercó y se abrazaron. La calidez en ese abrazo le daba una sensación de seguridad. Se sentía casi tan bien como al estar en compañía de Severus, sin embargo, algo era diferente. No sabía que era, pero Severus tenía algo que Lucius no. Él tomó el rostro de la niña con una mano para que sus miradas se encontraran.

─ Quiero besarte, no voy a obligarte … ─

La pequeña no sabía que hacer, asintió con la cabeza. Estaba segura de que no la lastimaría. Suavemente apoyo sus labios sobre los de ella, apenas presionándolos, aspirando su perfume. Muy lentamente se separó y con sus dedos acariciaba esos labios que acababa de besar. ─ Te amo.─ Volvió a susurrarle, necesitaba decírselo, nunca se sintió de esa forma, esa niña lo volvía loco.

─ Quédate a desayunar conmigo.─

─ No puedo, sí en el colegio se dan cuenta de que no estoy se preocuparán.─ “Además, si el profesor Snape o McGonagall se enteran de donde estoy, de seguro lo matan.─

─ Esta bien, le ordenaré al elfo que te regrese. ¿Mañana vendrás a verme?─

─ Lo intentaré.─

─ ¡DOBBY!─ Gritó Lucius. El elfo apareció temeroso en la habitación. ─ Llévala de vuelta al colegio y ten mucho cuidado con ella.─ La abrazó y Dobby la regresó a su habitación. Bajo apurada para desayunar, ya era bastante tarde cuando …

─ ¡Dormilona! Te perdiste el desayuno.─ le decía Fred riendo.

─ Te estuvimos llamando.─ Agregó George.

Selena se sonrojó, conociendo a los gemelos, probablemente armaron tal escándalo que de seguro se escuchó desde la cabaña de Hagrid.

─ No los escuche, estaba muy cansada.─

─ Eso se nota. Será mejor que corras, tal vez consigas algo.─ le dijo divertido Fred.

La pequeña no lo pensó dos veces y salió corriendo al Gran Salón. “Tal vez debí desayunar con Lucius, me muero de hambre.” No miraba por donde iba cuando choco con lo que parecía una pared peluda.

─ Pequeña Selena, ¿dónde andabas? Te quedaste sin desayuno, te llevaré a la cocina.─

─ No, yo me haré cargo.─ Dijo una voz fría, de ultratumba, detrás del guardabosque que casi lo hace temblar.

─ Buenos días, Hagrid, Profesor Snape.─ dijo la morocha con una amplia sonrisa.

─ Buenos días.─ Respondieron los dos.

─ Vamos te llevare a desayunar.─ Sentenció el morocho agarrándola de la mano.

─ ¿Segura?─ Preguntó el semigigante, no le agradaba el aspecto tan serio y frío del profesor de pociones, que en ese momento tenía una mirada que daba miedo.

─ Sí, nos vemos luego Hagrid.─ El adulto y la niña bajaron a la cocina.

─ Profesor … ¿Usted no va a ir a visitar a su familia en navidad?─

─ ¿Qué acaso quieres deshacerte de mí?─ respondió muy bruscamente, signo de que algo no andaba bien. Hacia tiempo que él no reaccionaba mal con ella.

─ No, yo … pensé que como la mayoría de los profesores habían viajado, usted también se iría.─

─ No tengo ninguna familia a la que visitar, por eso me quedo aquí, cuidando a los mocosos desagradables que pasarán las vacaciones en el colegio. Pero sí te molesta mi presencia … puedo mantenerme alejado, es más ahí esta la cocina, desayuna sola.─

─ No … quédese conmigo … a mí me gustaría celebrar la Navidad con usted. ¿Por qué esta enojado conmigo? ¿hice algo malo?─ Preguntó tímidamente, con los ojos brillosos por las lágrimas contenidas, ante la actitud del adulto.

Severus se dio cuenta que estaba descargando su furia y su frustración con la pequeña hasta el punto que casi la hace llorar. Ella no tenía la culpa, ni sabía nada de lo que estaba sucediendo en ese momento con Quirrell y la piedra filosofal. Se acercó y la abrazó.

─ Perdóname, estoy de mal humor, no tiene nada que ver contigo.─

Selena solo asintió con la cabeza, sabía que si decía algo su voz se quebraría, no quería que su profesor se mortificará porque la hizo sentir mal. Se quedo un rato acurrucada entre los fuertes brazos de Severus hasta que se calmo. Entraron a la cocina y desayunaron juntos.

Snape aún se sentía mal por como trato a la pequeña, cada vez que eso pasaba no se lo podía sacar de la cabeza. El rostro de ella asustado o con lagrimas por su culpa, era algo que lo atormentaba. No sabía porque, después de todo, trataba así a todos sus alumnos y nunca se sentía mal por ello, pero con ella, las cosas eran muy diferentes.

─ Tengo que ir a Hogsmeade por unos ingredientes. ¿te gustaría ir?─

─ Me encantaría.─ respondió la morocha sonriendo.

─ Ve a buscar un abrigo, yo le avisaré al director que saldrás conmigo.─

Selena salió como un tornado a la torre Gryffindor. Nada la hacia más feliz que pasar el tiempo con su profesor. Al regresar a la puerta de salida, él ya la estaba esperando. Se tomaron de las manos y caminaron en dirección al pueblo. Hablaban de muchas cosas, los partidos de quidditch, las tareas de la pequeña, sus amigos. Algo a lo que Severus presto mucha atención, cuando ella le relato su amistad con Blaise Zabini y Theodoro Nott, ambos Slytherin y sobre Neville Longbottom y los gemelos Weasley. El morocho no sabía porque, pero a veces, sentía celos de las otras personas que rodeaban a la niña. Recorrieron las vidrieras de las distintas tiendas, abarrotadas de cosas extrañas y maravillosas que sorprendían a cada instante a la morocha. Severus sonreía en su compañía. “Nunca pensé que me sentiría tan feliz con esta niña”. Snape más de una vez le preguntó si quería algo, estaba dispuesto a comprar cualquier cosa que Selena le pidiera, pero ella siempre respondía … ─ No, gracias.─ y su mirada se volvía triste, razón por la cual, pensó que mejor era no insistir más. “Me gustaría poder comprar algo, pero no tengo dinero. No puedo dejar que el profesor Snape terminé pagando por mí. Después de todo él … solo es mi profesor … no es mi familia … no es …”. De todos modos, la llevo a Honeydukes y le compró gran variedad de golosinas.

─ No debió molestarse, profesor Snape, muchas gracias, pero solo puedo aceptarlas si usted promete también comerlas conmigo.─

─ Sí fuera molestia no las hubiera comprado. Yo no como golosinas.─

─ Entonces yo tampoco.─

─ No seas caprichosa.─

─ Vamos profesor, no le creo que no le guste el chocolate.─

─ De acuerdo, solo comeré una de estas ranas.─

Siguieron recorriendo el pueblo, mientras ambos disfrutaban de las golosinas. “Por Merlín, yo comiendo golosinas, nadie lo creería. No puedo decirle que no a esta niña”. La morocha se paró súbitamente frente a la vidriera de una librería. En exposición se encontraban unos libros de tapa roja con ribetes dorados, titulados “Las fascinantes criaturas mágicas”. Uno estaba abierto en la página de los unicornios, pero en lugar de mostrar las típicas fotos en movimientos, mostraba una proyección en 3D. Era lo más hermoso que la pequeña había visto en su vida, no quiso ni imaginar cuanto podía llegar a costar uno de esos libros. “Deben salir un ojo de la cara” pensaba mientras leía el cartel que decía … Preguntar precio en el interior. El profesor no pasó por alto el interés de la pequeña por ese libro, pero sabía muy bien que ella no se lo dejaría comprar. “Apenas acepto las golosinas, no me dejara que se lo compré … tal vez …”

Hacia el anochecer regresaron al colegio, ya que almorzaron los dos en Las tres escobas. Entraron al Gran Salón aún tomados de las manos y la pequeña sonriendo feliz, por lo que sus compañeros pensaron que estaban alucinando. Al darse cuenta de las miradas de los presentes en el lugar, Snape adoptó su típica actitud fría, soltó la mano de la niña y se sentó.

─ ¿Dónde estuvieron?─ Dijo furiosa McGonagall.

─ En Hogsmeade.─ le respondió Severus, en forma cortante.

─ ¿Se puede saber con que autorización sales con una niña que no pertenece a tú casa?─

La cosa comenzaba a tomar rumbo a las típicas peleas entre ambos, el aire en el gran salón se había vuelto muy denso, casi se podía cortar con una espada.

─ Con mi permiso.─ Dijo Dumbledore completamente serio y poniendo punto final a la discusión.

Los alumnos miraban atónitos, Minerva y Severus se lanzaban miradas asesinas. Selena se sentía responsable por la situación, no le gustaba que por su culpa el profesor Snape tuviera problemas con la jefa de Gryffindor.

─ Perdón profesora McGonagall, debí pedirle permiso. No volverá a suceder.─ dijo la pequeña atrayendo las miradas de sorpresa de todos los presentes.

─ De acuerdo.─ dijo sonriendo triunfal Minerva.─ Recuerda que perteneces a MI casa y estas bajo MI cuidado.─ agregó mirando a Snape. El morocho estuvo a punto de responder hecho una furia, pero se contuvo al ver que Selena lo frenaba con la mirada. Era increíble hasta que punto se entendía con esa pequeña. “Solo lo dijo para complacer a esta vieja arpía” pensaba Severus.

Luego de la cena, en su sala común …

─ ¡Selena! ¿cómo lograste que el grasoso te llevará al pueblo?─ preguntó divertido Fred.

─ ¿A caso le lanzaste un imperio al murciélago?─ agregó burlonamente George.

─ ¡NO LO LLAMEN ASI! ─ contestó hecha una furia.─ él me invitó, tan desagradable les parezco como para tener que usar una maldición imperdonable para que alguien quiera pasar un rato conmigo. Por sí no lo recuerdan, vivo todo el año en el colegio, no tengo familia a la que visitar. Él pensó que era una buena idea que saliera aunque sea por un rato de aquí.─

La niña corrió hacia su dormitorio sin darle tiempo a los gemelos de reaccionar.

─ Ustedes dos, deberían tener mucho cuidado en lo que dicen.─ les dijo seriamente Percy, ocasionando que ambos muchachos se sintieran aún peor. Estuvieron un rato esperando al pie de las escaleras con la esperanza de que ella regresara pero la morocha no volvió.

─ Somos un desastre, no quise hacerla sentir mal.─ dijo Fred muy apenado.

─ ¡Maldición! Odio estas escaleras que no nos dejan subir. ─ refunfuño George.

Ambos muchachos se sentían terribles, se dieron cuenta de lo mal que se estaría sintiendo su amiga por no tener una familia que la quisiera.

En su habitación la morocha estaba enojada con los gemelos porque se habían burlado de Snape. Aunque en el fondo reconoció que su reacción se debió a algo más. Extrañaba a su familia, a pesar del amor y la compañía de quienes la rodeaban se sentía sola. Se durmió tarde, llorando, por eso cuando por la mañana temprano se despertó porque alguien la sacudía se enojo.

─ ¡Despierte Señorita!─ Decía Dobby.─ Por favor, levántese.─

─ mmm … ¿Qué sucede? ¿Qué hora es? Quiero dormir.─

─ Mi amo, señorita, quiere verla, son las seis de la mañana.─

─ Quiero dormir.─

La pequeña no quería levantarse tan temprano, pero el elfo seguía insistiendo. En un momento tuvo unas ganas terribles de acogotar a ese pequeño escandaloso y matar a Lucius por mandar a buscarla tan temprano. Entre gruñidos se levantó y se dirigió hacia el baño para ducharse. “Tal vez, así pueda abrir los ojos.” Una hora después de que el elfo se apareciera en su habitación estaba lista para ir con Malfoy.

─ ¿Por qué demonios tardaste tanto? Eres un sirviente inútil, siempre holgazaneando. Yo te voy a enseñar a obedecerme.─ Bramaba Lucius al tiempo que levantaba su mano para golpear a Dobby. Rápidamente, Selena se interpuso, el rubio se frenó justo a tiempo, un milímetro más y la habría golpeado.

─ ¡Fue mi culpa! No podía levantarme.─

Malfoy la abrazo fuertemente, el hecho de que casi la golpea lo afecto bastante. No se podría perdonar si la lastimaba.

─ Selena, mi amor, estuve a punto de … no debiste interponerte.─

─ No pasó nada, estoy bien.─ contestó prisionera de los brazos de Lucius, quien acerco su rostro para besarla. Solo apoyaba sus labios sobre los de ella , rozándolos suavemente, ejerciendo una leve presión. Pero no intentaba profundizar en su beso, en que fuera más intimo, más completo. Se conformaba con sentirla cerca suyo y que confiará en él. Al separarse la pequeña estaba ruborizada y él no paraba de sonreír. “Parezco un estúpido enamorado” “¡Pues claro compañero! Sí estas loco por ella” le respondía su entrometida consciencia.

─ Selena, eres tan hermosa, te amo.─ le decía mientras la llevaba hasta una enorme mesa en el centro de la habitación.─ Esta vez, te quedarás a desayunar conmigo.─ Sentenciaba el rubio mientras chasqueaba sus dedos y varios platos aparecieron.

─ Me quedo pero … ¿y tú familia?─

─ Están de viaje, se fueron a ver a los abuelos maternos de Draco.─

─ ¿Vas a pasar solo la Navidad?─

─ No es una fecha que los Malfoy celebremos.─ respondió de forma cortante.

La morocha se sintió incomoda, fue obvio que a Lucius no le hizo gracia la mención de su familia. Su mirada se volvió dura y fría, casi cruel, Selena nunca lo había visto de esa forma. Un ligero escalofrío recorrió su cuerpo. El adulto rápidamente lo notó, a pesar de sus esfuerzos, seguía actuando como un mortífago ante la menor mención de algo que le desagradaba. Atemorizar a la gente era su especialidad, aunque no era su intención que esa pequeña junto a él le tuviera miedo, era lo último en el mundo que deseaba. La niña estaba muy tensa y él no sabía como arreglar la situación, hasta que al fin dijo … ─ Lo siento.─

Ella levantó su rostro para mirarlo, se dio cuenta que el hombre a su lado trataba de tranquilizarla. Espontáneamente se acercó y lo abrazó, él se sorprendió, la calidez de Selena lo hacía sentir muy extraño y especial. Más de una vez pensó que habría pasado si ambos hubieran nacido en la misma época. “Nunca me hubiera unido a los mortífagos, ahora sería feliz a su lado, tendríamos una enorme familia, habría renunciado a todo por estar juntos”.

Durante el desayuno, le preguntó como le iba en el colegio y si necesitaba algo, pronto notó que ella quería decir algo pero no se animaba. “Al parecer aún me tiene miedo.”

─ Selena, por favor no me tengas miedo, jamás voy a lastimarte, te lo prometo. ¿Hay algo que quieres preguntarme?─

─ Yo … quería saber … ¿aún eres un mortífago?─

Al rubio se le cayó el vaso que estaba sosteniendo, no tenía ni idea de que ella supiera eso de su pasado. Estaba seguro de que Severus no le diría ese pequeño detalle, de lo contrario él también tendría que admitir que lo había sido.

─ ¿Quién te dijo eso?─

─ La profesora McGonagall, lo siento yo …─ Selena pensó que no debía decir que sabía que su profesor fue un mortífago.

─ Lo soy, es decir, lo fui.─ “Por eso me tiene tanto miedo, esa maldita vieja bruja me las va a pagar.”

─ ¿Por eso te desagradan las personas … como yo?─

─ ¿Qué quieres decir?─

─ A los muggles y a los hijos de los muggles, a los … sangre sucia.─

─ ¡JAMAS! Vuelvas a llamarte así.─ Bramo Malfoy.

Selena se pego un sobresalto por la reacción del adulto.

─ Pero … es lo que soy, Draco y otro niño me llamaron así. La profesora McGonagall me dijo, que así nos llaman aquellas personas que creen en la pureza de la sangre y que … uno de los ideales de los mortífagos era matar a todos los que no provenían de una familia de magos.─

─ Tú no eres así, eres perfecta y yo te amo, no voy a permitir que nadie ni nada te hagan daño, te lo juro.─ le respondió al tiempo que la tomaba entre sus brazos, no sabía que otra cosa decirle. Lo que ella dijo era la verdad, se sintió mal porque esos siempre habían sido sus ideales pero ahora … amaba a esa niña con toda su alma, ya no le importaba cuales eran los orígenes de esa pequeña, ante sus ojos era un ser celestial.

─ ¿T … tienes la marca en tú brazo?─

Otra cosa más con lo cual lo sorprendía. “¿Qué tanto más sabrá?”

─ Sí, pero desde que el Señor Tenebroso ha desaparecido es apenas visible.─

─ ¿Te duele?─

─ No, solo cuando Él nos llamaba.─

─ ¿Puedo verla?─ La morocha sentía mucha curiosidad por los mortífagos, después de todo, conocía a dos. Aunque nunca se animó a preguntarle a Severus porque cualquier mención al tema, él cambiaba su actitud rápidamente. Por otro lado, Malfoy no estaba actuando de esa manera. Una vez que se recupero del shock inicial, parecía aliviado de no tener que seguir ocultando eso de su pasado. Se levanto la manga de la túnica y le mostró su brazo, por primera vez se sintió avergonzado de tener esa cosa en su piel. Era una horrible calavera de cuya boca salía una serpiente, no parecía un tatuaje era más una marca hecha con un fierro caliente. La pequeña coloco su mano sobre la marca, provocando que Lucius se estremeciera.

─ Perdón, no quise lastimarte.─

─ No lo hiciste, sólo … me sentí extraño.─

Continuaron desayunando, mientras ella seguía con las preguntas. El rubio contestaba con medias verdades, eran muchas las cosas que no quería reconocer ni decirle a esa pequeña si esperaba que se enamorara de él..

A la hora del almuerzo, Selena se despidió de Lucius con un abrazo y él la beso. Al regresar al colegio se dirigió hacia el Gran Salón …

─ ¿Dónde andabas? ¿Por qué no bajaste a desayunar?─ Preguntaba McGongall.

─ Yo … no tenía hambre.─ Los gemelos se miraron, se sintieron culpables, pensaban que ella los estaba evitando por lo que sucedió la noche anterior.

─ ¿Cómo es posible? ¿Por qué duermes tantas horas?─ Proseguía con el interrogatorio Minerva, haciendo que la pequeña comenzara a inquietarse.

─ Ya basta, déjala tranquila.─ Siseo Severus.

─ Tú no tienes ningún derecho para opinar sobre ella.─

─ Te recuerdo que también esta bajo mi custodia.─

─ La niña es una Gryffindor, creo que te haría bien recordarlo. Mejor ocúpate de tus Slytherins.─

Los alumnos presentes miraban a uno y otro profesor, como sí se tratara de un partido de tenis, mientras que Selena permanecía parada en la entrada del salón.

─ Ya basta los dos.─ Dijo Dumbledore.─ Pequeña Selena ¿Te sientes bien?─

─ Sí, muy bien.─

─ Entonces no tenemos porque preocuparnos. Minerva ya tranquilízate.─

Selena se acerco a la mesa y se sentó entre los gemelos, que se alegraron de que ella parecía haber olvidado lo sucedido con ellos.

Al terminar de comer se dirigió hacia la biblioteca para hablar con Madame Pince.

─ ¡Hola pequeña! ¿Qué necesitas?─

─ ¿Me podría ayudar para hacer tarjetas mágicas?─

─ ¿Tarjetas mágicas?─

─ sí, para navidad. No sé como se hacen, pero me gustaría que las letras o los dibujos se movieran.─

─ Ya veo, bien, veamos … sí aquí esta, en este libro hay varios hechizos que pueden ayudarte, cualquier cosa puedes preguntarme.─

─ ¿Puedo trabajar aquí?─

─ Sí, cielo, por supuesto.─

De esta forma, la morocha preparó varias tarjetas para regalarle a sus profesores, a Hagrid, Filch y la Señora Norris, a sus amigos, Blaise, Theodoro, Neville, los gemelos, una para Lucius, pero la más hermosa era para Severus.

El banquete de Noche buena fue increíble, había cajitas sorpresas, con ridículos sombreros, golosinas, piezas de ajedrez, ratoncitos, etc. Todos sonreían y se veían felices, salvo el profesor de pociones que permanecía con su usual cara de pocos amigos, medio gruñendo. Aunque muy atento a todo lo que hacia Selena que estaba bromeando con los gemelos. Al terminar el banquete, todos se dirigieron a sus habitaciones, pero la pequeña se demoró un rato más para poder hablar con Snape a solas.

─ Profesor ¿le sucede algo malo?─

─ No pequeña, ¿Por qué me lo preguntas?─

─ Es que … estuvo muy serio durante la cena.─

─ No me agradan las fiestas. Es mejor que te vallas a dormir.─ Se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla.─ Que tengas buenas noches.─

─ Gracias, usted también.─ respondió Selena sonrojada, últimamente cada vez que su profesor se acercaba y le demostraba su cariño, sentía mariposas en el estomago, no sabía porque él la hacia sentir así.

Por la mañana se despertó con las primeras luces del alba, al pie de su cama se encontraba una pila de regalos. “¿Quién me los abra mandado?”

Cada uno de los profesores le había enviado algo, McGonagall le regalo un hermoso vestido, mientras que Sprout le mandó varios accesorios para su larga cabellera negra, así siguió desenvolviendo la pila de regalos, de sus amigos y de todos los que conocía, hasta que solo quedaron dos. Ambos estaban envueltos en papel verde y con una cinta plateada, los colores de Slytherin, uno se lo enviaba Lucius y el otro era de parte de Severus.

Abrió el más grande, una caja repleta de golosinas, plumas, un bolsito con dinero, una pequeña cajita en cuya tapa estaba pegada una nota que decía Sólo abrela cuando quieras hablar conmigo. Con todo mi amor Lucius. había varias cosas más todas en tonalidades verdes. “Realmente se nota que perteneció a Slytherin.”

Ahora era el turno del regalo del profesor de pociones, al desenvolverlo, la morocha no lo podía creer, se trataba del libro que había visto en Hogsmeade, y con el cual tanto había soñado. “Pero no puedo aceptarlo, debió costarle una fortuna.” Salió corriendo de su habitación aún en camisón, paso por la sala común como un vendaval con el libro en la mano y no le dio tiempo a ninguno de los chicos de saludarla. Llego a la habitación del profesor sin aliento y golpeo la puerta.

─ ¡Feliz Navidad!─ le dijo Severus sonriendo pero rápidamente su expresión cambio al ver a la niña llorando. Esas lagrimas en su rostro le rompían el corazón. ─ ¿Qué sucede?─

─ No … puedo aceptar su regalo, es muy caro … yo … no lo merezco yo …─ la niña se abrazo a él, ocultando su rostro en el pecho del adulto.

─ No existe nadie en este mundo que se lo merezca más que vos. Estar contigo y que confíes en mí me hace feliz. Por favor, acepta el libro, significaría mucho para mí.─ le decía Snape mientras la hacía pasar y le daba suaves caricias en la espalda para tranquilizarla, luego la tapo con una manta.

─ Gracias, muchas gracias.─ le respondió, una vez que pudo tranquilizarse.

Ese hombre frente a ella, significaba mucho más de lo que suponía. Selena se quedó el resto del día en la habitación de Severus, estuvieron mirando el libro abrazados, comieron juntos y hablaron de muchas cosas. Por la tarde Dumbledore se asomó a la habitación, sospechaba que la niña se encontraría junto al profesor de pociones, y eso era algo que lo hacía feliz y que se ajustaba en cierto modo a sus planes.

Las vacaciones llegaron a su fin. Un suceso ocurrió en el colegio en los meses siguientes. Harry Potter se enfrentó al profesor Quirrell quien compartía su cuerpo con Voldemort y trataba de robar la piedra filosofal. A fines de abril, la mesa de Hufflepuff cantaba el feliz cumpleaños a su capitán de quidditch. Lo cual hizo que varios profesores se dieran cuenta de que se habían olvidado de algo.

Nota de la Autora:

Este capítulo me quedo bastante largo, pero era importante mostrar la relación entre Selena y Severus y algunos pequeños detalles necesarios para los capítulos siguientes.

¿Qué se olvidaron los profesores? (Es obvio pero&hellipGi?o

¿por qué Dumbledore esta feliz de que Selena y Severus se llevan tan bien? ¿Cuáles son sus planes?

¿qué contenía la cajita que Lucius le regalo?

Próximo capítulo “Un cumpleaños olvidado y mi nuevo tutor legal”


Tags: fics, Snape, Drama, amor, Malfoy

Publicado por miakayuki2006 @ 11:56  | Sele y Sevi vers 1
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Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 26 de septiembre de 2008 | 21:05
hola!!!!
porfavor!!!
sigue escribiendo...me encanata!! xD es muy lindo que al fin alguien note las cualidades de Snape..??' el unico personaje que me cae bien de harry potter!! xD pero en fin! continua!! de veras ;D es genial!! ti fic es la onda!!! cuidate mucho! biie! x)
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