Domingo, 12 de octubre de 2008

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (ojala Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.

Los pensamientos van entre comillas.

Pareja: Severus Snape y Selena.

Capítulo 12: La llegada de Lockhart.

Severus continuó mortificándose durante un buen tiempo por haber golpeado a la niña. Ella estaba preocupada, pensaba que de haber podido, probablemente él se hubiera lanzado la maldición cruciato sobre sí mismo.

Selena se encontraba sentada a la orilla del lago, cuando Snape se acercó …

─ Hola, ¿puedo sentarme?─ preguntó el profesor, que en los últimos días la trataba con demasiado respeto.

“Sigue alterado.” ─ Por supuesto, no tienes que pedirme permiso, me alegra que estés aquí.─ respondió con una sonrisa, él casi sonríe pero no lo hizo, se sentó un poco alejado.

─ ¿Por qué estas sola?─

─ Pomona recibió unas mandrágoras, aunque todavía son chicas, gritan mucho y prefirió que no la ayudara hasta que me recupere del todo, Hagrid está con ella. Fui a buscarte pero vos estabas muy concentrado preparando una poción, no quise interrumpirte.─

─ Estaba haciendo uno de los venenos para mostrarle a los de séptimo.─

Selena lo miraba, él seguía muy serio y algo tenso.

─ No fue tú culpa, no me gusta verte así.─

─ No quiero hablar sobre eso.─

─ Pero te estas encerrando y me dejas de lado.─

─ Lo siento, yo …─

─ Severus, por favor, no pienses más en eso, ya pasó.─

─ No puedo sacármelo de la cabeza, te lastime porque soy un idiota.─

Ella se acercó y lo abrazó.─ No digas eso. Me pediste que me alejara de Lucius y no te hice caso, tenías derecho a enojarte.─

─ Aún así, nada justifica que te halla golpeado. Además no fue porque lo siguieras viendo, yo … pensé que sí podías estar con él ¿por qué habrías de querer estar con alguien como yo?─

─ No te entiendo, ¿qué quieres decir?─

─ Lucius y yo no nos parecemos en nada … físicamente. Él siempre ha conseguido todo lo que ha querido, nadie puede resistírsele.─

Selena frunció el seño. ─ ¿Piensas que porque Lucius es rubio y de ojos grises yo lo iba a preferir a él y no a vos porque vos sos morocho de ojos oscuros? ¿Crees que solo me importa el aspecto físico?─

─ Yo jamás he sido atractivo.─

La niña estaba conciente de que en cierta forma eso era verdad. Aunque una vez le dijo que lo creía capaz de ganar un concurso del mago más apuesto del mes, sabía que no era así. Pero para ella, él era atractivo y perfecto, lo amaba con todo su corazón y su alma.

─ Quizás los demás no te encuentren atractivo, pero yo sí, me gustas mucho, tal cual sos.─ Respondió sinceramente.

Severus se sonrojó, nunca pensó que alguien pudiera verlo de esa forma. “Ella es tan linda, tan dulce ¿Cómo pude lastimarla?”

Selena miró a los alrededores, para asegurarse que nadie los estuviera observando. Acarició el rostro del adulto y luego lo besó. Snape la atrajo más hacia él, abrazándola con todas sus fuerzas. Su beso era apasionado y desesperado, necesitaba tanto sentirla tan cerca con esa calidez que la envolvía y que hacía que olvidara todo lo que le molestaba, todo lo que sufría. Poder acariciarla y sentir como ella lo correspondía con esos suaves labios que comenzaron a darle pequeños besos en la frente, la nariz, sus mejillas para luego regresar a su boca y fusionarse como si fueran uno. Ese momento mágico, duro un buen rato y luego se quedaron abrazados.

─ Te amo Severus.─ Le susurró la niña.

─ Yo también te amo.─

Un rato más tarde, Dumbledore se acercó a ellos. ─ Los estaba buscando.─

─ ¿Qué sucede Albus?─

─ El nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras está por llegar, me gustaría que se acerquen a saludarlo.─

─ Ahora vamos.─ Respondió Snape, mientras el director regresaba al castillo. La cara del profesor de pociones era de pocos amigos.

─ ¿Qué te pasa?─ preguntó la niña preocupada por el cambio de actitud de Snape.

─ Ese fanfarrón, engreído …─

─ ¿Te refieres al nuevo profesor?─ Selena nunca lo había oído mencionar, no tenía ni idea de lo famoso y popular que era ese sujeto en la comunidad mágica sobre todo en la población femenina.

─ Sí, el es bastante aceptado, tiene muchas admiradoras.─ Respondió Severus, que no soportaba la idea de que un tipo así estuviera cerca de la niña, ya tenía suficiente con que Lucius anduviera rondando.

─ ¿Qué? ¿te preocupa que me agrade?─

─ Bueno sí…─

─ Severus, estoy contigo, sólo me importas vos.─

Entraron al castillo y fueron al Gran Salón, allí se encontraban McGonagall, Dumbledore, Sprout y Hagrid.

─ Pequeña, lamento haber tardado tanto, esas mandrágoras me llevaron más tiempo del que pensaba.─ Dijo Sprout.

─ No te preocupes Pomona, el profesor Snape me estuvo haciendo compañía.─

Antes de que alguien pudiera decir algo más, las puertas del salón se abrieron. Dumbledore se acercó para saludar al recién llegado.

─ ¡Gilderoy! Bienvenido a Hogwarts.─

─ Gracias, es un placer estar aquí.─

─ Te presento a algunos de tus nuevos colegas, la vicedirectora y jefa de la casa Gryffindor, Minerva McGonagall, el jefe de Slytherin, Severus Snape, nuestro guardabosque Rubeus Hagrid, la jefa de Hufflepuff, Pomona Sprout y su ahijada la señorita Selena Thomas.─

Lockhart saludó a uno por uno. La niña lo miraba sorprendida por su vestuario, estaba tan acostumbrada a la forma de vestir de sus profesores ya que todos usaban ropas oscuras, sobre todo Severus que siempre vestía de negro, mientras que ese hombre llevaba una capa dorada brillante sobre un traje marrón con ribetes dorados. Un traje demasiado llamativo que a la pequeña no le gusto.

─ ¡Qué niña tan bonita!─ dijo Lockhart al acercarse a Selena. Severus le lanzó una mirada asesina.

─ De seguro querrás que te cuente mis historias.─

La morocha no respondió.

─ Déjame ponerme cómodo y te contare mi encuentro con la Banshee.─ Siguió parloteando.

La pequeña miró a Pomona y a Severus, no tenía ni idea de que le estaban hablando.

Los días siguientes, la niña trató de esquivar todo lo posible a Lockhart, le parecía un hombre completamente insoportable. Al parecer solo sabía comenzar las oraciones con una sola palabra “Yo”. En el único lugar donde lograba alejarse de ese sujeto era estando con Severus. El aspecto intimidante del profesor de pociones era suficiente para que el nuevo profesor no se acercara. Lo único bueno de su llegada, era que Snape parecía haber olvidado la pelea y regresó a ser el mismo de siempre.

Selena se encontraba en el invernadero uno, ayudando a su tutora con varios plantines, le agradaba el olor de la tierra húmeda que había en el lugar al igual que cuidar las plantas.

─ Cielo, ¿cómo vas?─

─ Muy bien, casi termino.─

─ Después podemos ir a Hogsmeade por unas cervezas de mantequilla, ¿te parece bien?─

─ Sí, sería genial, ¿podemos quedarnos el resto del día en el pueblo?─

─ Claro pequeña, lo que quieras.─

Seguían trabajando muy concentradas, cuando la niña miró para afuera …

─ ¡NO!─ exclamó.

─ Selena, ¿estas bien? ¿te lastimaste? ─ preguntó Sprout preocupada.

─ No, estoy bien, pero ahí viene Lockhart.─

─ ¡Por Merlín! Si ese hombre vuelve a darme un consejo de cómo cuidar mi invernadero, lo lanzo a las plantas carnívoras.─

La pequeña se reía. ─ ¿puedo irme? No quiero aguantarlo con sus historias.─

─ Claro que sí, pero dudo que encuentres un lugar en el castillo, donde ese hombre no ande parloteando sobre sus hazañas.─

─ Si hay un lugar.─

─ ¿Dónde?─

─ Cerca del profesor Snape, Lockhart lo esquiva.─

─ Bien, creo que a partir de ahora, todos estaremos pegados a Severus.─ respondió Sprout riendo.

─ No creo que le haga mucha gracia.─

─ Supongo que no. Es mejor que te vallas.─ le dijo Pomona justo cuando entraba el nuevo profesor.

─ Mis bellas damas. ¿cómo se encuentran?─

─ Bien, gracias.─ respondió Sprout.

─ Adiós.─ dijo Selena.

─ Pequeña, ¿te vas?─

─ Sí, tengo que ayudar al profesor Snape.─

─ ¿No te gustaría quedarte un rato más conmigo? yo puedo disculparte con Severus, así no tendrás que estar con ese hombre tan desagradable … necesita unos cuantos consejos sobre cuidado personal, he tratado de decírselo pero no me escucha.─

Selena le lanzó una mirada venenosa, estaba furiosa.─ ¡NO! Prefiero al profesor Snape.─ respondió y salió azotando la puerta. Gilderoy no podía creer que lo rechazaran por ese sujeto. Mientras Sprout reía abiertamente.

─ Sí quieres agradarle a la niña, tendrás que tener más cuidado en lo que dices.─ le aconsejó Pomona, aunque sabía que Selena lo detestaba.

─ ¿Por qué? ¿Que he dicho?─

─ Hablaste mal de Snape, la pequeña lo adora.─

─ Pero, ese hombre es tan … ¿Cómo puede agradarle?─

─ En realidad no lo sé, ella es así.─

Selena regresó corriendo al castillo. “¡Cielos! ¡que pesado! Es un idiota.”

─ Pequeña Selena, ¿Qué te sucede?─ Preguntó Filch.

─ Señor Filch … hola … solo estoy esquivando a Lockhart.─

─ Buena suerte, ese hombre es insoportable, se pasó toda la mañana dándome consejos de cómo hacer mi trabajo. Más vale que sigas corriendo.─

─ ¿Por qué?─

─ Ahí, viene de regreso.─

─ ¿Ha visto al profesor Snape?─

─ Sí, esta en su oficina. Me voy, no quiero que me agarre otra vez.─

Ambos siguieron su camino, la niña salió como un tornado hacia las mazmorras. Golpeo la puerta del profesor de pociones…

─ Adelante.─ se escuchó desde el interior. Entró a toda velocidad y cerró la puerta de un golpe, sobresaltando al adulto.

─ ¿Te encuentras bien? ¿por qué estas tan agitada?─ preguntó Severus acercándose a ella.

─ Sí, solo … estoy ocultándome de Lockhart … vine corriendo desde … el invernadero …─ le respondió mientras lo abrazaba.

─ Me asustaste, pensé que te había pasado algo.─

─ ¿Te parece poco, tener que estar cerca de ese sujeto?─

Snape se reía. “Y yo que me preocupe porque le pudiera agradar.”

─ No te rías, no es gracioso, vos tenes suerte de que no se te acerque.─ Dijo la niña seria. Severus se reía con más gana.

─ Lo siento … trató de darme algunos consejos pero saque mi varita y se fue.─ “Aunque quizás debería seguir algunos.” ─ Selena ¿Sí pudieras cambiar algo de mí, qué sería?─

─ Nada, no tienes que cambiar nada, te quiero así como sos. ¿qué vas a hacer ahora?─

─ Tengo que preparar una poción para Albus, ¿me acompañas?─

─ Sí, ¿te puedo ayudar?─

─ Prefiero que esta vez solo mires, es muy complicada y su preparación es peligrosa. Supongo que te vas a aburrir.─

─ No mientras este contigo.─ respondió mientras se acercaba para besarlo. Fueron a una de las aulas más grande. Severus comenzó a buscar los ingredientes y a cortarlos. ─ Puedes llenar el caldero con agua.─ le dijo a la niña.

─ Ya voy.─ contestó feliz de poder ayudarlo.

─ Ten, aquí están las instrucciones … por sí quieres leerlas.─ le dijo Snape, mientras le entregaba un libro muy desgastado. Sabía que a la niña le gustaba preparar pociones, pero se preguntaba cuanto tenía que ver el hecho de que él, fuera el profesor.

─ Gracias.─ La pequeña lo leyó, las instrucciones verdaderamente eran complicadas. Sobre los márgenes, había varias indicaciones adicionales y advertencias. Reconocía a la perfección la letra, era la que Severus usaba para redactar documentos, hacer listas de compras o escribirle a ella. Era una caligrafía muy hermosa, nada que ver a la que utilizaba para corregir los trabajos de los alumnos, que eran unos garabatos que apenas se entendían.

Alguien golpeo la puerta.

─ Pase.─ Gruñó Snape, molesto de que lo interrumpieran cuando estaba a solas con la niña. Aunque solo estuvieran preparando una poción.

─ Permiso.─ dijo Lockhart.─ Veo que están trabajando.─

─ Sí, Selena va ayudarme a preparar ignis luminosus.─ Respondió cortante Snape.

─ Con mi ayuda, terminaremos más rápido, he preparado esta poción unas cien veces.─

Selena miraba a Severus que comenzaba a perder la poca paciencia que tenía. “No creo que sea buena idea que este sujeto ayude. ¿a caso no se da cuenta de que Sev quiere matarlo?”

─ Gracias por el ofrecimiento, pero prefiero trabajar solo.─ Respondió el morocho.

─ Pero acabas de decir que la niña te iba ayudar, ¿Qué puede saber ella? De todos modos si Selena no tiene que quedarse, entonces puede acompañarme a mí, al bosque prohibido para buscar algunos especimenes para mí clase.─

La sola idea de la niña en compañía de ese idiota por el bosque casi le ocasiona a Snape un ataque. ─ ¡No! Ella tiene que ayudarme.─

─ Bien te ayudaremos.─ respondido Gilderoy con una sonrisa, agregando el primer ingrediente-. Snape gruñó y siguió preparando el resto. Selena estaba sentada justo al lado del caldero, Lockhart agregó otro ingrediente y la poción comenzó a silbar y burbujear.

─ ¡SEVERUS! Agregó el tercer ingrediente y no el segundo.─ gritó la niña.

Snape se sobresaltó.─ ¡IMBÉCIL!─ gritó, mientras con su varita apagaba el fuego y hacía desaparecer la poción.

─ No es para tanto, un pequeño error.─ Respondió Lockhart.

─ ERES UN COMPLETO IMBÉCIL, UNOS SEGUNDOS MÁS Y ESE CALDERO HABRÍA ESTALLADO, NO ME IMPORTA SI SALÍAS VOLANDO EN LA EXPLOSIÓN, PERO SELENA ESTABA CERCA, PUDISTE LASTIMARLA.─ Severus estaba fuera de sí, apuntaba con su varita a Lockhart, que se había puesto blanco como un fantasma. Selena se acercó a Snape para tratar de tranquilizarlo, antes de que atacara al nuevo profesor.

─ Profesor Snape, tranquilo, estoy bien, no pasó nada.─ Pero el profesor de pociones parecía no escucharla.

─ Voy a matarte Lockhart.─

McGonagall entró en el aula.─ ¿Qué esta sucediendo?─

─ Profesora … saque a Lockhart de aquí.─ le dijo la niña.

Minerva miraba a Snape que estaba hecho una furia, por poco arrojaba humo y fuego como un dragón, mientras la pequeña trataba de detenerlo.

─ Lockhart salga.─ ordenó McGonagall, pero éste estaba petrificado del miedo. Tuvo que arrástralo para poder sacarlo del aula. ─ ¿Qué sucedió?─

─ Quiso hacerse el listo, trato de preparar la poción que Albus me pidió, agregó el ingrediente equivocado. Sí Selena no me hubiera advertido, el caldero habría estallado y ella estaría herida o … muerta.─

McGonagall se horrorizó.

─ Que no regrese al salón de pociones o lo mato.─ Sentenció Severus.

─ Se lo diré.─ respondió Minerva. ─ ¿Te encuentras bien, Selena?─

─ Sí profesora, no se preocupe.─

McGonagall se retiró consternada por lo sucedido.

─ Severus, tranquilo, estoy bien, no pasó nada gracias a ti.─

─ Selena.─ dijo Snape mientras tomaba a la niña entre sus brazos y la besaba. Le costó bastante poder tranquilizarse, no quería soltar a la morocha, por poco y casi la pierde algo que se estaba repitiendo con mucha frecuencia, de una forma u otra. Se preguntaba si era el destino que trataba de decirle que no deberían estar juntos. Cuando pudo separarse, regresó a preparar la poción, mientras ella lo observaba. Le encantaba verlo trabajar y ver las distintas expresiones que ponía. Cuando escuchó unos gritos …

─ ¡Mi NIÑA! ¡SELENA!─ gritaba Sprout al entrar al aula.

─ ¡¿Pomona?! ¿Qué sucede?─ preguntó preocupada. Sprout se acercó y la abrazó.

─ Minerva me contó lo sucedido con Lockhart. ¿estás bien?─

─ Sí, no pasó nada. El profesor Snape evitó la catástrofe.─ “McGonagall no debió decirle, si al final no paso nada.”

─ Severus, muchas gracias por cuidar a mi niña.─

─ No tienes porque. ¿A caso piensas que permitiría que algo malo le suceda? ¿crees que no me importa?─ respondió molestó y ofendido. “¿Tan insensible y malvado me consideran como para dejar que algo le ocurra a Selena?”

─ No quise decir eso, te dejó seguir trabajando. Selena ¿te quedas?─

─ Sí, sólo un rato más.─

─ Esta bien.─ Pomona miraba al profesor de pociones que seguía molesto. Aunque no le agradaba, trataba de llevarse bien con él sólo porque sabía que la niña lo quería. ─ Severus, ¿te gustaría acompañarnos a Hogsmeade?, iremos por unas cervezas de mantequilla.─

Snape miró a la jefa de Hufflepuff y luego a Selena, iba a decir que no, pero no pudo negarse al ver la cara de felicidad de la pequeña.

─ Sí, iré.─ respondió fríamente.

─ Entonces, nos vemos en un rato.─ dijo Sprout y se retiró del lugar mientras la morocha reía.

─ ¿Qué?─ preguntó Severus con un gruñido.

─ No puedo creer que aceptaras venir con nosotras.─

─ ¿No querías que fuera?─

─ Tonto, claro que quería que nos acompañaras.─ respondió y lo abrazó.

─ ¡¿TONTO?! Más respeto, aún soy tú profesor.─ Bramó, ocasionando que la pequeña se alejara.

─ Lo siento, profesor Snape.─ contestó muy seria y manteniendo la distancia entre ambos. Severus pensó que se había enojado o peor, tenía miedo de que volviera a golpearla. Desde ese día que no había sido brusco con ella. “Genial, ahora me llama profesor Snape.”

─ Selena …─

─ Te engañé, pensaste que me había enojado.─ le dijo divertida, sonriéndole.

─ Pequeña malcriada.─ la regañó al abrazarla mientras su alma volvía al cuerpo.─ No vuelvas a fingir estar enojada conmigo … me hace mal, tengo miedo de perderte.─

─ Severus lo siento, no fue mi intensión. No vas a perderme, te lo prometo.─ respondió afligida por lastimarlo.

─ Lo sé.─

Una hora más tarde, luego de terminar la poción, se juntaron con Sprout.

─ ¿vamos a Hogsmeade?─ preguntó la mujer.

─ ¿Podemos ir a Londres Muggle?─ inquirió la niña. Los dos adultos se miraron.

─ Sí, cielo no hay problema.─ Respondió su tutora. ─ Voy a cambiarme.─

─ ¿Profesor?─

─ Esta bien, yo también iré a cambiarme.─ Respondió gruñendo y con mala cara.

Unos minutos después los tres salieron de Hogwarts, Selena tomó de la mano a los dos adultos. Se aparecieron en el caldero chorreante. Severus conciente de que la niña se mareaba con las apariciones, la tomó entre sus brazos para evitar que se cayera.

─ Gracias.─ dijo la pequeña sonrojada.

─ ¿No crees que ya es tiempo de que te acostumbres?─ preguntó con una voz muy fría, no quería que Sprout se diera cuenta de cuanto amaba a esa pequeña.

─ Cielo, lo siento, lo olvide.─ dijo Sprout.

─ No importa, ya estoy mejor. ─ respondió y Severus la soltó lentamente.─ ¡Vamos! No quiero quedarme aquí.─

─ ¿A donde quieres ir?─ preguntó Sprout.

─ Primero a una librería.─ respondió la niña felíz, mientras se ponían en marcha. En el local, Sprout fue a la sección de jardinería, quería saber cuanto conocían los muggles del cuidado de las plantas. Por otro lado, Severus no se separó de la pequeña en ningún momento, parecía su sombra. Ambos sonreían y seguían tomados de las manos, viendo distintos libros, ajenos a la curiosidad que habían despertado en la profesora de herbología con su comportamiento. “Si no lo viera no lo creería, Snape sonriendo, parece otra persona. ¿Será siempre así cuando están juntos? Acaso él…”

Recorrieron distintos locales, Sprout se mantenía un poco alejada, para observar como Snape trataba a la niña. No podía confiar en ese hombre osco y malhumorado, con esa lengua tan afilada como una daga. Selena era su responsabilidad y no iba a permitir que la utilizara de ninguna manera. Por supuesto que el morocho no era su única preocupación, ahora también debía ocuparse de cierto rubio, que si era posible, era aún más peligroso que Snape. “Me preguntó que tendrá la niña para que estos dos anden rondándola. Es muy bonita, pero ellos tienen la edad suficiente como para ser su padre, es desagradable y la pobre cree que solo quieren ser sus amigos.”

A media tarde…

─ Tengo hambre.─ sentenció la niña.

─ ¿Qué quieres comer?─ preguntó Snape.

─ Hamburguesa y papas fritas.─

─ Eso no es comida.─ respondió el profesor, mientras Sprout los seguía observando.

─ Pomona ¿puedo comer una hamburguesa con papas fritas?─

─ Claro que sí pequeña, ¿conoces algún lugar?─ preguntó al tiempo que Snape la fulminaba con la mirada.

─ Sí, hay un local muy bonito a dos cuadras.─

Al entrar al local, un empleado se acercó …

─ Bienvenidos, pero que bonita familia.─ dijo mirando a la niña.─ Síganme por aquí, por favor.─

Los acomodo en una mesa cerca de una ventana lateral.

─ ¿Qué van a ordenar?─

─ Una hamburguesa de queso con papas fritas y gaseosa.─ respondió la niña.

─ Muy bien, señor ¿Usted y su esposa que desean?─

Sprout y Selena reían, mientras que Snape parecía dispuesto a asesinar al empleado. “¿Yo casado con esta mujer?, y para colmo creé que soy el padre de Selena.”

─ Vamos a querer lo mismo.─ dijo Sprout antes que el morocho matara al empleado.

─ Enseguida les traigo el pedido.─ respondió el empleado feliz de alejarse lo máximo posible de ese hombre tan desagradable, que parecía un asesino en serie.

─ Severus relájate, asustaste al empleado. Te recuerdo que vinimos a divertirnos.─ le reprochó Sprout, mientras Selena seguía riendo.

─ Voy a buscar un diario y enseguida vuelvo.─ dijo la morocha cuando paro de reírse.

─ ¿Un diario muggle?─ preguntó Snape.

─ Sí, porque casi nunca me enteró que pasa, sólo sé lo que Hermione y Lavander me cuentan.─

─ ¿Para que quieres saber?─

─ Porque por once años fue mi mundo, no tardo.─ y se alejó ante la atenta mirada de su profesor.

─ No deberías ser tan estricto con ella, es normal que sienta curiosidad por el mundo al que pertenecía.─

─ Solo me preocupa que pueda sucederle.─

─ No va a pasarle nada, ahora esta bajo mi cuidado.─

Mientras los dos adultos hablaban, la pequeña se demoró mirando un video en un televisor que había en el local. “¿Cuánto hace que no veo tele? Creí que iba a extrañarla mucho más pero no fue así, supongo que el hecho de que Sev este conmigo hace que no me importen otras cosas.” Al terminar el video, se dio vuelta para regresar junto a sus profesores, cuando vio a dos personas que conocía se acercó tímidamente a su mesa …

Nota de la autora.

Aquí les dejo un nuevo capítulo, espero que les guste y dejen comentarios, criticas, saludos, lo que quieran.

Besos, Miaka Snape.

El próximo capítulo se llama: Mi segundo año.

¿Quiénes son las personas a la que Sele reconoce?

¿Qué hará Sprout con Sev y Lu? ¿los dejará seguir estando cerca de la niña?


Tags: fics, severus snape, drama

Publicado por miakayuki2006 @ 11:59  | Sele y Sevi vers 1
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Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 13 de octubre de 2008 | 0:42
ola!! Sonrisa
de nuevo yo!! adoro tanto a Snape... xD (L) xD creo saber qienes son las personas a las qe se acerca! ;D son sus papas!! Gi?o xD! creo yo... sigue escribiendo tu fic es mi trauma! xD sale poes biee! x)
Publicado por Anlee
Martes, 02 de febrero de 2010 | 3:02
Me encanta los celos de severus Amor
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