Viernes, 17 de octubre de 2008
 

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (ojala Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.

Los pensamientos van entre comillas.

Pareja: Severus Snape y Selena.

Capítulo 14: ¿Un nuevo amigo?

No solo hubo, una tormenta de nieve el último día de clases sino que también un nuevo ataque. El pánico se apodero del colegio y la mayoría de los estudiantes estaban felices de poder regresar a sus casas.

Selena se mudo a su habitación del primer piso como consecuencia de las insistencias, tanto de Sprout como de Snape.

─ Draco ¿por qué te quedaste?─

─ Ya te lo dije, mi padre me ordenó que te cuidara, además…─

─ ¿Qué?─

─ Bueno, él anda un poco ocupado. Ayer allanaron mi casa en busca de objetos oscuros.─

─ ¿Está bien?─

─ ¿Te preocupa mi padre?─

Selena se sonrojó, era difícil hablar con Draco sobre su padre.

─ Claro que sí.─

─ ¿Por qué? Él es de sangre pura, si pudiera lastimarte lo haría. Odia a todos los de tu tipo.─

─ Tú padre es mi amigo y sé que nunca me lastimaría. No tienes porque hacer lo que te ordene, puedo cuidarme sola.─

─ No te engañes, eres muy ingenua. Te diré algo, mi padre es un mortífago y tú querido profesor de pociones también lo es. ¿Sabes lo que es un mortífago?─

─ Sé lo que es y ya sabía tanto lo de tu papá como lo del profesor Snape.─ Respondió para sorpresa del rubio.

─ ¿Y aún así confías en ellos? ¿no entiendes que son peligrosos?─

─ ¿Y a vos que te importa? Estoy segura que serías muy feliz si algo malo me pasara, o sí me hubiera muerto cuando me atacó el boggart.─

─ Te equivocas.─ dijo molesto.─ ¿qué ataque?─

Desde que por ordenes de su padre pasaba el tiempo con la morocha, Draco no pudo evitar encariñarse con ella. Era la persona más amable, dulce e ingenua que conocía, lo que despertaba en él un instinto protector. A pesar de ser de la misma edad, había comenzado a considerarla como una hermanita pequeña a la que debía cuidar y proteger. Selena se sorprendió por la respuesta del rubio y decidió contarle todo lo sucedido durante las últimas vacaciones de verano.

─ ¿Pero ahora estas bien?─ preguntó preocupado.

─ Sí, ya no tengo esos extraños sueños y mi magia no se descontrola.─

Pomona entró en la habitación de la niña y miró con mala cara al rubio.

─ Cariño ¿podemos hablar?─

Draco entendió la indirecta y se fue.

─ ¿Qué sucede?─ preguntó la morocha.

─ Pequeña ¿por qué te estas juntando con esos muchachos de Slytherin? No te he visto estar con tus amigos de Gryffindor.─

─ Sólo me trato con Neville. Los demás no me hablan porque dicen que soy una traidora, por estar con Blaise y los demás. Sólo mis amigos de Sly quieren estar conmigo.─

─ Entiendo. Tal vez, si te alejaras un poco de esos muchachos, los gry volverían a estar contigo.─

─ Sí hacen eso, son unos falsos, prefiero a los Sly, por lo menos ellos dicen lo que piensan.─

─ Esta bien, es solo que no creo que esos muchachos sean una buena influencia para ti y mucho menos en las actuales circunstancias.─

─ Ellos no han hecho nada malo.─

─ Lo sé. Será mejor que hablemos de otra cosa, aunque sigue relacionada con los Slytherin, más precisamente con el jefe de su casa.─

─ ¿Qué pasa con el profesor Snape?─

─ Me preguntaba si vas a regalarle algo para Navidad.─

─ ¿Qué?─ preguntó confundida.

─ Pensé que sería buena idea hacerle un regalo entre las dos. Tal vez podríamos pasar el día de Navidad los tres juntos.─

─ ¿Por qué? A vos no te agrada.─

─ Sé que lo quieres mucho, supongo que es una especie de figura paterna para vos.─ Aunque en el fondo tenía otra sospecha. “Quizás estoy imaginando cosas, ella es muy pequeña para él, se llevan mínimo veinte años. Tengo que saber que esta sucediendo.”

─ Es mi amigo, no creo que le agrade celebrar la Navidad con nosotras.─

─ Bueno, tendrás que preguntárselo. En todo caso, yo también hablaré con él.─

Selena asintió y fue a la oficina del profesor de pociones.

─ Hola.─ dijo al entrar.

─ Amor, hola. Que agradable sorpresa.─

─ Severus, creo que Pomona sospecha algo, me dijo que podía invitarte a pasar el día de navidad con nosotras y que te haríamos un regalo juntas.─

─ ¿Sprout te lo sugirió?─

─ Sí, dice que te veo como una figura paterna, pero me hace muchas preguntas sobre que hacemos cuando estamos juntos.─

─ ¿Quieres que pasemos la Navidad juntos?─

─ Sí, pero no quiero que te sientas obligado o que llamemos la atención. No quiero que nos separen.─

─ Dile a tu tutora que acepto la invitación, por lo demás no te preocupes no van a separarnos.─ respondió para sorpresa de la niña que creyó que no aceptaría la invitación. Él la tomó por la cintura y la jaló para tenerla más cerca. Comenzó a besarla y acariciarla sin percatarse de que alguien los estaba observando. Al regresar hacía su habitación, la morocha fue arrastrada al interior de un aula vacía.

─ ¿Sales con Snape?─ preguntó Draco.

─ ¿Qué?─

─ Los vi besarse y como te acariciaba.─

A Selena se le paró el corazón y se puso muy pálida, lo último que necesitaba en ese momento es que ese chismoso se enterara.

─ Vistes mal.─

─ No estoy ciego como Potter y no soy estúpido como Goyle, sé lo que vi.─

─ ¡No!─

─ Tranquila, no diré nada, te lo prometo.─ le dijo el rubio al ver que la morocha parecía a punto de entrar en shock.

─ ¿Y por qué lo harías?─

─ Porque … eres mi amiga y te quiero.─ Reconoció el pequeño aunque le costo bastante decir lo que sentía.

─ Sí, seguro.─ respondió la morocha que no confiaba en él.─ ¿Acaso te olvidaste que soy una sangre sucia?─

─ No te llames así, ¿por qué confías en mi padre y no en mí?─

─ Porque él siempre ha sido bueno conmigo y vos siempre me trataste como basura.─

─ Lo siento, era porque no te conocía. En verdad quiero que seamos amigos, por favor confía en mí. Sabes que no puedo hacer nada para lastimarte de lo contrarío se lo dices a mi padre y el me matará.─

Selena estaba realmente confundida, Draco sonaba y parecía realmente sincero, pero seguía siendo Draco Malfoy y a ella no le agradaba demasiado. Aún así decidió darle el beneficio de la duda.─ No le digas a nadie, te lo suplico.─

─ Te lo prometo, igual ¿Quién iba a creerme?. Pero él es … muy viejo y feo.─ respondió riendo.

─ ¡DRACO!─

─ Lo siento, es solo que es raro. Sino los hubiera visto no lo creería. ¿Estas segura de que él te quiere?─

─ Sí, lo estoy ¿por qué?─

─ Te dije que es un mortífago y a ellos … les gusta lastimar a las personas como vos.─

─ Él me quiere y yo a él.─

─ ¿Quién hubiera creído que ese viejo amargo tendría un lado cariñoso?─

─ ¡Draco! Deja de burlarte.─

─ No puedo evitarlo. Ustedes sí que son la bella y la bestia o mejor dicho, la bella y el murciélago.─ sentenció riendo, mientras Selena dio media vuelta y lo dejó solo en el aula.─ Espera, no te enojes.─

─ Eres odioso.─

─ Soy un Slytherin, ¿Tu tutora lo sabe?─

─ No, sólo vos.─

─ ¿Por qué no se lo has dicho?─

─ ¿Quieres que manden a Severus a Azkaban?─

─ Ya veo, en verdad es muy viejooo.─

─ No lo es, tú papá es mayor que él.─

─ Sí, pero por lo menos, mi padre esta mejor conservado y es atractivo como todos en mi familia.─

─ ¡Cielos! ¡que modesto!─

─ Y hablando de mi padre … por sí no lo sabías él esta interesado en vos de la misma forma que Snape, sino fueras … hija de muggles, quizás serías mi madrastra.─

─ ¿Estas loco? ¿de donde sacaste esa idea? Tu papá esta casado.─

─ Lo cual no impide que mi madre tenga amantes y mi padre también, además fue él quien me lo dijo.─

─ ¿Qué te dijo?─ preguntó la morocha que comenzaba a sonrojarse.

─ Que te ama, por eso juró que si dejo que algo te pase va a asesinarme, no le importa que sea su único heredero. Sospechaba que algo andaba pasando desde que te conocimos el año pasado en el caldero chorreante. Mi padre no se ha acostado con ninguna de sus amantes desde entonces, las despacho a todas.─

─ ¿Cómo sabes eso?─

─ Sí bien la mansión Malfoy es enorme, sigue siendo la misma casa y durante las vacaciones, ninguna de sus amiguitas aparecieron. Por lo general hacen cola para estar con él y se la pasan todo el día gimiendo y gritando como locas. Lo cual quiere decir que los Malfoy no solo somos atractivos sino que además somos los mejores en la cama. Por lo menos mi padre lo es. ¡Pobre Snape!─

─ ¿Por qué?─

─ Porque no es competencia para mi padre.─

─ Lamento informarte que la apariencia no es todo. Aunque tu papá parece estrella de cine, nunca dejaría a Severus por él.─

─ Ya lo veremos.─

─ Mejor que cambiemos de tema.─

─ Sí, es una buena idea, o tendré pesadillas imaginándote con mi padre o peor, con Snape.─

─ ¿Imaginándome? ─

─ Sí, que estas con ellos … en la cama.─

─ Draco ¿Tú has visto a tu papá … con sus amantes?─

─ Por supuesto, no tengo otra cosa que hacer en las vacaciones, también he visto a mi madre y sus amantes. Pasan más tiempo en la cama que conmigo.─ dijo afligido el pequeño rubio.─ si quieres te puedo contar todo con lujo de detalle.─

─ No, gracias.─

Al día siguiente la morocha fue con su tutora a comprar los regalos navideños. A pesar de que la quería mucho, estar con Sprout no se sentía como una verdadera familia, era más bien, una amiga. Ya anochecía cuando terminaron de comprar el último regalo.

─ Ya es tarde, deberíamos regresar a casa.─ sentenció Sprout.

─ ¿A casa?─ preguntó la pequeña confundida porque su tutora nunca llamaba al colegio “casa”.

─ Sí, ya es hora de que conozcas tu nueva casa. Esta noche dormiremos allí y por la mañana acomodaremos todo para el banquete de navidad.─

─ ¿Qué banquete? ¿no íbamos a quedarnos en el colegio?─

─ Al principio pensé que sería una buena idea pero esta será nuestra primera Navidad como familia y lo normal sería festejarlo en nuestra casa.─

─ Pero …─ “¿Qué pasará con Severus? No quiero que este solo.”

─ No te preocupes, ya le avise a nuestros invitados.─

─ ¿Invitados?─

─ Le avise a Minerva y a Severus, ambos aceptaron venir, aunque Snape me costo bastante convencerlo.─

Se aparecieron en una casa con un bonito jardín, el interior era muy acogedor y la pequeña se sintió muy a gusto desde el principio, en cierta forma le recordaba a la casa de sus padres.

─ ¿Te gusta?─

─ Me encanta.─

─ Tú habitación es la segunda puerta del primer piso.─

Selena subió las escaleras corriendo para ver su nueva habitación. Se trataba de un cuarto con una ventana que daba al hermoso jardín, estaba decorado en tonos de rosa con muchos peluches y almohadones mullidos por todos lados. La pequeña regresó corriendo a donde estaba su tutora y le dio un fuerte abrazo para agradecerle.

─ Al parecer lo decoramos bien.─

─ ¿Quién te ayudo?─

─ Minerva, ella aportó varias ideas. Ahora vamos a preparar algo de cenar que mañana nos espera mucho trabajo.─

Sprout levantó a la morocha muy temprano, tenían que decorar el salón y preparar el banquete, todo eso les llevo hasta bien entrada la tarde. Solo quedaba una hora antes de que llegaran los invitados y todavía les faltaba bañarse y vestirse adecuadamente. La pequeña se puso un bonito vestido en color azul oscuro, se recogió su abundante y larga cabellera. Varios mechones caían sueltos y por medio de un pequeño hechizo formaron unos hermosos bucles.

Puntual como siempre, McGonagall entró por la chimenea, la niña se acerco para saludarla y agradecerle la decoración de su cuarto. Se sentaron y estuvieron charlando por lo menos, durante media hora.

─ ¿En que puedo ayudar?─

─ Minerva, no te molestes ya tenemos todo preparado, solo nos queda esperar a Snape.─

─ ¿Segura que vendrá? Él no es del tipo de personas que celebran estas fiestas más bien todo lo contrario.─

─ Dijo que vendría, dio su palabra.─ dijo Sprout mirando a la jefa de Gryffindor y luego a la pequeña, que no dejaba de mirar la chimenea.

─ Supongo que tienes razón, seguro que algo lo demoró.─ respondió al comprender la mirada de su amiga.

Unos minutos más tarde, hizo su aparición el jefe de Slytherin, al ver a la pequeña se quedo sin palabras.

─ ¡Hola profesor Snape!─ dijo la morocha feliz de ver a su profesor.

─ Buenas tardes.─ gruñó recuperando el aliento.

─ Querrás decir buenas noches, llegas tarde.─ Atacó McGonagall.─ Deberías saber, que es de mala educación hacer esperar a unas damas.─ agregó dispuesta a no perder la oportunidad de sacar a Snape de sus casillas. Antes de que las cosas empeoraran y viendo la cara del profesor de pociones, que parecía dispuesto a dar media vuelta y marcharse, la morocha lo tomó de la mano.

─ Profesor venga a ver mi cuarto, parece el de una princesa.─ le dijo mientras lo jalaba fuera de la habitación.

─ ¡Minerva! Podrías por favor contenerte por esta noche. La niña lo quiere mucho, por eso lo invité. Sabes que me desagrada tanto como a ti pero quiero que esta Navidad sea perfecta para ella.─

─ No deberías alentarla para que este con él. Ya sabes como es.─

─ Lo sé y ya pensé en algo.─

─ ¿En qué?─

─ Estoy preocupada por el comportamiento de él, creo que … esta enamorado de ella.─

─ ¿Snape enamorado? No me hagas reír, no niego que tenga interés en ella pero siendo un mortífago supongo que se trata de otro tipo de interés, después de todo Lucius Malfoy siempre ha sido su modelo a seguir. Lo cual lo convierte en un peligro.─

En otro lugar de la casa …

─ Severus, lo siento.─ le dijo la morocha mientras lo abrazaba.

─ No es tú culpa, no te preocupes amor. Mientras estés conmigo no me importa lo que los demás me digan.─

─ Pero …─

─ Estas demasiado hermosa, no podía hablar cuando te vi.─

─ Gracias, vos estas muy elegante.─ respondió sonrojándose y Severus le dio un pequeño beso.

─ Es mejor que regresemos o Minerva pensará que te secuestre.─

El resto de la velada pasó sin mayores incidentes hasta el momento del brindis …

─ Es hora de hacer un brindis.─ anunció Sprout sirviendo Wisky de fuego a todos los presentes.

─ No puedes darle alcohol a la niña.─ gruñó Severus.

─ Es una de las tradiciones de la familia Sprout, los niños brindan igual que los adultos. Sabes muy bien que las tradiciones del mundo mágico deben ser respetadas.─

─ Esta bien.─

─ Por una hermosa Navidad.─ sentenció Sprout. Todos levantaron las copas y asintieron para luego vaciar el vaso. A la pequeña no le agrado el sabor de esa bebida y comenzaron a caérsele las lagrimas. Aún así, debió hacer unos brindis más, pero para el tercero ya tenía demasiado sueño y se acurruco contra Severus que estaba sentado a su lado.

─ Estoy cansada.─ exclamó entre bostezos.

─ Pequeña solo un par de brindis más.─ suplicó su tutora.

─ Me quedo con ustedes pero no puedo tomar más.─

─ Oh, es una lastima.─

Los brindis continuaron por un buen rato pero la pequeña cayó en un profundo sueño. Mientras Snape la observaba, deseaba abrazarla pero no podía hacerlo frente a esas dos mujeres.

─ Puedes apartarla si te molesta, esta tan dormida que no se dará cuenta.─ dijo McGonagall.

Sprout recordó la vez que Severus la había alzado.

─ Puedes alzarla, Minerva tiene razón no se despertará y estará más cómoda.─ Snape la miró.─ Vamos Severus no va a morderte.─

El morocho dudo unos instantes pero luego la tomo entre sus brazos. Continuaron con la charla y los brindis, mientras McGonagall observaba como Snape acariciaba con mucha ternura a la niña.

“Ver para creer. En verdad pareciera estar enamorado pero … ¿Cómo reaccionaria la pequeña si se despertara y lo viera tan de cerca?” Con mucha destreza y sin llamar la atención movió su varita para despertarla.

─ ¿Qué paso?─ preguntó la pequeña somnolienta.

─ Te quedaste dormida.─ le respondió Severus y la niña se acurrucó aún más contra él, aforrándose a la capa del adulto quedándose dormida nuevamente. Minerva se sorprendió, habría jurado que la morocha se asustaría como lo habría hecho cualquier otro niño pero al parecer ella lo quería de verdad. Ya era de madrugada cuando la jefa de Gryffindor se despidió, bastante bebida, por consejo de su amiga luego de que le lanzará algunas propuestas sexuales al jefe de Slytherin.

─ Severus antes de irte ¿podrías subir a la niña a su cuarto?─ preguntó Sprout.

─ Por supuesto.─ respondió Snape y llevó a la morocha hasta su cama, la arropó mientras Sprout lo observaba. Le dio un pequeño beso en la frente y salió de la habitación.

─ Tan pequeña y ya se va a comprometer.─

─ ¿De qué estas hablando?─ gruñó Snape.

─ De Selena, por supuesto. Pertenece a mí familia y cuando las niñas cumplen los trece años se arregla su compromiso con un joven de sangre pura. Ya le encontré un candidato, es el hijo de un primo mío. Como él esta casado con una muggle el origen de Selena no es ningún problema. El muchacho cumplió recientemente los dieciséis y estudia en Durmstrang. Por eso en las próximas vacaciones de verano la llevaré a que lo conozca antes de que se enamoré de algún otro muchacho. Sé que aún es muy joven pero este chico es perfecto para ella, él le enseñará todo lo que deba saber.─

─ No puedes obligarla a casarse con alguien a quien no conoce y que ni siquiera ama.─

─ Con el tiempo aprenderá a quererlo, es una tradición y debe cumplirse.─

Severus estaba en un verdadero aprieto, no quería perderla pero no podía interferir.

─ Has lo que quieras.─ respondió y se desapareció.

A la mañana siguiente Selena y su tutora regresaron al castillo. Aún quedaba una semana de vacaciones y curiosamente, Severus no había regresado al colegio.

“¿Qué le habrá pasado?” pensaba la morocha.

─ ¡Hola Selena! ¿cómo estuvo la cena?─

─ Hola Draco, todo bien y ¿aquí?─

─ Bastante aceptable.─

La semana pasó rápidamente, sin embargo Snape no regresó hasta el último día de las vacaciones.

─ ¿No te ha dicho nada?─ preguntó Malfoy.

─ No, ha estado todo el día en su oficina. Le mande un par de cartas durante la semana y no me contesto ninguna.─

─ Ve a verlo, yo te cubro.─

─ Esta bien, gracias.─

Selena caminaba hacia la oficina del profesor de pociones con el corazón en la boca. Nunca había estado tanto tiempo sin hablarse con él y le parecía muy rara la actitud del adulto. “¿se habrá enojado por algo?”

─ Pase.─

─ ¡Hola! ¡Te extrañe!─ exclamó la morocha con una enorme sonrisa y acercándose a él.

─ Eras tú.─ dijo con voz fría el adulto y ella se frenó a medio camino.─ Debí imaginarme que se trataba de alguien molesto.─

La pequeña lo miraba sin poder creer lo que escuchaba.─ ¿Estas enojado conmigo? ¿Hice algo mal?─

─ ¡¿Enojado?! No, para nada. Solo me canse de jugar con vos, sos realmente muy aburrida. No tienes ni idea de lo que nos gusta a los hombres, de lo que necesitamos.─

A Selena se le comenzaron a caer las lagrimas.─ ¿Estás bromeando?─

─ Eres tan idiota que no entiendes que me desagradas. No me sirves para nada, estuve toda la semana en compañía de una verdadera mujer que sabe como satisfacerme.─

─ Pero … dijiste que me querías.─

─ ¡¿Yo?! Querer a una sangre sucia como vos, no me hagas reír. Ni siquiera tus padres te quieren ¿cómo podría otra persona sentir algo por ti?.─

La morocha salió llorando, sentía como si su corazón se hubiera roto en mil pedazos. Nunca pensó que él podría ser tan cruel. Entró en su habitación donde estaba Draco esperándola.

─ ¡¿Sele?! ¿Qué sucedió?─

─ Nunca me quiso, solo se burlo de mi. Todos se burlan de mí.─

Draco se acercó y la abrazó.─ No llores, él no vale la pena, es un idiota.─

─ Pero yo lo quiero, creí que él me quería.─

Los dos permanecieron el resto del día en la habitación. La pequeña se durmió llorando en los brazos del rubio, que no sabía que decirle para tranquilizarla ya que nunca había tratado de consolar a alguien. “Deberían matarlo, ¿cómo se atreve a tratarla así? Esto no puede quedarse así.” Pensaba el pequeño Malfoy mientras sacaba su comunicador para hablar con su padre. Luego de contarle lo sucedido, Lucius se apareció en la habitación junto a Dobby.

─ ¿Estás seguro de lo que acabas de contarme?─

─ Por supuesto padre, ella me lo dijo.─

─ Vete, quiero hablarle a solas.─

─ Sí padre.─

─ Selena mi amor, despierta.─ susurró tiernamente y la niña abrió los ojos.

─ ¡¿Lucius?! ¿Qué haces aquí? ¿Dónde esta Draco?─

─ Mi hijo me contó lo sucedido. Así que ¿es Severus de quien te enamoraste?─

─ Él se burlo de mí, nunca me quiso.─ respondió llorando y abrazándose al rubio.

─ Lo haré pagar por ello, te lo prometo.─ dijo Malfoy, tratando de tranquilizarla.

─ ¡NO! No le hagas nada, por favor, yo lo quiero. Lucius prométeme que no le harás nada.─

─ Pero … mi amor, te lastimo y tiene que pagar por ello.─

─ Por favor, no lo hagas.─

─ Esta bien, te lo prometo.─ Respondió resignado el rubio al ver que sus intentos de venganza solo empeoraban el llanto de la morocha.─ Aún así, va a tener que escucharme.─ Sentenció Malfoy, le dio un suave beso en la mejilla y salió rumbo a las mazmorras. Mientras Draco regresó con ella.

─ ¿Por qué se lo dijiste a Lucius?─

─ Porque alguien tiene que hacerlo pagar.─

─ Pero no quiero que le pase algo malo.─

─ Eres demasiado valiosa para estar con un perdedor como él.─

─ No digas eso, él no es un perdedor. No quiero hablar más sobre él.─

─ De acuerdo, no diré más nada. Vamos vuelve a dormir te hará bien, me quedaré contigo. Yo voy a cuidarte, te lo prometo.─

Mientras en las mazmorras…

Lucius entró azotando la puerta.─ ¿CÓMO DEMONIOS TE ATREVES A TRATARLA ASÍ?─

─ ¿Qué haces tú aquí?─

─ NO VUELVAS A ACERCARTE A ELLA O JURÓ QUE HARÉ QUE TE ARREPIENTAS.─

─ ¿Acaso, la pequeña sinvergüenza recurrió a su amante?─

─ NO HABLES ASÍ DE ELLA, ERES UN IMBECIL. Draco fue quien me contó todo, ella me hizo prometerle que no te haría daño y esa es la razón de que en estos momentos no estés tirado en el suelo suplicando por tu vida.─

─ ¿Ella te pidió eso?─

─ No te atrevas ni siquiera a hablarle, eres un maldito.─

─ ¿CREES QUE LO HIZE APROPOCITO?─

El rubio se lo quedó mirando.─ ¿Acaso sufres de doble personalidad? ¿Por qué lo hiciste?─

─ Porque se va a comprometer.─ respondió resignado Snape.

─ No seas ridículo ¿de donde sacaste esa idea?─

─ Sprout me lo dijo, es la tradición que a los trece años las mujeres se comprometan.─

─ ¿Y te rindes? ¿tan poco la quieres?─

─ No puedo hacer nada.─

─ Sí en verdad la amaras, debiste decirlo y no huir como un cobarde.─

─ Creí que era lo mejor, de esta forma podrá enamorarse de ese muchacho.─

─ Nunca creí que pudieras ser tan idiota. ¿Crees que voy a permitir ese compromiso?─

─ No puedes interferir.─

─ Soy un Malfoy, claro que puedo interferir, siempre lo hago. No voy a dejar que arruinen su vida con un estúpido matrimonio arreglado como el mío. Y si tú no la quieres, yo la haré feliz, te lo aseguro.─ Sentenció el rubio y se desapareció.

Las clases dieron comienzo y Selena se veía muy triste, se lo pasaba llorando todo el día y apenas hablaba. Lo cual alarmó a sus amigos Nott y Zabini.

─ ¡EY! ¡Thomas!─

─ ¿Crabbe? ¿Qué sucede?─

─ Malfoy esta peleando con Zabini por tu culpa.─

─ ¿Qué? ¿Dónde?─

─ ¿Qué le hiciste?─

─ Nada.─

─ Te quedaste para lastimarla, lo sabía. Espero que estés feliz con el resultado.─

─ Te he dicho que yo no fui.─

─ Sí, seguro. Debería romperte la cara.─

─ ¡Blaise! Ya basta, Draco no tiene nada que ver.─

─ No lo defiendas, voy a matarlo.─

─ ¡NO! Él no me hizo nada, déjalo.─

─ Entonces dime quien fue.─

─ No importa.─

─ ¿No importa? No paras de llorar, soy tu amigo y me haré cargo del culpable.─

─ No quiero hablar sobre eso.─ respondió la morocha llorando y Blaise la abrazó.

─ Lo siento, pero no me gusta verte así, tranquila. Ya no llores.─

Durante las clases de pociones la pequeña parecía un clon de Neville. Ninguna de las pociones le salían correctamente salvo las que hacía en pareja con Blaise. Las semanas siguieron pasando y para su desgracia, llegó el catorce de febrero. No solo iba a tener que soportar ver a todas esas parejas felices sino que encima Lockhart había organizado todo para que fuera aún peor. El comienzo del día sin embargo fue bastante divertido, a la hora del desayuno, cuando un par de gnomos se acercaron a Draco para entregarle unas tarjetas de amor. Una hora más tarde todos se dirigían rumbo a las mazmorras.

─ Profesor Snape ¿puede contarnos algo, sobre la poción de amor que nombró el profesor Lockhart?─ preguntó Lavander.

─ Me temo que cae fuera del programa de enseñanza. No tengo tiempo para perder en cosas tan estúpidas.─

─ No se puede preguntar sobre amor, a una persona que no sabe lo que es y que como corazón tiene el carozo de una manzana podrida.─ Sentenció Selena en voz baja pero lo suficientemente audible para que todos en el aula la escucharan. Blaise le dio un codazo para que se callara, sin embargo Snape la escuchó pero decidió ignorarla. En ese momento, varios gnomos ingresaron al aula para entregar tarjetas y recitar poemas. Nuevamente Draco fue quien recibió la mayor cantidad, pero un gnomo de aspecto bastante desagradable se acercó a la mesa de Selena y Blaise.

─ Señorita Selena Thomas, esto es para usted.─ dijo el gnomo entregándole una tarjeta y una caja de chocolates.

─ ¿Para mí?─

─ ¿Hay otra Selena Thomas?─

─ No, pero…─

─ Entonces es para usted.─ gruñó molesto el gnomo y comenzó a recitar el poema de la tarjeta:

La princesa está triste … ¿Qué tendrá la princesa?

Los suspiros se escapan de su boca de fresa.

Que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

La princesa está pálida en su silla de oro,

Está mudo el teclado de su clave sonoro,

Y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

… “Calla, calla, princesa.─Dice el hada madrina:

En caballo con alas hacia aquí se encamina,

En el cinto la espada y en la mano el azor,

El feliz caballero que te adora sin verte,

Y que llega de lejos, vencedor de la muerte,

A encenderte los labios con su beso de amor.”

Cuando el gnomo terminó de recitar el poema se fue dejando a una pequeña muy confundida y completamente avergonzada, para colmo la tarjeta resulto ser anónima.

─ ¿Vos la mandaste?─ Le preguntó a Zabini.

─ No, te quiero pero como amiga.─

─ Sí, lo sé pero pensé que, tal vez, la mandaste para molestar a Snape.─

Tanto Blaise como Theodore ya estaban al tanto de porque la morocha estaba tan triste. Como ambos muchachos habían decidido torturar, a cada uno de los alumnos que se quedaron en el colegio durante la navidad hasta encontrar al culpable, a Draco no le quedo más remedio que explicar lo sucedido.

─ Yo no fui, no se me ocurrió de lo contrarío te habría enviado muchas más tarjetas.─

─ Quizás fue Theodore o Draco.─

─ Lo dudo, ninguno me dijo nada.─

Al terminar la clase, Selena le preguntó a los otros dos muchachos, pero ambos negaron ser los autores.

─ Tienes un admirador secreto.─ Decía Draco.

─ Mira quien lo dice ¿Cuántas recibiste hasta ahora?─

─ Seis, te dije que los Malfoy somos irresistibles.─

─ Presumido.─ respondió riendo la niña.

Durante las vacaciones de semana santa, la pequeña tenía que elegir cuales optativas iba a tomar el año siguiente. Eligió cuidado de criaturas mágicas, astronomía y adivinación como sus amigos. Se encontraban sentados en el patio del colegio cuando Goyle se acercó.

─ Thomas, el profesor Snape quiere hablarte.─

─ ¡¿Snape?!─

─ Sí, debes ir a su despacho.─

─ Esta bien, gracias.─

─ ¿Vas a ir?─ preguntó Draco.

─ No tengo otra opción.─

─ Iré contigo.─ Sentenció Blaise.

─ No te dejará entrar, estaré bien. No se preocupen.─

La morocha fue hacia las mazmorras, deseando que la tierra se la tragara. No quería hablar con su profesor de pociones, ni verlo, ni nada que estuviera relacionado con él. Desde que fue tan cruel con ella, jamás volvió a verlo a la cara, ni hablarle, si podía lo esquivaba tal cual hacían el resto de los alumnos y los profesores del colegio.

─ Pase.─

─ Permiso profesor Snape ¿Quería verme?─

─ Selena ¿por qué estas fallando en mis clases?─

─ Primero, usted es mi profesor, debería llamarme señorita Thomas. Solo mis amigos y las personas que me quieren pueden llamarme por mi nombre y usted no es ninguna de las dos cosas. Segundo, su materia no me interesa.─

─ Aún así, tienes que aprobarla y al paso en que vas no lo lograrás.─

─ Eso es problema mío, si desapruebo rendiré el examen final con el enviado del ministerio. Aunque no lo creo necesario, ya que probablemente el próximo año no estaré aquí.─

─ ¿Qué quieres decir?─

─ No es asunto suyo.─

─ Soy tu profesor, respóndeme.─

─ Hable con mi tutora, estoy pensando en cambiarme a Beauxbatons y ella cree que un cambio de aires me hará muy bien.─

─ No puedes hacer eso.─

─ Usted no tiene ninguna autoridad para oponerse, recuerde que solo es un profesor.─

─ Sí estas haciendo todo esto para llamar mi atención, yo…─

─ Por favor, ¿quién se cree que es? Usted no es más que un viejo amargado, desagradable y horrible. Si yo fuera usted no podría ni mirarme al espejo, aunque creo que esa es la razón por la cual no se ha dado cuenta que necesita lavarse la cabeza. Ahora si me disculpa tengo cosas más importantes que hacer.─ Sentenció la morocha que en ningún momento, miró a los ojos a su profesor, dio media vuelta y salió del lugar.

“¿cómo pude decirle todas esas cosas tan desagradables? No quería lastimarlo, pero no me dijo nada, no le importa nada de lo que yo diga.”

─ ¡¿Sele?!─

─ ¡Draco!─ dijo la pequeña abrazándolo.

─ ¿Qué sucedió? ¿qué te hizo?─

─ No quise hacerlo, le dije un montón de cosas feas.─

─ No te preocupes, no llores. Él se lo merece.─

Como consecuencia de su pelea con Snape, la morocha no quiso festejar sus trece años, ni con sus amigos, ni con su tutora, ni siquiera Lucius pudo convencerla. Estaba demasiado triste, no solo porque no pudo celebrar su propio cumpleaños con Severus sino que tampoco había podido celebrar el de él. Se había hecho muchas ilusiones, tenía miles de ideas para hacer que el nueve de enero fuera especial para su profesor de pociones, porque sabía que nadie se acordaba de su cumpleaños. Pero todo eso se desvaneció al saber que él nunca la quiso.

Las clases continuaron, hubo varios ataques, pero al final las cosas se solucionaron. No hubo exámenes finales y las vacaciones llegaron en un abrir y cerrar de ojos.

─ Cielo, nos quedaremos una semana más y luego iremos a casa.─

─ De acuerdo, quiero irme lo antes posible.─

─ Lo sé pequeña, pero tengo que arreglar las cosas en los invernaderos hasta que regresemos. La semana pasará rápidamente, ya veras.

Sin embargo el miércoles el diario el profeta anunció el escape de Sirius Black.

─ Selena, se que te prometí que iríamos a casa pero lo mejor será quedarnos aquí.─

─ ¿Por qué?─

─ Sirius Black.─

─ ¿Qué tiene que ver con nosotras?─

─ Recuerdas que te conté sobre que mi esposo falleció hace varios años.─

─ Sí.─

─ Nunca te he contado como.─

─ No tienes que hacerlo.─

─ A llegado el momento de aclarar algunas cosas. Mi esposo trabajaba en el ministerio y fue asesinado por los aurores. Porque era un mortífago espía del innombrable. Mi matrimonio con él fue arreglado por nuestras familias, como es común en el mundo mágico, sobre todo entre las familias de sangre pura. Yo no sabía nada acerca de su lealtad al-que-no-debe-ser-nombrado. Él era el jefe de Sirius Black en el ministerio y su contacto con el innombrable. Ahora que Black escapó, quizás valla a nuestra casa a refugiarse, no puedo arriesgarme a llevarte ahí, es por eso que nos quedaremos. ¿Esta bien?─

─ Sí, lo entiendo, es solo que…─

─ Todo esto es por Snape, es por su culpa que has estado tan triste todo este tiempo ¿qué pasó?─

─ La profesora McGonagall tenía razón, él es un hombre malo y cruel.─

─ Pequeña ¿dime que sucedió?─

─ Ya no importa.─

A la hora del almuerzo…

─ Tengo que anunciarles que hoy por la tarde, llegaran a custodiar el colegio un grupo de dementores enviados por el ministerio.─ dijo Dumbledore.

─ ¿Dementores?─

─ Así es Minerva, es una decisión del ministro. Por tal motivo, pequeña Selena, tengo que pedirte que no salgas del castillo sin la compañía de un profesor ¿de acuerdo?─

─ ¿Por qué?─

─ Porque eres muy vulnerable frente a ellos ¿me harás caso?─

─ Sí profesor Dumbledore.─

Esa tarde, los horribles seres encapuchados llegaron al colegio.

─ Selena ¿podemos hablar?─ preguntó Snape.

─ Le recuerdo que debe llamarme señorita Thomas. Ahora no estamos en clases, no tengo ninguna obligación de hablar con usted.─

─ Selena, por favor.─

─ Esta bien.─ accedió la morocha y fueron hasta la oficina del profesor.─ ¿qué quiere?─

─ Lamento todo lo que te dije, no era cierto.─

─ ¿Cree que soy tan tonta como para creerle sus mentiras?─

─ Amor, no puedo seguir soportando tus rechazos, que ya no me mires ni me sonrías. Te necesito. Todo fue porque tu tutora me dijo que ibas a comprometerte al cumplir los trece, creí que lo mejor era rechazarte y así podrías enamorarte de ese muchacho.─

─ Yo no soy “su amor”. debería inventar una mentira más convincente, ya cumplí los trece y Pomona no me dijo nada de ningún compromiso.─

─ Lo sé, probablemente me lo dijo para saber lo que sentía por ti.─

─ En ese caso, demostró lo poco que le importaba.─

─ Estas equivocada, Selena yo…─

─ TE ODIO.─ le gritó con todas sus fuerzas. No sabía si él era sincero pero no podría soportar que se volviera a burlar de ella. Corrió sin pensar hacia donde iba y salió del castillo. Los dos dementores que custodiaban la puerta de entrada sintieron su presencia y…

Nota de la autora:

Bueno, me duele que Sele trate así a Sevi pero es parte de la historia, según dicen lo que no nos mata nos hace más fuerte. me dan ganas de agarrar a Sevi y consolarlo .... 

¿Qué sucederá con Selena?

¿volverán a estar juntos Sele y Sev?

¿Qué estará haciendo Lucius?

Aclaración (1): el poema pertenece a Rubén Darío, es un fragmento de Sonatina.

Miaka Snape


Tags: fics, severus snape, drama, romance

Publicado por miakayuki2006 @ 11:53  | Sele y Sevi vers 1
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Comentarios
Publicado por Lady drakos
Viernes, 17 de octubre de 2008 | 21:33
xD hola!! worale!! que genialisimo fic! me estoy traumando, lo digo enserio! xD es que es tan genial como escribes!! aww una inspiraci?n, no de veras esta bien genial! poes me voy!xD cuidate! y gracias por tus fics! biee! x)
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