Jueves, 30 de octubre de 2008

conocimiento by miaka snape

2. conociendo a un sangre pura by miaka snape

3. La bienvenida by miaka snape

4. conociendo una parte del pasado by miaka snape

5. El beso robado by miaka snape

6. slytherin y pociones by miaka snape


Capítulo 1: conocimiento

Era la mañana del primero de julio. Una niña de once años dormía placidamente, sin saber que pronto, su vida cambiaría para siempre.

Selena se levantó temprano esa mañana cuando escuchó la voz de su madre llamándola

- Selena querida ya es hora de levantarse.-

- Un minuto más.-

La pequeña se quedó en su cama recordando el sueño de la noche pasada. Como la mayoría de sus sueños, este había sido raro. Estaba en la cueva de un dragón que dormía profundamente y de sus fosas nasales salían columnas de humo.

En su mano derecha llevaba fuertemente apretada una ramita. Pero no era una simple rama, era una varita mágica. Siempre soñaba con esa varita, pero nunca recordaba donde la había encontrado.

Su madre apareció en la habitación. -Vas a quedarte dormida otra vez, vamos levántate.-

La niña con mucho sueño se levantó por fin."otro loco sueño, ¿estaré loca? ¿por qué será que siempre sueño con magia, dragones y demás cosas raras?"

El sonido del timbre la sacó de sus pensamientos. Su madre salió presurosa para atender el llamado. Mientras tanto Selena se vestía y escuchaba a su madre hablar con el recién llegado. Era la voz de un hombre. Una voz que a Selena le encantó, era como una melodía, un susurro, y se preguntó quien podía ser. Se quedó escuchando desde su habitación y reconoció la voz de su padre, que se dirigía al desconocido -¿cómo dijo usted que se llama ?

Y el hombre misterioso contestó: - Severus Snape, soy profesor en la escuela de Hogwarts de magia y hechicería.-

A continuación se produjo un silencio, Selena no podía creer lo que acababa de escuchar y a juzgar por el silencio que reinaba en la otra habitación, sus padres tampoco.

-¿esto es una broma?¿ a que ha venido usted aquí?

- el ministerio de magia ha detectado que aquí vive una bruja, y el colegio Hogwarts le ofrece un lugar para su educación.-

-¿ una bruja?, que falta de respeto, ¿ que quiere decir usted?, ¿a quien se refiere?- preguntó la mujer.

Snape miro a ambos padres, tomó aire y contestó - a su hija, por supuesto, no es ninguna falta de respeto, verán yo soy mago, y a las mujeres con magia se les llama brujas.-

Los padres de Selena se quedaron atónitos. -eso es imposible, la magia no existe y nuestra hija es normal.- decía el padre de la niña.

Snape sacó su varita mágica, hizo unos movimientos en el aire y apareció de la nada unas pequeñas aves que volaban por la habitación, de nuevo hizo otro movimiento y desaparecieron. Sin hacer caso, a la expresión en los rostros de los adultos que estaban frente a él, pidió hablar con la pequeña.

Los padres de la niña se miraron uno al otro, la madre de Selena se levantó y se dirigió a buscar a su hija. La niña estaba cerca. Había estado escuchando todo lo que sucedía sin poder creerlo, pero algo en su corazón le decía que era verdad, que no estaba soñando. Al ver a su madre se acercó a ella y sin mediar palabras la siguió hasta la otra habitación. Al entrar miró al hombre sentado en un sillón. Vestía una capa negra sobre un traje también negro, tan negro como sus ojos y su pelo grasiento, tenía una nariz ganchuda y una piel cetrina. A primera vista daba miedo y repulsión, pero al mirarlo a los ojos Selena se sintió muy extraña, como si ellos fueran los únicos en la habitación, una gran calidez abrumó su corazón y se sonrojó. Severus Snape, también había parecido caer bajo un embrujo, no podía apartar sus ojos de los de la niña que estaba parada frente a él mirándolo con curiosidad.

Parecía que habían pasado horas mirándose mutuamente cuando el padre de la niña, dijo: -esta es mi hija Selena-

y la niña se acercó al hombre y le dio un beso en la mejilla, como era su costumbre, ambos se sonrojaron.

El morocho se presentó- Soy Severus Snape, soy mago y vengo a informarle a usted y su familia que es una bruja.-

La niña lo seguía mirando perdida en sus pensamientos y en sus emociones, de pronto dijo: - pero yo no tengo ningún poder mágico-

- Probablemente no seas consciente de lo que puedes hacer.-

Continuaron hablando, hasta que el padre perdió la poca paciencia que tenía.

- ¡¡Basta!! todo esto es una locura, mi hija ya esta en una escuela muy respetada y continuará mis pasos el día de mañana, estudiará para ser una abogada y eso es todo.-

Snape lo miró sorprendido. - Pero su hija es una bruja y no puede negarle una educación adecuada, debería preguntarle por lo menos que es lo que ella desea.-

El padre de Selena estaba furioso, su familia ya había decidido el futuro de su hija y no permitiría que un extraño le ponga ideas raras en la cabeza. Estaba seguro de que la niña prefería ser abogada. - Selena, querida, ¿qué es lo que quieres hacer?-

La niña aún miraba a Severus Snape. -Quiero ser bruja.- No había estado consciente de haber dicho esas palabras en voz alta. Más bien se le habían escapado, pero pronto descubrió que las había pronunciado, al escuchar los gritos de sus padres.

-¿cómo has dicho?, ¡desagradecida!- le gritó su madre.

- no puede ser posible con todo lo que hemos hecho por ti.- gritaba su padre.

Selena se asustó, y comprendió que no debería haber dicho nada. Con lagrimas en los ojos miró nuevamente al hombre con capa y notó que éste miraba a sus padres con mirada seria y furiosa, casi asesina.

Severus le devolvió la mirada. -¿puedo hablar con tus padres a solas?─ le preguntó amablemente.

La niña asintió, se levanto con las lagrimas corriéndole por sus mejillas y se retiró de la habitación. Los padres de Selena siempre habían sido muy anticuados y estrictos, nada que ver con los padres de sus compañeras de escuela. Probablemente eso se debía a que eran mucho mayor que los demás padres, y tenían una educación más rígida. La niña no sabía como iba a terminar la situación. No creía que ese hombre fuera capaz de convencerlos. Media hora después su madre fue a buscarla, la miró con despreció y le hizo un gesto de que la siguiera. Entraron nuevamente en la habitación.

-¿de verdad que quieres ser... bueno..., una bruja? ─ Preguntó su padre.

Selena asintió, sus padres se levantaron hechos una furia. -Entonces ya no tenemos ninguna hija, agarra tus cosas y vete de aquí.- le dijo su madre con desprecio en la voz.

Selena se quedo de piedra, no podía creer lo que acababa de escuchar. Sus padres la estaban echando, quiso decir algo pero las palabras no salían de su boca. Su padre exclamó -vete pequeña desagradecida y no vuelvas nunca más, esta ya no es tu casa y nosotros no somos tus padres.-

Selena sin saber bien lo que hacia, se dirigió a su habitación tomó varias de sus cosas más queridas, algo de ropa, su diario, un osito de peluche y otras cosas más. Guardó todo en un gran bolso y en una mochila. Se dirigió nuevamente hacia donde se encontraban sus padres y el hombre misterioso, mirándose de forma venenosa unos a otros . Severus le extendió la mano, ella miró a sus padres quienes le dieron vuelta la cara y sin pensarlo dos veces, tomó la mano de Snape. De pronto, sintió que la jalaban en todas direcciones. Se sentía mareada, no entendía que estaba sucediendo cuando se tambaleo y chocó contra el piso duro, el hombre junto a ella la ayudo a levantarse. La acercó a una silla y le dijo que esperara.

Selena miró alrededor y se dio cuenta de que se encontraba en un bar, las paredes y el piso eran de piedra. Había varias personas en el lugar vestidas con capas y sombreros con forma de conos, entonces comprendió de que se trataban de magos. Al cabo de un momento regresó Snape a su lado -estamos en el caldero chorreante, un lugar donde los magos pueden reunirse y alquilar una habitación. Debido a lo que ha sucedido debes quedarte aquí, hasta que halla solucionado tu situación. Ahora es mejor que descanses. Tom el dueño del lugar te acompañará hasta tu habitación. En cuanto tenga noticias volveré- y dicho esto, el hombre desapareció con un estruendo, dejando a la pobre niña completamente sola y asustada.

La morocha tenía millones de preguntas en su cabeza, que pasaría con ella, donde viviría, como iba a pagar la habitación, el colegio y todo lo demás. Tendría que ir a un orfanato, ¿existiría uno en el mundo mágico?, ¿en donde estaba ahora?. Con todas esas preguntas rondándole y a las cuales no podía encontrar respuestas, siguió al cantinero por una estrecha escalera hasta el segundo piso. Entró en una de las habitaciones, el hombre que la había acompañado se dio media vuelta y se marchó. Selena se acostó sobre la cama, confundida y asustada quedándose profundamente dormida.

No sabía cuanto tiempo había pasado, cuando escuchó los golpes en la puerta. El sol comenzaba a descender creando varias sombras dentro de la habitación. Selena se acercó a la puerta y la abrió. Allí de pie, estaba Severus, la niña lo dejó entrar.

-supongo que tendrás muchas preguntas para hacerme.-

La niña asintió. -¿qué va a pasar ahora conmigo? ¿A donde iré?-

-su situación se ha complicado bastante. Yo era el encargado de comunicarle que había un lugar para usted en la escuela Hogwart y que las clases comenzarían el primero de septiembre. Todo lo que ha ocurrido, ha sido imprevisto. Y como ha sido mi culpa ponerla en esta incomoda situación estoy haciendo lo necesario para solucionarla. Por lo pronto, usted se quedará hospedada en este lugar, no debe preocuparse por ello de momento. Mañana ha primera hora debo regresar al ministerio de magia y seguir trabajando en su caso. El ministerio deberá encontrar un tutor legal para usted y luego vivirá con esa persona.-

Selena lo miraba asustada y llena de tristeza, nuevamente sus ojos se encontraron y ambos se quedaron mirando uno al otro en silencio.

- ¿aún podré ir a ese colegio?- preguntó la niña rompiendo el mágico momento.

Severus asintió. - No ha comido nada en todo el día ¿verdad?, es mejor que bajemos, la acompañaré a cenar.- Dicho esto ambos se levantaron y fueron al salón. Tom el cantinero se acerco a ellos, Severus le pidió que trajera algunas cosas. Selena no le estaba prestando atención, las ideas aún revoloteaban en su cabeza.

-¿usted trabaja para el ministerio de magia?-

-no, soy profesor en Hogwarts, enseño pociones.-

-¿cómo es Hogwarts?-

-es un enorme castillo con 7 pisos y varias torres, hay un bosque en los alrededores y un gran lago. A cada estudiante al ingresar en Hogwarts se lo coloca en una casa, existen cuatro casas en total: Slytherin, Hufflepuff, Ravenclaw y Gryffindor.-

- ¿cómo se determina en que casa debemos estar?-

- Eso solo lo podrás saber una vez que hallas llegado al colegio.-

En ese momento llegó el cantinero con la cena. Al terminar, Snape se levantó y se despidió. Selena regreso a su habitación incapaz de creer todo lo que le había sucedido ese día.

End Notes:
Espero que me dejen algún comentario, críticas, sugerencias, lo que quieran, para ver si vale la pena seguir escribiéndolo.

Besos.

Miaka Snape.


Author's Notes:
Aquí aparece el tecero en discordia: Lucius Malfoy.

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (ojala Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.

Los pensamientos van entre comillas.

Pareja principal: Severus Snape y Selena

Otros personajes importantes: Lucius Malfoy, McGonagall, Dumbledore.

El verdadero amor de Severus Snape.

Capítulo 2:

Conociendo a un sangre pura.

Selena se despertó al oír los golpes en su puerta. Tom el cantinero la llamaba para desayunar. Hacía una semana que se encontraba en el caldero chorreante. El profesor Snape había ido un par de veces a verla, pero seguía sin poder arreglar su situación.

"Valla lío en que me metí" "¡tarada! ¿Qué esperabas?. Bien sabes que a tus padres no le iba a gustar que no hicieras lo que ellos ya habían decidido" "OH! Cállate, porque no apareciste antes" - maldita conciencia.-

La niña bajo a desayunar. Siempre elegía la misma mesa. Alejada de la multitud. Minutos más tarde apareció un niño rubio que parecía tener la misma edad.

- ¡oye! Este lugar es mi favorito. ¡Esfúmate!- dijo una voz que arrastraba las palabras.

- ¿qué?- dijo Selena al recién llegado.

-¿Eres sorda? ¿quién eres?-

-Me llamo Selena Thomas-

- ¿Tus padres son magos?-

- No, yo no...-

- Además de sorda eres una sangre sucia-

- ¿Una sangre que?-

- Draco ¿dónde están tus modales?- dijo un atractivo hombre de pelo largo, rubio y muy bien vestido.

- Padre, esa sangre sucia esta ocupando mi lugar favorito.-

Lucius Malfoy no iba a permitir que su pequeño consentido no obtuviera lo que quisiera. En el instante en que le iba a ordenar a la pequeña intrusa que se largará se quedo sin habla al contemplarla.

Selena miraba intrigada al adulto que no decía nada a pesar de los berrinches de su hijo. "parece un actor de cine" "¿quién será?" "tal vez sea mejor que me valla. Ya tengo bastantes problemas como para complicarlos aun más."

- Bueno, si este lugar es tan importante para ti, me voy.- Le dijo la morocha al muchacho rubio.

Cuando estaba levantándose, sintió la fuerza de unas manos que la hacían sentar nuevamente.

- Disculpa a mi hijo. A veces me avergüenzo de su comportamiento. ¿podríamos compartir la mesa?-

Draco Malfoy pensó que estaba teniendo una pesadilla. "¿Qué diablos le pico a mi viejo?" - Padre, no podemos compartir la mesa con una sangre...-

-¡Te dije que te callaras Draco! ¿Acaso quieres regresar ya mismo a la casa?-

El pequeño bajo la mirada. Estaba furioso, pero conocía muy bien a su padre. Sabía que era mejor no enfurecerlo.

Ambos se sentaron en la mesa ante la asombrada mirada de la niña.

-Perdone, no me he presentado. Soy Lucius Malfoy, y este es mi hijo Draco.-

La niña los miró y les sonrió. -Soy Selena Thomas. ¿Ustedes son magos?-

El desayuno y buena parte de la mañana transcurrió en una agradable charla entre el adulto y Selena. Por su parte el joven Malfoy estaba completamente callado y por poco echaba espuma por la boca. El tiempo seguía pasando y parecía que su padre no tenía planeado irse. "se volvió loco, hablar con una asquerosa sangre sucia." "¿En qué estará pensando?"

-Padre se nos va a hacer tarde. ¿no deberíamos estar yendo?-

Si las miradas mataran, Lucius hubiera despachado a su adorado hijo al más allá.

-Toma esto Draco, ve tú al callejón Diagon y compra lo que quieras-

- ¿Voy a ir yo solo?-

- ¿A caso vas a necesitar niñera? Eres un Malfoy y debes saber manejarte solo.-

Sin poder creer lo que oía, el pequeño rubio salió del lugar dejando a su padre y la niña hablando. Ya era hora del almuerzo, Selena y Lucius habían estado hablando de miles de cosas. Selena le contó acerca de sus situación y de cosas muggles, mientras que Lucius habló del mundo mágico y de su pasado. Parecía que se conocían de toda la vida.

-¿No debería ir a buscar a su hijo?- preguntó la niña algo preocupada por el muchacho rubio que andaba vagando solo. El adulto se había olvidado por completo de su pequeño heredero.

- Es verdad, será mejor que me valla a buscarlo. Si no le molesta, me gustaría volver a verla.-

Selena se sorprendió. Si bien había pasado una agradable mañana junto a este hombre, no pensó que él querría volver a verla.

-No me molesta para nada. Sería agradable volver a verlo.-

Lucius se despidió besando la mano de la niña. "¡Guau! Que hombre tan apuesto". "Selena es un viejo y tiene un hijo de tu edad". "viejo son los trapos".

Por la tarde, Selena se encontraba en su habitación mirando por la ventana cuando alguien golpeo la puerta.

- Pasé, está abierta.-

- Buenas tardes, señorita Selena-

- Hola profesor Snape-

- Traigo noticias. El ministerio a resuelto que por el momento, usted vivirá en Hogwarts. Y estará bajo la custodia de todos los profesores del colegio.-

-¿por el momento? ¿y luego qué?-

-Bien. Se le ha dado el plazo de un año para que encuentre un tutor legal. Algo realmente inusual.-

- ¿inusual?

-La ley estipula que un menor no debe estar fuera de un orfanato sino tiene familia o un tutor legal. No existen tutores temporales y en su caso han hecho una excepción. La decisión fue tomada hace unas pocas horas. Algo verdaderamente sorprendente.-

- Entonces ... ¿ahora debo ir al colegio?-

-Así es. Prepare su equipaje, yo voy a llevarla.-

Selena empacó rápidamente sus cosas, ante la mirada atenta de su futuro profesor.

-¿está todo listo?-

-Sí profesor.-

Snape movió su varita apuntando a las cosas y estas desaparecieron. Luego tomo la mano de la niña y se desvanecieron. Aparecieron en las afueras de un pueblo. Selena estaba mareada, esto de desaparecer/aparecer no le gustaba para nada. Se tambaleo y Severus la agarro entre sus brazos antes de que cayera al suelo.

-¿Se siente mejor?-

-Estoy un poco mareada.- y también estaba muy sonrojada, podía sentir una gran calidez en los fuertes brazos de ese hombre. Un extraño sentimiento que jamás había sentido.

End Notes:
Notas de la autora:

Aquí les dejo un nuevo capítulo de esta historia, espero que les guste y dejen algún comentario, critica, sugerencia lo que quieran.

En el próximo capítulo: Selena conoce Hogwarts, al resto de los profesores. Y se entera de cómo consiguió el permiso temporal.


Author's Notes:
Selena llega a Hogwarts y ....

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (ojala Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.

Los pensamientos van entre comillas.

Pareja principal: Severus Snape y Selena

Otros personajes importantes: Lucius Malfoy, McGonagall, Dumbledore.

El verdadero amor de Severus Snape.

Capítulo 3.

La bienvenida.

Selena y Severus se encaminaron hacia Hogwarts. El camino estaba cercado por una enorme arboleda. Se podía sentir el canto de los pájaros y otros extraños sonidos. Los colores pastel del atardecer comenzaban a asomarse por entre los troncos de los árboles. Caminaron por unos minutos, hasta detenerse ante una puerta de rejas. Era enorme y estaba adornada por unos cerditos con alas. Se encontraba cerrada por unas gruesas cadenas.

Severus hizo un movimiento con su varita y las cadenas se movieron rápidamente. Instantes después estaban entrando en los terrenos del colegio. El resto del camino resulto ser más empinado y sin arboleda. Pero el paisaje era increíble, se veía un frondoso bosque y un gigantesco lago.

Subieron por unas escaleras de piedra y atravesaron una puerta de madera. Llegaron a un inmenso vestíbulo. La pequeña estaba completamente fascinada con el lugar, aunque también algo incomoda. El hombre que la acompañaba estaba muy serio y no hablaba.

"¿habré dicho algo malo?." "no, creo que solo se trata de un tipo muy amargo." le respondía su conciencia a la pequeña.

"No soy bueno para estas cosas." pensaba el profesor. "Debí dejar a McGonagall que fuera a buscarla." "pero vos querías verla." le respondió la vocecita de su conciencia al adulto. "Es una locura ... yo no quería verla." "lo que tú digas amigo."

─ Bien, esto es Hogwarts. Detrás de estas puertas se encuentra el Gran Salón. Ahí se celebran los banquetes, las distintas comidas del día y también se puede estudiar y rendir exámenes.─ dijo de pronto el profesor Snape.

─ ¿No hay nadie más aquí?─ pregunto la morocha, que miraba a todas partes y no veía ni un alma.

─ ¿¡EH!? Sí, nos deben estar esperando para cenar.─ "debí decir algo más inteligente. Casi arruino la sorpresa."

Las puertas del Gran Salón se abrieron. El interior estaba completamente oscuro. Dieron unos pasos y un gran estruendo asustó a la niña. Todas las luces del lugar se habían encendido y una docena de adultos la recibían con una sonrisa. Era una gran fiesta de bienvenida.

El profesor Snape hizo las presentaciones. El primer turno fue el del director Dumbledore, un viejito con lentes de media luna y un rostro bondadoso. A continuación fue el turno de los jefes de las distintas casas. La profesora McGonagall, jefa de la casa Griffindor, era una mujer con un rostro muy serio. La jefa de Hufflepuff, era la profesora Sprout, una bruja regordeta y bajita con rostro maternal. Se acerco a la pequeña y le dio un fuerte abrazo.

El jefe de Revenclaw, era un hombre tan bajito que parecía un niño pequeño, salvo por su tupida barba. Luego llego el turno de las profesoras Trelawney, Sinatra, Madame Hooch, Madame Pomfrey y los profesores Quirrell y Gricks. El guardabosque Hagrid y el conserje Filch y su gata la señora Norris.

La cena fue exquisita. Todos eran muy amables. Le contaron cada uno sobre las materias que enseñaban, sobre el callejón Diagon y sobre Olivander, el fabricante de varitas. En unos días visitaría esos lugares para comprar lo necesario para el curso escolar.

Luego de un delicioso postre, había llegado el momento de ir a dormir.

─ ¡ya se ha hecho muy tarde!─ exclamaba la profesora McGonagall.

─ Será mejor que la pequeña se valla a dormir.─ sentenció Madame Pomfrey.

─ Yo la acompañaré.─ dijo alegremente la profesora Sprout.

─ Buenas noches.─ dijo Selena.

─ Buenas noches.─ contestaron los adultos.

Y la pequeña junto a la profesora se retiraron del lugar, subieron por una escalera. La pequeña se asombró al ver que el resto de las escaleras parecía tener vida y se movían de un lado para el otro.

─ ¿dónde dormiré? Preguntó la niña.

─ Cómo aún no perteneces a ninguna de las casas, dormirás en una de las habitaciones del primer piso.─ contesto amablemente la mujer.

Al llegar a su nueva habitación, la niña dio un grito de alegría. Había una enorme cama con dosel, un espejo gigante, un escritorio y un pequeño armario. Por la ventana se veía la superficie cristalina del lago. Parecía una habitación de un cuento de hadas.

─ ¡que duermas bien!─ le dijo la profesora Sprout, le dio un beso y un abrazo.

─ Buenas noches profesora.─ contesto la morocha. Se cambió y se acostó en su nueva cama pensando que no podría dormir. Minutos más tarde estaba sumergida en un profundo sueño.

La mañana siguiente se despertó por el llamado a desayunar de la profesora McGonagall. Luego del desayuno fue a los terrenos de Hogwarts a ver el paisaje. En ese momento un enorme búho de color canela se acercaba a ella. Aterrizó a su lado y le extendió la pata, traía una carta amarrada. La morocha la agarró. "¿de quien podrá ser?" "¿las lechuzas entregan cartas?". "creía que eran las palomas." la abrió y leyó:

Señorita Selena Thomas.

Me alegra que el ministerio halla solucionado su problema y que ahora viva en Hogwarts. Espero poder verla pronto.

Atentamente y a su servicio.

Lucius Malfoy.

La pequeña se preguntó como se habría enterado ese hombre tan rápido de que ahora estaba en Hogwarts. "será cosa de magos." pensó.

Severus había visto a la niña sentada a la sombra de un árbol. Sin saber porque quería pasar tiempo con ella, se fue acercando. Selena enseguida lo vio.

─ ¡Hola profesor Snape!─

─ Hola.─ dijo el hombre serio. ─ ¿qué esta usted haciendo?─

─ mirando el lago, parece que hay algo grande en él.─

─ así es, se trata del calamar gigante.─

─ ¿un calamar gigante? ¿es peligroso?─

─ No.─

"¿por qué demonios no puedo ser más amable?" pensaba el profesor de pociones. ─

¿va usted a hacer algo el resto del día?─

─ mmm, no, no tengo nada que hacer.─

─¿ le gustaría ayudarme a preparar una poción?─

─ ¿en serio? ¿puedo ayudarlo?─ dijo la niña entusiasmada y con una gran sonrisa.

─ Solamente si es capaz de seguir instrucciones.─ dijo bruscamente el profesor. Estaba sorprendido ante la alegría de la niña y desconcertado por esa sonrisa. No era común que la gente se mostraran así con él, más bien todo lo contrario. Sí lo veían acercarse se desaparecían de su camino. Incluso los demás profesores mantenían cierta distancia.

La sonrisa de la pequeña se había borrado de su rostro. "ya lo hice otra vez. De seguro que ya no quiere estar más cerca de mí." pensaba el morocho. ─Bien, ¿me acompañará o no?─

La niña lo miraba confundida. "¿en verdad querrá que lo ayude?" " de seguro que lo mandó el director para que no estés sola." le decía su conciencia. ─sí, claro. Me encantaría poder ayudarlo.─ le dijo la morocha algo insegura.

Los días siguientes Selena ayudaba al profesor de pociones durante las tardes. Lo pasaba muy bien junto a él, a pesar de que el hombre siempre estaba muy serio y le respondía de manera hosca. Pero siempre era él quien iba a buscarla. Selena simplemente pensó que así era la forma de ser del profesor.

Había pasado casi un mes en Hogwarts y la pequeña ya tenía a sus personas favoritas: el profesor Snape, a pesar de su carácter bastante amargo. La profesora Sprout y el guardabosques Hagrid. Pasaba su tiempo alternando con estas personas.

─ Señorita Selena, ¿mañana debe ir de compras al callejón Diagon, no es así?─ le pregunto Severus mientras preparaban una nueva poción.

─ Sí, así es. Me lo dijo esta mañana la profesora McGonagall.─

─ ¿con quien va a ir?─

─ No sé, no me dijo.─

─ ¿le gustaría ... que yo la acompañe?─ dijo Severus un tanto temeroso de la respuesta. A pesar de que la niña siempre parecía alegre de estar cerca suyo, Snape no estaba convencido de que en verdad le agradará a la pequeña. "probablemente sea así porque voy a ser su profesor. Seguramente por eso quiere caerme bien. Yo no le agrado a nadie." pensaba tristemente el profesor. "no todos son manipuladores." le decía su conciencia. Este hombre huraño y frío, por lo menos así lo veían lo que lo rodeaban, sentía un gran afecto por la pequeña. La niña siempre le sonreía y le prestaba atención. Sentía una gran calidez estando cerca de ella. Ninguno de sus alumnos se comportaba así con él, ni siquiera los de su propia casa.

─ Sería genial.─ le respondió la niña alegre y algo sonrojada. Sacándolo de sus pensamientos.

─ Bien, hablaré con el director.─ "¿¡se sonrojo!? "se ve tan linda."

En otro lugar del castillo Minerva McGonagall hablaba con el director.

─ Albus, no me parece bien que la pequeña pasé tanto tiempo con Snape.─

─ Vamos Minerva ¿por qué te preocupas tanto?─

─ Tú conoces muy bien a ese hombre y su pasado. No creo que sea una buena influencia para ella.─

─ tú lo has dicho Minerva. Lo conozco y confió en Severus.─

─ pero él ama las artes oscuras. Sigo pensando que NO debe pasar tanto tiempo con ella.─

─ querida Minerva, a la pequeña le cae bien Severus y a él parece caerle bien la niña.─

─ precisamente, es una niña y es ingenua. A demás no sabe nada acerca del pasado de ese hombre, un monstruo siempre será un monstruo.─

─ ¿en que estas pensando?─

─ sólo expresó lo que varios profesores pensamos acerca de él. Alguien como él no debería enseñar a los niños. Después de todo, en su pasado nunca se detuvo, aún si tenía que matar a un niño inocente para servirle al-que-no-debe --ser-nombrado.─

─ profesora Mcgonagall, él no puede cambiar su pasado y todos sabemos que se ha arrepentido. No creo que Severus esté reclutando niños para convertirlos en mortifagos.─

─ de él, no me sorprendería. La niña debería conocer aunque sea con quien esta realmente. De seguro que luego no querría estar cerca de semejante monstruo.─

─ ¡Minerva! El pasado del profesor Snape le concierne solo a él. Es su decisión si decide contarlo o no.

End Notes:
Nota de la autora.

¿qué pasará cuando Severus le pida a Dumbledore acompañar a la pequeña de compras?

¿Minerva McGonagall se quedará de brazos cruzados?

¿Selena cambiará su forma de ver a su profesor favorito si supiera su pasado?

¿Por qué Lucius esta tan interesado en la niña?

Estas y otras preguntas podrán averiguarlas en los próximos capítulos.

El siguiente capítulo se va a titular : "conociendo una parte del pasado."

Espero que les halla gustado este capítulo. Espero que me dejen algún comentario, critica, sugerencia, peticiones. Etc. Sino voy a tardar más en actualizar.

Miaka Snape. -


Author's Notes:
Selena descubre que Severus es un mortífago, ¿podrá quererlo con semejante pasado?

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (ojala Rowling me lo regalará. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.

Los pensamientos van entre comillas.

Pareja: Severus Snape y Selena

Capítulo 4: Conociendo una parte del pasado.

Luego de haber ayudado al profesor Snape, a preparar la poción multijugos para los alumnos de sexto año. Selena debía pasar dos horas con la profesora McGonagall, quien consideraba que la niña debía tener conocimientos mínimos del mundo mágico. Hacía dos semanas que concurría a esas "clases". hasta ahora, lo único que había aprendido era sobre la historia del colegio y de sus fundadores.

Pero para esa tarde, Minerva McGonagall, le tenía una sorpresa.

─ Señorita Selena, hoy voy hablarle acerca de los magos que han extraviado su camino. Aquellos que adoran las artes oscuras.─

"Por fin, algo interesante." Pensó la morocha.

─ El peor y más malvado, de todos los magos y de todos los tiempos ha sido "El Innombrable". Sus seguidores son conocidos como Mortífagos. Muchos de ellos, terminaron en la prisión mágica de Azkaban, otros escaparon y algunos fueron indultados. Nadie sabe con certeza, que pasó con El-que-no-debe-ser-nombrado, luego de que asesinara a los padres de Harry Potter, el niño que vivió. Pero todos sabemos, que fue lo que El innombrable y sus mortífagos hicieron durante años. Violaciones, torturas, asesinato, de mujeres, niños y hombres. Nadie estaba a salvo, ni muggles ni magos. Eso fue hace unos 10 años.─ McGonagall miró a la niña, estaba muy pálida. Y continúo contándole cosas con mayor detalle, quería verdaderamente impresionar a la pequeña.

─ Nunca pensé, que alguien pudiera hacer algo así.─ exclamó Selena.

─ Señorita Selena, ¿usted sabe, por qué Snape no usa ropa de manga corta, ni siquiera en los días que ha hecho demasiado calor?─ preguntó la profesora.

La morocha se la quedo mirando. " ¿Qué tendrá que ver el profesor Snape con todo esto?. "aunque pensándolo bien, nunca lo he visto usar mangas cortas."

─ Ni idea.─

─ Los mortífagos tienen una marca en su brazo derecho. La marca tenebrosa. Severus Snape es un Mortífago y uno de los más allegado al Innombrable. Es un hombre peligroso.─

La morocha se quedo en shock. Su profesor favorito era ... un Mortífago. Había violado, torturado y asesinado. "no ... no puede ser." "Es algo amargo, pero él ... ¿no puede haber hecho algo así?." ─ Profesora ... ¿por qué entonces se le permite dar clases en este colegio?─

─ Porque convenció al director de que estaba arrepentido. Pero cuando lo conozcas más, te darás cuenta de que es una mala persona. Disfruta asustando y haciendo sentir mal a los alumnos.─ Minerva estaba convencida de que ahora la niña ya no se acercaría a Snape. El rostro de horror de la niña era una fuerte prueba. Pero aún tenía otra carta bajo la manga, que si la oportunidad se presentaba iba a utilizar. ─ Ya es hora de la cena.─ Ambas se dirigieron al Gran Salón.

"¿él no puede ser malo o sí? ¿y ahora que hago?". Selena estaba muy confundida, entre lo que sentía y lo que pensaba a raíz de la información dada por la profesora. "bueno la apariencia del profesor ... no es exactamente de alguien amable pero ...". Al entrar, Selena vio a Snape, como de costumbre sentado al lado del director. Desde su primer día en Hogwarts la pequeña se había sentado justo enfrente de Severus. Se sentía segura y tranquila cerca de ese hombre. Pero ahora era diferente, estaba algo asustada, más bien confundida. Por lo que decidió sentarse lo más lejos posible, al lado de Hagrid. Pero aún ahí podía verlo sentado en diagonal.

Tanto Severus como Dumbledore se sorprendieron del alejamiento de la niña. El director captó enseguida la mirada de satisfacción de Minerva y temió lo peor. "¿por qué estará tan pálida? pensaba Snape. ─ Albus, mañana la Señorita Selena va a ir al callejón Diagon, me preguntaba ¿sí podría ser yo, quien la acompañé?─

Un silencio reino en el Gran Salón. Varios de los profesores creyeron estar alucinando. ¿Severus Snape, se ofrecía voluntariamente para ayudar a la pequeña?

─ Claro que sí, mi muchacho, no veo porque no deberías acompañarla.─ dijo amablemente el director.

─ ¡Claro que NO!─ gritó enfurecida Minerva McGonagall. Era su oportunidad de utilizar la carta bajo su manga.

─ ¡¿disculpa?!- dijo Severus.

─ No serás tú quien la acompañe. Seré yo, ya es hora de poner las cosas en su lugar.─

─ ¿qué quieres decir?─ preguntó casi en un susurro Severus para llevarle la contra.

─ Eres una mala influencia para ella. Además, a ti no te agrada ningún alumno que no sea de tú casa. No es normal que pasen tanto tiempo juntos.─

─ Ella aún, no pertenece a ninguna casa. Y aunque perteneciera a Gryffindor, no veo porque no puedo ayudarla.─

Albus Dumbledore trataba de hacerse escuchar, pero cada uno de sus obstinados profesores no le prestaban atención.

─ en primer lugar, porque tú no querías saber nada con la niña. Sí mal no lo recuerdo, te enfureciste cuando Albus te pidió que fueras a notificar a sus padres. No dijiste "yo no trato con asqueroso muggles". Y luego cuando echaron a la pequeña, protestabas diciendo "ahora tengo que ocuparme de resolver el asunto de esta mocosa desagradable."─ le gritaba Minerva.

Severus estaba de piedra. No sabía que responder. Después de todo, lo que Minerva decía era la verdad. Él se había quejado de todo el asunto. Más por la costumbre de quejarse de todo, que porque verdaderamente sintiera desagrado por la niña. Pero su silencio lo condenó. En el momento que la miró, se dio cuenta. Abundantes lagrimas corrían por el rostro de Selena. El escuchar todo eso, le dolía mucho. Alguien a quien había tomado mucho cariño, realmente la detestaba. Y para colmo, era como una confirmación de lo que la profesora le había contado sobre ese hombre. Se levantó y salió corriendo del lugar, esquivando a varios de los adultos que querían consolarla.

─ ¡Minerva! Espero que estés satisfecha con el resultado.─ exclamó un muy enojado director. ─ Has lastimado a la niña y no a Severus, como supongo, habrá sido tú intención.─

─ yo, no me di cuenta, yo...─

─ Severus será mejor que hables con ella.─

─ Albus, yo ... yo no sé que decirle.─

─ Solo se sincero. Sé tú mismo. La niña seguramente te escuchara.─

Selena lloraba desconsoladamente en su habitación, en los brazos de la profesora Sprout que la había seguido hasta allí.

─ Mi niña, ya no llores, te hará mal.─

─ él me odia.─ decía entre sollozos

─ Estoy segura de que el profesor Snape no te odia. Todo es por esa estupida rivalidad entre Gryffindor y Slytherin. ¿Tú lo quieres mucho, verdad?─

─ Sí ... es como un amigo, pero él es ... ─

Alguien golpeaba a la puerta. La mujer se acerco y la abrió. Allí de pie, más pálido de lo usual, estaba Severus. ─ ¿puedo hablar con ella?─

─ Veré si quiere hablarte.─

─ Selena, es el profesor Snape. ¿lo dejo pasar?─

─ ¡NO! No quiero verlo, no quiero hablarle.─ gritaba la niña entre llantos y casi sin poder respirar.

Severus no necesitaba que la mujer se lo dijera, no era bienvenido y se retiró. Segundos más tarde Madame Pomfrey llegó con una poción para tranquilizarla y que pudiera dormir. Sprout se quedaría toda la noche para cuidarla.

Por la mañana, la niña no quería levantarse. Intentando animarla, la profesora de herbología se ofreció a llevarla de compras. Pero Selena no quería salir, ni desayunar, ni nada. Se durmió nuevamente y la mujer se dirigió al Gran Salón. ─ No quiere levantarse. Tuvo pesadillas toda la noche.─ le comunico al resto de los profesores.

─ Iré hablar con ella más tarde ─ dijo Dumbledore ─ hay que arreglar este asunto rápidamente, o no volverá a confiar en las personas. Primero sus padres la echaron por ser diferente. Las personas que más deberían quererla y apoyarla la abandonaron. Luego encuentra en Severus, una persona en quien confiar y con quien se siente segura. Para luego pensar que no la quieren. Se debe sentir insegura, sola y asustada.─

─ Yo... yo voy a tratar de hablarle, Albus.─ expresó Severus ─ de verdad, no quiero perder su confianza.─

─ lo sé, Severus, lo sé... pero quizás tome tiempo que ella vuelva a confiar en ti, tal vez nunca lo haga.─ Sentenció el directo, mirando de forma reprochadora a la profesora McGonagall.

─ Lo siento, en verdad lo siento. No quería que esto pasará.─ Expresaba McGonagall, aunque en realidad no era sincera.

─ Me tiene sin cuidado lo que sientas ─ le respondió Severus ─ serías una magnifica Slytherin Minerva. Después de todo, solo un verdadero Slytherin lastimaría a una niña.

A media mañana el director fue a ver a la pequeña. Que aún lloraba en su habitación abrazada a su oso de peluche.

─ pequeña, no llores, todo saldrá bien. Severus te quiere. Lo que dijo Minerva no es verdad.─ le dijo Albus Dumbledore.

─ pero él no dijo nada y él es un ...─

─ Mi niña, el profesor Snape es una persona muy especial. Creo que ya te has dado cuenta de ello. Lo que él dice no siempre es lo que siente. No esta acostumbrado a expresar sus emociones.─ Selena ya no lloraba y miraba al director. El cual continúo diciendo ─ ¿le darás una oportunidad, al profesor Snape, para hablar contigo?─

La pequeña no estaba segura de que era en realidad lo que quería. Pero aceptó hablar con su profesor. Severus fue a pedirle consejo a la profesora Sprout, de cómo tratar la situación. Algo que a la mujer le sorprendió, pero lo aconsejo lo mejor que pudo.

Por la tarde, Severus golpeo la puerta de la habitación de la niña. Estaba nervioso, más nervioso que si tuviera que enfrentarse a Lord Voldemort después de haberle fallado. La pequeña significaba mucho para él, había confiado ciegamente en él y lo quería de verdad.

─ Entre ─ escucho la voz de la niña.

─ Permiso ─ dijo Severus ─ Yo ... yo quería explicarle lo que sucedió anoche- yo en verdad ...─

─ No ... no se acerque ─ casi le grita la niña. El ver a ese hombre le recordó lo que la profesora McGonagall le había contado. Era un mortífago y se asustó.

Severus se paró en seco.

─ no quiero estar cerca de alguien como usted.─ le gritó la niña y salió corriendo de la habitación casi chocando con Minerva y el director. Quienes habían presenciado la escena. La mujer tenía cara de felicidad, parecía que fuera Navidad. ─ Minerva, ¿qué le has dicho a la niña?─ dijo la voz de Dumbledore detrás de ella.

─ La verdad por supuesto. Lo que es en verdad Severus Snape.─ le contestó la mujer.

─ ¿qué quieres decir? ¿qué es, lo que en verdad soy?─ dijo con una voz amenazante el profesor de pociones.

─ un mortífago ─ le gritó McGonagall. ─ Le he contado la historia de Tú Señor y de sus seguidores. Además el hecho de que ahora sabe lo que vos opinas de ella, pues ... ─

Severus se puso tenso. "la niña jamás confiará en mí. Nunca volverá a querer estar cerca mió. No después de saber que soy un mortífago y de que la llamé mocosa desagradable."

─ Minerva, ¿cómo has podido?─ exclamaba indignado el director.

─ Severus, debes hablar con ella, debes buscarla.─

─ No puedo. Ni siquiera me dejó que me acercara. No puedo culparla, después de todo. Durante toda mi vida he sido un monstruo y ahora lo sabe.─

─ Debes hablar con ella, si realmente te importa.─

─ Albus, claro que me importa. Pero no hay nada que yo pueda decirle o hacer, para que no me vea de esa forma.─

─ Así debió ser desde un principio ─ les dijo McGonagall.

─ Minerva voy a pedirte que no interfieras más entre esa niña y Severus.─ Exclamó enojado Dumbledore. La mujer se fue con expresión ofendida pero satisfecha. Ya no había vuelta atrás.

─ Habla con ella mañana. Cuando este descansada.─ le dijo Albus a Severus. ─ por ahora será mejor que esté con la señora Sprout.─

─ lo haré─ dijo el morocho.

A la hora de la cena ni la profesora Sprout, ni Selena y tampoco Severus estuvieron presentes. Snape estaba furioso y herido. Le dolió la reacción de la niña pero la entendía. Aún no estaba conciente cuanto afecto sentía por ella. Solo se calmo luego de arrojar y destruir varias de las cosas de su habitación. No tenía sueño y no sabía como iba a hablarle a Selena al día siguiente. Ya era casi la una de la mañana cuando sintió unos golpes en su puerta. "supongo que Albus vino para hablarme" Pero se sorprendió cuando la abrió y vio a la niña abrazada a un osito de peluche.

─ ¿Selena que haces aquí? Está haciendo mucho frío, vas a enfermarte.─

─ No puedo dormir. Yo ...─

─ pasa. Es mejor que te acerques a la chimenea.─ el adulto la miraba perplejo. "¿por qué habrá venido conmigo? después de lo que ha pasado no creí que se acercara a mí nuevamente."

─ Profesor Snape, ¿es verdad lo que me dijo la profesora McGonagall, sobre que usted es ... un mortífago y ... de que yo no le agrado?.

Severus se acercó a la niña y la cubrió con una manta. ─ Desafortunadamente, no puedo contradecirla sobre que fui un mortífago. He hecho cosas horribles y no puedo cambiarlo. Pero usted no me desagrada. ─

─ Entonces, usted ... ¿ya no es malo?─

Severus se rió. No esperaba una pregunta así. ─ Yo no puedo contestarle. Usted deberá decidir si lo soy o no.─

─ yo ... yo no creo que sea malo. Por lo menos, no conmigo.─ le dijo Selena tímidamente. ─ perdón por como lo traté hace un rato.─

─ Selena no tienes que disculparte, ya estoy acostumbrado a que la gente me trate así. Además dado lo que McGonagall te dijo, me lo merecía.─

Esta era la segunda vez que él la llamaba por su nombre sin el desagradable "señorita" que siempre le había parecido que él pronunciaba a modo de desprecio. ─ Pero no esta bien. En verdad lo siento.─

─ Gracias.─ le dijo Severus algo sonrojado por la actitud de la niña.─ ¿Usted también me perdona por como la llamé?─

─ No tengo porque hacerlo, usted no lo había dicho en serio. ¿me va a acompañar mañana?─

─ ¿Estás segura de que aún quieres ir conmigo?─

─ Sí, en verdad quiero ir con usted.─

─ Bien, entonces lo haré. Ahora será mejor que regreses a tu cama o no podrás levantarte. Vamos te acompaño.─ Salieron los dos rumbo a la habitación de la niña. Cuando subían las escaleras de piedra de las mazmorras, Selena casi se mata. Se tropezó con la manta con la que Severus la había tapado. Por suerte, él fue más rápido y la agarro entre sus brazos. ─Cuidado o vas a lastimarte.─

─ lo siento, me tropecé. La manta es muy grande.─

─ entonces te cargaré.─ la tomó entre sus brazos y la llevo hasta su cama.

─ Gracias.─ le dijo la pequeña y le dio un beso.

─ que duermas bien.─

─ Usted también.─ Selena estaba convencida de que ir hablar con Severus había sido lo correcto. Después de todo, ella sospechaba que ese hombre nunca decía lo que verdaderamente sentía. Y el director Dumbledore se lo había confirmado. El hecho de que hubiera sido un mortífago ... "nadie es perfecto. Todos cometemos errores. Él verdaderamente esta arrepentido." la niña se durmió felíz porque había recuperado a la persona en la que más confiaba y a la que más quería.

A la hora del desayuno, a Minerva casi le da un infarto. Selena no solo le hablaba a Severus sino que encima se había sentado entre él y Dumbledore. Ahora quien tenía cara de feliz cumpleaños era Albus. Severus le había contado sobre la visita nocturna de la niña. Al terminar el desayuno Severus le pregunta a la niña: ─ ¿lista? ¿ya nos vamos?─

─ Sí profesor.─ le respondió con una enorme sonrisa.

─ ¿Ir?─ dijo de pronto Minerva.

─ Selena y Severus irán al callejón Diagon, Minerva.─ le dijo seriamente Dumbledore.

Por fin había llegado el momento de que Selena tuviera su varita. Aquella ramita con la que siempre había estado soñando. Primero fueron a Gringots, el banco de los magos. Severus debía retirar algo de dinero de su cámara de seguridad y de la de Hogwarts. Luego fueron a comprar las túnicas, los libros, los ingredientes para pociones. Pararon en una dulcería, donde Severus le compró varios tipos de golosinas de chocolate a la niña. Selena adoraba el chocolate.

─ Selena ¿vas a querer comprar algún animal?─

─ no. Las ratas me dan asco, los sapos son resbalosos y para que me sirve una lechuza sino tengo a quien escribirle.─

A severus le sorprendió que supiera sobre el correo por lechuzas. Pero asumió que alguno de los otros profesores se lo habría contado. ─ Ahora solo falta tú varita.─ fueron a la tienda de Olivander. Estuvieron un poco más de media hora, hasta que por fin Selena tuvo su varita.

─ muy raro, muy raro.─ dijo el fabricante.

─ ¿por qué raro?─ preguntó la pequeña.

─ Madera de sauce, 24 cm y ... núcleo de fibra del corazón de un dragón blanco. El único en su tipo. Una varita completamente inusual.─

Selena y Severus aún pensaban en la varita mientras caminaban por el callejón. Cuando un hombre rubio se acercó a saludar a la niña con mucha emoción.

─ Selena, que placer por fin puedo volver a verte.─ dijo Lucius Malfoy, ante la mirada de sorpresa y confusión de Severus.

End Notes:
Nota de la autora.

¿qué dirá Severus, al descubrir que su ex mentor mortífago conoce a la pequeña?

¿ por qué rayos Lucius esta tan interesado en Selena?

El próximo capítulo se llamará: "El beso robado". (¿quién le robará el beso a quien?)

 


Tags: fics, severus snape, lucius malfoy

Publicado por miakayuki2006 @ 10:52  | sele y sevi vers 2
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Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 02 de enero de 2009 | 4:47
Hola me llamo Celeste, me intereso muchisimo lo que escribes y la historia.

Especialemnte por Snape, por favor pongamosnos en contacto [email protected], ese es mi e-mail. Espero que me escribas. Eres una genio!
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