Martes, 04 de noviembre de 2008
 

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (ojala Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.

Los pensamientos van entre comillas.

Pareja: Severus Snape y Selena.

Capítulo 18: Un día con Severus.

Luego de entrar en ese callejón, la morocha comprendió porque Lucius le pidió a Draco que lo ayudara a cuidarla. El lugar no solo se veía deprimente sino que también muy peligroso, no se trataba en realidad de un callejón de calle única como el Diagón sino que era un laberinto de calles. Selena le pidió a Draco que le llevara al pequeño kneazle porque tenía miedo que se le escapara en ese lugar, por su parte, Lucius ya no la tomaba de la mano sino que la había aferrado por la cintura, demostrando claramente que estaba con él. La cara de las personas que rondaban el lugar eran amenazantes y sin embargo la mayoría saludaba con mucho respeto a Lucius. Mientras caminaban Selena vio que en ese lugar también había una tienda de mascotas, sin poder contenerse se soltó del agarre del adulto y corrió hasta la vidriera para ver a los animales, al acercarse retrocedió asustada.

─ ¡SELENA! No vuelvas a alejarte de esa forma.─ La regañó el rubio.

─ Lo siento, solo quería ver los animales pero … solo hay cosas feas.─

Draco rió ante el comentario.─ Tonta, no todos los magos tienen las típicas mascotas, a otros nos gustan otra clase de criaturas.─

─ Padre, yo también quiero una nueva mascota.─

Lucius miró a su hijo no muy convencido.─ No creo que sea una buena idea que adquieras uno de estos animales.─

─ Oh, vamos padre, sabes bien que sé manejarlos.─

─ Tú si, pero ahora Selena esta en la casa y no quiero que la andes asustando.─

La morocha se sintió mal porque por su culpa Draco no podría tener lo que quería.─ Por mi no hay problema, sé que Draco no va a lastimarme.─

─ Lo ves padre, no hay problemas.─

─ Esta bien.─ “Estos dos me van a volver loco.”

Entraron en la tienda y Draco recorrió jaula tras jaula buscando algo que le llamara la atención, había pasado casi una hora desde que entraron y el adulto comenzaba a perder la paciencia.

─ ¡Draco! Decídete de una buena vez.─ Gruñó el rubio.

─ No estoy seguro que llevar, puedo comprar más de uno.─

─ Ni lo sueñes.─

─ ¿Cuáles te gustan?─ Preguntó la morocha que no había visto nada agradable en el lugar.

─ No puedo decidirme entre el cangrejo de fuego, el clabbert y el crupp.─

─ El perro no, se va a comer a mi Kneazle.─ Exclamó la muchacha.

─ Selena tiene razón, elige entre los otros.─ Sentenció Lucius.

─ Entonces quiero al Clabbert.─

─ De acuerdo. Señor Mist, deseo adquirir a ese Clabbert.─

─ Como guste señor Malfoy, estoy para servirle.─

Luego de la compra de la segunda mascota de la familia, los Malfoy se dirigieron hacia Borgin & Burkle. Lucius cargaba al Kneazle mientras Draco llevaba al Clabbert.

─ Señor Malfoy sea bienvenido, Joven Malfoy que placer verlo nuevamente.─ Dijo Borgin. A la morocha le pareció que ese sujeto no podía ser más falso aunque quisiera.

─ Pero ¿a quién tenemos aquí?─ Preguntó el dueño de la tienda mirando a la muchacha.

─ Selena Malfoy.─ Fue la escueta aclaración que hizo Lucius. La cara de confusión de Borgin causaba risa, claramente no sabía si se trataba de la hija de Malfoy o de su nueva esposa.

─ Un placer conocerla. ¿En qué puedo servirles hoy?─

─ Mi hijo desea hacer algunas adquisiciones, ¿consiguió lo que le encargué?─

─ Por supuesto Señor. El joven Malfoy puede recorrer tranquilo la tienda al igual que esta joven tan hermosa.─

─ Bien, valla a buscar mi pedido.─

─ Por supuesto Señor, con su permiso.─

─ Mi amor ¿quieres revisar la tienda?─

─ No, prefiero quedarme contigo.─ Respondió la morocha acercándose más a él. Las cosas que había en el lugar distaban mucho de gustarle, calaveras, cabezas reducidas, partes de cuerpos en frascos, arañas disecadas. No, no había nada en ese lugar que ella quisiera tener. “¿Qué habrá encargado?”

─ No tengas miedo, yo te estoy cuidando.─ le dijo el rubio mientras la aferraba con más fuerza.

─ Lo sé, es solo que las cosas de aquí son bastante feas.─ Respondió y Lucius no pudo evitar reírse, se acercó aún más y comenzó a besarla. Últimamente el adulto estaba feliz de que ella aceptara el cariño que le brindaba y que compartieran esos besos tan dulces e interminables.

─ Señor Malfoy lamento interrumpir, aquí tiene su pedido.─ Dijo Borgin ganándose una mirada asesina del rubio. Era obvio que había metido la pata al entrometerse. “Mejor le hago un descuento, no quiero tener problemas con este sujeto.”

─ Padre, quiero comprar todas estas cosas.─ Dijo Draco poniéndole fin al incomodo silencio.

─ Esta bien.─

Luego de las compras regresaron a la casa.

─ Selena ven conmigo.─ Pidió Lucius.

─ Esta bien pero ¿Kneazle?─

─ Draco lo cuidará junto con el clabbert.─ Fueron hasta el dormitorio del adulto sin decir una palabra, algo que llamó la atención de la morocha.

─ ¿Qué sucede?─

─ Quiero estar un rato a solas contigo sin que nos interrumpan.─ Sentenció el rubio sentándose en un sillón, Selena se sentó a su lado y lo abrazó.─ Sólo quiero estar así contigo.─

─ ¿Te pasa algo?─ Preguntó preocupada, el cambio de humor de Lucius no era normal.

─ No mi amor, estoy bien.─ Respondió Malfoy.─ ¿Puedo besarte?─

Selena asintió, hacía mucho que él no le pedía permiso para besarla, estaba acostumbrada a que de un momento para el otro Lucius devorara su boca hasta dejarla sin aliento. Para ella compartir esos besos con él, era algo normal y en cierta forma especial.

El día había sido demasiado perfecto, como si en realidad fueran una pareja feliz y Malfoy no pudo evitar pensar en lo que sucedería cuando ella supiera toda la verdad. “Va a odiarme, la perderé para siempre y entonces mi vida ya no tendría ningún sentido sin Selena a mi lado.”

Se besaron por un largo rato pero la morocha sentía que algo no andaba bien. Se alejó un poco de Lucius y le acarició el rostro.

─ Lu ¿por qué no me dices que te pasa?─

─ Aún no es tiempo mi amor, algún día te explicaré todo.─

─ Pero no es justo que estés tan triste, no me gusta verte así. Si me cuentas, tal vez te pueda ayudar.─

─ Solo quédate conmigo un rato más.─

La morocha se acurrucó contra él mientras la acariciaba con mucha ternura, Lucius representaba en su vida la seguridad y el cariño incondicional. Sabía que pasara lo que pasara él estaría a su lado, lo adoraba con todo su corazón y por eso le dolía verlo sufrir.

Al día siguiente Blaise les había mandado una invitación para pasar el día con él y con Theodore, en la mansión de los Zabini.

─ Padre ¿podemos ir?─

─ No estoy seguro de que sea una buena idea.─ Respondió el adulto, le preocupaba dejar ir a Selena a la casa de una conocida familia que compartía sus ideales aunque no fueran mortífagos.

─ Lu, por favor.─ Suplicó la morocha haciendo un pucherito que lo derritió.

─ Esta bien, pero Krispy ira con ustedes y regresaran para cenar.─

─ Gracias.─ Respondió la morocha y lo abrazó.

Luego de un largo día de juegos, diversión y bromas, los Malfoy regresaron a su casa a la hora de la cena con la ayuda del elfo.

─ Es mejor que le digamos que ya llegamos.─ Sugirió la morocha.

─ Sí, tienes razón. ¡Minsky!─

─ Si joven amo.─

─ ¿Dónde esta mi padre?─

─ En su habitación, joven amo.─

─ Ve a preparar la cena.─

─ Si joven amo.─

Ambos se dirigieron a la habitación de Lucius, valla sorpresa que se llevaron al abrir la puerta. Malfoy estaba teniendo relaciones con dos de sus antiguas amantes que no paraban de gemir y suplicar por más. Draco le tapo los ojos a Selena que ya de por sí se había dado media vuelta para no mirar. Antes de que pudieran retirarse, Lucius notó su presencia. Hacia tiempo que no tenía relaciones y estar cerca de Selena lo excitaba demasiado por lo que pensó que lo mejor era estar con sus amantes para no perder el control cerca de la morocha. El adulto creyó que tendría tiempo suficiente para calmar su apetito sexual antes de que su hijo y Selena regresaran pero para su desgracia había sido pescado in fraganti. Tanto la muchacha como el joven rubio se retiraron del lugar para no escuchar el ataque de furia del adulto, que imaginaban iba a ocurrir en cualquier momento.

─ Debimos golpear primero.─ Dijo la morocha sonrojada.

─ No puedo creerlo.─ Exclamó furioso el joven rubio.

─ ¿Qué cosa?─

─ Que regresara con sus amantes. Ahora vos vivís con nosotros, no debió hacerlo.─

Un rato después Lucius entró en la habitación de la morocha y recibió una mirada acusadora por parte de su hijo.

─ Draco vete. Quiero hablar a solas con Selena.─

El muchacho se retiró pero no cambio su expresión.

─ Mi amor lo siento, no querías que vieras eso o lo supieras.─

─ Fue nuestra culpa, debimos golpear la puerta. Solo queríamos avisarte que habíamos regresado.─ Respondió la morocha sin mirarlo porque estaba avergonzada.

─ Mi amor por favor perdóname.─ Suplicó el rubio.

─ ¿Por qué?─

─ Te engañé, no debí acostarme con esas mujerzuelas. Solo quiero estar contigo.─

─ Pero vos y yo … nosotros no estamos …─

─ Sé que no somos pareja pero yo te veo como si lo fueras, aunque halla cosas que aún no compartamos.─

─ Yo no sé que decir, yo te quiero pero …─

─ Sólo di que me perdonas, por favor, no soportaría perderte.─

─ Esta bien, te perdono. No vas a perderme.─ Respondió solo para tranquilizarlo, porque en verdad no sentía que debería perdonarlo, después de todo él no hizo nada malo.

─ Te amo Selena, nunca te alejes de mí.─ Dijo Lucius y se acercó para besarla. Al principio la morocha se resistió un poco, eran demasiadas cosas para procesar. Aunque quería a Lucius sabía que no lo amaba pero sin embargo tenía que reconocer que se sintió algo celosa y traicionada por lo que había visto. Malfoy notó que no lo estaba correspondiendo de la misma forma que hacía siempre y en su interior sintió que de alguna forma la estaba perdiendo. Al parecer esta vez su libido iba a costarle más de lo que suponía. “Sí ella sentía algo por mí … acabo de arruinar todo.” ─ Selena … ¿en verdad me perdonas?─

La morocha comprendió que de alguna forma había demostrado que lo que vio la afectó. ─ Sí, es solo que me sorprendió verte.─

El adulto la abrazó y se quedaron un rato juntos, luego fueron al salón principal donde Draco los esperaba.

─ ¿Por qué me miras de esa forma?─

─ Padre ¿cómo pudiste? No recuerdas que Selena vive con nosotros. ¿A caso ella no te importa?─

─ ¡CALLATE! No necesito sermones de mi propio hijo.─ El mal genio de los Malfoy estaba a flor de piel.

─ Nunca te reclamé nada pero ahora no quiero que arruines a nuestra familia. Siempre le diste prioridad a tus amantes antes que a mí pero creí que Selena te importaba lo suficiente, creí que la amabas.─

La morocha se levantó y abrazó a Draco.─ Tranquilo, todo esta bien. Aún seguimos siendo una familia, eso no va a cambiar.─

Lucius se sorprendió tanto por la reacción de su hijo como por la actitud de la muchacha.

─ ¿No vas a irte?─ Preguntó el joven rubio.

─ Claro que no, ¿por qué me iría?─

Draco miró a su padre con furia.─ Por culpa de él.─

─ No estoy enojada con tu papá, todo esto esta bien. Ven, vamos a la cocina a ver si esta lista la cena.─ Dijo Selena tomándolo de la mano y llevándolo con ella.

─ Yo no soy la novia de tu papá y no deberías hablarle así, lo lastimas mucho.─

─ Aunque no seas su novia se que ustedes se quieren, los vi besarse varias veces ¿por qué no reconoces que lo amas?─

─ Porque no es verdad. Adoro a Lucius, él es muy importante para mi pero lo que siento por él no es lo mismo que por Severus, aunque …─

─ ¿Qué?─

─ Cuando lo vi con esas mujeres, me sentí algo celosa y traicionada, eso me confundió.─

─ Quizás te estas enamorando de él.─

─ No lo creo, amo a Severus.─

─ ¿Vas a quedarte con nosotros para siempre?─

─ ¿Por qué estas tan preocupado de que me valla?─

─ Porque no quiero volver a estar solo, sé que no debería ser tan débil. Eres mi hermanita y me haces feliz.─

─ No seas tonto, no eres débil porque deseas estar con alguien que te quiera. Te cuento un secreto si prometes no decirlo nunca.─

─ Lo prometo.─

─ A tu papá le pasaba lo mismo cuando era chico, lo ví en sus recuerdos. Se sentaba en una habitación y lloraba todo el día.─

─ ¿En serio?─

─ Es verdad. Draco te prometo que nunca voy a dejarlos por lo menos mientras ustedes quieran que viva aquí.─

El rubio la abrazó con todas sus fuerzas.─ Te quiero.─

─ Yo también te quiero hermanito.─ Respondió la morocha que notó que Lucius había estado escuchando toda la conversación detrás de la puerta.─ ¿Regresamos?─

─ Ve tú, yo me quedo un poco más.─

La muchacha regresó al salón.

─ Gracias mi amor.─ Dijo Lucius abrazándola.

─ No debiste escucharnos, es de mala educación.─

─ Lo sé pero estaba preocupado. Creí que estaba haciendo las cosas mejor que mi padre pero veo que no es así.─

─ Eso no es verdad. Draco te quiere, eres un buen padre para él.─

─ Soy mejor desde que estoy contigo. Gracias por ayudarme y por aceptarnos como tu familia.─

─ Soy feliz por estar con ustedes.─

Esa noche, la cena estuvo más deliciosa que nunca. Lucius no le dijo nada a Draco por su comportamiento, algo que el muchacho agradeció. Hacia tiempo que en la mansión Malfoy se respiraba un aire familiar, algo que ni Lucius ni Draco habían experimentado antes y que ninguno estaba dispuesto a perder. Todo era gracias a Selena, su presencia ocasiono que Lucius pasará más tiempo con su hijo actuando como un verdadero padre, mientras que ella representaba la alegría y el cariño para ambos Malfoy. Por eso el joven rubio tuvo miedo de perderla porque con ella se irían todas las cosas buenas que estaba conociendo. A la hora de dormir, el adulto acompaño a su hijo para que se acostara y habló con él por un buen rato. Luego fue a ver a Selena.

─ Lu ¿todo esta bien?─

─ Sí mi amor. Draco ya se durmió, estuve hablando con él. Nunca lo había echo antes, esta muy feliz de que vos vivas con nosotros. Al principio tenía miedo de que no te aceptara pero de verdad te quiere.─

─ Yo también lo quiero.─

─ ¿Puedo pedirte algo?─

─ ¿Qué?─

─ ¿Puedo dormir con vos esta noche? Solo dormir.─

La morocha asintió y le dejó un lugar a Lucius en su cama. El adulto se recostó a su lado y por primera vez fue Selena quien lo abrazó para contenerlo, un rato más tarde ambos estaban dormidos. A la madrugada, Malfoy despertó porque Selena lloraba dormida.

─ Mi amor despierta.─

─ Lo siento, te desperté.─

─ No te preocupes ¿Aún tienes esos sueños?─

─ Sí y a veces los tengo estando despierta pero con el tiempo me voy acostumbrando.─

─ ¿Por qué no me lo dijiste?─

─ No quería preocuparte.─

─ No seas tonta, como puedo cuidarte sino me decís lo que sucede.─

─ Tranquilo, estoy bien. Vuelve a dormir.─

─ Selena ¿reconoces a alguno de los mortífagos de tus sueños?─

─ Sí, al señor Crabbe, al señor Goyle y al padre de Theodore pero hay un cuarto mortífago al que nunca puedo ver o escuchar su voz, es el que ataca a la mujer, él … le hace cosas horribles.─

─ ¿Los odias?─

─ No pero son muy crueles.─

─ Ya es muy tarde, es mejor que duermas. Yo iré a mi habitación.─

─ ¿Qué te pasa?─

─ Nada.─

─ ¿Lu?─

─ Sabes bien que yo soy igual, lo vistes en mis recuerdos, ¿qué dirías si te dijera que yo soy ese mortífago?─

─ No eres igual, fuiste un mortífago porque tu papá te obligó.─

─ Eso no cambia las cosas que he hecho.─

─ Lo sé pero no voy a rechazarte por tu pasado ¿es por eso que has estado preocupado todo este tiempo?─

─ Esta relacionado.─

─ Hay algo que quieres contarme ¿verdad?─

─ Si pero aún no es tiempo.─

─ ¿Por qué? Guardar eso te esta lastimando.─

─ Porque me necesitas y una vez que lo sepas no soportaras estar a mi lado.─

─ Te quiero y nada lo va a cambiar.─

─ No sabes eso.─

─ ¿Crees que no te quiero lo suficiente? Entonces vos también podrías dejar de quererme y me echarías.─

─ Sabes que eso no es verdad. Te amo con toda mi alma.─

─ Lucius …─

─ Vamos duerme, ya pronto va a amanecer.─

Por la mañana, Draco fue a despertar a su hermana.

─ ¡SELE ARRIBA!─ Exclamó arrojándole un oso de peluche.

─ ¡PERO QUE DEMONIOS!─ Bramó Lucius.

─ ¿Padre? Lo siento, creí que eras Selena.─

─ ¿Así la despiertas todos los días?─

La morocha entró en la habitación, hacia rato que estaba levantada. Se había ido a dar una ducha y pensar que podía ser lo que a Lucius le costaba tanto poder decirle. ─ Buenos días.─ Saludo riendo, viendo a Lucius sostener el oso de peluche y a Draco tratar de disculparse.

─ ¿Por qué no me dijiste como te despertaba mi hijo?─

─ Porque ya me acostumbre. Ya es tarde, vamos a desayunar. Te esperamos en el salón.─ Respondió la muchacha dándole un beso en la mejilla a Lucius para luego salir de la habitación con Draco.

─ ¿Durmieron juntos?─

─ Sólo dormimos, él me lo pidió.─

─ Sé que solo durmieron o de lo contrario te hubiera escuchado gemir y gritar desde mi habitación, recuerda que duermo justo al lado.─

─ ¡Draco! … Hay algo que le preocupa a tu papá pero no quiere decirme. ¿Vos sabes que puede ser?─

─ No ni idea. Él es muy bueno guardando secretos.─

Mientras desayunaban, las llamas de la chimenea anunciaron la llegada de alguien.

─ ¡SEVERUS!─ Gritó la morocha que se había levantado y corrió para abrazar al recién llegado, ocasionando los celos de Lucius.

─ Buenos días Selena.─ Respondió Snape feliz por el recibimiento y también abrazándola.

─ Ven a desayunar con nosotros.─

─ Buenos días Lucius, Draco. Lamento interrumpir.─

─ Buenos días, no te preocupes ¿Qué te trae por aquí?─

─ Vine a ver a Selena y a hablar contigo de algo muy importante.─

─ ¿De qué se trata?─

─ Es algo que debemos discutir en privado.─

─ Esta bien, vamos a mi despacho.─

Una vez solos …

─ ¿Qué ocurre?─

─ Dumbledore estuvo hablando conmigo. Él sabía de mi relación con Selena y me pidió que la alejara de ti que la regresara a Hogwarts.─

─ ¿Qué respondiste?─

─ Que ahora esta bajo tu custodia y que es feliz aquí.─

─ ¿Cómo lo sabes?─

─ Selena me ha escrito una carta día por medio desde que nos amigamos.─

─ Entonces ¿Cuál es el problema?─

─ Albus ha ido al ministerio para tratar de anular tu tutoría.─ Lucius rió.─ ¿No te preocupa?─

─ No, ya me imaginaba que tarde o temprano ese viejo iba a tratar de hacer algo así. La tutoría que poseo sobre Selena es especial, no la he adoptado pero le di mi apellido. Con lo cual, ella tiene los mismos derechos que Draco y por lo tanto la única forma en que puedo perderla es si se casa pero como aún es menor de edad, se requiere mi permiso para dicha ceremonia. Incluso yo, puedo casarme con ella y lo haré si ese viejo sigue entrometiéndose. No dejaré que me aleje de mi morocha.─

─ ¿“Tú” morocha?─ Gruñó Severus.

─ ¿Celoso?─

─ ¿Puedo pasar el día con ella?─

─ Mmm, no sé.─ Dijo divertido Lucius tratando de sacar a Snape de sus casillas.─ De acuerdo, pero me la regresas intacta.─

─ No tienes que decir eso.─ Respondió el morocho dando media vuelta.

─ Severus.─

─ ¿Qué?─ Gruñó.

─ ¡Cuídala mucho!─

Al regresar al salón, tanto Draco como Selena los miraban con curiosidad.

─ Selena ¿Te gustaría ir conmigo al callejón Diagon?─ Preguntó Severus.

─ ¿Yo también puedo ir?─ Preguntó Draco y se ganó una mirada asesina por parte del morocho.

─ Tú tienes que acompañarme al ministerio.─ Sentenció Lucius.

─ Pero eso es aburrido.─

─ ¿Te atreves a desobedecerme?─ Siseó el rubio.

─ No padre, no quise decir eso, yo …─

─ ¿Selena?─

─ Claro que me gustaría acompañarte.─ Respondió feliz.─ Draco prometo traerte un regalo.─

─ ¿Lo prometes?─

─ Sí, lo prometo.─

─ No lo consientas tanto, vas a echarlo a perder.─ Gruñó Lucius. Mientras el morocho se sorprendía por la escena. Selena le había contado en sus cartas como era la convivencia con los Malfoy pero Snape creyó que estaba exagerando, solo para tranquilizarlo. Nunca hubiera podido creer que esos dos rubios engreídos pudieran actuar de esa forma.

Luego de que la muchacha se arreglara un poco y buscara su bolsito se aparecieron en el callejón y Severus la abrazó recordando que la morocha solía marearse.

─ Estoy bien, ya no me mareo.─ Dijo Selena y Severus se sonrojó.

─ Lo siento, creí que …─

─ Gracias por recordarlo.─

─ Tenemos que ir a gringots, necesito retirar algo de dinero.·

─ Esta bien.─

Al llegar…

─ Severus ¿puedo esperarte aquí afuera?─

─ ¿Por qué? ¿No quieres que nos vean juntos?─

─ No es eso, es que me mareo en los carritos.─

─ Pero puedes esperarme adentro.─

─ Me dan miedo esas criaturas.─ Explicó la muchacha sonrojándose.

─ No tienes remedio.─ Respondió Severus sonriéndole.─ Esta bien pero espérame aquí, no vallas a irte.─

─ No te preocupes, aquí estaré.─

Luego del banco, recorrieron las distintas tiendas y Snape no dejaba de mirarla.

─ ¿Qué sucede?─ Preguntó la morocha.

─ Nada, es solo que has cambiado, eres mucho más madura.─

─ Me han pasado varias cosas desde el día en que te conocí.─

─ ¿Estás arrepentida?─

─ ¿De qué?─

─ De haber elegido ser una bruja.─

─ No, aunque al principio extrañaba mucho a mis padres pero vos siempre estabas haciéndome compañía y por eso no me sentía sola.─

─ Aún así no era la persona amable y cariñosa que necesitabas.─

─ Es verdad.─ Respondió la morocha y Snape miró para otro lado.─ Me confundías porque decías una cosa y hacías otra. A veces pensaba que te molestaba mi presencia pero siempre ibas a buscarme y por eso me encariñe mucho contigo.─

Severus no supo que responder y por eso siguieron mirando las vidrieras sin decir nada. Snape notó que la morocha parecía estar incomoda y por eso …

─ Creo que ya no te agrada mi compañía, será mejor que te regrese a tu casa.─

─ Severus no.─ Respondió Selena tomándolo de la mano.─ Es solo que … no sé muy bien como hablar contigo ahora que solo somos amigos.─

El profesor se dio cuenta de que los dos tenían el mismo problema. Ambos estaban confundidos.

─ Lo siento amor, creí que …─ Snape se mordió el labio, no fue su intensión llamarla “amor”. Selena también se sorprendió pero lo disimuló rápidamente.

─ Esta bien, no te preocupes ¿Por qué no vamos a tomar un helado?─

Luego de sentarse en una mesa …

─ Ya falta una semana para el comienzo de las clases ¿Quién será el nuevo profesor de Defensa contra las artes oscuras?─ Preguntó la muchacha.

─ Albus consiguió a un ex - gryffindor.─

─ ¿No te agrada?─

─ No me agrada ningún Gryffindor.─ Gruñó Severus.

─ ¿Yo tampoco?─ Preguntó la morocha y la cara del profesor cambió rápidamente.

─ Lo siento no quise decir eso. Olvide que pertenecías a esa casa, yo …─

─ Esta bien, tranquilo. No estoy enojada.─

─ Me imagino que Lucius no te ha llevado a Londres muggle ¿quieres ir?─

─ ¡No!─ Exclamó la morocha cambiando su expresión tranquila y su voz dulce.

─ Selena lo siento, yo…─ Severus estaba confundido, no sabía que había dicho o hecho para que ella reaccionara así.

─ No es tu culpa, es solo que aún no me siento del todo bien para regresar al mundo muggle. La última vez …─

─ Estoy déle meter la pata, si sigo así ya no querrás volver a salir conmigo.─ Dijo Severus muy afligido. La muchacha que estaba frente a él no era la niña pequeña que conocía a la perfección, algo había cambiado y probablemente también lo que ella sentía por él.

─ Eso no es verdad, estoy feliz de estar contigo. Te extrañe.─ Respondió sonrojándose.

─ Yo también. Tal vez sea mejor que vallamos a un lugar más tranquilo ¿quieres ir a mi casa?─

─ Buena idea.─ Le dijo sonriéndole. Se aparecieron en la vieja casa de Spinner’s end. Al entrar la morocha se sorprendió de que los libros siguieran desparramados por todos lados.

─ Ten cuidado.─ Le recordó Severus.─ Vamos a la cocina.─

─ ¿No has regresado desde la última vez?─

─ No.─

─ ¿Quieres que te ayude a acomodarlos?─

─ ¡No! Aún son muy peligrosos para ti.─ Exclamó sobresaltándose.

─ Esta bien, no voy a tocarlos.─

En la cocina, Severus se puso a preparar café pero estaba tan distraído mirándola que se quemó la mano.

─ ¡Maldición!─

─ Severus ¿Qué te pasó?─

─ Me quemé.─ Gruñó y Selena se acercó. Le dio un suave beso en la mano como si fuera un niño pequeño, ocasionando que Snape se sonrojara.

─ Es mejor que yo lo prepare.─ Dijo la muchacha, luego lo sirvió y se sentó frente a su profesor que parecía perdido en sus pensamientos.─ ¿Qué te sucede?─

─ Sólo pensaba que … ahora que vives en la mansión Malfoy probablemente nunca aceptaría vivir conmigo en un lugar tan decadente como este.─ Expresó Severus, sorprendiendo a la morocha.

─ Probablemente.─ Respondió ocasionando que Snape se entristeciera.─ No podría vivir aquí si tus libros siguen desparramados por toda la casa, dijiste que son peligrosos. No puedo dar ni dos pasos sin tirar alguno.─ Agregó sonriendo y su profesor recuperó la sonrisa.

─ Prometo acomodarlos para la próxima vez que vengas.─

─ Más te vale.─

─ ¿En verdad vivirías aquí conmigo a pesar de todo el lujo que Lucius puede ofrecerte?─

─ Claro que sí pero …─

─ ¿Qué?─

─ Se supone que ahora solo somos amigos.─

─ Lo somos pero no puedo evitar pensar .. Que tal vez tengamos un futuro juntos.─

─ Eso depende de ti, fuiste vos el que me alejó, yo nunca quise que nos separáramos.─

─ ¿Aún me amas?─

Nota de la autora:

Lady Drakos, gracias por tu apoyo incondicional. buena idea la de la contestación pero creo que sería rebajarme a su nivel y eso es lo que esas personas quieren. este es mi blog y puedo escribir lo que se me antoja por lo que lo continuaré aquí. sobre el fc de Lucius y Ariadna, prometo publicar el segundo capítulo muy pronto, no lo he actualizado porque no ha llamado mucho la atención.
Stella gracias por tu comentario y espero que este capítulo también te guste mucho.
besos a las dos.


¿Qué opinan de lo que sucede entre Sele y Lu? ¿Se estará enamorando del rubio o solo esta confundida?

¿Lu debería decirle la verdad?

¿Sele aún ama a Sevi?

A continuación les pongo los datos sobre las nuevas mascotas de la familia. La información esta extraída del libro “Animales fantasticos y donde encontrarlos” de J..

Besos y buena semana

Miaka Snape.

CANGREJO DE FUEGO

Clasificación del MM: XXX

Pese a su nombre, el cangrejo de fuego se asemeja mucho a una gran tortuga con un caparazón cubierto de joyas. En su nativa Fiji, una extensión de costa se ha convertido en reserva para protegerlos tanto de los muggles, a quienes podría tentar el valioso caparazón, como de magos sin escrúpulos, pues los hay que utilizan los caparazones como calderos de lujo. Sin embargo, el cangrejo de fuego tiene su propio mecanismo de defensa: cuando lo atacan, lanza llamas por el extremo posterior. Los cangrejos de fuego se exportan como mascotas, pero es necesaria una licencia especial.

CLABBERT

Clasificación del MM: XX

El clabbert es una criatura que vive en los árboles. Por su aspecto, parece un cruce entre un mono y una rana. Originario de Sudamérica, se ha exportado al mundo entero. La piel, suave y desprovista de pelo, es verde jaspeada, y tiene membranas entre los dedos de manos y pies; los brazos y las piernas son largos y flexibles, lo que permite al clabbert balancearse entre las ramas con la agilidad de un orangután. Tiene unos cuernos cortos en la cabeza, y una boca ancha que parece sonreír todo el rato y está llena de dientes afilados. El clabbert se alimenta principalmente de lagartos y pájaros pequeños.

La característica más distintiva de esta criatura es una gran pústula en medio de la frente que se vuelve roja y luminosa cuando advierte algún peligro. En cierta época, los magos americanos tuvieron clabberts en sus jardines para poder estar sobre aviso cuando se aproximaran muggles, pero la Confederación Internacional de Magos introdujo multas que han acabado con esa práctica casi por completo. Por muy decorativo que pudiera resultar, un árbol lleno de pústulas de clabberts iluminadas en plena noche llamaba la atención de demasiados muggles, que se acercaban a preguntar el motivo por el que sus vecinos todavía tenían puestas las luces de Navidad en junio.

CRUP

Clasificación del MM: XXX

El crup surgió en el sudeste de Inglaterra. Se parece mucho a un terrier Jack Russell, salvo por la cola bífida. Parece claro que el crup es un perro creado por un mago, ya que es totalmente leal a los hechiceros, mientras que con los muggles es feroz. Es un gran carroñero, come de todo: desde gnomos hasta llantas viejas. Las licencias para tener crups pueden obtenerse en el Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas; sólo hay que contestar a un sencillo test para demostrar que el solicitante es capaz de controlar al animal en las zonas habitadas por muggles. Los dueños del crup están legalmente obligados a cortarle la cola con un encantamiento seccionador indoloro cuando la criatura tiene de seis a ocho semanas: así se evita que los muggles se fijen en él.

KNEAZLE

Clasificación del MM: XXX

El kneazle es originario del Reino Unido, aunque ahora se exporta al mundo entero. Es una criatura pequeña parecida al gato, tiene un pelaje moteado (jaspeado o a lunares), y sus orejas y cola son como las del león. El kneazle es inteligente e independiente y puede llegar a ser agresivo; aunque si se encariña con un mago o una bruja, es una excelente mascota. El kneazle tiene una misteriosa capacidad para detectar personas sospechosas o desagradables; además, sus dueños pueden confiar en que, si alguna vez se pierden, el kneazle los guiará de vuelta a casa con total seguridad. Tienen hasta un máximo de ocho crías por parto y pueden cruzarse con gatos. Hace falta una licencia para tenerlos (como ocurre con los crups y los fwoopers). La apariencia de los kneazles es lo bastante anormal para despertar la curiosidad de los muggles.


Tags: fics, severus snape, lucius malfoy, drama, romance

Publicado por miakayuki2006 @ 10:39  | Sele y Sevi vers 1
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Publicado por Invitado
Viernes, 07 de noviembre de 2008 | 19:41
LAdy drakos: GENIAL!!!!!!!! eres genial! lo dle comentario! wow! tienes razon u.u aun asi me alegra que sigas con tus fics! y grax por subir la 2? parte del otro fic!! Sonrisa eres la onda! recuerda! aqui un lactora adicta! xDD bueno tedejo! cuidate mucho! un abrazo! ;D biiee! x)
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