Mi?rcoles, 05 de noviembre de 2008

Disclaimer: esta es una historia que se basa en los personajes creados por la adorada J.K. Rowling. Sólo algunos son inventados por mí.

Pareja principal: Lucius Malfoy y Ariadna Bast.

Aclaraciones: Es una historia en un universo alterno. Harry Potter sigue siendo el niño que vivió, Sirius Black es su padrino pero no ha estado en Azkaban, todo lo contrarío, trabaja en el ministerio. He modificado las edades de varios de los personajes, por ejemplo Black y Lupin tienen 30 años y Malfoy 25, esto es para que no haya tanta diferencia de edad entre la pareja protagonista y a su vez, está relacionado con algo de la historia. Por ahora Severus Snape no tiene previsto aparecer en la historia.
Básicamente se trata de romance, intrigas, drama, lo de siempre, narrada en primera persona por Ariadna.

Beta Reader: Hatsuan (un millón de gracias por tu ayuda)

Capítulo 2: cuestión de confianza.

El miércoles llegó muy rápido y a pesar de las advertencias y locuras que se le ocurrieron a Isa, me dirigí a la oficina del profesor.
─ Entre.─
─ Permiso profesor Malfoy.─
─ Señorita Bast la estaba esperando, ¿cómo le ha ido en sus clases?─
─ Bien, gracias.─
─ Si tiene alguna duda con otra materia estaré encantado de poder ayudarla.─
Lo miré sin saber que responder.─ ¿Por qué quiere ayudarme?─
─ ¿Por qué no habría de querer?─
─ Los profesores no se comportan así.─
─ No soy un verdadero profesor, usted ya debe saber porque estoy aquí.─
─ ¿Por la sentencia?─
─ Así es ¿Tiene miedo de estar cerca de mi?─
─ No, aunque quisiera hacer algo malo no puede con el profesor Dumbledore aquí.─
─ No debería tener tanta confianza en ese viejo. Además, si quisiera hacerle algo en este momento nadie podría detenerme.─ me dijo sujetándome con fuerza y arrinconándome contra la pared. Traté de zafarme pero él era mucho más fuerte. ─ No se defienda como muggle, para algo le enseñé esos hechizos.─
─ Casi me lastima.─
─ Solo la estoy preparando.─
─ ¿Para qué?─
─ Por si algún día tiene que defenderse.─
─ ¿Por qué alguien querría hacerme algo a mí?─
─ Su abuelo pertenece a la Orden del Fénix, supongo que ya lo sabe.─
─ Pero yo no.─
─ Usted es el punto débil de su abuelo, debe tener cuidado de quienes la rodean.─
─ ¿Por qué me está diciendo todo esto?─
─ Quizás algún día se lo diga. Es hora de ponernos a trabajar.─
El resto de la hora transcurrió bastante rápido, me enseñó varios hechizos, no solo de ataque sino también de defensa.
─ Debe practicar todos los días, no solo en estas clases.─
─ Lo sé.─ que se piensa, que soy idiota.
─ Repasemos el último, no me convenció del todo.─
Traté de repetir el movimiento, me daba la sensación que trataba de enseñarme los hechizos que tenían los movimientos más complicados, sólo para reírse de mí.
─ ¿Por qué se ríe? No sabe que es de mal gusto.─
─ No puedo evitarlo, usted es un desastre.─
─ Usted tiene la culpa ¿acaso no existen hechizos más simples?─
─ Sí, pero no son tan efectivos.─
─ Se supone que uno debe aprender primero lo básico.─
─ Usted no es el profesor. Me llevará una eternidad enseñarle todo lo que tengo pensado.─
─ Entonces, no se moleste, no vendré más y tendrá todo ese tiempo libre para usted.─
─ No quise decir eso, no debe dejar estas clases.─
─ No tengo obligación de venir.─
─ ¿Es que no entiende? Esto es importante para usted.─
─ Hermione puede ayudarme a practicar.─
─ ¿Por qué está haciendo tanto alboroto? ¿le preocupa que su abuelo se entere?─
─ Sí, no me gusta ocultarle las cosas.─
─ Entonces hablaré con él y ya basta de protestas.─
No me gusta ocultarle las cosas a mi abuelo, sobre todo esto, porque no me parece normal que el señor Malfoy quiera “ayudarme”. Para mi hace todo esto, o porque se divierte burlándose de mí o… a mi me huele a gato encerrado.
Al día siguiente, durante la clase de transformaciones un pequeño de primero vino a avisarme que tenía que ir a la oficina del director. Cuando entré mis sospechas se hicieron realidad. Dumbledore no estaba solo, mi abuelo y Malfoy también se encontraban presentes.
─ Buenos días.─ Saludé, me dio la sensación de haber entrado en la era glacial.
─ Buenos días pequeña Ariadna.─ respondió el director.
─ ARIADNA, TE PROHÍBO ESTAR CERCA DE ESTE SUJETO.─ Rugió mi abuelo, yo no sabía qué responder, solo atiné a mirar al señor Malfoy.
─ Su nieta, debe mejorar en el uso de hechizos, mi interés en ella es solo académico.─
─ Estoy seguro de que mi nieta no es la única con problemas en su clase ¿A los demás alumnos también le da clases particulares?─
Un punto para mi abuelo, el profesor no respondió.
─ Ariadna ¿es verdad que tienes problemas?─ me preguntó el director.
─ Sí, un poco.─ Admití avergonzada.
─ Atilano, creo que deberías permitir esas clases.─
─ ¡NO! Albus, acaso no recuerdas quien es él. Asesinó a su esposa embarazada, ¿qué lo detendría de lastimar a mi nieta?─
En ese momento miré a Malfoy, se mantenía firme sin cambiar su expresión pero me pregunto qué pensará o sentirá.
─ Voy a permitir esas clases, te aseguro que Ariadna estará a salvo. Lucius puedes regresar a tus clase, pequeña Ariadna también puedes retirarte.─ sentenció el director.
─ ¡MALFOY! Le advierto que si le hace algo a mi nieta, aunque sea algo tan simple como hacerla llorar, habrá una celda muy especial para usted en Azkaban.─
El profesor no dijo nada, solo me esperaba con la puerta abierta. Comencé a bajar las escaleras luego de saludar a mi abuelo, el silencio era verdaderamente incómodo. Al salir al pasillo me di vuelta para mirarlo.
─ ¿Se encuentra bien? Lamento el comportamiento de mi abuelo.─
─ Me he enfrentado a cosas peores.─ me respondió pero en realidad no contestó mi pregunta, así que me lo quedé mirando.─ Debe regresar a su clase, la espero mañana a las veinte.─
─ Está bien.─ le contesté un poco confundida. No es una persona que me agrade, pero tampoco creo que mi abuelo estuvo correcto en la forma en que lo trató.
─ Ariadna, no se preocupe estoy bien.─ me dijo cuando yo me alejaba.
Cuando regresé al aula, la clase había terminado y mis compañeros estaban saliendo.
─ ¿Y bien?─ preguntó Isa que traía mis cosas.
─ Dumbledore me dio permiso a pesar de la furia de mi abuelo.─
─ Está loco, tu abuelo tiene razón.─
─ En realidad, yo no estoy muy segura.─
─ No vayas.─
Me pasé todo el día pensando si debería ir o no. Al final decidí no ir, pero el hecho de que el señor Malfoy discutiera con mi abuelo, pesaba en mi conciencia.
A las veinte y diez estaba caminando hacia la oficina del profesor.
─ Llega tarde, creí que no vendría.─
─ Estaba terminando una tarea, lamento el retraso profesor.─
─ No se preocupe, nos quedaremos a recuperar el tiempo perdido, ¿practicó los hechizos?─
─ Sí.─
─ Bien, demuéstremelo.─
Realicé todos los hechizos que había aprendido, uno tras otro.
─ Veo que está mejorando. Hoy le enseñaré un par más.─
Como de costumbre, se reía cada vez que ensayaba los nuevos movimientos. Es desagradable, hace que me arrepienta de haber venido, ¿cómo puede ser alguien tan insoportable?
─ No sabe que los profesores no deben burlarse de los alumnos.─
─ ¿Es sorda o tiene problemas de memoria? Ya le dije que no soy un profesor.─
─ En estos momentos lo es.─
─ Pues usted no me hace quedar muy bien.─
─ ¿Es que usted siempre realizó a la perfección todos los hechizos que aprendía o hace tanto tiempo que estuvo en el colegio que ya no lo recuerda?─
─ ¿Me está tratando de viejo?─
─ Interprételo como quiera.─
─ Debería tener cuidado en lo que dice.─
─ ¿Por qué?─
─ Podría enfurecerme y le demostraría que tan viejo soy.─ me respondió acercándose a mí. ─ Veo que sabe cuando callar.─ agregó arrinconándome contra la pared y apoyando una mano en ella, esto se está volviendo una costumbre. Nuestros rostros estaban muy cerca, tanto que podía sentir su aliento. Tengo que admitir que sus ojos son muy hermosos pero tienen una mezcla de frialdad y tristeza que me asustan un poco. Nos quedamos en esa posición por lo menos un minuto aunque a mí me pareció una eternidad. Me sentía incomoda tan cerca de él y sin poder moverme por lo que bajé mi cabeza, entonces él se alejó.
─ Vamos, inténtelo nuevamente.─
Probé de nuevo pero no me salió.
─ Es usted una inútil ¿o lo está haciendo a propósito para enfurecerme?─
─ No, solo no puedo hacerlo.─ se rió. ─ LAMENTO NO ESTAR A LA ALTURA DE UN ASQUEROSO MORTÍFAGO COMO USTED.─ Le grité, no había sido mi intención decirle eso, pero el hecho de que me tratara de inútil y que encima se riera me molestó. Su expresión cambio ante mis palabras, por un segundo tuvo un mirada realmente amenazadora que me asustó a tal punto que retrocedí.
─ Lo lamento, no debí insultarla.─ me dijo suavizando su actitud.─ Le ayudaré a realizar el hechizo.─ agregó acercándose a mí, pero yo volví a alejarme, en verdad le tengo miedo, no debí venir.
─ Señorita Bast, le prometí que no la lastimaría.─
─ Quiero irme.─ le respondí, no voy a arriesgarme a comprobar si lo dice de verdad.
─ Está bien, termínanos por hoy, puede retirarse.─
Salí sin despedirme ni mirarlo. No terminamos solo por hoy, terminamos para siempre, no voy a regresar jamás. Estaba tan asustada que esa noche no pude cenar, por suerte al día siguiente no tenía clases con él, por lo que me las ingenié para evitarlo.
Harry y los chicos tenían entrenamiento de quidditch, lo cual me sirvió para distraerme un poco. No le comenté a nadie lo ocurrido con Malfoy porque sé cómo reaccionarían todos.
El viernes a la mañana tenía clases de DCAO si no fuera porque necesito esas clases no habría ido. Todo fue normal y el día transcurrió tranquilo,
─ Ari, se te hace tarde.─ me dijo Isa a la hora de la clase extra.
─ No voy a ir.─
─ ¿Por qué?─
─ No tengo ganas, estoy cansada.─
Esa fue la pobre excusa que le dije a todos. A la hora de cenar, podía sentir como Malfoy me fulminaba con la mirada.
El sábado por la mañana, luego del desayuno nos íbamos a juntar todos en el campo de quidditch a jugar un rato, pero Malfoy me agarró a la salida del gran salón.
─ Señorita Bast, tenemos que hablar, a mi oficina.─
Cuando llegamos…
─ A noche la estuve esperando ¿Por qué no vino?─
─ Estaba cansada.─ le respondí sin mirarlo, agradecía que el escritorio estuviera entre nosotros pero cuando se levantó, retrocedí nuevamente.
─ Me tiene miedo ¿verdad?─
No sabía qué responder, no quería admitir que estaba aterrada porque eso le daría poder sobre mí.
─ Lo que le dijo su abuelo el otro día parece que la afectó bastante, antes no me tenía miedo. Sobre mi esposa, yo…─
─ Ya lo sabía.─ lo interrumpí, ese tema no era algo que deseara hablar con él.
─ ¿Desde cuándo?─
─ Desde el día en que lo conocí frente a Gringotts, hace casi cinco años.─ le respondí, no sabía si él se acordaba.
─ Recuerdo es día.─ Me respondió suavemente.─ Eso es algo que yo deseaba que usted no conociera sobre mí.─
¿Por qué habrá dicho eso? ¿Qué le importará lo que yo sé sobre él?
─ ¿Alguien más lo sabe?─
─ Isa, es decir Marisa, estaba conmigo cuando mi abuelo lo dijo, yo no se lo he dicho a nadie.─
─ ¿Es por eso que me tiene miedo? ¿Por lo que le hice a mi esposa?─
─ Usted es un mortífago y yo soy hija de muggles.─ le respondí.
─ Le prometí que no le haría daño.─
─ ¿Por qué cumpliría su promesa?─
─ En verdad no quiero lastimarla.─ me dijo extendiendo su mano.─ Esta vez haré la promesa inquebrantable para demostrárselo y así no me tendrá miedo.─
─ No me gusta ese hechizo, si promete no lastimarme y por un error o por un accidente lo hace, usted moriría y no quiero ser la culpable de algo así.─
─ Es usted muy complicada ¿qué propone?─
─ No lo sé.─
─ Entonces será cuestión de que trate de confiar en mí, no se me ocurre otra solución.─
─ Yo…─
─ ¿Tan difícil le es confiar en mí?─ me dijo con una voz muy triste, como si mi actitud lo lastimara.
─ Voy a tratar.─ Respondí algo insegura.
─ Bien, eso es un progreso, mejor que dejemos las cosas aquí, puede retirarse.─
─ Hasta luego profesor.─ le dije feliz de poder irme.
─ ¡Ariadna!─ me dijo cuando llegué a la puerta, era la segunda vez que me llamaba por mi nombre, me di vuelta para verlo.─ Nunca voy a lastimarte, es la verdad.─
No sé porque se comporta así, no sabía que responderle y salí sin decirle nada.
El resto del día lo pasé jugando quidditch, lo cual fue desastroso para mi equipo, Harry quería matarme, perdimos por más de trescientos puntos. El domingo no podía ni moverme, me dolían todos los huesos, aún así estuve practicando los hechizos, no quería que Malfoy volviera a burlarse.
Las cosas siguieron así por varias semanas, era un tire y afloje entre el profesor y yo. Me pasaba el día diciendo que no iba a ir pero al llegar la hora no podía evitar dirigirme a la clase. A veces llegaba tarde y recibía un sermón de su parte, otras veces me preguntaba si estaba bien o si necesitaba ayuda. En realidad no lo entiendo, en ocasionas parece ser una persona agradable y en otras ocasiones me dan ganas de hacerlo desaparecer y enviarlo a algún lugar lejano del que no pudiera regresar.
El viernes se va a celebrar el banquete de Halloween, pero el humor en el colegio no es bueno. Las cosas fuera de Hogwarts se están poniendo cada vez peor. El innombrable y sus mortífagos están haciendo de las suyas, hay matanzas de muggles y desapariciones de magos y brujas. Por suerte nadie en el colegio ha perdido a ningún familiar, pero solo es cuestión de tiempo. Los miembros de la Orden del Fénix hacen todo lo pueden pero son muy pocos, la mayoría tiene miedo de hacer algo contra el-que-no-debe-ser-nombrado.


Notas de la autora:

¿Qué tramará Lucius? ¿Por qué quiere ayudar a Ariadna?
¿Podrá Ariadna confiar en él?
Espero comentarios, criticas, sugerencias, peticiones, saludos, etc


Tags: fics, lucius malfoy, drama, romance

Comentarios (1)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 08 de noviembre de 2008 | 17:06
Lady drakos: hola! Sonrisa espero que sigas bien! n.n me parece genial etse fic...es muy lindo! y eso de narrarlo en primera persona es genial! bueno solo saludadndo y para avisar que espero con ansias el siguiente capitulo! cuidate mucho! biiee! x)
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