Mi?rcoles, 19 de noviembre de 2008

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (ojala Rowling me lo regalara. Jeje.)


Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.
Los pensamientos van entre comillas.

Personajes principales: Selena, Severus Snape y Lucius Malfoy.

Pareja: Severus Snape y Selena.

Capítulo 14: Propuesta de casamiento.

Pasaron el resto de la mañana y el almuerzo en el bosque, recogiendo varios especimenes y algunas plantas. Lockhart hablaba sin parar sobre cada cosa que veían, a tal punto que la niña y Hagrid ya estaban cansados y aburridos.
- Pequeña recoge eso, por favor.- Pidió Lockhart, señalando lo que parecía una piedra de color lila.-
- Sí, ya voy.- Respondió y agarró la piedra. Al tocarla, sintió un dolor muy fuerte en su mano y luego como si se estuviera prendiendo fuego.- ¡QUEMA! ¡ME DUELE!- Gritó llorando.
El nuevo profesor se quedó mirándola sin saber que hacer.
- ¡Selena! ¿Qué tocaste?- Preguntó Hagrid.
- ¡Eso! ¡ME DUELE!- Respondió señalando la piedra que se había convertido en un erizo lila. El semigigante la alzó y corrió hasta el castillo.
- Tranquila, todo va a estar bien.-
- ¡Me duele mucho!- Lloriqueaba la morocha. Su mano estaba muy hinchada y comenzaba a resquebrajarse, la sangre salía a borbotones mientras que el dolor seguía aumentando.
- ¡Madame Pomfrey!- Gritó Hagrid entrando apresuradamente en la enfermería.
- ¿Qué sucedió?-
- Tocó un Crotalus Pelamis.-
- ¡Por merlín!- Exclamó la enfermera al tiempo que aplicaba un hechizo adormecedor en la mano de la niña para que no le doliera tanto. Buscó un ungüento, se lo aplicó y luego la vendo.
- ¡Me duele!- Seguía quejándose la morocha.
- Lo sé, pero ahora tendrás que soportar hasta que el efecto del veneno desaparezca, y por eso deberás quedare aquí.-
- ¡Otra vez no! No me gusta la enfermería.-
- No tienes otra opción ¿Dónde te metiste para que te atacara un Crotalus Pelamis?-
- En el bosque, Lockhart me llevó.-
- Ese idiota.- Gruñó Hagrid.
- Ve a decirle a Minerva.- Le ordenó Poppy al semigigante.
Unos instantes después la jefa de Gryffindor entraba acompañada de Snape y Flitwick.
- ¿Poppy?- Preguntó McGonagall.
- Se pondrá bien, el veneno no era muy fuerte, probablemente se trataba de un Crotalus Pelamis muy joven.-
- ¡Severus! ¡Me duele!- Lloriqueó la morocha.
- Tranquila, me quedaré contigo.- Respondió snape abrazándola.- ¿Qué hacías en el bosque?-
- Lockhart le dijo que nos acompañara.- Explicó Hagrid.
- Ese maldito imbécil.- Siseó Severus.
- Debe descansar.- Dijo Minerva. - Tengo que avisarle a Pomona, duerme un poco pequeña.-
- Vendremos a verte más tarde.- Agregó el pequeño profesor de encantamientos.
Selena se quedó acurrucada en los brazos de Severus, mientras la enfermera fue a preparar más ungüento para que el profesor de pociones no tuviera que dejarla.
- Me duele mucho.-
- Lo sé Selena, lo sé. Ya se te va a pasar.-
- Pero me duele.-
Severus no sabía que hacer para tranquilizarla y ayudarla a olvidar el dolor. El vendaje comenzaba a teñirse de un rojo intenso, señal de que el sangrado aún no se había detenido.
- Shh, Tranquila.- Susurraba el adulto mientras le daba pequeños besos en la frente y le secaba las lágrimas. Luego de un par de horas se quedó dormida en sus brazos y sin poder contenerse, apoyo sus labios suavemente sobre los de ella para darle ese beso que tanto deseaba haberle dado para tranquilizarla. Los labios de Selena se sentía muy tibios y dulces, tan suave como la seda, quería profundizar en su besó pero no se animó. Unos minutos después Sprout entró.
- ¿Se durmió?-
- Hace un rato, pero sigue muy adolorida.-
- No es para menos, ese veneno es uno de los más poderosos que existen, destruye los tejidos hasta llegar al hueso.- Sentenció Pomona sacando unas hojas de su bolso.
- Voy a matar a Lockhart en cuanto lo vea.-
- Sostenla, voy a quitarle el vendaje, conseguí estas hojas que la ayudaran a regenerar el tejido muerto.-
Cuando Sprout retiró la venda, Snape no pudo soportar ver la mano de la niña. La piel había desaparecido por completo, dejando a la vista la carne viva e incluso en algunas partes se podían ver los huesos. Pomona colocó las hojas en forma de un vendaje y luego las recubrió con una gasa.
- Le van a quedar unas cuantas cicatrices es un milagro que el veneno no se extendiera al resto del cuerpo.-
- Lamento … que se alejará de ti.-
- Selena te eligió desde un principio, desde el momento en que te conoció. Solo te ruego que tengas mucho cuidado con ella.-
- Sabes que la quiero, nunca haría nada que …-
- ¡AY!- Exclamó la morocha al sentir un fuerte pinchazo en su mano.
- ¿Te sigue doliendo?- Preguntó Severus.
- Me pincha.-
- Cielo, eso quiere decir que te estas recuperando.-
- ¡Pomona!-
- Vas a ver que en unas cuantas horas, ya no te va a doler.-
- ¿Me van a quedar marcas?-
- Probablemente te queden algunas, pero no te preocupes por eso. Vamos, duérmete otra vez.- le dijo Sprout y cuando comenzaba a quedarse dormida, su tutora se marchó. Snape tarareaba una melodía para ayudarla a dormir mientras que le acariciaba suavemente el rostro.
- ¿Me va a quedar como Frankenstein?-
- ¿Cómo quién?-
- Frankenstein, el monstruo hecho con pedazos de varias personas.-
- No vas a quedar como un monstruo, déjate de hablar tonterías y duerme.-
- ¿Me quieres?-
- Por supuesto que te quiero o no me quedaría a cuidarte.-

Por la mañana madame Pomfrey revisó a la niña.
- El veneno desapareció pero el daño esta hecho.- Sentenció la enfermera al ver la mano de la niña llena de cicatrices.
- ¿No corre peligro?-
- Ya no, paso la noche y no tuvo fiebre. Puedes relajarte Severus, estará bien pero hay que explicarle sobre las cicatrices ¿quieres que se lo diga?-
- No Poppy, prefiero decírselo yo.-
- Ten cuidado en la forma en que se lo explicas, las niñas son bastante vanidosas en cuanto a su imagen.-
- Lo tendré.-
- Bien, te dejo para que le hables. Cualquier cosa, llámame.-
- Lo haré, gracias.- Dijo Severus. - Pequeña … Selena despierta.- Susurró.
- Tengo sueño.-
- Ya es hora de que te despiertes ¿te sientes mejor?-
La morocha se desperezó. - Sí, ya no me duele.-
- Aún debes llevar el vendaje por un par de días más.-
- Esta bien, pero ¿puedo irme?-
- ¿Irte?-
- No me gusta la enfermería.-
- Ya puedes regresar a tu habitación.-
Selena acarició el rostro de su profesor. -¿Qué te pasa? ¿por qué estas tan triste?-
- Selena … tu mano, no va a sanar del todo.-
- ¿Qué quieres decir?-
- ¿Recuerdas lo que te dijo Sprout?-
- ¿Me van a quedar marcas? Pero vos dijiste …- Respondió con los ojos brillosos.
- Lo siento pequeña, creí que …- “No debí decirle eso.”
La morocha lo abrazó. - Esta bien, no fue tu culpa. Debí tener más cuidado.-
- ¿Segura que estas bien?-
- Sí ¿Me seguís queriendo?-
- No voy a dejar de quererte ¿Por qué me lo preguntas a cada rato?-
- Porque sino te lo pregunto, vos no me lo decís.-
- Selena …-
- Yo también te quiero.-
- Hoy voy a pasar todo el día contigo, nunca debí dejarte con Lockhart. Debí cuidarte.-
- No fue tu culpa, no eres mi tutor.-
- Quisiera serlo, para nunca alejarme de ti y poder cuidarte siempre.- Respondió Severus acariciándole el rostro.

Luego de un rato fueron a desayunar, iban tomados de la mano. Cuando entraron al gran salón, Snape se puso tenso y su actitud era amenazante.
- Selena, lamento lo sucedido.- Dijo Lockhart.
- No te atrevas a dirigirle la palabra.- Siseó Severus en una actitud completamente protectora.
- Fue un accidente.-
- ¿Accidente? ¿Llamas accidente al pedirle a una niña que agarré un Crotalus Pelamis? Eres un …-
- ¡Severus!- Exclamó Dumbledore. -Tranquilízate.-
- Vamos, siéntate conmigo.- Le pidió la niña llevándolo hasta el lugar más alejado de Lockhart. El nuevo profesor estaba pálido y sudaba, definitivamente, haber enfurecido al morocho no era algo que le auguraba un buen futuro. La mirada asesina, carente de compasión y fría de Snape, ocasionaron que Gilderoy tratara de justificarse.
- Selena no es una niña, es mucho más madura que los chicos de su edad. Por eso creí que podía acompañarnos al bosque.-
- No la conoces lo suficiente para decir eso. Selena es una niña.-
- Me pareció muy madura durante estas dos últimas semanas que he pasado con ella.-
A selena no le gustaba para nada, el rumbo de la conversación.
“Que no sigan hablando. No quiero que Severus deje de estar conmigo.” Pensaba la morocha mientras recordaba lo que le escuchó decir a su profesor una noche que durmieron juntos.

**** Flash back****

Habían transcurrido unos pocos días desde que regresó a su habitación tras el ataque del boggart y Severus se había escabullido para dormir a su lado. Le encantaba que la acariciara hasta quedarse dormida en sus brazos y en ese momento cuando estaba a punto de caer en un profundo sueño, lo escuchó murmurar. Al principio le costó entender que decía pero luego lo oyó pronunciar su nombre.
- Selena … desearía que nunca crecieras, porque cuando lo hagas, ya no querrás estar conmigo. Te sentirás incómoda si te abrazó o si duermo a tu lado. ¿Quién querría estar con el grasiento murciélago de las mazmorras? Cada día te veo más y más grande y trato de no perderme ni un solo detalle de cómo reaccionas a mi cercanía. A veces veo que te sonrojas y quizás sea porque ya empecé a incomodarte pero cuando me hablas … pareces una niña tan pequeña, que entonces pienso o deseo que tu sonrojo solo fuera producto de mi imaginación. Cuando llegué el momento … prometo alejarme sin reprocharte nada, aunque eso, me rompa el corazón. Pequeña, si supieras lo mucho que te quiero y que te necesito … Aunque me aleje, te seguiré cuidando.-

**** Fin del Flash Back****

Antes del boggart Selena creía que su peor temor eran las arañas pero ahora su más grande temor era perder el cariño y la compañía de su profesor de pociones. Y por eso, a pesar de sentirse una tonta, trataba de comportarse como una niña muy pequeña para mantener a ese hombre a su lado.

- Basta Severus, ya no sigas.- Lo regañó la morocha tratando de evitar que los adultos siguieran hablando de ella.
- No puedo evitarlo.- Gruñó Snape.
- No quiero que sigas así, me das miedo.-
Severus se alarmó. - Selena, sabes muy bien que nunca te lastimaría.-
- Lo sé pero no quiero que te sigas comportando como un …- Respondió la muchacha mirando el brazo de su profesor.
“No quiere que actúe como un mortífago.”

Esa noche, Selena fue a dormir a la habitación de su profesor.
- Pequeña … tú …-
- ¿Qué?- Preguntó la morocha con gran curiosidad.
- Sobre lo que dijo Lockhart …-
- ¿Qué cosa?- “No quiero hablar sobre eso.”
- ¿Estas actuando?-
“¿Por qué tiene que ser tan listo?” - No entiendo.-
- ¿Te estas burlando de mi? ¿Esto es una venganza de tu tutora?-
- Severus …- Dijo Selena abrazándolo muy fuerte. -No quiero que dejes de ser mi amigo, no quiero que te alejes.-
- ¿De qué demonios me estas hablando?-
- Te escuché … una noche dijiste que no querías que yo creciera porque cuando lo hiciera, vos ya no estarías conmigo, por eso yo …- Respondió llorando.
- ¡Eres una tonta! Te he dicho que no debes escuchar las conversaciones ajenas.-
- Entonces, deberías asegurarte que estoy dormida antes de hablar.-
- ¿Me escuchaste esa noche?-
- Sí.-
- ¿Por eso te has comportado como una niña pequeña?-
- Sí, no quería engañarte pero tampoco quería perderte.-
- Selena …-
- Tomaré la poción de la niñez, así no creceré y siempre seremos amigos.-
- ¡TONTA! No sirve de nada que comas hongos imitación de los hongos de la memoria.-
- Entonces promete que no me dejaras aunque crezca.-
- Selena …-
- Prométemelo.-
- ¿Por qué te importa tanto que estemos juntos?-
- Vos también sos un tonto ¿No entiendes que te quiero mucho?-
“Dudo mucho que me quieras de esa forma.” - Esta bien, lo prometo.-
- Si no fuera porque es muy peligrosa, te haría hacer la promesa inquebrantable.-
- ¿Quién te hablo sobre eso?-
- Lo leí en uno de los libros de la biblioteca ¿O pensaste que realmente leía cuentos de hadas? Solo era un hechizo para disimular la tapa.-
- Eso quiere decir que tengo que tener mucho cuidado contigo, eres mejor actriz de lo que pensaba.-
- Bueno, no todo fue una actuación, al principio si era algo tonta e ingenua pero vos tuviste la culpa de que creciera más rápido.-
- ¿Yo?-
- Sí, vos. ¿Quién me puso junto a Blaise en las clases de pociones?-
- ¿Qué tiene que ver Zabini?-
- Blaise y Theodore, no son nada ingenuos y al ser mis amigos, me tratan casi como si fuera un varón más. Así que … digamos que aprendí muchas cosas con ellos.-
“No debí juntarla con un Slytherin, tendría que haberme dado cuenta, después de todo yo fui uno de ellos.” - ¿No te molesta … estar conmigo?-
- Sí me molestara te lo diría y ya no pasaría tiempo contigo, ni vendría a dormir aquí.-
- Hablando de eso … dado que en realidad ya no eres una niña pequeña … lo correcto es que duermas sola a partir de mañana.- “No quiero confundirte.”
- Pero prometiste que seguiríamos siendo amigos.-
- Una cosa no tiene nada que ver con la otra.-
- Pero … te estas alejando.-
- Nada de peros, ahora a dormir.-
Sin embargo, Selena se alejó. -Si no quieres que duerma contigo, me voy.-
- No te enojes, es por tu bien.-
- A ti solo te importa no tener problemas con Pomona.- Sentenció la morocha y se fue corriendo a su habitación. Snape dejó que se fuera. “Es mejor que la deje ir hasta que se tranquilice, ya no es una niña y debo tener más cuidado en como nos relacionamos pero ¿Qué tendrá que ver Sprout?”
Al entrar en su habitación la morocha casi se choca con Lucius.
- Mi amor ¿Dónde estabas?-
- ¡Lucius!- Dijo la muchacha y lo abrazó.
- ¿Y ahora que te sucede? No puedo dejarte un rato que ya estas llorando otra vez.-
Selena le relato todo lo que le pasaba, desde las pesadillas, lo ocurrido con su mano, hasta que Severus no la dejaba seguir durmiendo con él. El rubio estaba que estallaba de los celos.
- Severus es un genio en pociones ¿Por qué no te ha dado algo para las pesadillas?-
- Sí me dio pero no funcionan por eso le pido que duerma conmigo.- “A demás de que me gusta estar con él.”
- ¿Tuviste pesadillas la noche que dormimos juntos?-
- No, para nada.-
- Entonces de ahora en adelante me quedaré a dormir contigo, no vas a necesitar a Severus.-
- ¿Te quedarías toda la noche?-
- Claro que sí mi amor, no quiero que sufras por culpa de esos sueños.-
- Pero …- “¿Y su familia? Él me agrada mucho pero tiene una familia, si fuera soltero … quizás …” Pensaba Selena pero no se animaba a preguntarle porque sabía muy bien que al rubio le disgustaba hablar sobre eso.
- ¿Qué?-
- No importa.- Respondió la morocha y se acostaron juntos. - Tengo que decirte algo … Severus me hizo contarle que vos me ayudaste.-
- Lo sé, habló conmigo.-
- Lo siento, no quise ocasionarte problemas ¿Estás enojado?-
- Mi amor, no te preocupes. Nunca me enojaría contigo.-
- Te quiero mucho, gracias por cuidarme.- Respondió la morocha y el rubio le acarició el rostro, lentamente se acercó para besarla. Devoró la boca de la muchacha con mucha desesperación, estar juntos en la cama lo excitaba demasiado, se recostó sobre ella mientras seguía besándola, sin embargo ella trató de apartarlo.
- ¿Mi amor?- Preguntó Malfoy angustiado y alejándose.
- Pesas mucho.- Respondió Selena sonrojándose, no podía evitar que Lucius le agradara, aunque en el fondo deseaba compartir estos momentos con otra persona.
- Lo siento, no me di cuenta.- Dijo el rubio y le acarició el rostro, esta vez tenía otra idea. Comenzó a besarla nuevamente pero ahora la jaló para que quedara sobre él. Selena se sintió rara al estar de esa forma pero no podía apartarse porque él la sujetaba firmemente. El adulto saboreaba beso tras beso mientras su cuerpo comenzaba a hervir. Mientras que Selena se iba  acostumbrando a estar juntos de esa manera, aunque le llamó la atención, al sentir como una parte de la anatomía del adulto se endurecía debajo suyo. Siguieron besándose al tiempo que Lucius deslizaba su mano por debajo de la remera de la morocha para acariciar su espalda, aunque deseaba explorar otras zonas, trataba de controlarse.
- Selena …- Gimió Malfoy cuando ella se movió para poder recuperar el aliento. La muchacha se sorprendió al darse cuenta que había sido la causante de esa reacción del adulto, que se había arqueado buscando un mayo contacto entre sus cuerpos. Volvieron a besarse pero Lucius necesitaba algo más, deslizó su mano hasta su miembro y comenzó a acariciarse imaginando que era la muchacha quien lo acariciaba. Selena sintió como la mano del adulto acariciaba la dureza entre sus piernas y supo lo que estaba haciendo. Una vez por accidente había visto a Theodore haciendo lo mismo y Blaise le había explicado lo que sucedía. Unos minutos después el rubio se corrió gimiendo el nombre de la morocha y ella se sonrojó.
- Mi amor.- Dijo Lucius incorporándose y alejándola cuidadosamente. - Lo que acaba de ocurrir, yo … No debí hacerlo, aún eres muy joven para que nosotros tengamos relaciones, pero no puedo evitar desearte y querer hacerte mía.-
- Pero nosotros no …-
- ¿Qué?-
- No somos novios.-
Lucius sonrió. -¿Quieres ser mi novia?-
- No puedo.- Respondió sinceramente.
- ¿Por qué no?-
- Porque … vos sos casado.-
- Aún no puedo divorciarme, esta es la única forma en la que podemos estar juntos.-
- Pero yo no …-
- ¿No te gusto?-
- No es eso, es solo que …- “Es muy bonito pero yo quiero a …”
- Es muy pronto para que hablemos sobre esto. Cuando tengas quince o dieciséis años, quizás pueda divorciarme y entonces nos casaríamos, formaríamos nuestra propia familia. Deseo tener muchos hijos contigo y hacerte la mujer más feliz del mundo.-
La morocha se sonrojó. - Lu … yo …-
- No te preocupes, no tienes que decirme nada.- Respondió el adulto acariciándole el rostro.
- ¿Te enojaste?-
- Ya te he dicho que no existe ninguna razón por la cual pudiera enojarme contigo. Es muy tarde, ya es hora de que te duermas.-

Un rato más tarde ambos se habían quedado dormidos. Lucius se despertó varias veces para asegurarse de que ella no tuviera pesadillas. “Es tan dulce, cada día se parece más a una mujer adulta, desearía hacerle el amor por el resto de mi vida.” Pensaba el rubio mientras le acariciaba el rostro. A la mañana temprano la despertó para decirle adiós.               
- Mi amor.- Susurró tiernamente.
- Lu … tengo sueño.-
- Lo sé, pero ya debo irme.-
- Gracias por dormir conmigo.-
- Esta noche regresaré, no me extrañes mucho.-
- Yo … es mejor que no, si te descubren Pomona o McGonagall, tendrías muchos problemas y no quiero que sea por mi culpa.-
- ¿Es por eso o te incomodo lo que ocurrió ayer? Te prometo que no volverá a suceder.-
- No fue por eso, en verdad no quiero causarte problemas.-
- Mi amor … deseo dormir contigo por el resto de mi vida.- Respondió Malfoy ocasionando que la morocha se sonrojará. - Antes de irme quiero preguntarte algo y quiero que seas sincera.-
- Esta bien, ¿Qué sucede?-
- Severus me dijo que tienes miedo que la gente deje de quererte ¿es verdad?-
La morocha asintió. - Mis padres dejaron de quererme ¿Por qué los demás no lo harían?-
- ¿Tienes miedo qué deje de quererte?-
Ella negó con la cabeza sorprendiéndolo. - Vos sos diferente a los demás, siempre me estas ayudando y nunca hiciste nada que me lastimara. No sé como explicarlo pero siento que nunca me dejarías sola.-
Malfoy la abrazó con fuerza. - Así es mi amor. Nunca voy a dejarte sola, por eso realicé el hechizo que nos une. De esa forma, una parte de mí, siempre estará contigo. Quiero que me prometas que si algún día quieres que vivamos juntos me lo vas a pedir.-
Selena sonrió sonrojada. - Lo prometo. Te quiero mucho.-
- Lo sé pequeña.- “Pero quiero algo más que solo tu cariño, quiero que me desees tanto como yo te deseo a ti.”

Nota de la autora:

Hasta aquí llega un nuevo capítulo de esta historia. Selena se siente un poco atraída por Lucius y también en cierta forma es manipulada por él, para lograr lo que el rubio desea. Ya le ha dicho que quiere casarse con ella pero al parecer en la cabecita y el corazoncito de la morocha existe otra persona. ¿Se imaginan quién puede ser?
Selena no era la niña pequeña que todos imaginábamos, sino que como se lo había contado a un par de ustedes, se comportaba así solo para que Sevi siguiera a su lado. A ella le gusta estar con Severus y dormir con él, se siente segura y tranquila a su lado pero sabía que si demostraba que ya no era una niña, el morocho iba a poner distancia entre ellos, lo cual es lógico.
En los próximos dos capítulos van a ocurrir varias cosas.
Capítulo 15: Sentimientos encontrados
Capítulo 16: Confesión.
Y nos vamos a enterar de algunas cositas.
Para las que siguen ambas versiones, si bien las cosas parecen ser que fueran muy similares … las apariencias engañan.
Un agradecimiento muy especial para Pixel, Lady Drakos y Kny por leer este loco fic.

besitos y buena semana
miaka Snape

 

 

 


Tags: fics. Severus snape, Lucius Malfoy, drama, romance

Publicado por miakayuki2006 @ 9:28  | sele y sevi vers 2
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por pixel
Viernes, 21 de noviembre de 2008 | 13:36
Ola!! Bueno ps este capitulo...ufff... Lucius es un cerdo... bueno a mi parecer... pero estuvo bien el capi!!!Gi?o y pobre selena kon la planta esa rara(ya ni me arcodaba... esk me lei esa parte de capitulo el miercoles porque estaba catigada sin coger el ordenador pero como mis padres se fueron ps lo tenia k poner jajaja Muchas risas pero lo malo esk llegaron antes de que me lo leyera y lo tuve que apagar del interruptor porque no me daba tiempo a apgralo bien jejeje)

Weno espero k lo sigas pronto!!Sonrisa Gigante
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 26 de noviembre de 2008 | 2:21
Lady drakos! xD
a la bestia!! :O :O xD see apoyo lo de malfoy...xD es un completo cerdo..y me da miedo...xD pero en fin...sta lindo el fic! leo las 2 versiones! eah! xD es qe see... es bueno saber todo no?? spero la continuacion de ?ste fic de la primera version....tmbn el del otro fic!! se quedo bn genial!! :o espero el cap. 4 del fic de lucius y ari! ;D cuidate! un abrazo! Sonrisa biiee! x)
Publicado por kia malfoy
Jueves, 11 de diciembre de 2008 | 22:42
mmm...me parece...
bonito... este.. cap.
deberia.. quedarse..sele.. con lu..
pero.bueno..pobre..snape.. se kedaria..solo..no se las dos..parejas.. me gustan.. pero..me fascina..malfoy..jeje..Amor
ok..hasta..pronto..
bzos.
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