Jueves, 08 de enero de 2009

Selena y Severus Snape. Versión 2

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (Desearía que Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.
Los pensamientos van entre comillas.

Personajes principales: Selena, Severus Snape y Lucius Malfoy.

Pareja: Severus Snape y Selena.

Capítulo 21: Las furias.

El corazón de Severus latió rápidamente al escuchar esas palabras … “Creo que te quiero.”
- No digas algo que no es cierto.- Dijo Severus abruptamente.
- No lo hice. En verdad, creo que te quiero.-
- Selena …- Dijo Snape mirándola muy serio.
- ¿Por qué no puedes creerme? Sí antes te quería, ¿Por qué ahora no sería así?- Respondió la morocha, acariciándole el rostro al adulto.
- No juegues conmigo. No hay nada en este mundo que desee más que tu amor.-
- Sí que eres desconfiado.- Dijo la pequeña enfurruñándose. Su expresión arrancó otra sonrisa de su profesor.
- Vas a ocasionar mi perdición.-
- ¿Por qué?-
- Porque no me puedo resistirme a tu dulzura. Con la maldición, tenía la oportunidad de … alejarme de ti y permitirte tener una vida normal, que te enamoraras de alguien de tu edad, pero fui nuevamente egoísta. No quería que nadie se te acercara, no soporto que …-
- Que este con otra persona que no seas vos.-
- Veo que estas aprendiendo a conocerme. Debo haberte hecho sentir muy acosada, durante el último tiempo.-
- Solo un poco.- Respondió sinceramente la pequeña y Severus se mordió el labio. - Los primeros días … me dabas un poco de miedo, sobre todo … porque tienes una mirada muy intensa y bueno … no eres exactamente una persona muy amable.- Agregó rápidamente, al notar la expresión del adulto.
- ¿Aún … te causo miedo?-
- Ya no, ¿Crees, qué si te tuviera miedo, me hubiera quedado contigo? Probablemente habría corrido sin parar hasta mi habitación en la torre gry y no habría salido por lo menos en un mes.-
Severus rió ante la respuesta de la niña. - Bueno … los gryffindors son valientes.-
- No todos … Neville y yo, desentonamos bastante.-
- Eres más valiente de lo que crees.-
- Sólo porque estoy contigo.- Respondió sonrojándose y se acurrucó nuevamente entre los brazos de su profesor.
- Tenemos que irnos.-
- ¿Te aburriste estando conmigo?-
- No seas tonta.-
- ¿Por qué quieres irte?-
- Yo … me estoy acalambrando y congelando.- Respondió Severus. Aún se encontraban sentados en el frío piso de piedra y él, tenía a la niña sentada sobre sus piernas.
- ¡Oh! Lo siento mucho, peso demasiado.- Dijo la niña, levantándose rápidamente como un tornado y alejándose de su profesor. La ausencia del contacto con la morocha, su lejanía y el no poder sentir su calidez, ocasionó que Severus comenzara a sentirse mal nuevamente. No había sido una buena idea, ocasionar que se alejara.
- Selena …- Pronunció Snape con una voz llena de tristeza y dolor.
- ¿Qué te ocurre? ¿Te sientes mal?- Preguntó la muchacha muy preocupada y acercándose nuevamente al adulto, al verlo llevarse una mano a la cabeza, como si estuviera mareado.
- Solo un poco … no te alejes demasiado.-
- ¿Te duele algo? ¿Te lastimé? Soy muy pesada debí darme cuenta, lo siento.-
- No es eso. Sólo … no te alejes.- Volvió a decir Severus. Selena se acercó aún más y lo abrazó. - Gracias.-
- ¿Qué te ocurre?-
- No lo sé.-
- ¿Quieres que valla por la enfermera?-
- No. Quédate conmigo, solo un rato más.-
- Esta bien. Te ayudaré a levantarte, para que puedas sentarte en un banco.- Respondió la morocha. Severus se apoyó en ella y logró sentarse en un banco cercano. El pulso se le había acelerado y un sudor frío le corría por todo el cuerpo. No era la primera vez que le ocurría algo como esto. Todo había comenzado desde que supo que la niña lo había olvidado. Primero era un sentimiento de furia, algo que apenas podía controlar, un deseo asesino se apoderaba de él, para luego de un buen rato, dar lugar a un malestar generalizado. Esa fue la razón por la cual, la dejó sola en la enfermería ese día.
- Ya me siento mejor, no te preocupes.- Dijo Severus al ver la cara de preocupación y de angustia de la pequeña.
- ¿Seguro?- Preguntó poniendo su mano en la frente del adulto. - Estas empapado.-
- Estoy bien, no es nada.-
- Te llevaré hasta la enfermería.-
- No.-
- Déjame ir por algún profesor, para que puedan ayudarte.-
- He dicho que no.- Siseó Severus.
- Pero no sé como ayudarte, pareces enfermo.-
- Solo quédate conmigo.- Insistió Severus.
- ¿Todo esto … es por la maldición?-
- Probablemente.-
- Pero se supone que me la lanzaron a mi.-
- No es la maldición en si, sino el hecho de que … ya no estés conmigo.-
- Ahora estoy contigo.-
- Sabes a lo que me refiero.-
- Te dije que te quiero, es verdad. No te enfermes.-
- Estaré bien, tranquila.- Dijo Severus, cuando McGonagall entró en el aula.
- ¿Qué sucede?- Preguntó Minerva, observando a los dos. Se acercó rápidamente a Severus y lo miró atentamente. - Estas enfermo.-
- Estoy bien.- Gruñó Snape, pero casi sin fuerzas.
- ¿Qué ocurrió?- Preguntó la profesora a su alumna.
- No sé, estábamos hablando y luego se sintió mal.-
- Señorita Thomas, valla a la enfermería y dígale a Madame Pomfrey que llevaré a Severus.-
- Si.- Respondió la niña. Estuvo a punto de salir corriendo, cuando Snape la sujeto de la muñeca.
- No. Quédate.- Gruñó Severus nuevamente.
- Esta bien, me quedaré.- Dijo la pequeña, abrazándolo otra vez.
- Severus … tienes que ir a la enfermería.-
- No …-
- Irás por las buenas o por las malas.-
- He dicho …-
- No tienes fuerzas ni para discutir conmigo. Irás.-
- Yo te acompañaré, no voy a dejarte.- Dijo la morocha. - Vamos, te ayudaré.- Agregó y Severus dejó que ella lo llevara hasta la enfermería. Fue una suerte que en ese momento, no hubiera nadie dando vueltas por los pasillos, porque Snape no podría soportar el sentimiento de humillación que sentiría, si algún alumno lo viera en esas condiciones.
Madame Pomfrey se alarmó al ver entrar a los tres, sobre todo por el aspecto de Severus. Parecía que el profesor de pociones, estuviera sufriendo una fuerte gripe o algo más grave.
- ¿Qué ocurrió?- Preguntó acercándose a ellos y ayudando a la niña a recostar a Snape en una cama.
- No lo sabemos.- Dijo Minerva.
- Pequeña, espera afuera.- Dijo la enfermera.
- No … que se quede.- Gruñó Severus. No quería dejar de sentir la calidez de la niña.
- Tengo que revisarte y cambiarte toda la ropa, parece que te hubieras caído al lago congelado. La niña no puede quedarse, regresará cuando termine.-
- No.- Volvió a insistir el morocho, sujetando a la pequeña con todas las fuerzas que aún le quedaban.
- Tranquilo, me quedaré.- Le dijo acariciándole el rostro.
- Pequeña …- Dijo seria Poppy.
- Cerraré los ojos y podré quedarme.- Explicó la morocha.
- Esta bien, ciérralos.- Respondió la enfermera, no muy complacida con la situación. Selena cerró los ojos y tomó la mano de su profesor entre las suyas, acariciándola suavemente.
Madame Pomfrey le quitó la ropa a Severus con un simple hechizo y las reemplazo por otras nuevas y secas. Realizó varios hechizos de diagnóstico, frunciendo varias veces el seño. Algo que a Minerva, le ponía los pelos de punta por la preocupación.
- ¿Has sentido mucha furia?- Preguntó Poppy.
- Es Severus, claro que ha sentido furia.- Dijo Minerva, sin poder contenerse.
- Le preguntó a él, no a ti. ¿Severus?-
- No.- Mintió el morocho.
- ¡Severus!- Dijo la niña reprendiéndolo y aún con los ojos cerrados.
- Bueno … tal vez un poco.- Aceptó el profesor de pociones.
- ¿Y luego te descompones?-
- Si.- Gruñó Severus.
- ¿Te sientes responsable por qué la niña te halla olvidado?-
- ¿Qué tiene que ver?- Gruñó Snape.
- Responde sinceramente.-
- Sí.- Siseó el morocho y Selena abrió los ojos y lo miró.
- No fue tu culpa, no había forma de que pudieras saber que …-
- Te prometí que te protegería y en mis propios ojos … te atacó un ejercito de arañas, perdiste la memoria y no pude protegerte del boggart, sin contar lo que te ocurrió en la mano.- Siseó Severus, mientras la furia comenzaba a regresar y el malestar desaparecía.
- Nada de eso fue tu culpa.-
- LO FUE …- Bramó y Madame Pomfrey le lanzó un hechizo que lo sumió en un profundo sueño.
- Esto es muy grave.- Dijo la enfermera.
- ¿Qué tiene?- Preguntó angustiada la niña.
- Esta siendo influenciado por las furias.-
- ¿Las furias?- Preguntó la niña sin entender.
- Es terrible.- Dijo Minerva llevándose una mano al corazón.
- ¿Qué son las furias?-
- Son seres misteriosos, considerados en otros tiempos como diosas. Persiguen a los hombres que han cometido algún crimen o faltado a algún juramento.- Explicó Minerva.
- ¿Qué tiene que ver eso con Severus?-
- Supongo, que él cree haber faltado al juramento de protegerte, su dolor y su furia, atrajo a esas criaturas que ahora lo persiguen alimentándose de esos sentimientos.-
- ¿Cómo hacemos para que lo dejen tranquilo?-
- Eso solo depende de Severus. Tiene que tener la fuerza para alejarlas y ser capaz de perdonarse.-
- Él no hizo nada malo.-
- Aún así se siente responsable.-
- ¿Qué ocasionó su furia hoy?-
- Le dije que … Lucius Malfoy consiguió mi custodia.-
- ¿Y?- Preguntó Minerva.
- Cree que eso … me va a alejarme aún más de él. Se puso …-
- Muy furioso.- Dijo la enfermera.
- Sí, daba miedo.-
- ¿Cómo se tranquilizó?- Preguntó Minerva.
La morocha se sonrojó. - Lo abracé.- Respondió, aunque sabía que lo que había tranquilizado a Severus había sido el beso que le dio.
- Ya veo.- Dijo pensativa Madame Pomfrey. - Es tú presencia la que mantiene a las furias alejadas.-
- Es mi culpa que él este así.-
- No pequeña.- Dijo Minerva. - Nadie tiene la culpa.-
Un rato más tarde, Severus despertó …
- Hola.- Dijo la morocha sonriendo y acariciándole el rostro.
- ¿Qué ocurrió?-
- Madame Pomfrey te puso a dormir para que te tranquilizaras.-
- ¿Qué te dijo?-
- Tú sabes lo que te pasa, ¿No es así?-
- Lo sé.-
- ¿Por qué no me lo dijiste?-
- ¿Qué sentido tiene?-
- No es tu culpa. Si sigues sintiéndote así, no van a dejarte.-
- No puedo evitarlo, porque sé que es verdad. El que las furias me persigan … es una confirmación.-
- Sabes muy bien que eso no es cierto. Solo te persiguen por tus emociones.-
- Debes alejarte.-
- Y ahí vamos otra vez. ¿Qué te dije? ¿Estás sordo?- Preguntó la niña, poniéndose las manos en la cintura con una expresión severa.
- Que no vas a dejarme.- Respondió Severus algo divertido.
- Bingo. A ver si te entra en esa cabezota.-
- Gracias.- Dijo Snape.
- ¿Te sientes mejor?-
- Si.-
- Quédate un rato más en cama.-
- No quiero.- Dijo Severus tratando de incorporarse pero la pequeña lo obligo a recostarse.
- No seas testarudo. Madame Pomfrey te hechizará otra vez si no descansas hasta la noche.-
- Eso lo veremos.- Gruñó Severus.
- Entonces no me dejas otra opción.- Respondió la morocha muy seria.
- ¿Qué vas a hacer?-
- Esto.- Dijo Selena y lo besó suavemente en los labios, apenas presionándolos, como si fuera una caricia. - Te daré un beso cada media hora si te quedas en cama.-
- Esto es un soborno.-
- Tómalo como quieras.-
- ¿Y qué harás, si Poppy te ve?-
- No vendrá, le dije que me quedaría a cuidarte. Se supone que el hechizo debió mantenerte dormido hasta la noche, pero aún falta mucho. Le prometí que si despertabas antes, la llamaría para que te volviera a dormir, cree que no podré mantenerte en cama.-
- ¿Por qué me estas cuidando?-
- Porque te quiero.- Sentenció la morocha sonrojándose.
- Creí que no lo sabías.-
- Eso creí, hasta que te vi enfermo. Me sentí muy mal, muy angustiada, era como si me estrujaran el corazón y entonces me di cuenta de que estaba tan preocupada por ti, porque te quiero.-
- Selena …-
- Es la verdad.- Dijo la niña y le acarició el rostro.
- Comienzo a creer que tal vez lo sea.-
- ¿Vas a portarte bien?-
- No soy un niño.-
- Severus …-
- Esa bien, me quedaré en cama. No tienes que … besarme.-
- Lo haré de todas formas.- Dijo la morocha y volvió a besarlo suavemente.
- Creí que sería cada media hora.-
- El primero solo fue de muestra.-
- Selena … eres … tan diferente.-
- ¿Qué quieres decir? Sigo siendo la misma Selena.-
- No lo eres, has cambiado mucho.-
- Tú también piensas eso.-
- ¿Quién más te lo dijo?- Preguntó el adulto y la pequeña se mordió el labio. - Lucius.- Gruñó el morocho.
- Si, él también me lo dijo, pero no sé porque piensan así. Siempre fui de esta forma.-
- No, la Selena que conozco … era una niña muy tímida, temerosa de que nadie la quisiera, mientras que vos … son tan segura, tan espontánea.-
- Oh.- Dijo la morocha algo preocupada. - ¿Te agradaba más antes?-
- Me gustan las dos, cada una tiene su encanto.-
- ¿Seguro?-
- Lo estoy. Dime una cosa, ¿Qué recuerdas del día en que nos conocimos?-
La morocha bajo la cabeza, pensó unos segundos y  … - Nada en realidad, sé lo que pasó y lo que sentí porque lo leí en mi diario, pero … yo no lo recuerdo.-
- Ya veo.-
- Lo siento.-
- No te preocupes.- Respondió Severus y un gran silencio se apodero del lugar. Los minutos pasaban y la pequeña se iba preocupando.
- ¿Te enojaste conmigo? ¿Quieres que me vaya?- Preguntó muy angustiada, a tal punto que sus ojitos se pusieron brillosos. Snape salió de sus pensamientos y la observó.
- No pequeña, lo siento, no quise que pensaras eso. Ven aquí.- Dijo el adulto, extendiendo sus brazos. Selena se acercó y le correspondió el abrazo. Severus la estrujó con fuerzas para tranquilizarla, al parecer aún quedaba algo de la niña que conocía. Esa carita con los ojitos vidriosos, le demostraron que aún se sentía insegura. La morocha se recostó junto a él y se acurrucó en los fuertes brazos de su profesor.
- Creí que te habías molestado.- Susurró.
- No, solo estaba pensando.-
- ¿En qué?-
- En vos. Ahora entiendo que tu verdadera forma de ser, siempre ha sido esta, o por lo menos lo era hasta el día en que nos conocimos. Luego tu personalidad cambio, debido a todo lo que tuviste que pasar. Todas esas cosas te volvieron muy sensible y temerosa de que te dejaran.-
- Suena a que era un desastre.-
- No lo eras, solo se trataba de una niña que necesitaba mucho cariño.-
- Y tú me lo diste.-
- Bueno, no exactamente. Contribuí bastante a que esas sensaciones de tristeza crecieran en ti.-
- Aún así, yo te quería mucho y ahora también te quiero. Eso quiere decir, que vos sos especial.-
- No estoy tan seguro de eso.-
- Deberías estarlo, me conquistaste dos veces.- Dijo la pequeña poniéndose súper escarlata. Severus se rió. - No te rías.- Agregó la morocha, haciendo un pucherito.
- Lo siento.- Se disculpó el adulto que se acercó muy lentamente y la besó con ternura.
- Te quiero mucho.- Dijo la niña.
- Yo también pequeña.- Respondió el morocho. Selena tomó la mano de su profesor y la acarició tiernamente, recorriendo con sus dedos cada línea y cada pliegue que se formaban en los nudillos. Estuvieron largo rato juntos, abrazados, hasta que el sueño los venció y se quedaron dormidos. Madame Pomfrey extrañada de tanto silencio, se asomó a verlos. La pequeña estaba completamente acurrucada contra su profesor que la envolvía con sus brazos y ambos tenían una expresión feliz. “Parece como si nunca se hubieran separado. Se ven igual que aquel día en que la pequeña despertó. Me alegra que Severus la haya recuperado.” Pensaba la enfermera, mientras cubría a la pequeña con una manta, ya que estaba recostada sobre las frazadas y comenzaba a bajar la temperatura. Se retiró hasta su oficina, recordando la última vez que Severus había sido uno de sus pacientes ...

 A pesar de todas las bromas y lastimaduras que sufrió a mano de los gryffindors, Snape esquivaba la enfermería porque le recordaban uno de los peores momentos en su vida, y por aquel entonces, era su peor recuerdo.
Habían pasado seis meses desde que el pequeño Severus entrará en Hogwarts, un miércoles por la mañana, cuando el correo llegó, un extraño búho se detuvo frente a él. El sobre era negro y estaba dirigido a él.
“Estimado Señor Severus Snape.
Se le informa que a las tres treinta de esta mañana, usted se ha convertido en el único heredero de la familia Prince, le enviamos la llave de su cámara de Gringots y los papeles que lo acreditan como heredero. Lamentamos su perdida.
Atentamente.
Rail Gold.
Departamento de defunciones.”
Severus releyó varias veces la carta, sin entender de que se trataba. Estuvo a punto de preguntarle a Lucius si sabía que querían decir con todas esas palabras tan formales, cuando una mano calida se apoyo sobre su hombro.
- Ven Severus, tengo que hablar contigo.- Dijo la jefa de Gryffindors con una extraña mirada. El resto de los Slytherins miraban a Minerva y luego a Severus, Lucius observó la carta que el pequeño sostenía y rápidamente pudo atar los cabos sueltos. La mamá de Severus había muerto. La mujer condujo al pequeño hasta la enfermería, Severus la seguía sin comprender lo sucedido y sin saber porque lo llevaban a ese lugar.
- No estoy enfermo.- Dijo de pronto el pequeño.
- Lo sé, pero es mejor que hablemos aquí.- Entraron lentamente y la enfermera lo miró con una extraña expresión de compasión.
- Pobre criaturita, eres tan pequeño.- Dijo la enfermera acariciándole suavemente el rostro y Severus, como todo niño, trató de esquivar las caricias, sin saber lo mucho que las necesitaría unos minutos después. Minerva se aclaró suavemente la garganta y …
- Severus, ven siéntate aquí.- Dijo la mujer señalando la cama en donde se había sentado.
El pequeño, algo desconfiado, se sentó un poco alejado. - ¿Qué pasa?-
- Severus … ¿Sabías que tu mami estaba enfermita?-
- Si, pero mamá me dijo que se pondría bien.- Dijo Severus con confianza.
- Pequeño … tu mami … estaba muy enferma y debilitada, hacia unos meses que estaba internada en San Mungo.-
- No es verdad, mi mamá esta en mi casa, me manda una carta todos los días.- Dijo Severus desafiante y en ese momento recordó que hoy no le había llegado ninguna.
- Tu mami te escribía las cartas pero era yo la que te las mandaba por lechuza, ¿Sabías que éramos amigas?-
El pequeño se estremeció al escuchar la palabra “eramos” “¿Por qué hablará en pasado?” - Sí ¿Y?- Preguntó aún desafiante.
- Pequeño.- Dijo Minerva, acariciándole el rostro y Severus volvió a esquivar las caricias. - Tu mami, se quedo dormida, ya no va a despertar.-
- Eso es mentira. Quiero ver a mi mamá.- Exigió Severus poniéndose de pie.
- Severus.- Dijo McGonagall tiernamente. - Tienes que ser un niño fuerte y valiente. Eileen murió esta madrugada.-
- NO ES VERDAD, ES UNA VIEJA MENTIROSA.-
- Severus.- Dijo Minerva, tratando de tranquilizarlo.
- NO. MENTIROSA, MENTIROSA.- Gritaba el pequeño. Poppy se acercó y lo tomó entre sus brazos.
- Ya pequeño, llora todo lo que quieras, te hará bien.- Dijo la enfermera y Severus la abrazó con todas sus fuerzas y lloró a todo pulmón. Cuando comenzó a hiperventilar, Poppy le dio una poción tranquilizadora, que lo sumió en un profundo sueño. Despertó horas después, en los brazos de la mujer. Era la primera vez que Madame Pomfrey estuvo presente cuando alguien recibía una noticia tan dolorosa. Sintiendo que en la escuela de enfermería, no la habían preparado para esto. Solo hacía un año que se había recibido y creyó que ser enfermera en un colegio, sería cosa fácil.
- ¿Mi mami?- Preguntó Severus apenas con un susurró.
- Lo siento cielo.-
- Quiero verla.-
- Minerva te llevará a su funeral.-
- ¿Irás conmigo?-
- Claro que si, ahí estaré.-
- ¿Quién va a cuidarme?-
- Tu papi.-
La expresión de terror del pequeño, no le pasó inadvertida a la enfermera. - ¿Puedo vivir aquí?-
- Me temo que no, tienes a tu papi.-
- Pero él … no me quiere.-
- No creo que eso sea cierto.-
- Pero …-

Al día siguiente, se ofició el funeral, Minerva había hecho todos los arreglos y junto con Poppy se presentaron en la ceremonia, acompañando al pequeño. Tobías Snape no estuvo presente, no le importaba nada de lo ocurrido, todo lo contrarío. McGonagall había ido a verlo el día anterior por la tarde y …
- Esa asquerosa mujer, me engatuso y ahora me deja a cargo de esa monstruosidad.- Gruñó Tobías
- Es su hijo, ¿Me va a decir que no lo quiere?-
- No es mi hijo, es solo una maldita abominación.-
- ¿Cómo se atreve?- Dijo indignada la mujer. - Es su responsabilidad.-
- No lo es.-
- Entonces me temo que ya no recibirá ni un centavo más.-
- Es mi dinero.-
- Es de Eileen y ahora de Severus. Usted no es más que un mugroso vago.-
- Es responsabilidad de ella mantenerme luego de que me engañara.-
- Es …- Dijo Minerva y se retiró furiosa de no poder hacer nada.

En la ceremonia, muy pocas personas estuvieron presentes, a pesar de que los Prince habían sido una importante familia de sangre pura, el hecho de que Eileen se casara con un muggle, ocasionó que la consideraran una traidora a la sangre. Unos de los pocos presentes además de las dos mujeres, fueron el director y la familia Malfoy. Algo que extrañó a Severus. La única razón por la cual los Malfoy se hallaban presentes, había sido la insistencia de Lucius en acompañar a quien consideraba su único amigo, claro esta, que el rubio jamás reconocería algo así.

Poppy, luego de recordar algo tan triste, regresó un rato más tarde para despertar a Severus y a la niña, para que pudieran cenar.
- Severus …- Dijo la enfermera en un susurró, acariciando tiernamente el rostro del profesor. El hombre abrió los ojos algo confuso y se quedo mirando a la mujer. - Es la hora de la cena.- Dijo Poppy. - ¿Cómo te sientes?-
- Mejor, gracias.- Respondió el morocho y miró a la pequeña que aún dormía en sus brazos.
- Se ha encariñado nuevamente contigo.-
- Aún no lo puedo creer.-
- Estuvo muy alterada por lo que te ocurría, se nota que te quiere.-
- No la merezco.-
- No digas eso, se enojará contigo.-
- Quizás … gracias por ayudarme.-
- Sabes que te tengo un cariño muy especial.- Dijo la enfermera y le acomodó un mecho de cabello rebelde al profesor, detrás de la oreja.
- Lo sé, yo también. Pero eso no quita que este enojado contigo, me hechizaste.-
Poppy rió. - No tuve alternativa, ¿Te hubieras tomado una poción tranquilizadora?-
- No.-
- Sé que no te agrada este lugar, pero tenías que descansar. Así que no me arrepiento de lo que hice, es más, lo volvería a hacer.-
- Estaré preparado la próxima vez.-
- Ya veremos, iré a buscarles la cena.-
- Gracias.-
- Pequeña …-
- Hola.- Dijo la morocha sonriendo.
- ¿Otra vez estabas escuchando?-
- Sip, lo siento, no fue mi intención.-
- Sé que probablemente lo hallas olvidado, así que te lo diré de nuevo. Es de mala educación escuchar las conversaciones ajenas.-
- Lo sé, ya me disculpe. ¿Por qué …?-
- ¿Qué?-
- ¿Te llevas tan bien con madame Pomfrey? Con el resto de los profesores … bueno, creo que se esquivan mutuamente.-
Severus rió. - Probablemente tengas razón. Poppy es … es muy especial. Me ayudó mucho cuando … -
- ¿Qué?-
- Cuando estaba en mi primer año en Hogwarts, como alumno, mi madre murió y Minerva y Poppy me ayudaron y consolaron. Siempre me he llevado muy bien con ellas, pero … Minerva no pudo perdonarme que …-
- ¿Qué sucede?-
Severus se frenó. La niña probablemente no recordara que él había sido un mortífago. - Nada.-
- Severus, ¿Qué te pasa?-
- No querrás saberlo, no quiero perderte.-
- No vas a perderme, dime.-
- Yo fui un asqueroso mortífago, eso es lo que Minerva no me perdona y Poppy si.- Siseó Snape apartando su mirada de la niña, preparándose para sentirla alejarse y salir corriendo.
- Ya veo.- Dijo la pequeña tranquilamente.
- ¿Entendiste lo que dije?-
- Sí, que fuiste un seguidor de ese sujeto, ¿Y?-
- ¿No te asustó?-
- Ya lo sabía, lo leí en mi diario. Lucius también lo fue.-
- ¿Tu diario? ¿Has escrito todo lo que te sucedió ahí?-
- Creo que si.- Respondió la morocha sinceramente y encogiéndose de hombros. Aunque se quedó pensativa por un largo rato. Severus trataba de descifrar que era lo que pensaba.
- ¿En que piensas?-
- ¿Ya me lo habías contado?-
- ¿Qué cosa?-
- Sobre cuando tu mamá murió.-
- No lo hice, ¿Por qué?-
- Me suena familiar, como si ya lo supiera.-
- Yo no te lo conté.-
- Pero yo si.- Dijo Minerva, saliendo detrás de las cortinas que cubrían la cama.
- ¿Qué tú qué?- Preguntó Severus confundido.
- El día que la pequeña se lo pasó llorando, cuando tú misteriosamente tuviste asuntos urgentes que atender. ¿Recuerdas que fuiste a verme, a pedirme consejo?-
- Si.- Gruñó Severus.
- Fui a verla a la torre Gry, un rato después para asegurarme que habías hablado con ella. Y estuvimos hablando … le expliqué porque estaba tan enojada contigo.-
- Ya veo.- Respondió Snape. - ¿Lo leíste en tu diario?- Le preguntó a la pequeña.
- No, no escribí nada sobre eso.-
- Eso quiere decir que estas recuperando la memoria.- Dijo Minerva. -¿Recuerdas algo más?-
- No.- Dijo la pequeña y Severus se dio cuenta inmediatamente que estaba mintiendo.
- Bueno, de todos modos es un progreso. Los dejaré para que cenen y luego vendré a buscarte para llevarte a la torre, ya es muy tarde. Severus mantente tranquilo.- Dijo McGonagall y se marchó.
- ¿Qué más recordaste?- Preguntó Severus muy serio.
- No estoy segura, pero … ese día, ¿Vos estabas en la torre gry y luego Lucius apareció?-
- Así es.- Dijo Severus y la abrazó con fuerza, la pequeña lo estaba recordando.
- Ese día … vos me dijiste que me querías, ¿Verdad?-
- Selena …- Respondió Severus y la besó tiernamente. - Estas recuperando la memoria.-
- Te quiero.-
- Pequeña … - Dijo Snape, acariciándole el rostro, cuando Poppy regresó con la bandeja de comida. El morocho se sonrojó y a la pequeña, le pareció que eso también ya lo había vivido.
- Ehem.- Dijo la mujer, aclarándose la garganta. - Les traje la cena.-
- ¿Esto ya ocurrió?- Preguntó la morocha a los dos adultos.
- Sí, cielo.- Dijo Poppy. - El día que despertaste, luego del ataque del boggart, los encontré a los dos abrazados y Severus casi se cae de la cama, pero su expresión era igual que ahora.-
- ¡Poppy!- Siseó Severus avergonzado. - ¿Lo recuerdas?- Le preguntó a la pequeña.
- Creo que sí, es como un deja vú.-
- Selena …- Dijo el adulto, abrazándola muy pero muy fuerte.
- No me dejas respirar.- Dijo la niña.
- Lo siento.- Respondió Snape avergonzado.

Los días pasaron y se convirtieron en semanas, Selena visitaba varias veces al día a su profesor de pociones para asegurarse que pudiera mantener su mal genio a raya. Cada día que pasaba, la morocha iba sintiendo más afecto por su profesor. Durante la segunda semana de diciembre, en plena clase de pociones, un extraño accidente ocurrió. La poción infladora que Goyle estaba preparando, repentinamente comenzó a salpicar a toda la clase. Con unos reflejos muy rápidos, Blaise protege a Selena con su capa.
- ¿Te encuentras bien?-
- Sí, gracias a ti, solo me a salpicado un poco en los dedos. ¿Y vos?-
- También me ha tocado los dedos.-
-¡Silencio! ¡SILENCIO!- Gritó Snape. - Los que hayan sido salpicados por la poción, que vengan aquí para ser curados. Y cuando averigüe quién ha hecho esto …- Agregó el profesor tratando de controlar su furia. Todos se amontonaron tratando de ser los primeros en recibir el antídoto. Blaise y Selena se ubicaron últimos, ya que no les había afectado demasiado la pócima.
- Tendrían que haberte elegido a ti, como nuevo buscador de Slytherin.- Dijo la morocha. -Tienes muy buenos reflejos.-
- Algunos tienen más poder.-
- Es injusto que hallan elegido a Draco solo porque su padre les regalo escobas nuevas al equipo.-
- No importa, de todas formas no hay nada que se pueda hacer.-
- Señorita Thomas, ¿Se encuentra bien?- Preguntó Severus y en sus ojos se podía ver como la furia iba creciendo.
- Sí, solo fue una pequeña salpicadura.- Respondió la morocha sonriendo.
- Beba un sorbo de esto.- Dijo Snape, acercándole un pequeño frasquito. La pequeña lo tomó y arrugó el entrecejo.
- Tiene un gusto horrible.- Se quejó la muchacha. - Gracias.- Agregó y regresó a su banco. Un instante después Blaise también regreso.
- Si averiguo quién ha arrojado esto.- Susurró Snape, de manera muy amenazante. - Me aseguraré de que lo expulsen.- Agregó mirando a los gryffindors. Un rato después la campana sonó.
- ¿Sele?- Dijo Blaise.
- Luego te alcanzó, tengo unas dudas que preguntarle al profesor.-
- No creo que sea un buen momento.- Dijo el muchacho observando al jefe de su casa.
- Estaré bien.-
- Eres o muy ingenua o demasiado optimista.-
- Vamos, ve.-
- Esta bien, nos vemos en un rato. Ten cuidado.- Dijo Zabini y se marchó. Cuando el aula quedo vacía, la morocha se acercó a su profesor.
- ¿Severus? ¿Estas bien?-
- Si.- Gruñó el adulto.
- Mentiroso.- Respondió la pequeña y abrazó a su profesor que estaba sentado en su silla.
- Creí que asesinaría a los gryffindors.-
- Suerte que te contuviste. ¿Por qué crees que fue uno de mis compañeros?-
- Porque los Sly no se molestarían entre ellos.-
- Tranquilo.- Dijo acariciándole el rostro.
- ¿Puedes quedarte unos minutos?-
- Sí, dentro de un rato es la hora del almuerzo. Puedo quedarme hasta la tarde.-
- Ven.- Dijo Severus, indicándole que se sentara a upa. Se quedaron abrazados un largo rato, hasta que la respiración de Snape se fue normalizando.
- ¿Mejor?-
- Gracias a ti.- Respondió el morocho, acariciándole el rostro a la pequeña. Acercó su rostro suavemente y la besó con mucha ternura.

Una semana después se abrió el club del duelo. Cuando Lockhart presentó a su asistente a la morocha le dio muy mala espina. Le preocupaba que Severus perdiera el control y se enfureciera. Por suerte, lo más grave que Snape hizo, fue estrellar a Gilderoy contra la pared. Sin embargo, el que Harry hiciera unos extraños sonidos durante la última demostración, pareció alterar los nervios de todo el mundo.
Unos días después la última clase de herbología del trimestre fue cancelada por una gran nevada. McGonagall, manda a llamar a Selena a su despacho …
- Permiso profesora.- Dijo la morocha al entrar.
- Adelante.- Respondió la mujer. Selena miró el lugar y se sorprendió al ver a Lucius y a Draco sentados en el lugar. - Tu tutor quiere hablar contigo. Los dejaré para que puedan hablar.- Explicó Minerva, con cara de pocos amigos.
- Hola.- Dijo Selena tímidamente.
- Ven siéntate.- Dijo Lucius. La morocha miró a Draco que estaba por poco echando espuma por la boca, incómoda prefirió mantenerse alejada y se quedo parada junto a la puerta. El adulto le hecho una mirada más que significativa a su hijo y este trato de cambiar su expresión.
- Siéntate.- Siseó Draco.
- ¡DRACO COMPORTATE!- Bramó Lucius.
- Pero padre, es una sangre sucia.- Dijo Draco y su padre estuvo a punto de golpearle cuando Selena lo frenó.
- ¡No! No le hagas daño, es tu hijo y tiene derecho a enojarse. Es natural que no me quiera cerca, yo no soy como ustedes.- Dijo la morocha, atrayendo la mirada de los dos rubios.
- Soy su padre y debe obedecerme.-
- Puede obedecerte y eso no quiere decir que acepte lo que le ordenas.-
- Selena vas a vivir con nosotros y se acabó.- Gruñó Lucius.
- Pero … ellos no me quieren, no puedes obl …-
- Puedo y lo haré.- Sentenció el rubio mirando a su hijo de forma muy severa. - Se quedaran a pasar las vacaciones en el colegio, hasta que la casa este en condiciones de recibirte. Tengo que terminar de decorar tu pieza y otros pequeños detalles.-
- Pero …- Dijo la morocha y Lucius la jaló hacia él.
- Todo estará bien. Te lo prometo.- Respondió el adulto, acariciándole el rostro. Mientras Draco los observaba muy confundido. - Ahora portéense bien y diviértanse en las vacaciones.- Dijo Lucius y le dio un beso en la frente a la morocha y una palmadita en el hombro a su hijo y salió de la habitación. Los dos chicos se quedaron mirándose uno al otro sin saber que decir.
- Lamento … que tengas que soportarme.- Dijo la morocha bajando la cabeza. El pequeño rubio la miró por unos segundos y …
- Sé que no es tu culpa. Cuando a mi padre se le pone algo en la cabeza, no se detiene hasta lograrlo y al parecer eres su nuevo capricho.-
- Te prometo mantenerme lejos y cuando … este en tu casa, no saldré de la habitación.-
- Tonta, ¿Crees qué mi padre te dejaría quedarte encerrada?- La morocha se encogió de hombros. - No te dejes engañar por sus buenos modales y su aparente dulzura. Es un salvaje y si quiere tomarte, lo hará lo quieras o no.-
- Tú papá no es así.-
- Vivo con él, lo he visto. Parece un animal cuando esta con una mujer en la cama, la penetra de forma violenta hasta lastimarlas, es lo que le gusta. No cambiará su forma de ser por ti.-
- ¿Por qué me dices todo esto?-
- No lo sé. Debo irme.- Respondió Draco encogiéndose de hombros.

Nota de la autora:

Bueno la idea de las furias es muy similar a la de los dementores, solo que en lugar de alimentarse de las buenas emociones lo hacen de las malas e incluso las aumentan. Sólo aquellas personas a las que están atormentando, pueden verlas. Los demás no. 

Algunos datos sobre las furias ( Extraído del libro “Quien es quien en la mitología” de ALEXANDER S. MURRAY)

Llamadas también Dirás, Euménides o Semnas —es decir, las diosas «veneradas», eran hijas de la Noche o, según otro mito, de la Tierra y la Oscuridad, mientras que un tercer mito las llama descendientes de Cronos y Eurinome—. Eran ayudantes de Hades y Perséfone, y vivían a la entrada del mundo inferior. Su primer deber era ver el castigo de los que partían que, habiendo sido culpables de algún crimen en la Tierra, habían bajado a las sombras sin obtener expiación de los dioses. A la orden de los dioses supremos, algunas veces de Némesis, aparecían en la Tierra persiguiendo criminales. Nada se escapaba a sus agudos ojos cuando seguían al malhechor con rapidez y furia, no permitiéndole descansar.
Un ejemplo triste de esto es la historia de Orestes, el hijo de Agamenón, que mató a su madre, Clitemnestra, para vengar la muerte de su padre. La atrocidad del crimen cometido por Clitemnestra no fue aceptada por Zeus y Apolo como excusa para el acto de Orestes, y por esto fue sometido a la larga y cruel persecución de las Furias, de la que fue al fin liberado trayendo, por consejo de un oráculo de Apolo, una imagen de Artemisa de Tauro a Argos.
El número de Erinias, que variaba en los tiempos antiguos, quedó luego fijado en tres: Tisifone (la vengadora del asesino), Alecto (la incansable perseguidora) y Megera (la severa). Eran representadas como figuras femeninas de un aspecto odioso, vestidas de negro, algunas veces aladas, con el pelo en forma de víboras y llevando una serpiente, un cuchillo o una antorcha en las manos. Con el tiempo la concepción severa de éstas desapareció y pasaron a ser representadas como bellas y sinceras doncellas, vestidas de forma similar a Artemisa. Como seres divinos, cuyo oficio era castigar al que descuidaba sus obligaciones, al que rompía un juramento y a los que cometían crímenes contra sus padres, vinieron a ser consideradas como ayudantes de la conservación de una alta moralidad, y fueron llamadas Euménides, o «diosas de mente recta». Cuando se les ofrecían sacrificios, el lugar elegido para la ocasión era de un carácter salvaje; el tiempo, la noche, y los animales sacrificados, negros. En Grecia había varios templos y sombríos bosques dedicados a ellos —como, por ejemplo, en Colonos, junto a Atenas.

Obviamente, la imagen de las Furias que utilizó en el fic es el primero, seres de aspecto horrible y vestidas de negro, que andan atormentando al pobre Sevi.

¿Qué sucederá con Sevi? ¿Podrá alejar a las furias?
¿Qué le espera a Selena en su convivencia con los Malfoy?

Pixel: Hola amiga. ¿Quién no querría estar ahí en lugar de Sele y ayudar al lindo de sevi? sobre el hecho de que Sele vaya a vivir con los Malfoy ... ya veras que va a suceder, no quiero adelantarte nada. El hecho de que Sele besa a Lucius, es porque en realidad a ella le gusta un poco, se siente muy bien con él, ya que es la única persona que ha estado permantemente en su vida desde que sus padres la echaran, cuidandola y dandole cariño. (Ya que no recuerda del todo a Sevi). Lo que siente por Lu es una mezcla de varios sentimientos y le llevará tiempo en entenderlos.

Besitos y espero que te guste el capi.
Miaka Snape


Tags: fic, fanfic, severus snape, lucius malfoy, drama, romance

Publicado por miakayuki2006 @ 8:58  | sele y sevi vers 2
Comentarios (4)  | Enviar
Comentarios
Publicado por pixel
Viernes, 09 de enero de 2009 | 16:40
Joder tia cuando intento mandarte un comentario me dice k este blog no existe =S. Weno lo intentaremos otra vez.
El capi a sido muxo mas largo =)=). Me alegro k sele ya este recuperando la memoria pero... pobre sevy!!!! conm lo k a sufrido en la infancia a kausa de la muerte de su madre (Llorica) aora con las furias esas. Y lucius x lo menos no a besado a selena delante de su hijo xk si no... no kiero ni imaginarmelo xDDD. Bueno y yo creo k acabare de aceptar k sele se valla a vivir con ?l xk en realidad la kiere muxo y no creo k le aga nada

Pues me voy bss y cuidate!!! ( y espero k se envie xk si no me voy a volver loca!!!)
Publicado por Invitado
Domingo, 11 de enero de 2009 | 22:20
lady drakos! xD siempre debo hacer eso! xD porque tu blog me cancela la firma si me coloco un nombre! pero en fin!!! xDD WOoOw!!! el fic esta bn genial! aww perdon por la tardanza de comentario! n.n' pero nop habia podido pasarme por aqui! ):O pero en fin1 aww tu fic cada vez se pone mas interesante! ambas versiones! neta!! aww esta bn genial! me alegra que sele recupere poco a poco la memoria y que pueda consolar al superlindisimo de Snape! :3 xD pero en bueno1 te deseo una linda semana1 abrazos!! biee! x)
Publicado por Invitado
Jueves, 15 de enero de 2009 | 1:45
Kny: pues como siempre los capis han estados muy buenos, aunk ciertas actitudes de los personajes a veces me sacan de kisio....Por dios Pompona ne verdad k es irresponsable, aunk parece k nadie escapa de la seduccion de lucius, como la misma Sele ha dicho k ella tambien cayo xD...y en lo refentes a la pareja principal...M e agradaria k Sele recuperara la memoria!!!...pero k nose, pase algo grandioso y ella la recupere, k se yo...lo dejo en tus manos xD...y tbn ese draco, me cae mejor el de la otra version ??...pero kisas este tbn termine aceptando a selena ^^...en fin eso es todo...y otra vez gracias x seguir tu historia xD

cuidate muxo!!...bye
Publicado por kia malfoy
Domingo, 22 de febrero de 2009 | 18:11
OLA..MIAKA..!
pues..es una lastima lo que le sucede a sevi... y
me enkantaria.. que se mejorara.. y que fuera feliz con sele..
lastima.. k'..sta mi Lu..
Y nI ModO.. de dejarlo..solito...
no como crees...
buenoo..spero... k'..malfoy.. acepte..a sele..
y que pase..algo.. mas entre Lu...y sele Amor
bueno.. que estaria.. bien que por nada del mundo se enterase sevi... haci no sufriria.. y to2..
felices..jeje..
si como no... aguantaria .. sele.. con ese cargo de consiencia..lo dudo.. bueno.. depende.. si de verdad lo quiere.. o no.. bueno.. seguire leyendo.. ok..
bye.
bzzos..
kuidate..
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