Jueves, 08 de enero de 2009

Fic: El príncipe de ojos Grises.

Disclaimer: esta es una historia que se basa en los personajes creados por la adorada J.K. Rowling. Sólo algunos son inventados por mí.

Pareja principal: Lucius Malfoy y Ariadna Bast.

Aclaraciones: Es una historia en un universo alterno. Harry Potter sigue siendo el niño que vivió, Sirius Black es su padrino pero no ha estado en Azkaban, todo lo contrarío, trabaja en el ministerio. He modificado las edades de varios de los personajes, por ejemplo Black y Lupin tienen 30 años y Malfoy 25, esto es para que no halla tanta diferencia de edad entre la pareja protagonista y a su vez esta relacionado con algo de la historia. Por ahora, Severus Snape no tiene previsto aparecer en la historia.
Básicamente se trata de romance, intrigas, drama, lo de siempre, narrada en primera persona por Ariadna.

Aclaración 2: en algunas partes del fic, va a haber un cambio en el narrador.

Capítulo 6: Una noche de diversión, una noche de tristeza.

El lunes las cosas empeoraron aún más. Hubo una fuerte pelea en el patio, entre los séptimos de Gry y de Sly. Los Gryffindors acusaban a los Slytherins, porque nadie de esa casa había sufrido la desaparición o el asesinato de algún familiar. Lo que daba a entender, que la mayoría pertenecía a familias de mortífagos.
A la hora del almuerzo con la llegada de la edición de la tarde del diario el profeta, nos llegó la noticia de la aparición de cuerpos o partes, de varios magos y brujas que estaban desaparecidos …

Lucius Malfoy se encontraba en su despacho leyendo el profeta …
“Más cuerpos, el Señor Oscuro va a acabar con todo el mundo mágico sino lo detienen.” - Adelante.-
- Permiso profesor.- Dijo una muchacha castaña de séptimo año de Hufflepuff.
- ¿Qué desea?- “No recuerdo que siga siendo mi alumna.”
- Solo …- Dijo acercándose a él.
- ¿Sí?-
- Yo …- Trató de decir la castaña, cuando se paró a escasos centímetros del rubio, el cuál se levantó al verla.
- ¿Qué le ocurre?- “Esta muy colorada, falta que se desmaye en mi oficina y lo usen de excusa para acusarme de algo más.” - ¿Qué demoni …? Espere …-
- Relájese, lo complaceré.- Respondió la muchacha acariciándole la entrepierna al adulto. - Es un intercambio, por información sobre mi hermana mayor.- Agregó en el instante en que se arrodilló y desabrochó el pantalón de su profesor, lentamente le bajo la bragueta, deslizó el pantalón junto con el bóxer hasta el suelo, y con su mano tomó la semi erección del rubio.
“Tengo que detenerla, pero …”- ¡AHH! No lo haga.- “Su boca en mi pene, si ella fuera …”
- No suena a que quiere que me detenga.-
Lucius se aferró a su escritorio, esa muchacha le estaba dando algo que él hacia tiempo necesitaba, sin embargo …
- YA BASTA.- Bramó apartándola violentamente. - No sé nada sobre nadie. No vuelva a entrar en este lugar o acercarse a mi, ¿Me ha entendido?- Siseó amenazante. La muchacha con lágrimas en los ojos, se levantó y salió corriendo. Él se acomodo la ropa y salió disparado a su habitación para darse una ducha helada.

¿En qué demonios estaba pensando? Por poco y la dejó que siga. No fue una buena idea venir aquí. Tengo que calmarme, esta noche tengo clase extra y ella no puede verme en estas condiciones. Ya le soy demasiado repúgnate como para empeorar todo aún más. Mejor regreso a la oficina, tengo que prepararme para la clase de los sextos.

Subí las escaleras de las mazmorras, tan frías y oscuras como debería ser mi corazón. Mientras caminaba por el pasillo, no pude evitar echar una mirada al patio. Allí, un grupo de Gryffindors se hallaban hablando, aunque quise seguir caminando, no pude hacerlo al reconocerla. Estaba sentada entre esa insoportable de Granger y esa Jefferson que no sé porque, me da mala espina. Me quedé un rato mirándola, hasta que me di cuenta de que llegaría tarde a mi clase. Me preguntó quién es, de todos los que están cerca, el informante del señor Oscuro.

- ¡Ariadna! ¿Vas a ir?-
- Claro que sí, ya es la hora.- Le respondí a Hermione, ya me esta cansando que me pregunten a cada rato.
- Esta bien, pero ten cuidado.-
- Lo haré Hermy, no te preocupes.- Dije y salí corriendo. - Permiso.- Dije entrando en la oficina de Malfoy, casi con la lengua afuera.
- Ariadna, me alegra que hayas venido.-
- ¿Qué, pensó que no vendría?-
- Con lo que está ocurriendo … no estaba seguro.-
- Nada de esto es tú culpa.-
- ¿No vas a alejarte de mi? Sigo siendo un mortífago.-
- ¿Quieres que me vaya?- Le pregunté, no entiendo porque me recuerda a cada instante lo que es, como si fuera tan fácil olvidarlo.
- No. No quise decir eso, yo …-
- Esta bien, no me iré.- Le respondí antes de que terminará de hablar y él me sonrió.
- Debemos ponernos a ensayar hechizos, últimamente han quedado bastante relegados, y después de todo, ese era el objetivo de las clases.-
- Ok, empecemos.- Realicé varios hechizos, uno tras otro, tratando de hacerlo lo mejor posible. El libro que me había dado, me ayudó bastante.
- Muy bien, estas progresando bastante. Si sigues así, ya no vas a necesitarme.-
“Qué equivocado que esta.” - Gracias.- Le dije feliz, por el halago.
- ¿Seguirías viniendo, aunque no necesitaras más mi ayuda?-
- ¿Te gustaría que lo hiciera?- Le pregunté, deseosa de que me dijera si en verdad le agrada estar conmigo. Pero al parecer mi pregunta lo incomodó, su expresión cambio rápidamente. Supongo que en realidad no le agrado. - Sólo es amable conmigo porque mi abuelo pertenece a la orden, ¿No es así?- Le pregunté dolida por su falta de respuesta.
- Ariadna, ¡No!- Exclamó, acercándose a mi.
- Lo siento.- Me disculpe, aunque no sabía bien porque.
- Supongo que nunca podrás confiar verdaderamente en mi.- Me dijo, dándome la espalada. - Es tarde, debes irte.-
Sentí que había metido la pata otra vez. Me acerqué y puse mi mano sobre su espalda, se dio vuelta rápidamente y me abrazó.
- No quise decirte eso, es solo que estoy nerviosa y preocupada por las personas a las que quiero.-
- Quisiera que fuéramos amigos.- Me dijo apartándose un poco.
- Somos amigos.-
- No es verdad, los amigos confían el uno en el otro y vos no …-
Acaricie su rostro suavemente y le dije … - Confió en ti, de lo contrarío no vendría a verte.-
Me miró por unos segundos y …
- ¿Saldrías del castillo conmigo?- Me preguntó muy serio, sorprendiéndome.
- ¿Ahora?- Pregunté sin poder creerlo.
- Si.-
- Pero, se supone que no podemos salir de noche y …-
- Entiendo. No te preocupes.-
- No es que no quiera salir contigo, es solo que tendríamos muchos problemas, principalmente vos.-
- No te preocupes por eso, si nos descubren, yo asumiré la culpa. Significaría mucho para mi.-
“Eso es lo que me preocupa, que se haga responsable y mi abuelo lo envié a Azkaban.”  Decidí correr el riesgo, porque en verdad le creo cuando dice que no va a lastimarme. - Esta bien, ¿A dónde vamos?-
- Es una sorpresa.- Me respondió con una sonrisa que jamás le había visto. Salimos del castillo mientras todos estaban cenando, al llegar a la reja de entrada, movió su varita y éstas se abrieron.
- Nos apareceremos.- Me dijo sonriendo y extendiéndome su mano.
- ¡Oh!- Dije yo, no muy feliz.
- ¿Qué pasa?- Me preguntó al ver mi expresión.
- Suelo marearme y caerme al piso.- Le dije avergonzada.
- No dejaré que te caigas.- Me respondió abrazándome muy fuerte. En lugar de caerme, voy a desmayarme. Nos desaparecimos unos segundos después. Odio esa sensación es como si te estrujaran el estómago y quisieran arrancártelo por la boca, mientras tu cabeza gira en un lavarropas. - Llegamos.- Me dijo, pero yo no le respondí, temerosa de vaciar lo poco que había en mi estómago, mantuve los ojos cerrados, tratando de que el mundo dejara de girar. - ¡Ariadna! ¿Te encuentras bien?- Me preguntó alterado.
- Solo estoy mareada.- Le respondí casi en un susurró.
- Siéntate, te traeré agua.-
- No. No te vallas.- Le supliqué con los ojos aún cerrados.
- Esta bien, tranquila.- Me dijo rodeándome con sus brazos. Tarde varios minutos en recuperarme, probablemente luego de esta experiencia no volverá a pedirme que salgamos a ningún lado. Cuando abrí los ojos, no podía creer lo que estaba viendo …
- ¿Dónde estamos?-
- En mi casa.- Respondió sencillamente y sonriendo. ¿Casa? Parecía un palacio de un cuento de hadas. - Pensé que te haría bien salir un rato del castillo.- Agregó, ante mi falta de respuesta.
- ¿Vives solo?-
- Algo así, tengo a mis elfos domésticos.-
- Este lugar es enorme.- Pensé y lo dije sin darme cuenta. Si solo vive con sus elfos, ha de sentirse bastante solo, aunque el lugar es muy hermoso, es algo … frío y no físicamente, sino que … no tiene la calidez de un hogar.
Me miró unos segundos y luego rió. - ¿Te gusta patinar?-
- ¿Patinar?- Pregunté desconcertada, recién llegamos y quiere llevarme a otro lugar.
- Sí, ven.-
Fuimos hasta una enorme habitación en el ala sur de la mansión, en su interior y para mi sorpresa, había una pista de hielo.
- Toma, ponte esto.- Me dijo, entregándome unos patines.
- Nunca he patinado.- Respondí preocupada, teniendo en cuenta que mi coordinación no es del todo buena.
- Yo te enseñaré, es muy fácil.-
Aún no me conoce. Patinamos por largo rato, claro que al principio, lo único que evitó que me rompiera la cabeza, por no decir otra parte de mi cuerpo contra el hielo, fue que él no me soltó. Hubo un momento, en que creí que lograría tirarnos a los dos al piso, sin embargo, él sí que tiene una gran coordinación y buenos reflejos. No podía parar de reírme, era como si todas las preocupaciones desaparecieran.
- ¿Tienes hambre? Ordené que prepararan un banquete especial para los dos.-
- Claro, me muero de hambre.- Le respondí aún riendo. ¿Banquete? Eso es quedarse corto. La mesa principal del tamaño de las mesas de las casas en Hogwarts estaba repleta de distintos platos, la mayoría de los cuales nunca había probado. Malfoy me hizo probar un poco de cada uno, se lo veía muy feliz de que estuviéramos juntos.
- Hace una noche hermosa, ¿Por qué no vamos a ver las estrellas?- Le sugerí, para tratar de evitar seguir probando, ya que ahora era el turno de los postres. Estoy seguro que a Ron le hubiera gustado estar aquí y probablemente se hubiera comido más de la cena. Es tan goloso y me da tanta envidia, come como una bestia y nunca lo veo engordar ni un gramo, tenía que ser un chico. Salimos al jardín y la luna llena se veía enorme, las estrellas brillaban con mucha intensidad, incluso aún más de lo que se puede apreciar en hogwarts. Nos acercamos a un sillón hamaca y nos sentamos juntos …
- Lucius, muchas gracias por traerme, me divertí mucho.- Le dije sonriendo.
- ¡Al fin! ¡Lo logré!- Exclamó sonriendo. Yo lo miré sin entender.
- ¿Qué?-
- Por fin me llamaste por mi nombre.- Respondió sinceramente. - Era todo lo que quería.-
Me sonrojé como un tomate por sus palabras. Nos quedamos mirando las estrellas y en algún momento me quedé dormida. Cuando desperté, estaba tapada por una bonita manta y él me estaba abrazando, el calor del día comenzaba a molestarme. Lo miré pero seguía durmiendo profundamente, con una expresión muy feliz, incluso dormido es aún más bonito. Me percaté de que el sol estaba casi en lo alto, ya faltaba poco para el mediodía. ¡¿Mediodía?! ¡Nos habíamos quedado dormidos demasiado tiempo!
- Lucius, despierta, ¡Nos dormimos!- Le dije desesperada. Abrió los ojos y le costó unos segundos entender lo que le decía. Pude ver como se le arrugaba el seño y comenzaba a preocuparse. Estuvimos fuera del castillo, por demasiadas horas.
- Tranquila, regresaremos y explicaré todo.- Me dijo, aunque su voz sonaba tranquila, sabía que no lo estaba. Esta tontería puede costarle un viaja a Azkaban en las próximas horas.
- Mi abuelo va a matarte.- Me imagino el revuelo que se ha de haber armado al notar nuestras ausencias. No solo mi abuelo querría la cabeza de Lucius, Sirius también. Nos aparecimos muy cerca de las rejas, con el susto de lo que pudiera estar pasando, ni siquiera tuve tiempo de marearme. Caminamos hasta el castillo y al entrar las cosas parecían demasiadas tranquilas.
- Iré a ver al director.-
- Voy contigo.- Le respondí, después de todo, salí con él porque quería. No quiero que mi abuelo lo asesine.
- No, ve a la torre Gry.-
- Pero …-
- VE.- Me ordenó de manera amenazante. No tuve otra opción que hacerle caso. Camine hasta llegar al retrato de la dama gorda, muy mortificada por lo que debería estar padeciendo Lucius.
- ¡ARIADNA!- Me gritó Hermione. - Tenemos que hablar.- Me dijo muy seria. Fuimos hasta el baño de chicas y nos aseguramos de que no hubiera nadie.
- ¿Dónde estuviste?- Me preguntó al tiempo que me reprendía como si fuera un adulto, a veces asusta.
- Yo, bueno … salí.¿Qué paso?-
- Nada.-
- ¿Cómo qué nada?-
- Me las ingenié para que nadie se diera cuenta de tu ausencia, ni siquiera Isa lo notó.-
- ¿Qué? ¿Cómo lo lograste?-
- Supuse que estarías bien, aunque en realidad estaba que me moría de los nervios. ¿Saliste con Malfoy? Hoy no se presentó a su clase con los séptimos.-
- Sí, estuve con él, pero …-
- He visto como lo miras, sospechaba que estabas enamorada de él, ¿Son novios?-
- No, solo somos amigos, ¿Cómo crees que se pudiera fijar en mi?-
- No le he dicho a nadie de tu ausencia, le dije a la profesora McGonagall que estabas descompuesta y que por eso no fuiste a su clase y como Isa se descompone con solo ver a alguien descompuesto pues, no se molestó en comprobarlo.-
- ¡OH! ¡Gracias Hermy! Yo … tengo que detenerlo.-
- ¿A quién?-
- Lucius, fue a ver al director.- Le dije y salí corriendo. Para cuando llegué a la gárgola, Lucius bajaba. - ¿Qué le dijiste? No saben que estuvimos fuera.-
- Lo sé. Me disculpé por mi ausencia en la clase de hoy. Cuando entré y vi a Dumbledore tranquilo y el hecho de que tu abuelo no estuviera, supuse que no nos habían descubierto, pero aún no entiendo como.
- Hermione, ella me encubrió.-
- ¿Granger?- Preguntó preocupado.
- Sí, se las ingenió para que no notaran mi ausencia, me hizo pasar por enferma. ¿Qué sucede?- Le pregunté al ver su expresión.
- Nada, sólo que si ella fuera la espía … no debí arriesgarme. No tendría que haberte sacado del castillo.-
- Lucius esta bien, dudo mucho que ella sea un espía.
Sin embargo, las semanas siguientes, Lucius estuvo muy preocupado y a la defensiva, temiendo que en cualquier instante, ese sujeto lo llamará.
- Permiso profesor.- Dije un miércoles a la hora de la clase extra.
- ¡Ariadna! Me alegra verte.- Me respondió y me abrazó con mucha fuerza.
- ¿Cómo estuvo tu día?- Le pregunté, aún prisionera de sus brazos.
- Probablemente sea el último.- Me dijo alejándose.
- ¿Qué quieres decir?- Le pregunté casi histérica.
- El director me anunció que mañana llega el nuevo profesor.-
Me quede helada, solo faltaba una semana para las vacaciones de pascuas y dos meses más de clases. No creí que al final contratarían a otro profesor.
- No van a echarte.- Le dije tratando de sonar segura.
- No, solo me enviaran a Azkaban.-
- No puedes dejar que te lleven.- Le dije y comencé a llorar. Volvió a abrazarme con fuerza.
- Parece que me tomaste cariño.- Me susurró al oído.
Me alejé solo un poco, para poder verlo a la cara y … - Claro que te quiero.- Respondí sonrojándome, al tiempo que él secaba mis lágrimas. Sabía que esa frase tenía un significado diferente para mí y para él. Después de todo, solo somos amigos.
- Yo también te quiero.- Me respondió para mi sorpresa.
- Sí hablara con mi abuelo y Dumbledore, tal vez …-
- NO DEBES TRATAR DE AYUDARME.-
- ¿POR QUÉ NO? No lo entiendo.- Le dije frustrada, quiero ayudarlo. No deseo que termine en un lugar como ese.
- Debes seguir fingiendo que no te agrada, sería mejor que hicieras creer que me odias. Solo así vas a estar a salvo.-
- ¿Qué pasaría si  … ese sujeto te pidiera que …?-
- NUNCA VOY A LASTIMARTE. TE LO PROMETÍ.- Me gritó fuera de sí.
- Lo sé, por eso no entiendo.- Le dije, tratando de calmarlo.
- ¿Tienes idea de lo que me pasaría si no obedeciera su orden? ¿Y cómo podría protegerte si no estuviera aquí?-
No había pensado en eso, en lo que le harían a él. No importa donde esté, en cualquier lado podría pasarle algo malo. Ya sea a manos de la orden o de ese sujeto.
- Lo siento Lucius, quiero ayudarte, pero no sé como.- Me abrazó nuevamente.
- No puedes, solo sigue siendo mi amiga y quédate conmigo hasta que tenga que marcharme.-
- Pero eso no es nada.-
- Para mi es muy importante. Es nuestra última noche juntos, mis últimas horas de libertad y quiero divertirme contigo.-
- ¿Vamos a salir otra vez?-
- Solo si tu quieres.-
- Claro que sí, le avisaré a Hermy para que me cubra otra vez.- Iría hasta el mismo infierno por él.
- Supongo que lo último que se pierden son las esperanzas.- Me dijo encogiéndose de hombros. Llamé a Dobby y le pedí que le entregara una nota a Hermione.

Teniéndola tan cerca y a la vez tan lejos. Aún no puedo creer que haya llorado al saber que iría a Azkaban, quizás sea cierto y me quiere un poco, o tal vez solo hayan sido lágrimas de felicidad porque al fin se deshace de mi. Seguramente su intención de ayudarme, solo sea porque es lo correcto, eso es lo que hacen las personas como ella. Lo correcto. Lo único que puedo llevarme es el recuerdo de su aroma, de lo bien que se siente el tenerla en mis brazos, como si fuera un tesoro de valor incalculable. Sí el Señor Oscuro supiera lo que esta misión significa realmente para mi …
- ¿Lista?-
- Sí.- Me respondió con esa sonrisa que tanto me gusta. Caminamos hasta las rejas sin decir nada, me pregunto en que pensará. ¿Sabrá lo peligroso que es estar conmigo? La tomé de la cintura firmemente, no voy a permitir que se lastime y nos desaparecimos. Y cuándo me vaya, ¿Quién se va a asegurar que nadie la dañe? Probablemente Black, desearía haber tenido el valor de rebelarme contra mi familia como él. Quizás las cosas ahora serían diferente. Al llegar a mi casa, ella se aferró a mi, con sus ojitos cerrados y los labios firmemente apretados, quisiera poder facilitarle el viaje, desearía alzarla y apretarla contra mi pecho, pero eso sería quizás pasarme de la raya.

- Eso es.- Me dijo abriendo los ojos y mirándome.
- ¿Qué cosa?- Le preguntó confundido.
- ¿Por qué no te quedas aquí? No regreses al castillo, de ese modo, no podrán atraparte.-
- Sí hago eso, no volverás a verme.- “Aunque dudo que realmente le importe.”- Tendría que regresar con el Señor Tenebroso y deberé pelear contra los miembros de la orden, entonces tal vez, asesine a alguien a quien quieres y me odiaras por eso.-
- Pero Azkaban …-
- Esta noche es para divertirnos. No quiero que sigas pensando en eso.-

Estuvimos patinando por varias horas, hasta mis piernas ya no tenían fuerzas y me empezó a dolor en el costado. Estábamos cenando, y esta vez, solo ordenó que hicieran lo que me había gustado la otra vez.¿Cómo voy a poder soportar que se lo lleven? Esta es mi última oportunidad, tengo que decirle lo que siento. Quizás … logré convencerlo de que luche para no terminar en Azkaban.
- Te dije que no sigas pensando.- Me reprendió pero con una sonrisa.
- Lo siento, no puedo evitarlo.-
- Ya es muy tarde, deberíamos regresar, salvo que …-
- ¿Qué?-
- ¿Te gustaría que nos quedáramos a dormir como la primera vez?-
Me sonrojé. - Sí, pero esta lloviendo, hoy no hay estrellas.-
- Conozco un buen lugar, vamos.- Me dijo tomándome de la mano. Lo seguí y cruzamos toda la mansión hasta llegar al invernadero. El lugar era hermoso, lleno de flores y el sonido de la lluvia al caer sobre el techo de cristal, parecía música. - Este siempre ha sido mi lugar favorito.-
- Es precioso.- Le respondí, aunque precioso era quedarse corto.
- En el centro hay un lugar bastante amplio.-
 Al llegar, hizo aparecer un enorme colchón y varios almohadones. Nos recostamos y miramos las gotas de lluvia resbalar en el techo.
- Todo es tan tranquilo aquí, pareciera que no estuviéramos en guerra.- Me dijo de repente.
Me giré para mirarlo. - ¿Puedo preguntarte algo?-
- ¿Qué quieres saber?-
- ¿Por qué … te convertiste en un mortífago?-
- Fui educado con ideales de pureza de sangre y otras cuantas idioteces más. Cuando el señor Oscuro apareció mi familia considero que purificaría al mundo mágico y le devolvería su resplandor. Por eso nos unimos a él.-
- ¿Aún sigues creyendo …?
- ¿Purificar al mundo mágico?-
- No, en la pureza de sangre.-
- Hace mucho que deje de creer en esas cosas.-
- Pero te casaste con …-
- Una sangre pura, tal cual me lo ordenó mi padre. En aquel tiempo, amaba a otra persona, pero ella … era hija de muggles y su familia y la mía, jamás nos permitirían estar juntos.-
- ¿Era bruja?-
- Lo es.-
- ¿Aún la amas?-
- Con toda mi alma. Nunca conocí a nadie que fuera tan hermosa y dulce como ella.-
Quería llorar, mi corazón me dolía demasiado. Él ama a otra persona, como fui tan estúpida de no darme cuenta. Nunca debí acercarme a él y mucho menos enamorarme.
- ¿Se lo dijiste?-
- No.-
- ¿Por qué no? ¿Formó su familia?-
- Es soltera.-
- ¿Y entonces?- ¿Por qué me machaco con estas cosas?
- ¿Qué? ¿Quieres ser casamentera?-
 Lo siento, no quise ser tan entrometida, solo era curiosidad.- Le respondí y traté de concentrarme en las gotas que seguían discurriendo sobre mi cabeza.
- Su familia nunca me dejaría acercarme a ella, por mi condición de mortífago.-
- Pero si se aman, deberían estar juntos.-
- No sé lo que siente por mi. De lo contraría, haría lo que fuera por estar para siempre a su lado, aunque eso significara enfrentarme al Señor Oscuro.-
- Ya es tarde, deberíamos regresar.- Le dije levantándome. Sé que quizás sea su última noche de libertad, pero no puedo soportar permanecer un solo segundo más junto a él. Seguramente, cierra los ojos y se imagina que está con ella y no conmigo.
- Creí que querías quedarte a dormir.-
- Es mejor que regresemos, tuvimos suerte la primera vez, no hay que abusar.- Le dije lo más normal posible. Aunque podía sentir el nudo que se formaba en mi garganta.
- ¿Dije algo que te molestó?-
No nada, solo me rompiste el corazón, buen trabajo. - No, ¿Por qué?- ¿Para qué le pregunto?
- Por nada, si quieres regresar, lo haremos.-
- Sí, por favor.-

¡Genial!  Mi última noche libre y la arruiné olímpicamente. No debí decirle nada, probablemente la asusté, debe pensar que de un segundo a otro voy a saltar encima de ella y violarla. Me debe considerar una aberración, nunca se le debe haber pasado por la cabeza que yo podría llegar a estar enamorado de ella. El único recuerdo que me voy a llevar a mi celda, será su carita, esa expresión con la que me miró en el momento en que le dije que estaba enamorado. Una expresión que va a atormentarme por el resto de mi vida y espero que sea corta, porque no podré soportarlo.

Se levantó contrariado y me tomo de la mano. Su solo contacto me duele, como si me clavaran miles de agujas. Nos desaparecimos y al llegar cerca de Hogwarts, trató de sujetarme para que no me cayera pero lo aparte bruscamente. Como resultado, me dí un tremendo golpe, solo amortiguado por el barro.
- ¡Ariadna! ¿Te encuentras bien?¿Te lastimaste?-
¿Por qué finge que le importo?- Solo estoy mareada, no te acerques.- Quería gritarle que se fuera, que no deseo volver a verlo.
- ¿Por qué?- Me preguntó con un hilo de voz, como si mi comportamiento lo lastimara.
- Necesito respirar un poco, para que se me pase el mareo.- Traté de ser lo más diplomática posible.
- Déjame ayudarte a levantarte.- Me dijo dando un paso hacia mí con su mano extendida.
- NO, quédate ahí.- Le respondí más cortante de lo que pretendía.
- ¿Por qué estas enojada?-
- No estoy enojada, solo mareada. No me hables por un rato.- Le dije, aún sin poder controlar mi dolor y las ganas de herirlo tal como él me hirió. Cuando estuve segura de que no estallaría en llanto, me levanté y él me miraba confundido.
- ¿Segura que estas bien? Puedo cargarte.- Se ofreció amablemente. Preferiría que solo desapareciera.
- Sí, te advertí que me mareaba con las apariciones.- Volví a mentirle.
- Lo siento, no creí que fuera para tanto.-
Caminamos de regreso al castillo sin decir nada, no lo miré en ningún momento pero podía sentir su mirada clavada en mi, durante todo el camino.
- Hasta mañana.- Le dije fríamente y me dirigí hacia la torre.
- ¡Ariadna! Te has enojado conmigo y me gustaría que me dijeras porque.-
- No es nada, solo estoy atontada por la aparición, suele pasarme. No te preocupes.- Le dije, como si en realidad fuera a preocuparse por mi. Me alejé rápidamente antes de que pudiera decirme algo más.
Esa noche lloré con todas mis fuerzas y me prometí que jamás volvería a enamorarme. ¿Amor? ¿Quién lo necesita? Me quite ese estúpido collar que recibí en Navidad. Todo era cuestión de enterrar mi corazón.
A la hora del desayuno, el director presentó al nuevo profesor de DCAO, él y Malfoy se fulminan con la mirada. Sencillamente mi vida no puede ser tan horrible …

Nota de la autora:

Sigo experimentando con este fic, entre cambiar de narradores y ver la historia desde el punto de vista de Ari y de Lu, hasta poner a un narrador pasivo en algunas partes. Espero que no halla sido demasiado desastroso el resultado, y me estoy preparando para recibir las duras criticas.

Kia Malfoy: Gracias por estar siempre presente. Las cosas entre Ari y Lu parecían que iban viento en popa hasta que el lindo rubio decide hablar a medias, es obvio que le gusta Ari pero no se a atrevido a decírselo de frente y ahí surgió el problema. Él cree que ella no lo ama y ella que él no la ama. Por eso nunca hay que decir las cosas de forma incompleta. Ya veremos como lograrán estar juntos.

Lady Drakos: Amiga, no te preocupes por las exigencias, no me molestan. Lo que me molesta es no poder cumplir siempre con lo que me piden, es frustrante. Desearía poder dedicarme a esto tiempo completo, pero ni modo. Tengo tantas ideas en mi cabeza que muchas veces se pierden y a veces son las que más me habían gustado.

Les mando un besito enorme y muchas gracias por seguir esta historia.
Buena semana.
Miaka Snape

 

 

 


Tags: fic, fanfic, lucius malfoy, drama, romance

Publicado por miakayuki2006 @ 9:30  | el principe de ojos
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Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 12 de enero de 2009 | 2:31
lady drakos! aWWWWWWWWWWWWW!! esta hipergenial este capitulo!!! quiero saber que pasara!! me muero de ganas de saber que pasara!! pero...??' porque ari es tan sosa?? xDD es que si...awww...seguramente yo ya le hubiera preguntado a Lu si era a mi a quin se referia..o le hubiera seguido insistiendo!! xDD pero en fin!! espero el prox capitulo ;D sigue asi de guay!! eres una tia hiper genial!! abrazos! biiee! x)
Publicado por kia malfoy
S?bado, 21 de febrero de 2009 | 15:33
Ola..!
miaka...
grax.. x avisarme..
este.
capitulo... no manxs... esta..
megageniall...
hermoso.
fantastico...
caida de mandibulas Amor
espero.. k'.. Lu.. le diga..las cosas..
bien.. a Ari..k'.
sigue.
ia kiero..sabaer,..
buenoo.
me voy.
xaaoo..
amiga.
kuidat.
bzythos.!
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