Viernes, 16 de enero de 2009

Fic: El príncipe de ojos Grises.

Disclaimer: esta es una historia que se basa en los personajes creados por la adorada J.K. Rowling. Sólo algunos son inventados por mí.

Pareja principal: Lucius Malfoy y Ariadna Bast.

Aclaraciones: Es una historia en un universo alterno. Harry Potter sigue siendo el niño que vivió, Sirius Black es su padrino pero no ha estado en Azkaban, todo lo contrarío, trabaja en el ministerio. He modificado las edades de varios de los personajes, por ejemplo Black y Lupin tienen 30 años y Malfoy 25, esto es para que no halla tanta diferencia de edad entre la pareja protagonista y a su vez esta relacionado con algo de la historia. Por ahora, Severus Snape no tiene previsto aparecer en la historia.
Básicamente se trata de romance, intrigas, drama, lo de siempre, narrada en primera persona por Ariadna.

Aclaración 2: en algunas partes del fic, va a haber un cambio en el narrador.

Capítulo 7: Sirius Black.

Ni bien llegamos al castillo, se alejó de mi a toda prisa. Deberían enseñarle a mentir mejor, “atontada por la aparición.” sí, como no. Baje hasta mi habitación en lo profundo de las mazmorras, suerte que es la más alejada de todo el castillo, de ese modo, nadie podrá escuchar lo que estoy haciendo. Pero no sirve de nada, destruir mis cosas no funciona. Si tan solo no hubiera abierto mi bocota, todavía estaríamos juntos en el invernadero, aún la tendría entre mis brazos y la vería dormir. Podría acariciar su rostro suavemente, sin despertarla, pero no, tuve que arruinar todo en un segundo.
Es obvio, que no me ama y si por alguna obra del destino, consigo quedarme, de seguro no volverá a acercárseme. No podré soportar eso, prefiero ir a Azkaban, es más debería ir a buscar a Dumbledore y exigirle que me lleve en estos momentos, de que sirve permanecer aquí si ella no quiere verme.
¿Cómo pude ser tan estúpido de enamorarme de esa niña? Aún lo recuerdo … sus pequeños labios en mi mejilla, la sonrisa que me dedico, es tan hermosa, incluso cuando era tan pequeña y a medida que ha ido creciendo … cada vez es más irresistible. No podría soportar que Black se la quedé, cualquiera menos él.
¿Pero qué puedo pretender? Nada, no estoy en posición de sugerir ni exigir nada. Eso es lo que soy para ella: nada.
Pasé toda la noche en vela, pensando en ella y en los últimos momentos que estuve a su lado, y por eso, no estoy de humor para reunirme con el resto de los profesores, pero no tengo opción. Al entrar en la sala, la mayoría ya ocupaba su lugar, de más está decir que él mío es el más alejado de todos, en un rincón de la habitación. Ya que nadie quiere mi compañía.
- Buenos Días.- Saludo ese viejo insoportable. Buenos para él, no para mi. - Como ya saben, hoy llega el nuevo profesor de DCAO y espero que le den la bienvenida. Lucius te he explicado que podrás permanecer en el castillo, siempre y cuando, algunos alumnos quieran permanecer en tu clase.-
- Lo sé.- Le gruñí.
- Muy bien. Entonces démosle la bienvenida al nuevo profesor.- Dijo señalando la puerta. En ese instante, mi instinto asesino se apodero de mi.
- ¡Black!- Gruñí.
- Malfoy, he venido a reemplazarte, al parecer no sabes hacer nada bien. Ya puedes ir preparando tus maletas. Aunque a donde vas, no vas a necesitarlas.-
- ¡Maldito!- Exclamé tomando mi varita, pero ese mugroso guardabosque me detuvo con una de sus enormes manos.
- Señores por favor, compórtense.- Nos reprendió McGonagall, que se las ingenia para hacerme sentir como si aún fuera uno de sus alumnos. Esto no podía ser peor, con él en el castillo … Ariadna va a estar a su lado todo el tiempo.

Me levanté con los ojos hinchados y con pocas ganas de enfrentarme al día que me espera. Si pudiera me escondería debajo de las sábanas hasta el próximo milenio. Aún puedo oír el latido de mi corazón, es increíble que estando roto, siga latiendo. Baje resignada al Gran Salón, me senté entre Hermy e Isa, pero no dije nada, por suerte ellas tampoco. Podía escuchar el cuchicheo a mi alrededor, pero no tenía ganas de saber porque había tanto jaleo.
- Alumnos, su atención por favor.- Dijo McGonagall con su voz característica. No quería mirar en su dirección, no quería verlo a él. - El director quiere hacer un anuncio.- Agregó, cuando los murmullos bajaron.
- Como todos saben, hay algunos problemas con las clases de DCAO, por tal motivo, he contratado a un nuevo profesor. Ustedes, podrán elegir con cual asistirán a clases. Durante el día de hoy, tendrán que pasar por la oficina de uno de los dos profesores y anotarse en su clase. Ahora bien, por favor, den la bienvenida al profesor Black.- Sentenció Dumbledore.
¡¿Black?! Sin más remedió me di vuelta para mirar a la mesa de profesores. Ahí estaban los dos sentados, uno al lado del otro, fulminándose con la mirada. ¿Quién habrá sido tan idiota de sentar a esos dos juntos? No faltaba mucho para que se sacara los ojos. Los Gryffindors vitorearon a Sirius, sobre todo Harry y los Weasley, una parte de mi, se alegraba de que él estuviera en el castillo, porque de ese modo estaría seguro. Pero la otra parte sentía que este, no era el mejor momento para que estuviera cerca.

Aunque no quería mirarla, no pude evitarlo. Miré a la mesa de los Gryffindors y la busqué, ahí estaba ella, con su mirada clavada en el plato. Al parecer, le doy tanto asco que ni siquiera puede echar un vistazo en esta dirección. Quería correr hasta ella y sujetarla para obligarla a poner sus ojos en mi, aunque su mirada fuera de odio. Nunca creí que este sentimiento, tuviera la fuerza necesaria para acabar conmigo. Observé a Black de reojo, alguien debería decirle que babear es de mala educación, ya que se estaba comiendo con la mirada a mi dulce Ariadna. Y pensar que ella lo prefiere a él. Desearía eliminarlo de la faz de la tierra, pero no lograría nada más que el que ella me odie. Ni bien escuchó el nombre de este idiota, levantó la mirada hacía nuestro lugar, primero lo miró a él y luego a mi, aunque desvió su atención rápidamente. Me pareció verle los ojitos hinchados pero no estoy seguro. ¿Qué le habrá pasado?

- Ari, ¿Qué vas a hacer?-
- ¿Con qué?- Le pregunté. Tenía tantas cosas en la cabeza que no sabía a que se refería.
- Con las clases de DCAO, ¿Con quién iras?-
- No sé. Tengo que reconocer que Malfoy no es tan mal profesor, después de todo, sino fuera por él aún estaría tratando de hacer el primer hechizo, pero …- Sé que le prometí quedarme en su clase, fui una tonta. Sí me voy, hay más probabilidades de que terminé en Azkaban y aunque no me ama, no quiero que esté en ese lugar. El problema es que es Sirius el otro profesor y si tan solo le insinúo que me quedo con Malfoy … ya me puedo imaginar como va a reaccionar.
- Quédate conmigo.- Me suplicó Isa. - Theodore se queda con Malfoy, me dijo que se cambiaba si el profesor no era un gry, pero dado que Sirius lo es … No quiero ser la única Gry en toda la clase.-
- Esta bien, pero no creo que sea una buena idea.-
- Yo también me quedo.- Dijo Hermy.
- ¿Por?- Preguntó Isa.
- Si me voy con Sirius, tendré que comenzar de cero y no tengo tiempo para perder. Los TIMOS están muy cerca, sería un suicidio.-
- El problema será cuando se lo digamos a Sirius.- Les respondí.
- Tenemos que ir a anotarnos, entre más pronto terminemos con esto, mejor.- Dijo Isa.
- Iremos después del almuerzo, ahora tenemos que ir a Herbología.- Sentenció Hermy. Luego de la clase, que se me hizo interminable, regresamos al castillo y nos dirigimos a la oficina de Malfoy. Hermione fue la primera en entrar, la seguí sin levantar la mirada.
- Buenos días profesor.- Dijimos las tres a coro.
- Buenos días, ¿En qué puedo ayudarlas?- Preguntó muy cortésmente.
- Nos queremos anotar en su clase.- Respondió Isa.
- Muy bien, veamos … Granger, Jefferson y la Señorita Bast, listo, ya están confirmadas.-
- Hasta luego, profesor.- Dijo Hermy y me apuré hacia la puerta.
- Señorita Bast, aguarde un momento, tengo que hablarle sobre su último trabajo.- Genial y yo que creí que podría esquivarlo.
- Las alcanzo luego.- Les dije a las chicas y se fueron.
- ¿Les pediste que se quedaran?- Me preguntó.
- No, Isa se queda por su novio Nott y Hermy porque no quiere empezar todo de cero.-
- Es de mala educación no mirar a la persona cuando se le habla.-
- Lo siento.- Me disculpe levantando mi rostro, pero mirando detrás de él. - ¿Ya se anotaron otros alumnos?-
- Sí, los Sly de quinto, sexto y séptimo.-
- Entonces, podrá quedarse en el castillo.-
- Eso parece. ¿Se lo has dicho a Black?-
- Aún no, ¿Qué quería decirme sobre mi trabajo?-
- Nada, solo quería hablar contigo.-
- ¿Eso es todo? ¿Ya puedo irme?-
- Ariadna, ¿Por qué estas enojada? Necesito saberlo, si dije o hice algo que te molestó, no fue mi intensión.- “No puedo disculparme por estar enamorado de ella.”
- No estoy enojada.-
- ¿No vas a decirme que aún te dura el efecto de la aparición o sí?-
- No profesor, estoy bien.-
- Veo que arruiné todo, de nuevo me tratas de “Usted”.-
No puedo evitarlo, no quiero ser su amiga, no quiero estar cerca, me duele mucho tener que verlo.
- Creí que te alegrarías de que me quedara, pero al parecer no es así. Puedes irte.-
Bueno, tampoco quiero que sienta que prefiero que este en Azkaban porque no es así. Rodeé su escritorio y me acerqué algo dubitativa.
- En verdad estoy feliz de que te quedes.- Le dije y lo abracé sin pensarlo. Me envolvió con sus fuertes brazos, como si tuviera miedo de que yo vaya a salir corriendo.
- Gracias y por favor, perdóname.-
- ¿Por qué?-
- Por lo que sea que estés enojada.-
Tiene razón, no es su culpa que me haya enamorado de él y que no me corresponda.
- Lo siento, es solo que … estaba mal porque creí que irías a ese horrible lugar y no hacías nada para evitarlo.- Bueno, es lo más cercano a la realidad.
- Me alegra …-
- ¿Qué cosa?-
- Que me quieras.-
Sí supieras cuanto te quiero … - Claro que te quiero.- Le dije sonrojándome. Me quedé un rato así con él, abrazados.
- Ya debo irme, vendré mañana.- Le dije al fin.
- ¿Puedes venir hoy? Sé que no es día de tu clase extra pero …-
- Me gustaría, pero todavía tengo que hablar con Sirius y con él en el castillo …-
- Lo entiendo, no es una buena idea.-
Me pareció que se puso triste, no lo sé. - ¿Te recuerdo a ella?- Le pregunté sin pensarlo.
- ¿A quién?- Me preguntó confundido.
- A la mujer a la que amas.- Le aclaré, me miró por unos segundos y …
- ¿Crees que por eso quiero estar contigo?-
- No, solo pregunté algo sin pensar. Soy demasiado curiosa.-
- ¿Sabías que la curiosidad mató al gato?-
¿Cómo pude ser tan tonta de preguntarle eso? Él dijo que esa mujer era hermosa y yo no lo soy, no para él.
- ¡Ariadna! Fue solo una broma, no te estoy amenazando.-
- ¿Qué?-
- Lo que dije sobre el gato …-
- ¿Qué gato?-
- ¿No me estabas escuchando?-
- No, lo siento, ¿Qué dijiste?-
- Nada importante, olvídalo. Vete o llegaras tarde a tu próxima clase.-
- Lo sé, nos vemos.- Le respondí, él se levantó y me dio un beso en la frente.
- Para que tengas suerte el resto del día.- Me dijo sonriendo.
- Gracias.- Es todo lo que pude decirle y me fui. Ahora probablemente mi cerebro no funcione por un buen rato. No fue tan malo mirarlo a los ojos y volver a estar con él, siempre y cuando no me ponga a pensar en ella.

No la entiendo, creí que yo le desagradaba pero … su abrazo. ¿Por qué me habrá preguntado si me recuerda a la mujer a la que amo? ¿No sé habrá dado cuenta de que me refería a ella? Por lo menos se queda en mi clase, me gustaría ver la cara de Black cuando se lo diga. Me hubiera gustado que regresará a la tarde, solo para poder estar un rato más con ella y hablar de cualquier tontería.

Bueno, llegar tarde no iba a ocurrir porque aún me quedaba una hora libre. Caminaba hacía la torre Gry, cuando algo me sujeto por detrás …
- Escandalosa, no grites. Soy yo.- Me dijo Sirius muerto de risa.
- Tonto, me asustaste. ¿Quieres que me de un ataque cardíaco?-
- No pude evitarlo, te veías muy concentrada, ¿En qué pensabas?-
¿En qué pensaba? Malfoy, Malfoy y Malfoy, pero no puedo decírselo. - En nada.-
- Aún no te has anotado en mi clase, te estoy esperando.-
¡Genial! Justo de lo que no quería hablar ¿Y ahora, cómo se lo digo? - Lo siento, pero … las chicas y yo, nos quedamos en la clase del profesor Malfoy.-
- ¿QUÉ DEMONIOS HAS DICHO?- Bramó Sirius. - NO VAS A QUEDARTE CON ÉL.-
- NO ES TU DESICIÓN, YA NOS ANOTAMOS.-
- ES UN MALDITO MORTÍFAGO.-
Estábamos los dos gritando en medio del pasillo y seguramente, haciendo un papelón.
- Es mi profesor.-
- Ariadna, se lo diré a tu abuelo.-
- ¿Es una amenaza?-
- Es por tú bien.-
- Malfoy ha sido mi profesor desde principio de año y aquí estoy, viva y de una pieza.-
- ¡No me importa!-
- ¡Sirius! Tenemos que aprobar los TIMOS y ya tenemos nuestro programa de estudio diseñado.- Dijo Hermy que venía desde la torre. Espero que nuestros gritos no se sintieran desde allí arriba.
- Esto no te incumbe, yo puedo enseñarle mejor que él.- Le respondió Sirius. - Ariadna vendrá a mi clase.-
- ¡No lo haré!- Le respondí y traté de alejarme, pero él me aferró muy fuerte de la muñeca. - Me estas lastimando.-
- SUELTALA BLACK.- Bramó Lucius con la varita en la mano.
- NO TE ENTROMETAS MALFOY.-
- LA ESTAS LASTIMANDO Y NO VOY A PERMITIRLO.-
- ES MI PROMETIDA, QUE SE TE META EN LA CABEZA. No tienes nada que hacer aquí.-
- ¡No soy tu prometida! ¡Suéltame!-
- ¡No! No vas a ir con él.-
- Voy a donde me plazca. Me duele.-
- ¿Qué está sucediendo aquí?- Gruñó McGonagall. Sirius me sujetaba cada vez más fuerte, a tal punto, que se me durmió la mano.
- Sirius me duele …-
- ¡Por todos los cielos! Sirius suelta a esa niña.- Le ordenó McGonagall. Dudo por unos segundos pero le obedeció. Cuando vi mi mano, tenía la marca de sus dedos por toda la muñeca.
- ¿Estas bien?- Me preguntó Hermy.
- No, me duele mucho.- Nunca imaginé que Sirius tuviera tanta fuerza y mucho menos que la ejerciera sobre mi.
- Déjame ver.- Dijo Lucius, tomando mi mano con mucho cuidado.
- ALEJATE DE ELLA.- Bramó Sirius.
- DEBERÍA ARRANCARTE LA CABEZA. LA HAS LASTIMADO.-
- Lucius llévala a la enfermería.- Sentenció McGonagall.
- Minerva, no puedes dejar que vaya con él.-
- Ya has hecho bastante en tu primer día, Sirius. Te recuerdo que soy la vicedirectora.-
- Hermy, ¿Puedes buscar mis libros para la próxima clase?-
- Por supuesto, no te preocupes.-
- Gracias.-
- Vamos, Señorita Bast.- Dijo Lucius, mirando de reojo a Sirius. Caminamos sin hablar y eso me hizo sentir incómoda.
- Gracias por ayudarme.- Le dije para romper el silencio.
- Te advertí sobre Black.- Me gruñó en respuesta.
- Qué curioso. Él me advirtió sobre ti.-
- ¿Aún te duele?- Me preguntó suavizándose.
- Mucho, se me esta hinchando.-
- Madame Pomfrey, le traigo una alumna.- Dijo entrando en la enfermería.
- ¡Por Merlín! ¿Qué le has hecho?- Exclamó la enfermera al ver mi muñeca. Malfoy gruñó.
- No fue él, fue Sirius.- Le expliqué, ¿Por qué todos tienden a culparlo?
- Perdón.- Se disculpo Madame Pomfrey. - ¿Qué sucedió?-
- Sirius me aferró con fuerza.-
- Te examinaré. Malfoy, puede retirarse.-
- Tengo que quedarme, ordenes de McGonagall.- Dijo guiñándome el ojo.
Sin más remedio, la enfermera agitó su varita varias veces y dijo …
- Como lo pensaba, un poco más de fuerza o rotación y te hubiera quebrado los huesos.- Sentenció para mi horror y Lucius volvió a gruñir. - Tienes una importante fisura en el hueso cúbito, debes tomar esta poción que te aliviará el dolor y te restaurará los huesos, aún así deberás permanecer vendada por una semana. No puedes hacer fuerza ni movimientos bruscos con tu mano, hasta que te retire la venda. ¿De acuerdo?- Me preguntó y yo asentí. - Te escribiré una nota para Minerva, enseguida vuelvo.-
- Gracias.- Respondí y me tomé la poción. Tanta magia y no pueden hacer que estas cosas tengan un gusto agradable. Unos instantes después me entregó la nota y salimos de la enfermería.
- ¿Te sigue doliendo?- Me preguntó Malfoy.
- Solo un poco, pero la poción tenía un gusto horrible.- Se rió. - No es gracioso.- Le dije molesta.
- Tienes razón, lo siento. No pude evitar que te lastimara.-
- No eres mi guardaespaldas, así que no deberías preocuparte.-
- Pero fue mi culpa.-
- No puedes hacerte cargo de todas las cosas que suceden.-
- Lo sé, pero no puedes negar que el enojo de Black, fue porque te quedaste en mi clase.-
- Bueno, sí …-
- Al final, solo te traigo problemas, sería mejor que estuviera en Azkaban.-
Lo tomé de la mano y entramos en un aula cercana. - No vuelvas a decir eso, te quiero mucho y no me gustaría que terminaras en ese lugar.- Le dije casi llorando y él me abrazó.
- Yo también te quiero Ariadna. Por eso, me pone mal cuando te causo problemas o te lastimo. Me gustaría que …-
- ¿Qué?-
- Nada, mejor olvídalo.-
- No seas malo, ahora me voy a quedar con la intriga.-
Se reía. - Es mejor así.-
Sin poder evitarlo, le hice un pucherito como si fuera una niña pequeña. - Vamos, cuéntame.-
- No pongas esa carita, no es justo.-
- Entonces, no te habló más.- Se lo dije en broma, pero por el cambio de actitud, me di cuenta de que él lo tomó literal.
- No vuelvas a enojarte, por favor.- Me pidió abrazándome muy fuerte.
- Solo fue una broma, tranquilo.- Le respondí, alejándome un poco para poder acariciarle el rostro, cerró los ojos ante mis caricias.
- En verdad, te quiero mucho Ariadna.- Me dijo mirándome intensamente y sonriendo. Me va a ocasionar un paro cardíaco.
- Yo también te quiero.- Claro que no del mismo modo que él. - Ya debo ir a clases, voy a llegar tarde.-
- Te acompaño, así no tendrás problemas.-
- ¿No tienes que ir a dar clases?-
- No, recuerda que solo me quedaron tres cursos.-
- Peor para los que te abandonaron, se quedaron sin un excelente profesor.-
- Con adulaciones, no vas a conseguir mejores notas.-
- No lo dije por eso.- Le respondí ofendida.
Me sonrió. - Lo sé.-
Habíamos llegado al aula de transformaciones, me hubiera gustado quedarme con él. Todos ya habían entrado, golpeo la puerta y entró primero, lo seguí unos pasos por detrás.
Le dio una breve explicación a la jefa de mi casa, me sonrió y se marchó, dejando mi corazón completamente desbocado.
- Señorita Bast, ¿Cómo se encuentra?- Me preguntó mi profesora.
A punto de desmayarme. - Madame Pomfrey le envía esta nota, aún me duele un poco.-
- Por hoy, solo presenciará la clase, vaya a su asiento.-
Me senté junto a Isa y le conté lo sucedido. Ya todos se habían enterado gracias a Hermy.

Deberían encerrar a Black, como la fiera peligrosa que es. La lastimó frente a mis ojos, debería haberlo asesinado. ¿Cómo se atrevió a ponerle un dedo encima?
Me dijo que me quiere, aún no puedo creerlo. Por poco y la besó, de seguro me hubiera dado una cachetada por mi atrevimiento, pero … sus labios tan cerca. No puedo evitar desearla cada día más, la amo y quiero hacerla feliz. Necesito aclarar mis ideas, más aún necesito … buscar a alguien. Será mejor que salga del castillo por un rato.
Caminé hasta Hogsmeade, en busca de mi desahogo y como si hubiera leído mis pensamientos, ahí estaba ella …
- Hola Lu …- Me dijo seductoramente y acercándose a mi.
- Hola Ardelia.-
- Estaba pensando en ti.- Respondió, rodeándome con sus brazos. - Tuve el presentimiento de que te vería hoy.- Agregó rozando sus labios con los míos.
- ¿Tienes algún mensaje para mi?- Falta que ahora el Señor Oscuro, decida cambiar sus planes.
- No, solo vine a verte. Me imagino que rodeado de tantas niñas … has de necesitar algo de consuelo, ¿O alguna se te ha ofrecido?- Me preguntó rozando mi entrepierna con su mano. - Veo que no, vamos a mi casa.- Agregó y me desapareció con ella. Llegamos a su habitación, en donde he pasado la mayor parte de mi tiempo libre y comenzó a desvestirme sin tomarse nada de tiempo. Ha sido mi amante desde la muerte de mi esposa y cada vez que estoy con ella … solo imagino que estoy con Ariadna. Me arrojó sobre la cama y se posicionó sobre mi, cerré los ojos y comencé a divagar …

Cuando terminó la clase, los chicos me llenaron de preguntas.
- No puedo creer que mi padrino te hiciera esto, ¿En qué rayos estaba pensando?- Dijo Harry.
- Solo estaba molesto, no fue su intención.-
- ¿Hablaste con él?- Me preguntó Ron.
- Aún no, voy a ir ahora.-
- No deberías ir, por lo menos, no sola.- Me dijo Isa.
- No puedo dejar las cosas así.-
- Te lastimó y se supone que te ama, no me cierra.-
- No importa, estaré bien.-
- ¿Segura?-
- Muy segura.-
- Ten cuidado, sería mejor que dejaras que alguien te acompañara solo por si acaso.-
- Estaré bien Isa, deja de ser tan paranoica.- Le respondí y me dirigí hasta la oficina de Sirius. Conociéndolo, como lo conozco, probablemente se este atormentado por lo sucedido. Golpee la puerta y entré.
- ¡Ariadna! Lo siento, lo lamento tanto. Por favor, perdóname.- Me dijo abrazándome. - No quería lastimarte.-
Tal y como lo esperaba. - Lo sé, tranquilo. Todo esta bien, nunca creí que tuvieras tanta fuerza.- Le respondí sonriendo.
- ¿Qué te dijo Pomfrey?-
- Que no es nada.- ¿Cómo le voy a decir que casi me quiebra los huesos?
- ¿Entonces, por qué tienes la muñeca vendada?-
- Sabes bien, que la enfermera siempre exagera.-
- Te lastimé más de lo que pensaba, ¿Cómo voy a mirar a tu abuelo? Se supone que yo debería cuidarte.-
- No te preocupes por él. No le diremos nada.-
- No se lo voy a ocultar. Probablemente ya no confíe en mi y tiene toda la razón.-
- No seas tan fatalista.-
- Tu abuelo no me dejará volver a cuidarte.-
- Fue un accidente, yo no estoy enojada y aún quiero que me sigas cuidando como siempre.-
Acarició mi rostro muy suavemente. - ¿Segura?-
- Muy segura.- Le respondí sonriendo.
- Te amo Ariadna, te prometo que no va a volver a suceder.-
- Lo sé.- Es todo lo que podía responderle. No podía decirle que no lo amaba, y tampoco podía rechazarlo en estos momentos, porque sé que lo destrozaría. Acercó su rostro lentamente y me besó, no pude evitarlo y lo correspondí. Sus manos recorrían mi cuerpo, con suaves caricias, de forma muy seductora. Creí que las apartaría pero no deseaba hacerlo, creo que aún siento algo por él. Me aferró a su cuerpo y pude sentir su dureza. Comenzó a besarme y lamerme el cuello, mientras sus caricias se intensificaban. Un sentimiento extraño surgía en mi interior … ¡Malditas hormonas! Deslizó su mano por debajo de mi camisa, me desabrochó el corpiño y acarició mis senos, que respondieron endureciéndose. Tenía que detenerlo …
- ¡Sirius!- Traté de decir, pero me salió como un gemido. - Espera.- Dije gimiendo otra vez.
- Lo siento.- Me dijo, aunque siguió acariciándome. Me subió sobre su escritorio y me besó con locura, para luego continuar lamiendo mi cuello. Ejerció una leve presión sobre mi, por lo cual terminé recostada sobre la mesa, me levantó el buzo y la camisa, para concentrarse en mi ombligo, me dio varios besos, al tiempo que sentí su aliento caliente sobre mi piel, lamió y succionó esa zona, haciéndome perder la concentración. Definitivamente, él sabía lo que hacía. Deslizó su mano por debajo de mi pollera y entonces me tensé.
- ¡Sirius, detente!- Le pedí casi sin voz.
- Lo siento, me dejé llevar.- Se disculpó y esta vez se alejó sonrojado. Nos quedamos mirándonos uno al otro algo incómodos, ya que al parecer ninguno sabía que decir. - Lamento haberme sobrepasado.- Dijo al fin.
- Eso sonó muy feo, das a entender que has hecho algo muy pero muy malo.-
- Me habías pedido que me detenga y no lo hice, te ignoré y tuviste que repetírmelo.-
Definitivamente era demasiado caballeroso. - Bueno, sí … pero tampoco hiciste algo que … no me halla gustado.- Le confesé completamente ruborizada.
- ¿Así que te gusto, eh?- Me preguntó con una sonrisa traviesa y tomándome por la cintura para jalarme hacía él.
- Creo que es muy obvio.-
- Iré más lento la próxima vez.-
¿Próxima vez? - Sirius yo …- Pero antes de que pudiera terminar de hablar, me besó con mucha ternura, para luego abrazarme. Me quedé acurrucada entre sus brazos por un largo rato.
- ¿Qué vas ha hacer, en las vacaciones de pascua?-
- Supongo que estudiar, estudiar ¿Y ya te dije estudiar?-
Se rió. - ¿Te gustaría salir de vacaciones?-
- Por supuesto.-
- ¿Conmigo?-
- ¿Nosotros dos solos?-
- Si, solos tú y yo.-
Lo pensé por unos instantes, no estaba segura de lo que debía hacer. - ¿Y Harry?-
- ¿Qué hay con él?-
- Eres su única familia.-
- ¿No crees que ya esta bastante grandecito para pasar unas vacaciones sin mi?-
- Sí, pero …-
- Vamos, di que sí.-
- ¿Y la orden?-
- No sigas buscando excusas sí no quieres ir, sólo dilo.- Gruñó.
- No te pongas así.-
- No puedo evitarlo, no soporto que me rechaces.-
- Extremista, no te estoy rechazando.-
- ¿Eso quiere decir que aceptas?-
- Iremos de vacaciones.- Le respondí, supongo que será divertido. Me abrazó feliz, porque logró convencerme … ahora solo me preocupa Lucius.
- Debo irme.- Dijo interrumpiendo mis pensamientos.
- ¿A dónde?-
- A pedirle permiso a tu abuelo.-
- Quédate un ratito más.- Le pedí. No puedo evitarlo, me gusta estar en sus brazos.
- Nunca cambias, por eso me volves loco.-
- ¿A qué te referís?-
- Desde que era chica que cuando te abrazaba, no querías que te soltara. Podías pasarte horas enteras en mis brazos.- Me sonrojé, nunca lo había pensado. - Me encanta que te sonrojes.-
- No te burles.-
- Es en serio, desearía hacerte sonrojar más seguido. ¿Te cuento un secreto?-
- ¿Cuál?-
- Yo tampoco quería dejar de abrazarte.- Me respondió y me besó.
Faltaba poco para la hora de la cena, cuando me dejó para ir a ver a mi abuelo. Me fui a la torre gry y les conté de mis nuevos planes para pascuas.
- ¿Vos y mi padrino? ¿Solos?- Preguntó Harry atónito.
- ¿A dónde irán?- Preguntó Hermy.
- A decir verdad, ni idea. Se le ocurrió a Sirius.-
- Probablemente, te lleve a un cuartucho de hotel.- Dijo Ron.
Las chicas nos sonrojamos y yo aún más, al recordar lo ocurrido durante la tarde.
- Mi padrino es un caballero.- Salió a la defensiva Harry.
- Pero es hombre.- Intervino Isa. - Creo que Ron tiene razón.-
- ¡Isa!- Le dije avergonzada.
- Los hombres solo piensan en eso. ¡Oh! ¡Vamos!- Les dijo a Harry y Ron que miraron para otro lado.
- ¿Cómo lo sabes?- Le preguntó Giny que hasta ese momento, solo nos había escuchado con mucha atención.
- Theodore, por supuesto. Si fuera por él, estaríamos todo el día … ya me entienden.-
Harry y Ron, decidieron que esta conversación era demasiado para ellos y se dieron a la fuga.
- ¿Tú ya …?- Preguntó Hermy.
- Sí y por eso, creo que Ron tiene razón. Sirius es adulto, así que …-
Isa salé con Nott desde tercer año y desde fines del año pasado que mantienen relaciones. Es la única del grupo, sin contar a Tonks o al resto de los adultos.
Bueno, vaya lió en el que me metí, no había pensado en esa posibilidad. Quiero estar con Sirius y saber que es lo que realmente siento por él. Pero definitivamente, no esta en mi lista, mantener relaciones con él.

Al día siguiente, Sirius me avisó que mi abuelo nos daba permiso para irnos juntos. Hubiera preferido que dijera que no, pero era obvio, él adora a Sirius.  Por más que insistí, no quiso decirme a donde vamos, lo cual me pone algo ansiosa.
Estuve esquivando a Lucius hasta la hora de la clase extra, porque no tenía ni idea que iba a decirle, tampoco sé, porque siento la necesidad de darle explicaciones.
- ¿Cómo anda mi alumna favorita?- Me preguntó Lucius, cuando entré a su oficina.
- Sé supone que los profesores no deben tener favoritos.-
- No me importa, tú eres mi favorita.- Me respondió con una enorme sonrisa y no pude evitar sonrojarme. - No me has respondido.- Agregó, viendo que no reaccionaba.
- Estoy bien, pero aún no terminé de preparar los bolsos.-
- ¿Te vas?- Me preguntó, al tiempo que se borraba su sonrisa.
- Sí, por la semana de pascuas.-
- ¿Con tu abuelo?-
- No.-
- ¿Con tus amigos?-
- Algo así … la verdad es que me voy con Sirius.- Le respondí bajando la cabeza.
- ¿Te irás sola con él?- Gruñó.
- Sí, ya habló con mi abuelo y él aceptó.-
- ¿A dónde irán?-
- No lo sé, no quiso decirme.-
- No me gusta que vayas sola con él, y mucho menos que no sepas a donde irás.-
- No te preocupes, estaré bien.-
- Ten cuidado, ya viste que puede lastimarte.-
- Fue un accidente, no lo hizo a propósito.-
- No vayas.- Me pidió. No puedo cancelar todo ahora y mucho menos … él ama a otra, ya no puedo quedarme pensando en él … tengo que saber que siento por Sirius.
- ¿Por qué?-
- Es peligroso, no es momento para salir de vacaciones con las cosas que están sucediendo.-
- Sirius puede cuidarme, siempre lo ha hecho.-
- Él no es tan eficiente cuando esta contigo.-
- ¿De dónde sacaste eso?-
- Solo lo sé. No solo eres el punto débil de tu abuelo, también eres el de Black.- “Y el mío.”
- No puedo cancelar todo, además yo …-
- ¿Qué?-
- Nada.-
- Dímelo.-
- Quiero ir con él, necesito aclarar algunas cosas.- Me pareció que le molesto, ¿Quién sabe?
- Averigua a donde vas y dímelo.- Gruñó.
- ¿Por qué?-
- Quiero asegurarme que estés a salvo.-
- ¿Por qué te …?-
- ¿Qué?-
- ¿Por qué te preocupa tanto a dónde voy?
- No es eso lo que me preocupa.-
- ¿Entonces?-
- Me preocupo por ti.- Me gruñó y apartó su mirada. - Tenemos que practicar los hechizos, quedan solo dos semanas de clases.-
Él sí que sabe como cortar una charla. - ¿Qué pasará después?-
- ¿A qué te refieres?-
- En el verano, ya no podremos vernos.-
- Tal vez, vos no puedas verme, pero yo seguiré viéndote.-
- Eso no es justo y dudo mucho que puedas escapar de la vigilancia de los aurores.-
- No puedo arriesgarme a que descubran que somos amigos. Y sobre los aurores … te sorprendería que fácil ha sido para mi, engañarlos.-
- ¿Por qué tú puedes verme y yo no?-
- Ya te lo dije, si quieres, puedo escribirte todos los días.-
Le hice un pucherito. - Esta bien, tú ganas. Pero tiene que ser todos los días.-
Se rió y acarició mi rostro. - No pongas esa carita.- “Me conformo con las migajas que puedas darme.”
Ensayamos todos los hechizos, una y otra vez. Definitivamente, tengo que aprobar este TIMO por él, me ha ayudada y no quiero defraudarlo.
- ¿Crees que pueda aprobar?-
- Has mejorada lo suficiente, te irá bien. No te preocupes.-
- ¿Seguro?-
- ¿Qué ahora pretendes convertirte en auror, y acabar con los magos oscuros como yo?- Me preguntó molesto.
- No, quiero aprobar por ti.- Al parecer no se esperaba esta respuesta, porque su expresión cambió rápidamente.
- ¿Por mi?-
- Sí, me has estado ayudando todo este tiempo y no quiero que tus esfuerzos se vayan al tacho.-
Se reía. - No importa si te va bien o mal, de cualquier forma, obtuve lo que quería con estas clases.-
- ¿Qué era?-
- ¿No lo sabes?-
- No, por eso pregunto.-
- Quería tu amistad.- “En realidad, mucho más, pero al parecer es lo máximo que puedo obtener.”
- ¿Querías ser mi amigo? ¿Por qué?-
- Algún día te lo voy a decir.-
Siempre me sale con lo mismo, le encanta dejarme con la intriga. - Sos muy malo, siempre me decís lo mismo y nunca me aclaras nada.- Le hice otro pucherito, no sé porque me comportó así con él. Jamás se me pasaría por la cabeza, hacerle un pucherito a Sirius o a cualquier otro.
- No hagas eso. Soy un mortífago, se supone que soy malvado.-
- No lo eres y no quiero que vuelvas a decirlo, o me voy a enojar.- No me gusta que hable sobre eso, porque cada vez que lo hace, parece que algo se muriera en su interior, lo puedo ver a través de sus ojos.
- No puedo cambiar mi pasado, ni el hecho de ser …-
Puse mi mano sobre sus labios, no quiero que siga con eso. - Lo sé, pero nada de eso va a ocasionar que dejemos de ser amigos.-
- ¿Lo prometes?-
Supongo que debe sentirse muy solo, nunca me ha hablado de que tenga amigos o familia que lo quieran, y si soy su única amiga, entiendo que no quiera perderme.
- Te lo prometo con todo mi corazón.- Le respondí abrazándolo.
- Gracias.- Me dijo abrazándome aún más fuerte.
- ¿Qué vas ha hacer en las vacaciones?-
- Tengo que reportarme ante el Señor Tenebroso, como paso la mayor parte del tiempo en el castillo, no me ha asignado ninguna misión.-
- ¿Tienes que ir a verlo?-
- No tengo opción.-
- Ten cuidado.- Le dije acariciando su rostro. Estuvimos juntos, hablando de varias cosas, hasta que llego la hora de la cena, le prometí que me cuidaría y regresaría pronto.

Black con ella, solos … no quiero imaginarme que va a ocurrir entre ellos. Parezco un perro callejero que se conforma con una simple sonrisa de alguien al pasar y la sigue, moviendo el rabo. Hasta este punto soy capaz de rebajarme, solo para poder tener un solo minuto con ella. Esas miradas que pone, esos pucheritos que me hace, va a volverme loco y pensar que Black la tiene toda para él … ese maldito embustero. Por lo menos prometió que seremos amigos … aunque no sé como va a funcionar nuestra amistad, dada las circunstancias, soy un mortífago y ella, la nieta de un miembro de la orden … no tenemos mucho futuro juntos.

Nota de la autora:

Espero que les guste como se va desarrollando la historia. El próximo capítulo se llama: Vacaciones en la playa.
¿Logrará sobrevivir la amistad ente Lu y Ari, a pesar de sus diferencias?
¿Lograrán estar juntos?
¿Qué ocurrirá con Sirius?
¿Cuál es la misión de Lu en Hogwarts?

Lady Drakos: Ari no insitió en recabar información por dos motivos: uno no cree que sea bonita como para que Lu se fije en ella y dos cuando Lu se casó ari solo tenía ocho años, pero te dejo con la intriga ...


Tags: lucius malfoy, fic, fanfics, drama, romance

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Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 21 de febrero de 2009 | 18:08
querida..miaka...
me gusto..este..capitulo..
aunk'..
speroo.
k'..
ari.
no se valla.. con black..
mil veces LE pReSTOo..A mI Lu..
jeje..
ui.
si.
buenoo.
nena..kuidat..muxo..bye.
bzos.!
me enkanta tu blogAmor
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