Mi?rcoles, 04 de febrero de 2009


severus snape, firma

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (Desearía que Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.
Los pensamientos van entre comillas.

Personajes principales: Selena, Severus Snape y Lucius Malfoy.

Pareja: Severus Snape y Selena.

Capítulo 25: Un nuevo profesor.

Severus entró en el aula, sorprendiendo a Lucius y a Selena. Detrás de él, venía Albus Dumbledore.

- Señor Malfoy, Buenos días.-
- Buenos días.- Respondió Lucius desconcertado y Selena se apartó de él, avergonzada.
- Lo estaba buscando.-
- ¿Qué necesita?-
- Ando buscando un nuevo profesor de DCAO.-
- ¿Qué cosa?- Preguntó Malfoy, que no entendía que estaba ocurriendo.
- Lockhart, ha decidido marcharse, al parecer tiene asuntos urgentes que atender. Lo cual, es realmente un alivio dado que desde que ha comenzado el año, he recibido quejas de varios alumnos acerca de la materia. Según los chicos, no están aprendiendo nada y los últimos años están muy preocupados por los exámenes finales. Es por eso, que le estoy ofreciendo el puesto de profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. Obviamente, podrá vivir en el castillo y recibir un sueldo adecuado.- Dijo Dumbledore, ante la mirada atónita de los otros tres.
- Necesito unos días para pensarlo.-
- Solo puedo darte hasta este fin de semana. De lo contrarío, me veré forzado a buscar a alguien más.-
- Lo entiendo, en cuanto me decida se lo informaré.-
- Estaré a la espera.- Dijo Dumbledore y se fue.
- ¿Por qué te ofreció ese puesto a ti? Ningún Malfoy a trabajado en su vida.- Dijo el morocho.
- Lo sé, nosotros solo hacemos negocios. Ni siquiera tengo una maestría. Esto me huele raro.-
- ¿Por qué?- Preguntó la morocha.
- Soy un mortífago y él lo sabe. Amo las artes oscuras y también lo sabe y lo más extraño, es que no ha movido un dedo para ayudar a Sprout a recuperar tu custodia. Creí que me presentaría batalla, pero no lo ha hecho. No es normal en ese viejo, que permita que alguien potencialmente peligroso, se quede con una niña inocente.-
- Pero le dio trabajo a Sevi y él también …-
- Lo mió fue diferente.- La interrumpió Severus. - Fue un intercambio.-
- ¿Qué cambiaron?-
- Severus se convirtió en un doble agente. Le pasaba información a la orden y al Señor Oscuro, se mantenía sobre una línea muy delgada. Un paso en falso, y nuestro señor lo hubiera acabado.- Explicó Lucius.
- Le pedí a Albus algo, y él me pidió a cambio que yo fuera su espía.- Dijo el morocho.
- ¿Qué le pediste?-
- Que protegiera a alguien a quien yo quería.- Respondió Severus. Por la mirada que puso, Selena supo que eso no había tenido un final feliz y por ese motivo, no preguntó nada más sobre ese asunto.
- Lu, ¿Qué vas ha hacer?-
- Creo que voy a aceptar el trabajo. De ese modo, podré estar cerca de ti y al mismo tiempo, vigilar el humor de Severus.-
- No necesito niñera.- Siseó el morocho.
- Yo creo que sí.- Respondió el rubio divertido. -Iré a decirle que me he decidido. Aunque todavía no entiendo, que se trae entre manos. Sobre todo, con respecto a ti.- Agregó Lucius acariciándole el rostro.
- Pero vos no vas ha hacerme daño.-
- Lo sé. Pero ese viejo, nunca me creería.- Respondió el rubio. Le dio un tierno beso en la frente y salió del lugar.
- ¿Qué?- Preguntó la morocha a su novio, al ver la rara expresión que este tenía.
- Nada.-
- Dime.- Le pidió.
- Me preocupa que …-
- ¿Te preocupa Lucius?-
- No en realidad, al parecer esta actuando de forma muy diferente a la habitual.-
- Quiere ser un chico bueno.- Respondió Selena y Severus se rió. - Lo digo en serio.-
- Sería la primera vez.-
- No es malo … no en realidad … es solo que, nadie nunca le dio una oportunidad.-
- ¿Estás hablando de él o de mi?-
- Se aplica a los dos.-
- Yo no soy como Lucius.-
- Se parecen bastante, solo que vos sos más bueno.-
- Eso es algo, yo soy más bueno y él más atractivo.-
- No estoy muy segura de eso.-
- No mientas.-
- No lo hago.-
- Pequeña mentirosa.-
- Grandote cabeza dura.- Le respondió la morocha. - Sevi …-
- ¿Si?-
- Bájate un poquito, quiero darte un beso y no llego.- Dijo Selena y Snape se rió.
- Tienes que comer mucha sopa y crecer, no quiero una novia enana.-
La morocha frunció el seño. - No soy enana, tú eres muy alto.- Respondió enojada. Severus la tomó por la cintura y la besó.
- Te adoro.-
- Y yo a ti. ¿Me vas a decir qué te preocupa?-
- Creí que te habías olvidado.-
- Nop, ¿Y?-
- Me preocupa la persona que quiere separarnos.-
- ¿Tienes alguna idea de quien puede ser?-
- Ninguna. Pensé que podría ser Lucius … pero me parece sincero.-
- Él no es. Yo se lo pregunté cuando estuvimos a solas … dice que es una bajeza, recurrir a las furias.-
- Típico de él. Si es así, entonces Lucius no fue.-
- ¿Le puedes … preguntar a las furias?-
- Dudo mucho que me lo digan.- Respondió Snape y Lucius regresó, junto con Dumbledore.
- Todo solucionado.- Dijo sonriente el anciano. - Ahora, solo queda mostrarte tu habitación.- Agregó Albus radiante.
- Si y … ¿Dónde queda?-
- ¿Qué parte del castillo te agrada?-
El rubio miró a la morocha. Si pudiera, pediría vivir en la habitación de la niña pero no lo dejarían entrar en la torre gryffindor. - Aquí, en las mazmorras. Después de todo, soy un slytherin.-
- Muy bien, quedan un par de habitaciones, podrás elegir una. ¿Vamos?- Preguntó Dumbledore y observó a Malfoy mirando a la niña. - Puede venir con nosotros, esta bajo tu custodia.- Agregó.
- ¿Quieres venir?- Le preguntó Lucius.
- Claro.- Respondió sonriendo.
- Tú también puedes venir.- Le dijo el rubio a Snape.
- Me temo que Severus debe ir a la enfermería. Poppy necesita algunas pociones.- Intervino el director.
- De acuerdo.- Dijo el morocho y se marchó. Lucius tomó a la muchacha de la mano y se internaron en lo profundo de las mazmorras. Vieron las dos habitaciones, que eran amplias y cómodas. Lucius se decidió por la más grande, ya que tenía una cama, tan enorme, que fácilmente podrían dormir a pata ancha unas cuatro personas. “Sería genial, estrenarla con Selena.” Pensó Malfoy mientras contemplaba a la morocha que estaba a su lado de manera libidinosa, desvistiéndola con la mirada.
- Lucius, los dejo para que puedas instalarte. La pequeña puede ayudarte.- Dijo Dumbledore y se marchó.
- ¿Qué le pico?- Preguntó el rubio.
- ¿Por?-
- ¿Te das cuenta que te ha dejado conmigo en una habitación?-
- ¿Y?-
- Es como si me hubiera dado permiso de hacerte lo que yo quisiera.-
- ¿No te parece que estas exagerando?-
- No. Es muy extraño.-
- Es bonita.- Dijo la morocha, mirando la habitación. - Aunque la cama es muy grande.-
- ¿Quieres probarla?-
- ¿Qué cosa?-
- La cama.-
- Lucius …- Le dijo la morocha, con un tono muy serio. Malfoy rió y no le hizo caso. Y la alzó, aunque ella protestó. - ¡Lucius!-
- No te enojes, no voy a hacerte nada malo.- Respondió con una sonrisa pícara. Mientras la recostaba en la cama y se acomodaba a su lado. - Solo quiero estar un rato contigo, eso es todo.-
- ¿Y tiene que ser en la cama?-
- No puedes negar, que estamos muy cómodos.-
- No, pero …-
- Confía en mi.- Le pidió Lucius, acariciándole suavemente el rostro.
- ¿Te encuentras bien?- Preguntó la morocha, al ver la expresión del adulto.
- Si, no te preocupes.-
- ¿Te duele?-
- No es eso.-
- ¿Entonces?-
- Nada, no me ocurre nada.-
- Lu …- Dijo la muchacha devolviéndole la caricia y el adulto cerró los ojos. - ¿Qué te sucede?-
- Solo quiero un poco de tu cariño.- Dijo el rubio desviando su mirada. - Olvídalo.- Agregó levantándose de la cama y fingiendo no haber dicho nada. Selena se quedó sin reaccionar por unos segundos, contemplando al adulto que le daba la espalda. Luego se levantó y se acercó a él.
- Lu …-
- ¿Qué opinas de poner el armario ahí?- Dijo señalando una de las paredes.
- No finjas.- Lo reprendió la morocha.
- ¿Qué cosa?- Preguntó sin mirarla.
- ¿Qué te pasa?-
- Ya te dije que nada.- Le respondió gruñendo. - Vete a almorzar.- Agregó.
- Lucius …- Dijo Selena y trató de tomarlo de la mano, cuando él la aparto bruscamente.
- Te ordené que te marcharas, ¿Eres sorda?-
- ¿Por qué me tratas así?-
- Porque se me da la gana.- Respondió mirándola de forma muy fría.
- Vos no sos así.-
- No me conoces y ya me cansé de jugar contigo.-
- ¿Lu?-
- ¡Te odio! Y no quiero volver a verte. Largo de mi vista.- Gruñó el rubio. La morocha se lo quedó mirando sin saber como reaccionar. Cuando pudo moverse, salió de la habitación llorando.
“Lo siento, mi amor. Pero no soporto que no me ames, no puedo seguir fingiendo que todo esta bien. Me estoy muriendo por ti.” Pensaba Lucius cuando salió de su habitación. Caminaba por el pasillo, hasta que escuchó unos sollozos que salían de un aula cercana. Entró y vio a la pequeña sentada en el suelo. Al verla llorar, se sintió terriblemente mal.
- ¿Selena?-
- Vete.-
- Mi amor, yo …-
- Déjame sola.- Le dijo sollozando aún más fuerte. Lucius se acercó y la abrazó.
- Lo siento mi amor.-
- ¡Suéltame! No soy tu juguete.- Exclamó tratando de liberarse del fuerte abrazo. Malfoy la alzó y le llevó de regreso a su habitación, a pesar de las pataletas de la morocha. Entró y se sentó con la pequeña en upa.
- Perdóname.-
- Déjame ir.-
- No.- Respondió el adulto, aferrándola aún más fuerte contra él. - Lo siento, no quise desquitarme contigo.-
- Me odias, déjame ir.-
- Sabes que eso no es verdad.-
- No lo sé. Creí que me querías, pero me equivoque.-
- Te amo.-
- No es verdad. Cuando alguien quiere a una persona, no la lastima.-
- Vos me estas lastimando a mi.- Dijo el rubio y Selena dejó de patalear. - No me refería a los golpes.- Agregó.
- No es mi intención.-
- Lo sé.- Respondió Lucius y le acarició el rostro, al tiempo que le secaba las lágrimas. - Lamento haber actuado de esa forma.-
- Lamento haberte lastimado.-
- Te necesito pequeña. Me estoy desmoronando, te necesito y te necesito más que nunca.- Dijo Lucius y la aferró con más fuerza contra él, y Selena le correspondió el abrazo. - Hace mucho tiempo, estuve enamorado … sabes que nunca le importe a ella y ahora … me sucede lo mismo.-
- Sí me importas.-
- Pero no de esa forma, no hay nada que yo pueda hacer para conquistarte y eso me duele.-
- Te quiero Lu, y te quiero mucho.- Respondió la pequeña, acariciándole el rostro y sintiéndose terriblemente mal, por no corresponderlo.
- Perdóname mi amor. Fui un idiota al querer lastimarte de esa forma.-
- Tranquilo.-
- ¿Me sigues queriendo?-
- Claro que sí.- Respondió mientras seguía acariciándole el rostro.
- ¿Igual que antes o menos?-
- Mucho más.-
- Selena …- Dijo el rubio y la besó con mucha ternura, saboreando esa boca húmeda y caliente que tanto anhelaba. Mientras ella rodeó su cuello con sus brazos, dejándose llevar por ese beso, tan dulce y tierno. - Te amo, pequeña.- Agregó cuando se separaron.
Selena miró al adulto, su expresión era una mezcla de dolor, tormento y felicidad, todo en uno. Era una mixtura compleja y tormentosa, que la envolvía y la convertía  en suya. Esas sensaciones la abrumaban y confundían, mientras esos ojos impresionantes le suplicaban que lo amaran. - Lucius …-
- Es hora del almuerzo.-
- Podemos quedarnos.-
- ¿Quieres quedarte un rato conmigo?-
- Si.- Respondió la morocha, acariciándolo suavemente.
- Estoy cansado … ¿Dormirías conmigo? Prometo no hacerte nada.-
- Lo sé, confío en ti.- Sentenció Selena y Lucius se incorporó llevándola a la cama con él. La depositó suavemente y se recostó a su lado, envolviéndola cuidadosamente entre sus brazos, como si fuese un ser terriblemente frágil. Ella se acurrucó contra él y dejó que el sueño la venciera, su respiración se hizo lenta y profunda, mientras el rubio la contemplaba. Poco a poco sus párpados también se fueron cerrando y cayó en un profundo sueño …

- ¿Es qué no puedes hacer nada bien? Eres un mocoso estúpido, una vergüenza para la familia.- Dijo el Señor Malfoy, al pequeño Lucius de cinco años.
- Yo no …-
- ¡Cállate! Más vale que no vuelva a verte con esa niña, ¿Me has entendido?-
- Sí padre, yo solo …-
- ¿Tú solo qué? ¡Juntarte con una asquerosa muggle! Solo son basura … no son más que animales.-
- Lo que ordenes, padre.- Dijo Lucius aterrorizado.
El sueño cambio, y el pequeño se encontraba a las afueras del enorme jardín de la mansión. Sabía que no debía salir de los terrenos de su casa, pero no podía evitarlo, su pequeña amiga lo esperaba para jugar.
- ¡Lu!- Dijo la pequeña. - Te tardaste.-
- Lo siento, Tiara.-
- No importa, ¿Qué haremos hoy?-
- ¿Qué te gustaría hacer?-
- Podemos ir al río y juntar mariposas.-
- Eso es de niñas.-
- Soy una niña.-
- Pero yo no.-
- Tú preguntaste.-
- Bueno, vamos al río y …-
- ¡TE LO ADVERTÍ!- Bramó el señor Malfoy y Lucius se puso frente a la chiquilla. - ¡AHORA ENTENDERAS, QUE NO DEBES TOMARME A LA LIGERA!- Agregó, tirando a su hijo al suelo y sujetando a la pequeña.
- ¡Suélteme!- Exclamo Tiara, cuando el hombre la subió a su hombro. - ¡Suélteme!- Volvió a decir pataleando.
- Padre, déjala ir.-
- No, ahora sabrás lo que le ocurre a los muggles.- Sentenció amenazante y entrando en la mansión Malfoy.
- ¡Querido! ¿Qué haces?- Preguntó la madre de Lucius.
- Enseñándole una lección a este pequeño granuja. Vete a la cocina y no interfieras.-
- Pero cariño …-
- ¿Quieres discutir conmigo?-
- No.- Dijo la mujer temblando y se marchó.
- ¡Padre!- Exclamó el pequeño rubio, sujetando la mano del adulto que aferraban el cuello de su amiga.
- ¡Quieto!- Siseó el hombre, al tiempo que soltaba el pequeño cuello de la niña. Tiara tosió y lloró.
- Quiero ir a casa.- Suplicó la criatura.
- Ya es tarde, nunca regresaras.- Sentenció el adulto con una mirada de odio. Le arrancó la ropa a la pequeña y la golpeo salvajemente.
- ¡Padre no! ¡Déjala!- Suplicó Lucius tratando de detenerlo. Pero el adulto lo obligó a sentarse y lo ató con unas cuerdas, para que contemplara el horrible acto. Violó a la niña hasta matarla, mientras su primogénito le suplicaba que soltara a su pequeña amiga.
El adulto agarró a su hijo de los pelos y lo arrastró a la parte más oscura de la mansión y lo encerró.
- Te quedarás ahí, hasta que aprendas a actuar como un Malfoy.- Gruñó el hombre, mientras el pequeño rubio golpeaba y pateaba la puerta, tratando de salir.
- ¡Tiara! ¡Tiara!- Gritaba desesperado.
- Esta muerta, esa es la forma de tratar a los muggles, aprende la lección. Deja de gritar o será peor para ti.- Lo amenazó y se marchó.
Lucius se encogió junto a la puerta y lloró hasta quedarse dormido, para caer en una terrible pesadilla, en la que revivía una y otra vez todo lo ocurrido.
Despertó cerca del anochecer, aunque él no lo sabía, todo el lugar estaba sumido en la oscuridad. Solo unas pocas velas iluminaban tenuemente los interminables pasillos solitarios. “Es mi culpa, Tiara esta muerta por mi culpa. No debí acercarme a ella, si no lo hubiera hecho, ahora estaría en su casa con su familia. Soy malo, muy malo. No merezco que nadie me quiera.” Pensaba el pequeño, mientras las lágrimas brotaban nuevamente de sus hermosos ojos grises perlados.

- ¡Lu! ¡Despierta!- Dijo Selena sacudiéndolo, al tiempo que el adulto se quejaba en sueños y gritaba cosas sin sentido. - ¡Lucius!-
- ¿Mi amor?- Preguntó el rubio confundido y con lágrimas en sus ojos grises opacos. El brillo que una vez habían tenido, se perdió durante esos dos horribles meses en que estuvo encerrado solo. Se volvieron fríos, como lo era su corazón.
- Tranquilo, solo fue una pesadilla. Todo esta bien.- Respondió la morocha, abrazándolo con todas sus fuerzas y conteniéndolo, mientras pequeños sollozos estremecían el cuerpo del adulto.
Había demasiadas heridas en el pasado de Lucius Malfoy que no podían cerrarse. Demasiadas cosas que no podían ser olvidadas y que lo atormentaban a diario. Necesitaba a la niña más que a nada en el mundo, necesitaba de sus caricias y de sus tiernos besos. Esa calidez que la envolvían, y lo reconfortaban, entibiando su frío corazón, que había permanecido muerto durante mucho tiempo.
- Quédate conmigo.- Le suplicó, avergonzado de su debilidad. De esas lágrimas que no podía contener y por el hecho de buscar el consuelo de una pequeña que tenía la edad de su hijo, cuando las cosas debían ser al revés.
- Me quedaré, tranquilo.- Le contestó mientras le daba suave caricias en la espalda, para tratar de reconfortarlo. Sintiéndose extraña, al notar la vulnerabilidad de ese hombre y por el hecho de que él, fuera capaz de desnudar su alma frente a ella. Algo que Severus siempre le había negado, casi sin demostrar como realmente era y Selena creía que era porque él, no confiaba lo suficiente en ella.
- De seguro soy el adulto más patético que has conocido.- Le susurró al oído, mientras seguía abrazado a ella, con sus cuerpos pegados.
- No eres patético, no digas tonterías. Tranquilo.-
- De esta forma, nunca te enamoraras de mi.-
- No tiene nada que ver.-
- Soy débil.-
- No lo eres.-
- Parezco una niña, lloré frente a ti. Los hombres no lloran y mucho menos los Malfoy.-
- Y sigues diciendo tonterías.-
- Lo siento.-
- ¿Por qué?-
- Por ser tan endeble.-
- Deja de buscar sinónimos de la misma palabra. No eres nada de eso.- Respondió la morocha, tomando el rostro del adulto con su mano y obligándolo a que la mirara. - Confías en mi y por eso, te sientes seguro y puedes expresar tus sentimientos. Durante mucho tiempo has estado apesadumbrado y necesitabas liberar todo lo que te estaba dañando.
- Esa no es excusa para mi comportamiento.-
- No te avergüences por eso.-
- Fui educado para …-
- Lo sé.- Lo interrumpió.- Pero eso esta mal. Si uno no dice o demuestra lo que siente, con el tiempo se vuelve una carga muy pesada que tiende a hundirnos y destruirnos.-
- Es así como me siento.-
- No permitas que eso te ocurra. Puedes contar conmigo.-
- Te amo Selena. Eres mi fortaleza y mi esperanza, lo has sido desde el día en que nos conocimos. Me has sacado de la oscuridad y no quiero perderte.-
- Nunca me perderás, siempre estaré para ti …- Respondió la morocha y Lucius la besó con desesperación, recostándose sobre ella. La besó, una y otra vez, apenas dejándola respirar. Quería beber todo el dulce néctar de sus labios, como si se tratara de aguas curativas, que iban embriagando su ser. Liberándolo al fin, de las cadenas del pasado que tanto lo atormentaban. Cuando el rubio se sintió mejor, se alejó un poco de ella y la observó. Tenía los labios muy colorados y algo hinchados, por la larga sección de besos y aún así, le sonreía afectuosamente.
- Lamento … si fui muy brusco.-
- Estoy bien.-
- ¿Tienes hambre?-
- Un poco, pero ya terminó el almuerzo.-
- Te llevaré a la cocina.-
- Debo ir a clases.-
- No te preocupes, te excusaré.-
- ¿Y vos?-
- Empiezo el lunes. Lockhart se queda hasta el fin de semana.-
- De acuerdo, iré contigo.- Le respondió con una nueva sonrisa. Se levantaron y salían del lugar, cuando se encontraron con Severus.
- Te has quedado sin almuerzo.- Le gruñó el morocho a la pequeña.
- Baja los humos, fue culpa mía.- Le siseó el rubio.
- Era de esperar. ¿Qué han estado haciendo?- Interrogó Snape a Malfoy, apartando su mirada de la pequeña para observar al rubio. Sino fuera porque el hombre frente a él, era Lucius Malfoy, habría jurado que ese sujeto había estado llorando. Ya que sus ojos se encontraban rojos e hinchados y sobre su pálida piel aristocrática, parecía haberse quedado dibujado un surco de lágrimas.
- Estuvimos acomodando algunos muebles. La llevaré a la cocina y la excusaré de su próxima clase.- Respondió el rubio desviando su mirada, ante el intenso escrutinio del profesor de pociones.
- Esta bien, pero no la hagas perder ninguna clase más.- Dijo Snape, confundido ante la actitud del otro hombre. Ya que Lucius Malfoy jamás desviaba la mirada.
- No lo haré.- Respondió el rubio.
- Bien, eso es todo. No faltes a ninguna otra clase.- Dijo Severus mirando a la pequeña, que le sonrió. “Al parecer, ella esta bien.”
- No te preocupes, lo prometo.- Expresó la morocha.
- Te veré más tarde.- Le dijo el profesor de pociones y se marchó. Lucius y Selena entraron a la cocina y se sentaron juntos, mientras los elfos le traían todo tipo de platos.
- ¿Te sientes mejor?- Preguntó la pequeña.
- Sí, pero …-
- ¿Qué?-
- Severus …-
- ¿Qué hay con él?-
- A ese hombre no se le escapa nada. Se dio cuenta de que … estuve llorando.-
- No va a decirte nada. No te preocupes, él también ha sido sincero contigo en muchas cosas que no quería decirte.-
- Como las furias.-
- Exacto.-
- Aún así … me hace sentir asqueado.-
- Deja de darle vueltas al asunto. Todo esta bien.-
- Solo porque tú estas a mi lado.-
- Lucius …-
- Nunca te alejes de mi.-
- No lo haré.- Le respondió cuando salían de la cocina. - Debes lavarte la cara …-
- Ya veo.- Dijo el rubio, cuando comprendió porque Snape lo había mirado de esa forma. Entró a uno de los baños cercanos y se enjuagó el rostro, mientras la pequeña lo esperaba afuera.
- ¡Sele! ¿Qué haces aquí?- Le preguntó Draco.
- Estoy …-
- Me estaba esperando.- Interrumpió el adulto, que salió del baño ante la estupefacción de su hijo.
- ¿Padre? ¿Qué haces aquí?-
- Soy el nuevo profesor de DCAO, empiezo el lunes.-
- ¿Profesor? ¿En serio?- Preguntó el pequeño rubio sin salir de su asombro.
- ¿A caso crees que yo hago bromas?- Siseó el adulto.
- No, yo no …- Trató de decir Draco, ante la fría mirada de su padre. Selena le dio un golpe en las costillas al adulto para que relajara su postura.
- Olvídalo y vete a clases.- Dijo Lucius, al comprender la reacción de la pequeña.
- Si padre, por supuesto.- Respondió Draco y se marchó.
- Soy un caso serio.- Le dijo Malfoy a la morocha.
- Solo un poco. Trata de no ser tan duro con él.-
- Lo intento, pero estoy educado para actuar de esa forma.-
- Lo sé. Solo tienes que tener un poco de paciencia.-
- Vete a clases y no te olvides de darle la nota a Flitwick.- Le dijo, al tiempo que le depositaba un suave beso en la frente.
- No lo haré, no te preocupes.- Respondió la morocha y corrió hasta la torre para recoger sus libros.

El rumor sobre el nuevo profesor, circuló a la velocidad de la luz dentro del castillo. La mayoría de los alumnos estaban felices de librarse de Lockhart, pero no les agrada para nada el reemplazo.
- Se supone que es Defensa contra las artes oscuras, no Artes oscuras.- Dijo Ron.
- Lo sé. Es muy extraño que hayan contratado a alguien como ese sujeto.- Respondió Harry.
- Es un mortífago, estamos perdidos.- Se lamentó Ron.
- Es muy desagradable.- Dijo Hermione, recordando la vez que se encontraron con el rubio en el callejón Diagon.
- Entre Snape y ese sujeto, perderemos más puntos de los que podremos llegar a ganar.- Agregó Harry.
Selena los escuchaba, pero no se atrevía a realizar ningún un comentario. Ya bastante la marginaban cada vez que salía en defensa de Snape. Claro que muchas veces, las acciones de Severus eran indefendibles, pero ella no podía evitar tratar de protegerlo de cualquier tipo de insulto.
Lucius recorrió el castillo, caminando de manera altiva y sobradora, ante la mirada curiosa de muchos alumnos. Su apariencia elegante y atractiva, levantaba suspiros entre varias muchachas, que lo observaban detenidamente.
 Antes de la hora de cenar, la morocha fue a ver a su adorado profesor de pociones.
- ¡Permiso!- Dijo sonriendo.
- Pasa amor.- Respondió el morocho serio.
- ¿Qué ocurre?-
- Nada.-
- Nada bueno.-
- Ahora tengo que compartirte con Lucius.-
- Severus …-
- Lo siento, pero no puedo evitar estar celoso.-
- Lo sé, todo es muy complicado.- Respondió la pequeña sentándose en el regazo de su profesor.
- ¿Te agrada mucho?-
- Si y me duele … saber que me ama con locura y no poder corresponderlo de esa forma.-
- Es culpa mía.-
- No lo es. Me enamoré de ti y es algo que no quiero que cambie.-
- Lo quieres mucho y no soportas su dolor.-
- Así es, como tampoco puedo soportar el tuyo.-
- ¿Estas segura de …?-
- ¿Qué?-
- ¿De que me amas más a mi que a él?-
- Muy segura. Son sentimientos diferentes, no sé como explicarlo. Te amo a ti, pero adoro a Lucius con locura. Quisiera poder dividirme en dos.-
- Sería un buen espectáculo, pero de todas formas, querría quedarme con las dos Selenas.-
- Avariento.- Lo reprendió divertida la pequeña.
- Lo soy y mucho. Te quiero toda para mi solo.-
- Lo siento. Sé que te duele que quiera a Lucius.-
- No te preocupes, lo entiendo. Él es irresistible.-
- No es por eso.-
- Lo sé, pero prefiero pensar que solo te gusta por su apariencia.-
- ¿Cómo crees que de clases?-
- Ese será otro espectáculo. Espero que pueda darse cuenta, de cual es el límite de lo que les puede enseñar.-
- ¿Piensas que nos va a dar Artes oscuras?-
- Es Lucius, probablemente así sea … ¿Qué le ocurrió hoy?-
- ¿Cuándo?-
- No sé si alucine, pero me pareció que estuvo llorando.-
Selena desvió la mirada. - No sé de que me hablas.-
- Lo estas protegiendo.-
- Eso es algo que depende de él, si habla sobre eso o no.-
- Lo entiendo, solo era curiosidad. No creí que él podía llorar.-
- Ya te dije que no son muy diferentes, salvo …-
- ¿Qué?-
- A él no le cuesta tanto … ser sincero conmigo.-
- ¿Qué quieres decir?-
- Que él … me demuestra lo que siente, aunque se avergüenza. Tú siempre estas ocultando lo que te sucede, si algo te duele, si estas molesto. Y me duele, porque no me dejas ayudarte, como cuando me ocultaste lo de las furias.-
- Lo sé. No puedo evitarlo.-
- ¿No confías en mi?-
- Claro que confío en ti, es solo que … siempre he estado solo y me cuesta poder apoyarme en alguien y más aún …-
- ¿Qué?-
- Tú eres muy pequeña y no deberías tener que soportar los conflictos de alguien como Lucius o como yo.-
- Pero … soy tu novia, deberíamos apoyarnos mutuamente. Y soy amiga de Lucius y los amigos también se apoyan uno al otro.-
- Sé que somos novios, pero eso no quita que no estés preparada para sobrellevar las cargas de nuestro pasado.-
- Cuando Lucius habla conmigo, luego se siente mejor. Si vos también lo hicieras …-
- Necesito tiempo, eso es todo.- La interrumpió el adulto.
- Esta bien, no voy a seguir insistiendo.- Respondió la pequeña apesadumbrada. Le dolía que Severus no confiara de esa forma en ella.

Durante el fin de semana, en las distintas casas se realizaron pequeñas celebraciones por la partida de Lockhart. Mientras la curiosidad por el nuevo profesor iba en aumento. Lucius trató de preparar alguna guía para sus clases, no deseaba improvisar nada sobre la marcha para no hacer el ridículo. Tal como lo sospechaba, la Defensa contra las Artes Oscuras, no era lo suyo. Una y otra vez, terminaba recayendo en la explicación de distintos hechizos oscuros, que según él, eran interesantes y efectivos. De más está decir, que la mayoría estaban prohibidos.
- Adelante.- Dijo Severus.
- Me estoy volviendo loco.- Exclamó Lucius.
- ¿No te asienta tu nuevo trabajo?-
- No me tomes el pelo.-
- Tranquilízate, los mocosos huelen el miedo como si fueran sabuesos tras su presa. No dejes que descubran que estas alterado, porque de lo contrario, te convertirás en su aperitivo. Sobre todo, de esos mugrosos gemelos Weasley.-
- No sé que les voy a enseñar.-
- Defensa contra las Artes Oscuras.-
- Ya sé, no soy idiota.-
- ¿Entonces, para qué preguntas?-
- Es que, cada vez que planeo algo, terminó usando hechizos prohibidos.-
- Conoces a las Artes Oscuras, lo que tienes que hacer, es pensar en que tipo de hechizos necesitas para bloquear los maleficios que estas pensando. Además, hay muchas ramas de las Artes oscuras que puedes explorar de acuerdo a el curso en el que estés. Recuerda que hay pociones, criaturas mágicas, maleficios, objetos, lugares y muchas cosas más. Comienza por lo básico.-
- ¿Cómo lo haces?-
- ¿Qué cosa?-
- Dar clases.-
- No tuve mucha opción. Necesitaba un trabajo, el Señor Tenebroso me ordenó que viniera a Hogwarts y el resto es historia conocida.-
- Aún así no lo entiendo. He caminado por los pasillos y he tenido el deseo de arrancarle la cabeza a más de uno.-
- No puedes hacer eso. Pero por el contrario, puedes quitarles punto a sus respectivas casas. Te recuerdo que te abstengas de quitar puntos a los alumnos de mi casa.-
- Lo sé, yo también soy un Slytherin.-
- También puedes dar puntos y castigos.-
- ¿Qué haces con Selena?-
- ¿A qué te refieres?-
- ¿En las clases, cómo la tratas?-
- Como si fuera una alumna más, o algo así. Nunca le he quitado puntos, aunque la he reprendido por charleta algunas veces. Ocasionalmente, suelo darle algún punto y a veces, la he castigado, pero solo para estar con ella. La trato más como si fuera una Slytherin que como si fuera una Gryffindor. Y ayuda bastante el hecho de que la senté de nuestro lado.-
- ¿La sentaste del lado de Slytherin?-
- Sí, junto a Zabini.-
- Fue muy arriesgado.-
- Lo sé, pero funcionó. Claro que al principio hubo un pequeño problema … pero al final lo arreglaron entre ellos.-
- Dumbledore, cambió los horarios de las clases. Me ha puesto el curso de Selena junto al de mi hijo. Tras que esto es nuevo para mi, me lo ha complicado aún más.-
- Has lo mismo que yo, siéntala con Zabini y no tendrás que preocuparte por como tratarla.-
- Lo haré. ¿Y al resto?-
- Ten cuidado con Longbottom, es casi un squib y un desastre en todo lo que hace. Para evitar problemas, siéntalo con Granger. A Crabbe o Goyle, alguno de los dos, debes sentarlo con Draco, también evitaras otro desastre. Al otro siéntalo con Nott.-
- Entiendo, ¿Algo más?-
- Si y esto es muy importante. No permitas que los gemelos Weasley se sienten juntos, o te trastornaran. Juntos son dinamita.-
- ¿Sugerencia?-
- Siéntalos con un banco de por medio y junto a algunas chicas y tampoco los sientes con Lee Jordan, ese muchacho no se queda atrás. Ah y me olvidaba, ten cuidado con la varita de Ronald Weasley que funciona de forma defectuosa.-
- ¿Defectuosa?-
- Esta rota y no la ha reemplazado. El hechizo puede volverse en su contra o transformar un simple encantamiento en algo mortal.-
- Este lugar es un manicomio.-
- Bienvenido al otro lado de Hogwarts. Las cosas que hemos hecho de estudiantes, se nos vuelven en nuestra contra. Eso es algo, que me recuerda Minerva constantemente.-
- Sí, ya me ha dado miles de sermones y creo que me he olvidado de todo.-
- Te hace sentir como si aún fuéramos sus alumnos.-
- Esa mujer a pesar de sus años, no ha cambiado. Sigue tan intimidante como siempre.- Dijo Lucius y Severus rió.
- Lo sé.-
Selena dividió su tiempo, entre los deberes, Lucius y Severus, y también entre sus amigos. Draco estaba preocupado por la presencia de su padre en el castillo.
- ¿Seguirás siendo mi amiga?- Le preguntó el pequeño rubio a la morocha.
- Por supuesto, ¿Por qué no lo sería?-
- Padre esta aquí.-
- ¿Y?-
- Creí que tal vez … ahora que puedes pasar más tiempo con él … no querrías estar conmigo.-
- Draco, no seas tonto. Tú no eres un sustituto de Lucius, eres mi amigo tanto como lo es él.-
- ¿Segura?-
- Lo estoy.-
- Es solo que pensé … que ya no me dejarías … abrazarte.-
- Para ser un cerebrito, eres bastante tonto.- Respondió la morocha y lo abrazó.
- Gracias.-
- Deja de darme las gracias, cada vez que nos abrazamos.-
- No puedo evitarlo.-
- ¡Hey! Traje los libros.- Dijo Blaise entrando al aula en donde estaban los chicos estudiando.
- ¿Crees qué igual tendremos que hacer este tonto trabajo?- Preguntó la morocha, refiriéndose a la tarea que les había dejado Lockhart. -“Treinta lugares en donde he estado.” Es una perdida de tiempo.- Agregó.
- Lo es, pero no sabemos que nos dará padre.-
- Espero que sea mejor que Lockhart.- Dijo Blaise.
- Seguramente, nadie puede ser peor que ese sujeto.- Respondió Draco.

El lunes por la mañana, Lucius debía enfrentarse a la prueba de fuego … Gryffindors y Slytherins de segundo año.
Los chicos hicieron fila fuera del aula, luego del desayuno. Insulto va, insulto viene, las cosas comenzaban a tomar temperatura.
- Weasley, ¿Cuánto hace que tus padres no comen? Han de estar muriéndose de hambre por haberte comprado esos libros y mira, ahora no sirven.- Dijo Draco.
- Cállate Malfoy.-
- ¡Oh! El grandioso Harry Potter sale en defensa de su pobretón amigo.-
- ¿Por qué siempre tiene que ser tan desagradable?- Le preguntó la morocha a Blaise.
- Los Malfoy son así.-
- ¡Sangre sucia! Hazte a un lado.- Le dijo Nott, empujándola y poniéndose delante de ella.
- ¡Theodore!- Siseó Zabini. - Discúlpate.-
- ¿Oíste algo?- Le dijo Nott a Pansy Parkinson.
- No, creo que era una mosca zumbando.-
- Déjalo, no importa.-
- No puede andar llamándote así.-
- Granger, deberías arreglarte ese nido de pájaros.- Le dijo Draco.
- Déjala en paz.- Le gruñó Ron.
- ¿Y qué vas a hacerme, sino lo hago?-
- Ya veras.- Sentenció el pelirrojo, sacando su varita y apuntando al rubio. Harry trató de sujetarlo, mientras Crabbe y Goyle se les abalanzaron.
- ¡Quietos!- Siseó Lucius, abriendo la puerta del aula. - Diez puntos menos para Gryffindor y detención para Potter y Weasley.- Agregó, para deleite de los Slytherin.
- Ellos empezaron.- Dijo Seamus.
- ¡Silencio! No he pedido tu opinión. Entren y quédense de pie, les diré como sentarse.-
- ¿Qué?- Preguntó Parvatti.
- ¿Tiene algún problema de audición?-
- No señor, pero …-
- Pero nada. Cállense y entren.- Gruñó el adulto. Los chicos entraron en silencio, los gryffindors tratando de no perder más puntos, mientras que los Slytherin se regocijaban por el hecho de tener otro profesor más que los iba a beneficiar.
- No importa si tu padre no sabe dar clases, con su actitud hacía los gryffindors se ha ganado nuestro apoyo.- Le susurró Millicent Bulstrode a Draco.
Lucius pasó lista, primero nombró a los Slytherin y los fue acomodando según las sugerencias de Snape, luego hizo lo mismo con los gryffindors.
- Potter, siéntese con Parvatti. Weasley con Brown. Señorita Thomas, siéntese con Zabini.- Sentenció el rubio. Algo que a Selena no le sorprendió.
- Nuevamente juntos.- Le dijo Blaise.
- Eso parece.-
- ¿No querías estar conmigo?-
- Sí, es solo que … luego en gryffindor estoy sola. No les agrada que me lleve tan bien contigo, ni que Snape me traté diferente a ellos. Y ahora Malfoy hace lo mismo.-
- No les des importancia, no necesitas a esos idiotas. Yo soy tu amigo y no voy a dejarte.-
- Lo sé. Pero no puedes estar conmigo en todas las clases, ni en la torre.-
- Es verdad. No te preocupes por eso, no puedes hacer nada para cambiarlo.-
- Tienes razón.-
- ¿Tenían alguna tarea pendiente?- Les preguntó Lucius y Hermione levantó la mano.
- Debíamos hablar sobre treinta lugares en donde el profesor Lockhart hubiera estado.- Respondió la castaña.
- Diez puntos menos para gryffindor, no le dije que podía hablar.- Respondió el adulto para deleite de los Slytherin, y Hermione bajó la cabeza avergonzada. - Pueden tirar a la basura ese estúpido trabajo, no necesitan saber eso.-
- ¡Señor!- Exclamó Lavander.
- ¿Si?-
- No puede usar ese lenguaje frente a los alumnos.-
- Usted no esta en posición de decirme que es lo que puedo o no hacer. Otros diez puntos menos para su casa.- Siseó Lucius satisfecho, esto de ser profesor le estaba gustando. Los gryffindors decidieron que era mejor, no pronunciar una palabra más. En menos de una hora ya habían perdido treinta puntos, todo un record. Malfoy caminó hasta su escritorio y tomó un libro grueso, de tapas negras. - Hoy hablaremos del ritual de los muertos.- Sentenció el profesor, atrayendo la mirada de los pequeños. Los Slytherin estaban plenamente interesados, mientras que los leones estaban reticentes. A pesar del tema, la clase resultó verdaderamente interesante, ambas partes tomaron muchas notas e hicieron varias preguntas. Al terminar la clase, Lucius les dio algunos interrogantes para que averiguaran para la próxima clase. Los chicos salieron tranquilamente y comentando sobre el tema.
- No estuvo tan mal.- Dijo Ron.
- En realidad, fue muy interesante.- Agregó Hermione.
- Por el título, creí que se trataba de artes oscuras, pero no lo era.- Dijo Harry.
- Señorita Thomas.- La llamó el adulto. - Venga un minuto.-
Selena regresó al aula y Lucius cerró la puerta tras ella. - Estuvo muy buena la clase, a los chicos les gustó, incluso a los de mi casa.-
- ¿A ti te gustó?-
- Si, fue muy interesante.-
- Me alegra que te halla gustado.-
- Pero … fuiste algo injusto con nosotros. Nos descontaste muchos puntos por tonterías.-
- Soy una serpiente, ¿Lo olvidaste?-
- Así que vas a actuar igual que Severus. Vas a beneficiar a tu casa y hundirnos a nosotros.-
- Básicamente si.-
- ¿Por qué me sentaste junto a un Slytherin?-
- Creí que Zabini era tu amigo.-
- Lo es, pero …-
- Fue una recomendación de Severus. Le pregunté como hacer para tratarte en clases mejor que a los otros gryffindors pero sin ser tan obvio.-
- Ya veo.-
- ¿Te molesta?-
- No en realidad. Es solo que … a los de mi casa no les agrado, porque me llevo bien con algunos de los sly y porque Severus se comporta distinto conmigo y ahora tú …-
- ¿Prefieres qué te trate como a ellos?-
- No. Así esta bien.- Respondió la pequeña que ya había tenido suficiente, con la única vez en que el rubio la trató mal.


 Nota de la autora:

¿Qué les pareció el capi?
¿Se imaginan a Lu de profesor?

Chicas tengo que confesar, que la escena de Lu y Sele, cuando él le dice que la necesita y se esta desmoronando … me inspiré en la canción de Bonny Tayler “Eclipse total del corazón” la canción en una parte dice una frase muy similar a la de Lu. Es que la canción, se ajusta bastante a la vida de Lu, estaba enamorado y no fue correspondido y ahora esta enamorado nuevamente y necesita a Selena, pero ella no lo ama de esa forma.
Además es una de mis canciones favoritas, si ya sé es muy vieja y romántica, pero a mi me encanta. La daban continuamente en la radio cuando yo era pequeña, y me gustaba la música aunque no entendía ni jota de lo que decía.

Sobre el ritual de los muertos del que habla Lu … el libro que utiliza se llama: “El libro de los muertos de los antiguos egipcios” según su creencia, no solo el alma no muere sino que el cuerpo debe ser conservado para la continuación de la vida en el más allá. Sin embargo, tanto el espíritu como el cuerpo, eran acechados en la ultratumba por infinidad de peligros. Llegar al estadio de fusión con Osiris (el rey del inframundo) requería seguir ciertos rituales, tanto por parte del espíritu del muerto como por los sacerdotes que velaban su paso al otro mundo. Para que el alma no se equivocara en el camino a seguir,  existían en el antiguo Egipto ciertas fórmulas que debían aprenderse y que los sacerdotes recitaban junto al cuerpo muerto. Todos estos rituales se encontraban dentro del “Libro de los muertos” y es de lo que les habla Lucius a sus estudiantes.

Hola Pixel: No voy a decir quien mandó a las furias ... ya veremos quien es el culpable.

Hola Kny: El admirador secreto es ... no lo voy a decir. las furias se van a quedar por un rato más, pero por ahora Sevi las mantiene a raya. Sobre la memoria de Sele ... en algun momento la va a recuperar, pero falta un poco.

Espero que les guste el capi.
buena semana
besos

severus snape, lucius malfoy, firma


Tags: severus snape, Lucius malfoy, fics, fanfics, drama, romance

Publicado por miakayuki2006 @ 9:24  | sele y sevi vers 2
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Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 04 de febrero de 2009 | 14:46
Kny: wuaaa...que triste lo que le paso a Lu de peque?o Llorica...pero ahora Lu es profe!!....seria dificil imaginarlo...pero k genial xD...y eso de severus dando concejos xP....en fin... no aguanto la curiosidad de saber que planea Albus!!!......buen capi....espero el prox. ^^

cuidate muxo...bye
Publicado por pixel
S?bado, 07 de febrero de 2009 | 16:36
Vaya!!! No me imaginaba k el k venia con sevy era dumbledore!!! Y menos todavia me imaginaba k le diera a lucius el puesto de profesor!!!.... lo peor fue lo de la infancia de lu... pobrcito!!! Lo k tuvo k sufrir!! Odio a su padre... no se como le pudo aser eso a una ni?a de 5 a?os!! =(... Bueno a ver como se le da lo de ser profesor!! =)


Weno me voyy bss y cuidate!!
Publicado por kia malfoy
Domingo, 22 de febrero de 2009 | 23:22
azuu..
me esta gustando..eso...de k'..Lu,..sea maestroo... muy interesante..super..lindoo..klaro..como siempre..
y pobre..sevi.. aunk'.. bueno.. ia sabes ..lo k'.. pienso.. k'.sele.. se kede..con Lu..pero.. bueno...todos..merecemos...ser felices...por eso..sta bien. ... pero..a Lu.. ponle.. alguna..parejita..pa' k' no se me quede muy solito...
ok..
hasta..pronto...nena.,. kuidate..
bzythos..!
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