Viernes, 13 de marzo de 2009

severus snape

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (Desearía que Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18. Los pensamientos van entre comillas.

Pareja: Severus Snape y Selena.

************ ¡ACLARACION IMPORTANTE!************
ESCENA MUY PERO MUY SUBIDA DE TONO. (Tercera base casi cuarta) Así que quedan advertidos, si no les gusta este tipo de escena, ya saben que pueden salteársela o no leer el capi. En cualquiera de los casos, nos leemos al final o en el próximo.
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Capítulo 36: El castigo.

El viernes por la noche, luego de comer, Selena se fue a dormir a la habitación de su novio, como lo había hecho durante esa semana.
- Me gusta.-
- ¿Qué cosa?- Preguntó el adulto.
- Estar aquí contigo.-
- A mi también me agrada.-
- Podría buscar otro boggart … así pasaría los meses que quedan aquí.-
- ¡NO!- Bramó el morocho.
- Es solo una idea.- Respondió la morocha, encogiéndose de hombros.
- No. No vas a volver a enfrentarte a un boggart. No quiero tener que verte sufrir otra vez, ni quiero arriesgarme a perderte.-
- Tranquilo, estoy bien.-
- Tuviste suerte.-
- Pero ya me había enfrentado a un boggart. Se había transformado en Lu y en ti, no sé porque ahora se volvió un humo negro.-
- No sé y no vamos a averiguarlo. No voy a dejar que te acerques a esas criaturas por el resto de tu vida.-
- Esta bien. Solo quería una excusa para seguir durmiendo contigo.-
- Ya falta poco para las vacaciones. Entonces, podremos estar juntos.-
- ¿Vas a venir a dormir todos los días conmigo?-
- Seguramente.-
- ¡Genial!- Exclamó la morocha, muy feliz y le dio un suave beso a su novio.
- El lunes es tu cumpleaños …-
- Sip …-
- ¿Me das alguna idea para el regalo?-
- Nop.-
- Amor … vas a cumplir catorce y no sé que le gusta a las chicas de tu edad.-
- A mi … me gustas vos.-
- Eso no cuenta, ¿Una pista, por favor?-
- ¿Sobre lo que quiero?-
- Si.-
- A ti.-
- Eso tampoco me ayuda.-
- Tendrás que pensarlo tú solito.-
- ¿Me quieres mucho?-
- Nop, yo te amo mucho.- Le respondió acariciándole el rostro. - ¿Qué?-
- Aún pienso … en lo que te hice.-
- Fue una tontería.-
- ¡Te torturé!-
- No sigas con eso.-
- Creí que … ya había superado esa etapa.-
- ¿Qué etapa?-
- La de comportarme como un idiota y lastimarte, pero veo que aún tengo recaídas.-
- No te preocupes … no estas acostumbrado a querer a alguien y que te quieran. Es normal que a veces no sepas que hacer o hagas un desastre.-
- No merezco que me quieras, debería sufrir como el gusa…-
- ¡Severus! No digas idioteces.- Lo interrumpió.- No hay nadie que merezca ser feliz, más que vos.-
- Eso dices tú.-
- Y es verdad.- Respondió la morocha, acurrucándose aún más contra él. - Abrázame más fuerte.-
- Amor … me moriría sin ti.-
- Y yo sin ti. ¿Sevi?-
- ¿Si?-
- El otro día … cuando nos peleamos, te pregunté a donde ibas y dijiste al bar …-
- Sí, ¿Y?-
- ¿Qué ibas a hacer?-
- Emborracharme hasta olvidarme de cómo me llamo, ¿Por?-
- Por nada.-
- Selena …- Le dijo en ese tono, que usaba para que ella le confesara todos sus secretos.
- Es solo que …-
- ¿Qué?-
- Pensé que tal vez … ibas a ir a buscar a alguien.- Respondió, escondiendo su rostro en el pecho del adulto.
- ¿A quién demonios podría ir a buscar a un b…? ¿Creíste que iría por una mujerzuela?-
- Bueno … se me pasó por la cabeza.-
- ¡Tonta! No hay nadie en este mundo, con la que quisiera estar que no fueras vos.-
- Pensé que tal vez … lo harías para ponerme celosa.-
- ¡Eres una tonta! Sé que eso no te pondría celosa, solo haría que te enojaras aún más conmigo y me odiaras.-
- Bueno … no te odiaría, pero si me enojaría. Ya te lo he dicho, no quiero compartirte con nadie.-
- Una prostituta no debería contar.-
- ¿Por qué no?- Preguntó la morocha, frunciendo el seño.
- Porque solo estaría conmigo porque le pago, no porque le agrade.-
- Aún así, no quiero compartirte con nadie.- Gruñó la joven.
- ¿Qué sucede?- Preguntó el morocho, al notar un cambio en su novia.
- Nada.-
- Estas molesta otra vez, dime ¿Por qué?-
- No lo estoy.- Gruñó nuevamente.
- Selena …-
- ¿Te has estado … viendo con una?-
- ¿Con una qué?- Preguntó confundido.
- Con una trabajadora sexual.- Gruñó la morocha, aún más molesta y Severus se echó a reír.
- No amor. Ya te lo he dicho, no he estado con nadie desde el día en que te conocí. Primero, porque me alteró mucho haber sido el responsable de que te echaran y segundo, porque luego viniste a vivir al castillo y …-
- ¿Qué?- Preguntó con curiosidad.
- Unas semanas después de que te mudaras, yo … fui a buscar a una mujerzuela al callejón Knockturn. Fuimos aún hotel cercano y … al estar con ella, me sentí asqueado. No podía dejar de pensar, que al día siguiente estaría contigo y … me daba repugnancia lo patético que era y el hecho que después te tocaría con las mismas manos con las que la tocaba a ella. Así que le pagué y me fui … sin hacer nada.-
- ¿Ya desde ese entonces, te causaba ese efecto?-
- Desde el instaste en que me miraste a los ojos.-
Selena sonrió. - Me alegra que haya sido mutuo. Desde que te vi, que no pude dejar de pensar en ti. Así que si vos me volvías loca de esa forma, lo justo era que yo te provocara lo mismo.-
- Si, supongo que es verdad. Solo que tú eras una niña y yo un adulto.-
- No era tan pequeña.-
- Lo eras para mi, te veías tan pequeña e indefensa.-
-  Y tú me cuidaste.-
- Nunca podría haber imaginado que sucedería esto.-
- ¿Qué?-
- Que algún día estaríamos juntos y me hicieras tan feliz.-
- Los cuentos de hadas existen. Tú eres mi príncipe.-
- Y tú mi princesa. Ahora a dormir, que ya es tarde.-
- Mañana es sábado.-
- Es día de visita al pueblo, ¿No vas a ir?-
- Mmm, no sé. ¿Quieres que me quede contigo o te gustaría acompañarme?-
- No. Sé que le prometiste a la señorita Amonet que la acompañarías. Además … tengo algo que hacer.-
- Tú siempre te enteras de todo. ¿Qué vas a hacer?-
- Es un secreto. Sobre Amonet … ¿Son amigas?-
- Algo así … pero de seguro seremos cuñadas.-
- ¿Cuñadas?-
- Draco esta enamorado de ella y ella de él.- Dijo la morocha encogiéndose de hombros. - Ahora solo falta, que uno de los dos lo confiese.-
- Ya veo …- Dijo el morocho pensativo.
- ¿Qué?-
- Se acerca mi oportunidad, para desquitarme de tu hermano.-
- No, deja a osito tranquilo … solo por ahora. Cuando sean una pareja … tal vez podamos molestarlos un poco.-
- Esta bien, lo perdonaré por el momento.-
- ¿Sevi?-
- ¿Si?-
- ¿Besos?-
- No, es muy tarde.-
- Solo unos poquitos, ¿Si?-
- Amor … una vez que empezamos … nos cuesta detenernos.-
- ¿Y?-
- No vamos a estar toda la noche de arrumacos.-
- Esta bien … ¿solo la mitad?-
- Amor …- Gruñó el adulto. Pero sin hacerle caso, la morocha comenzó a besarlo. Concentrándose primero en el labio superior y luego en el inferior. Tomándose su tiempo con cada uno, mientras que Snape comenzaba a dejar de resistirse. Severus deslizó su mano por debajo del camisón de su novia, para acariciarle el estómago y lentamente ir subiendo, al tiempo que ella le desabotonaba la parte superior del pijama. Antes de que él pudiera darse cuenta, Selena le quitó la camisa con un rápido movimiento. Y para no quedarse atrás, Severus hizo lo mismo con el camisón de la morocha. Bajó por el cuello, besándola y lamiéndola mientras trataba de desabrochar el corpiño de su novia. Sin poder lograrlo, gruñó.
- ¿Qué te has puesto?- Le preguntó frustrado y ella rió.
- Es un nuevo modelo … el broche es algo diferente.- Respondió sonrojada y rápidamente se lo quitó.
- Parece a prueba de hombres, ¿Te lo regaló tu hermano?-
- No, osito no se acerca a la zona de la lencería femenina ni por mil galeones.- Contestó y volvió a besarlo, antes de que el adulto perdiera el interés. Severus le devoró la boca con urgencia, al tiempo que le masajeaba los senos, hasta que las puntas se endurecieron. Fue bajando nuevamente por el cuello, y llegó hasta el seno derecho, recorrió el borde con la lengua lentamente, ocasionando que ella se desesperara. Selena enredó sus dedos en el pelo de su novio y lo guió para que se amamantara. Gimió con fuerza cuando sintió los dientes del adulto, apretando suavemente la punta endurecida de su pecho.
- Se … verus … Seve … rus.- Gemía, mientras él dirigía su atención hacía el otro pecho y continúo acariciando el que acababa de dejar. Luego, fue recorriendo la curva de la cadera de su novia, bajando lentamente. Recorrió el muslo por el lado externo y luego la parte interna. La joven recorría la espalda de su novio con una de sus manos y la otra permanecía aferrada a la cabellera del adulto. Se arqueaba debajo de él, con cada movimiento de la lengua del morocho sobre su pecho. Él estaba completamente endurecido y fuera de sí, cada gemido que escapaba de la boca de su novia, lo excitaba aún más. Haciéndosele difícil poder controlar lo que estaba haciendo. La besó nuevamente con desesperación, mientras su mano se deslizó por el abdomen de la muchacha, cada vez más abajo. Llegó al elástico de las bragas y jugueteo un poco, para luego deslizar su mano aún más abajo. Algo dubitativo, comenzó a mover su mano sobre el sexo de su novia, ocasionando que ella se estremeciera debajo suyo. Estaba completamente húmeda y movía su cadera, buscando que él la tocara aún más.
- ¡Se … ve …rus!- Gimió, cuando él dejó de besarla en los labios y se dirigió a su cuello. Snape, siguió acariciándole el clítoris con cuidado, aumentando paulatinamente el ritmo. Hasta que ella comenzó a corcovearse debajo de él …
- ¡SE …VE …RUS!- Exclamaba fuera de sí y desesperada por las sensaciones que la inundaban. Arqueo su cabeza contra la almohada cuando el orgasmo estalló en su ser … - ¡SEVERUS!- Gritó, mientras su cuerpo temblaba por la sensación experimentada.
Snape, la besó nuevamente, pero con suavidad. Selena tardó en recuperar la respiración, en parte porque aún podía sentir el estremecimiento en cada fibra de su cuerpo y por otro lado, porque Severus no dejaba de besarla. Cuando comenzó a tranquilizarse, el morocho, comenzó a recorrer su cuerpo nuevamente con besos y caricias que la desesperaban. Fue bajando, atendiendo cada porción de piel que se cruzaba en su camino y le fue quitando las bragas, para luego quitarse él, el pantalón pijama y el bóxer. Siguió bajando, hasta alcanzar lo que deseaba, el sexo húmedo de su novia. Lamió lentamente el clítoris sensible, ocasionando que ella se estremeciera nuevamente, aferrándose a las sábanas, trataba de no desmayarse por el placer que sentía. Se mordía los labios para no gritar las incoherencias que le venían a la mente. Severus seguía lamiéndola y chupando su clítoris, y segundos después, introducía lentamente su lengua en la estrecha y húmeda abertura de su novia. Moviéndola y saboreándola, con cada movimiento, mientras acariciaba a su miembro al mismo ritmo con el que movía su lengua. Con cada movimiento, Selena estaba más cerca de alcanzar un nuevo orgasmo, sus gemidos inundaban la habitación. Su cuerpo bañado en sudor, se estremecía en respuesta a la irrupción de la lengua de Severus en su interior. Un pequeño mordisqueo del adulto sobre su clítoris, fue suficiente para que ella se corriera y en perfecta sincronía, Severus alcanzó el clímax junto a ella, derramándose en su mano. - ¡SELENA!- Gritó sin poder contenerse, al sentir la liberación que tanto había necesitado. Aún así, no se detuvo. Siguió lamiéndola y succionando los jugos que de ella se vertían, saboreándola como si fuera el más delicioso de los vinos, mientras seguía acariciando su miembro que estaba muy sensible y ahora más que placer, las caricias le producían un ligero dolor.
- ¡Se … ve … rus!- Gimió, tratando de llamar su atención. Estaba exhausta y quería acurrucarse contra él. Por el contrario, Severus deseaba continuar, había deseado por mucho tiempo estar con ella de esta forma que ahora no podía detenerse. Pero la principal razón, era que no se atrevía a enfrentarse a ella. Creía que se había sobrepasado y pensaba que si se apartaba ahora, podría ver a su novia molesta. La morocha se incorporó y sujetó el rostro de su novio, obligándolo a que la mirara.
- Lo siento.- Dijo él, desviando la mirada y sorprendiéndola. Se movió para recostarse a su lado, pero siguió sin mirarla.
- ¿Por qué te disculpas?- Le preguntó, mientras le acariciaba el rostro. Severus se arriesgo a mirarla y la expresión dulce con que ella lo observaba, lo golpeó en el corazón.
- ¿No estas enojada?-
La morocha lo miró confundida. -¿Por qué habría de estar enojada?- Preguntó, mientras con su mano recorría el pecho de su novio y bajaba hasta el ombligo, de forma juguetona.
- Fui demasiado lejos esta vez.- Masculló molesto consigo mismo, por haber perdido el control.
- No es así, a mi me gustó mucho y no te pedí en ningún momento que te detuvieras. No me has hecho daño, todo esta bien.- Respondió, acercándose aún más y besándolo suavemente. Severus la envolvió en sus brazos, aferrándola contra él.
- ¿Segura?-
- Creo que el hecho de que me ha gustado, ha sido bastante obvio.- Respondió con una sonrisa y muy sonrojada.
- Sé que aún no estas lista, y lo que pasó recién … creí que te molestaría.-
- Estoy bien, mejor dicho, estamos bien. Y fue … increíble.- Dijo avergonzada y él rió satisfecho, al escucharla decir eso.
- ¿Estas cansada?-
- Lo suficiente como para dormir por una semana.- Respondió, acurrucándose aún más contra él. Severus alcanzó las sábanas y las frazadas y los tapó a ambos. Selena bostezó, pero deslizó su mano nuevamente por los músculos ligeramente marcados del abdomen de su novio. Sentía curiosidad por la anatomía del adulto, ya que solo había podido echarle un breve vistazo mientras hablaban. Y era la primera vez, que ambos estaban completamente desnudos. Deslizó su mano, cada vez más abajo y Severus se estremeció cuando ella lo acarició suavemente. Su miembro comenzaba a endurecerse nuevamente, y si no la detenía … no se animaba a pedirle que lo estimulara de esa forma. Cerró los ojos solo unos instantes, disfrutando de las sensaciones que experimentaba, al sentir como la mano de la morocha, subía y bajaba, recorriendo toda la longitud, de su ahora, completamente endurecido miembro.
- ¡Se … lena!- Gimió a medias, mordiéndose el labio.
Ella se sonrojó y … - ¿Te gusta?- Preguntó avergonzada, quería complacerlo como él había hecho con ella, pero no sabía bien como hacerlo. El morocho colocó su mano sobre la de ella y la guió, enseñándole como debía acariciarlo. La mano de Selena se movió desde la base hasta la punta, cada vez de forma más rápida y aumentando la fuerza con la que apretaba el pene de su novio, a medida que él iba ejerciendo mayor fuerza sobre su mano. Al cabo de unos minutos …
- ¡SELENA!- Gimió Severus corriéndose, con la respiración acelerada y avergonzado por haber gritado de esa forma. Aferró a su novia contra él, dándole un suave beso en los labios. - Ahora sí, debemos dormir. Ya casi amanece.-
- ¿Estás bien?-
- Soy más feliz de lo que jamás creí poder llegar a ser.- Respondió con una sonrisa. La morocha se acurrucó definitivamente contra él y al cabo de unos minutos, ambos se habían quedado dormidos, sonriendo felices.

Mientras que en otra parte del castillo, un joven rubio se removió en su cama, durante toda la noche.
“Voy a matarlo.” Pensaba Draco, completamente empapado en sudor. La pulsera había ido incrementando su temperatura, a medida que la noche transcurría. Ya le había parecido raro, que algo así no hubiera sucedido las noches anteriores. Hasta ese entonces, solo había sentido, el incremento normal de temperatura, que indicaba que su cuñado había semidesnudado a su hermana. Pero esta noche, las cosas habían ido definitivamente, mucho más lejos. Entre más calor le hacía sentir la pulsera, más incómodo se sentía. Había tenido que utilizar un hechizo silenciador sobre su cama, para evitar que los gemidos que se le escapaban, despertaran a Crabbe y a Goyle. ¿Cómo les iba a explicar lo que le sucedía, sin quedar en ridículo? Es que por apurado, se había equivocado de hechizo. Lo que le había lanzado a Selena, no era el hechizo radar, algo que descubrió cuando comenzó a sentir el calor que sentía ella, junto con el placer. Volvió a mirar el libro, y descubrió que se trataba de otro tipo de hechizo. Uno que permitía a las parejas, aumentar su propio placer al sentir lo que su compañero experimentaba. Por ende, Draco podía sentir las mismas sensaciones que su hermana experimentaba cuando estaba con su novio. Cada caricia, cada beso y esta noche, los orgasmos, podía sentirlos como si los estuviera experimentando él mismo. Este hechizo en particular, podía ser removido con facilidad. Pero la razón por la cual no lo había hecho, es que no quería quedar como un idiota. No podía levantarlo sin que ella se diera cuenta y lanzarle el correcto. No pensó que las cosas irían tan lejos, y por eso no se preocupó. Pero lo que sintió esta noche … casi lo vuelve loco.
“Sé supone que yo, debería haber experimentado algo así antes que ella. ¿Habrá sido este su regalo de cumpleaños? Definitivamente, debería matarlo … ¿Qué demonios habrán hecho? Encerrados en esa habitación, no pude interrumpirlos.”

Por la mañana temprano …
- Amor … es hora de levantarnos.-
- No quiero … tengo sueño.- Gruñó la morocha.
- Hay que ir a desayunar y luego debes ir al pueblo.-
- Estoy cansada … quiero dormir.- Gruñó dándose vuelta en la cama y tapándose con las sábanas hasta la cabeza.
- No me dejas otra alternativa …- Dijo Severus muy serio. Se metió debajo de las sábanas y deslizó su mano por el cuerpo de su novia. Acariciándole los senos mientras la besaba en la espalda.
- Tramposo …- Dijo Selena con la respiración acelerada.
- ¿Estas despierta?-
- Sabes que sí.- Respondió, disfrutando de las caricias y pegando su cuerpo al de él.
- Vamos … debemos levantarnos.- Repitió Severus, mientras su pene comenzaba a endurecerse.
- Podemos quedarnos …-
- No …- Dijo, mientras seguía recorriendo el cuerpo de su novia, bajando su mano por el abdomen.
- Se …verus.- Gimió cuando comenzó a estimularla lentamente. El adulto se debatía, entre continuar con lo que definitivamente estaba disfrutando o dejar las cosas en ese momento. Cuando un ruido en la puerta de entrada, lo obligó a detenerse. - ¡Ufa!- Protestó la morocha, en el instante en que su novio se levantó.
- ¡SEVERUS!- Bramó una voz conocida. Selena se levantó como un tornado y se vistió en tiempo record, mientras el adulto hacía lo propio, poniéndose el bóxer y el pantalón. Le echó una mirada a la morocha y al ver que ya se había acomodado el camisón se encaminó para abrir la puerta.
- Lucius …- Gruñó Snape cuando abrió la puerta. - ¿Qué te trae por aquí?-
- Vine a ver a mi niña y hace media hora que te estoy esperando. ¿Por qué tardaste tanto en abrir?-
- Estábamos durmiendo.-
- Sí, seguro. Tú te despiertas al amanecer.-
- De acuerdo, la que estaba dormida y no podía despertarse era ella.- Dijo, señalando a la morocha que acababa de salir de la habitación de al lado, después de acomodarse un poco el cabello.
- ¡Lu!- Exclamó arrogándose a sus brazos.
- ¡Mi pequeña!- Dijo abrazándola con todas sus fuerzas. - ¿Cómo has estado?-
- Muy bien …- Respondió bostezando.
- ¿Por qué estas tan cansada?-
- Ehm …- Dijo, pensando en alguna excusa.
- ¡Aún es muy pequeña!- Le gruñó el rubio a Snape.
- Díselo a ella, que no quiere acostarse temprano.-
- ¡Ey! ¡Déjense de pelear!-
- Hablando de peleas … alguien me dijo que ustedes se pelearon, o mejor dicho, que tú, la has tratado mal.- Gruñó el rubio, acercándose a Severus.
- Osito …- Gruñó la morocha, al ver a su hermano escondido detrás de la puerta.
- Me preocupó por ti.-
- Osito …- Gruñó acercándose a él.
- No fue su culpa, yo se lo ordené.- Dijo Lucius, antes de que la morocha le diera un coscorrón a su hermano. Draco se acercó y le susurró …
- Agradece que no le he comentado lo de anoche.-
- Entrometido.-
- ¿Qué sucedió?- Le preguntó Malfoy a Snape.
- Fue mi culpa.- Dijo la morocha, acercándose a su novio, e interponiéndose en el camino del rubio.
- ¿Tú culpa?-
- No me expliqué bien, y complique todo. Pero … ¿A qué no sabes?-
- ¿Qué cosa?- Preguntó Lucius, al ver la carita radiante de su pequeña.
- El patronus de Sevi … es una hembra de unicornio.- Dijo Selena muy feliz.
- Ya era hora de que cambiara.- Gruñó el rubio, mientras que Severus se sonrojaba.
- Yo le he dicho que se ha equivocado.- Intervino Draco. - Una garrapata hubiera sido mejor.-
- ¡Osito!-
- ¡DRACO!- Gruñeron los dos adultos.
- Solo doy mi opinión.- Dijo el joven Malfoy, dando un paso atrás. - Vas a llegar tarde.- Agregó, mirando a su hermana.
- ¿A dónde vas?- Preguntó Lucius.
- Quedé en salir con una amiga.-
- ¿Una gryffindor?-
- No, ella es una Ravenclaw de cuarto.-
- ¿Quién es?-
- Se apellida Amonet.-
- Unos traidores a la sangre.- Masculló el rubio, ocasionando que su hijo bajara la cabeza.
- ¿No te agradan?- Preguntó Selena.
- Son una buena familia, con una larga tradición de sangre pura, pero el abuelo de la niña … arruinó a parte de la familia.-
- Sigues siendo el mismo idiota.- Lo reprendió la morocha.
- ¿Disculpa?- Gruñó el rubio. - No puedes usar ese tono conmigo. Soy tu padre y vas a respetarme. Estás castigada.-
- ¿Y qué vas a hacerme?- Preguntó desafiante.
Lucius lo pensó por unos segundos. - Tienes prohibido comer chocolate por dos semanas.-
- No puedes controlarme en el colegio.- Dijo la morocha triunfal.
- Ahora son tres semanas, por querer pasarte de lista.- Gruñó y sacó su varita, antes de que alguien pudiera reaccionar, le había lanzado un hechizo.
- ¿QUÉ DEMONIOS LE HAS HECHO?- Bramó Severus, sacando su varita.
- Tranquilo.- Le respondió, bajando la suya. - Es solo un simple hechizo, cuando coma chocolate, sentirá que está comiendo espinaca. Ella odia las espinacas.- Dijo riendo.
- ¡Malo!- Gruñó la morocha, con los ojitos llorosos.
- Eso te pasa por comportarte de esta forma. No puedes hablarme con ese tono, señorita.- Le respondió.
- Pero dije la verdad. Sigues teniendo esos estúpidos ideales mortífagos, ¿O solo fingías que me querías, cuando pensabas que era hija de muggles?-
- Eso no es verdad, tú siempre has sido especial para mí, y lo sabes.-
- Si no te agradan los que no son sangre pura … no volveré a hablarte.-
- ¿Qué bicho te picó?- Gruñó Lucius.
- Sevi no es de sangre pura y yo lo amo, no me importa lo que vos pienses.-
- Él no cuenta …- Dijo Lucius.
- ¿Qué quieres decir, con qué no cuento?- Gruñó el morocho, rodeando con sus brazos a su novia por la cintura.
- Tú eres un Slytherin, y actúas como un sangre pura.- Explicó el rubio, encogiéndose de hombros. - Ustedes pueden estar juntos, casarse y formar una familia, no voy a interferir. Ya te lo he dicho, tienes mi bendición … para más adelante.- Remarcó Malfoy.
- ¿Vas a seguir actuando de la misma forma?-
- Es lo que debo hacer.-
- ¿Entonces no puedo ser amiga de Dabria?-
Lucius lo pensó y …- Sí, puedes ser su amiga.-
- ¿Y qué pasará con Draco?- Preguntó Selena.
- ¿Qué hay con él?- Gruñó el rubio.
- Sí se enamora de … digamos una hija de muggles …-
- ¡NO!- Bramó Lucius. - Draco sabe muy bien a que clase de personas debe dirigir su atención.- Siseó fulminando con la mirada a su hijo.
- No aprendes … - Gruñó la morocha, llamando la atención del adulto.
- ¿Qué?-
- ¿Eres feliz?-
- Por supuesto que lo soy, los tengo a ustedes.-
- ¿Lo eras antes?-
- Sabes que no. No tenía una verdadera fami…-
- ¡Exacto! Hiciste lo que tu padre te ordenó. Te casaste con alguien a quien no amabas, porque era una sangre pura y mira lo que sucedió. Fuiste muy infeliz por largo tiempo y ahora, quieres que a Draco le suceda lo mismo. Eres cruel.-
- ¡No lo soy! No me mires así.-
- ¡Ya basta! Tranquilícense.- Gruñó Severus interrumpiéndolos. - Pasen. No tienen porque enterarse todo el castillo de esta discusión.-
Todos entraron y se sentaron en unos sillones, cerca de la chimenea. Lucius y Selena, tenían un duelo de miradas. La cual, la iba ganando la morocha, porque al adulto se le partía el corazón con solo pensar que ella lo consideraba cruel. Mientras que Draco, se mantenía al margen sin decir nada. No se atrevía a desafiar a su padre, conocía muy bien como se ponía cuando alguien lo contradecía.
- Selena …- Dijo Lucius.
- ¿Qué?- Gruñó la morocha, aún fulminándolo con la mirada.
- Basta. Por favor, pequeña.-
- ¿Qué?- Volvió a decir, sin cambiar su actitud.
- Eres mi niña, no quiero perderte.- Respondió afligido y la joven comprendió a lo que se refería.
- No voy a irme de casa.- Le dijo, arrojándose a sus brazos.
- Pequeña …- Suspiró, aferrándola con todas sus fuerzas.
- Me romperías el corazón si lo hicieras, romperías a la familia.-
- Lo sé. No voy a dejarlos, pero … no puedo evitar enojarme. No es justo, ¿A caso … no me quieres tanto como a Draco?-
- Claro que sí, son mis niños. Los quiero a ambos por igual.-
- ¿Entonces … por qué Draco tiene que escoger a un sangre pura y a mi me dejas estar con Sevi? No es que no ame a Sevi, pero me refiero …- Dijo la morocha, y miró a su novio que la había entendido perfectamente.
- Aún tengo arraigado en lo más profundo de mi ser … ciertos ideales. Además de que … tenemos que mantener las apariencias. Las cosas aún no son seguras.-
- ¿Prefieres aferrarte a viejos ideales, qué dejar a tu hijo ser feliz?-
- ¿Draco … te has enamorado de Granger?- Gruñó Lucius.
- No, padre. Por supuesto que no.- Dijo el joven rubio, negando violentamente con la cabeza. Mientras una risita se escapó de la morocha.
- ¿Dé qué te ríes?- Le preguntó Lucius.
- Que ni por todo el oro del mundo, osito se fijaría en Hermione. Se odian a muerte.-
- Mejor así.-
- ¿Lu?-
- Lo sé.- Suspiró Malfoy. - Supongo que tendré que hacerme a la idea. Pero elige por lo menos a una que sea bonita.- Agregó mirando a su hijo.
- ¿Puedo … puedo elegir a … cualquiera?-
- Supongo que sí. No quiero que seas infeliz como lo fui yo. Y tu hermana tiene razón … esos ideales … ya no tienen validez. Sin embargo … si llegas a enamorarte de una … hija de muggles … mantén la relación en secreto. Por lo menos, hasta que estemos seguros de que nuestro futuro no esta en riesgo.-
Draco se armó de valor y … - No es hija de muggles, pero no es una sangre pura.-
- Ya veo …- Dijo el adulto pensativo. - ¿La conozco?-
- Si … es amiga de Sele … Es Dabria Amonet.- Respondió Draco sonrojándose.
- Me lo imaginaba.-
- Padre … ¿Estás enojado?- Preguntó el joven rubio, con la mirada en el suelo.
- Claro que no.- Respondió abrazándolo. - No es tan mala elección, aunque nunca la he visto.-
- Gra … gracias.-
- ¿Nunca te hubieras animado a plantearme esto, verdad?- Preguntó el adulto.
- No.-
- Eso demuestra que aún … no soy un buen padre.- Dijo Lucius. - Es hora de irme. Cuídense los tres.-
- Sí lo eres.- Dijo Draco antes de que su padre se levantara. - Eres un buen padre, para ambos. No querría a ningún otro.- Agregó sonrojado.
- Osito tiene razón. Eres muy pero muy bueno.- Dijo Selena y ambos chicos se arrojaron a los brazos de Malfoy.
- Mis niños.- Dijo Lucius, abrazándolos con todas sus fuerzas. - Y ustedes son los mejores hijos. Estoy muy orgulloso de ambos.-
- Corten con la melaza.- Rezongó Severus.
- Envidioso.- Le gruñó Lucius. - Ya tendrás tu propia familia y veremos si no serás empalagoso.-
- Tendremos una hermosa familia.- Dijo Selena, yendo a sentarse en el regazo de su novio.-
- Si, pero se esperan.- Les advirtió Lucius.
- Lo sé. Deja de recordármelo a cada rato.- Gruñó Severus.
- ¿Nos vamos?- Le preguntó el rubio a Snape.
- ¿A dónde van?- Preguntaron ambos chicos.
- Eso no es asunto de ustedes.- Dijo Malfoy.
- ¿Lu?- Lo llamó Selena.
- ¿Qué? Mi pequeña.-
- ¿Me quitas el hechizo? … ¿Si?-
- No, te portaste mal y te he castigado. Ahora sé una niña buena y cumple con el castigo.-
- Pero … el chocolate.- Gimoteo con los ojitos llorosos.
- No uses esa mirada de cachorrito abandonado, porque conmigo no te va a dar resultado.- Dijo Lucius, cuando las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de la morocha.
- Por favor …- Suplicó gimoteando.
- Severus vamos.- Dijo Malfoy, que le empezaba a flaquear la decisión.
- Tengo que cambiarme, por si no lo has notado.-
- Estas bien, así.-
- ¿Con un pantalón pijama y sin nada arriba?- Siseó el morocho.
- Apúrate, quieres.-
- Ya vuelvo.- Gruñó y se fue a buscar algo que ponerse. Mientras Selena, seguía haciendo un pucherito y mirando al rubio con una carita muy lastimosa.
- No seas así.-
- ¿Y si me cambias el castigo?-
- Los castigos no son negociables.-
- Pero …-
- Ven aquí.- Le dijo, tendiendo sus brazos y la morocha se acurrucó contra él.
- Yo tenía razón …-
- Pero no fue la mejor forma de exponer tu punto.- Respondió secándole las lágrimas. - ¿Aún piensas que soy cruel?-
- No. Lamento haberte dicho eso, solo estaba molesta. Te quiero mucho.-
- Y yo a ti, mi niña.- Dijo Lucius y Selena sonrió, para luego darle un beso en la mejilla.
- Esta bien.-
- ¿Qué cosa?-
- Acepto mi castigo. Creo que sí me lo merezco.-
- No creas que a mi no me duele tener que mantenerte ese hechizo.-
- Lo sé, será un castigo doble.-
- Tienes razón.-
- ¡Ven!- Dijo la morocha, levantándose y tironeándolo.
- ¿A dónde?-
- A conocer a Dabria.-
- ¿Qué?- Gruñó Draco, que se había mantenido callado, mirando a su hermana gimotear.
- ¿Ya es oficial?- Le preguntó el adulto a su hijo.
- No.- Dijo Selena riendo. - Ni siquiera se han confesado.-
- ¡Cielos! Eres lento muchacho.- Dijo el adulto.
- ¡Padre! Se supone que a ti no te agradaba la idea.-
- Dije que no quería nietos tan pronto. No que fueras un monje.-
-¡Ah! Bueno …- Respondió Draco sonrojado.
- ¡Sevi! Vamos al Gran Salón, te esperamos ahí.- Le avisó Selena.
- Ahora los alcanzó.- Respondió el morocho, desde la habitación contigua.
Los tres Malfoy subieron las escaleras, hasta el salón. Muchos chicos iban y venían, preparándose para salir y otros para permanecer en el castillo.
- Señor Malfoy, Buenos Días.- Lo saludaron Blaise, Theodore, Crabbe y Goyle.
- Buenos días.- Respondió el adulto.
- ¡Dabria!- La llamó Selena cuando la vio salir del salón.
- ¡Sele! ¡Hola!- Respondió la castaña.
- Te presentó a mi … Lucius Malfoy.- Dijo la morocha, sin poder llamarlo padre. Algo que al adulto le dolía bastante. - Ella, es Dabria Amonet.-
- Mucho gusto Señor Malfoy.-
- Encantado de conocerle, Señorita Amonet.- Respondió educadamente.
- ¿Por qué hay tantas serpientes aquí?- Gruñó alguien detrás de Crabbe.
- Muévanse, mastodontes.- Dijo otro muchacho. Cuando Crabbe se movió, se pudieron ver a Harry, Ron y Hermione, que se quedaron duros al ver a Lucius.
- Malfoy.- Gruñeron Ron y Harry. Selena sujetó a Lucius de la mano, antes de que éste digiera o hiciese algo. Todos estaban muy tensos, los tres gryffindors no querían pasar entre tantas serpientes, y menos aún ante Malfoy.
- Muévanse.- Siseó una voz fría, detrás de todos.
- ¿No puede estar hablando en serio?- Gruñó Ron.
- Diez puntos menos para gryffindor, por cada uno, por entorpecer el camino.- Siseó Snape, y los tres chicos entraron al Gran Salón aprisa.
- Es un placer.- Dijo Lucius, saboreando la escena.
- No tienes ni idea.- Respondió el morocho, y los jóvenes sly rieron. Mientras que Selena y Dabria fruncían el seño.
- ¿Profesor?- Preguntó la morocha.
- Dígame, señorita Malfoy.-
- ¿A mi también me quitó puntos?-
- No, usted estaba junto a su padre. Queda excluida de este asunto.- Respondió Severus y Lucius tuvo que reconocer, que ambos actuaban a la perfección en público.
- ¿Ahora sí? ¿Nos vamos?- Inquirió el rubio.
- Sí.- Respondió Severus. Lucius se despidió de sus pequeños y del resto de los chicos y se marchó junto a Snape.
- ¿A dónde irán?- Preguntó Draco.
- No sé.- Respondió Selena.
- ¿Desayunamos?- Preguntó Theodore.
- ¡Claro!- Dijo la morocha que se estaba muriendo de hambre.
- ¿Vienen con nosotros?- Le preguntó Blaise a ambas chicas.
- Si.- Dijo Selena y miró a Dabria. - ¿Quieres venir? Es un poco raro al principio, pero te acostumbras.-
- Yo …- Dijo la castaña, miró a Draco y se decidió. - Creo que sí.-
- ¡Genial!- Dijo Selena y entraron todos juntos al Salón. Se sentaron en un extremo de la mesa, y charlaron animadamente. Blaise era el más comunicativo con Dabria, acostumbrado a hablar con Sele antes de que fuera una Malfoy.
Luego, caminaron hasta Hogsmeade. Las chicas iban un poco más retrasadas.
- Harían una linda pareja.- Dijo la castaña.
- ¿Quiénes?- Preguntó la morocha.
- Blaise y vos.-
- ¿Eh?-
- Es un chico muy amable y simpático.-
- Lo es, por eso es mi mejor amigo, pero nada más.-
- ¿No son novios? Creí que era él.-
- No, solo mejores amigos. Todo el mundo tiene esa sensación sobre nosotros, pero solo es amistad.-
- Bueno … es que siendo él un Sly, se comporta muy diferente al resto. Siempre es muy cariñoso contigo, se abrazan mucho.-
- Es que … la familia de Blaise, no es tan … tradicional con las costumbres que rigen a la mayoría de las familias de Sly. Por eso, él es tan diferente y simpático.-
- Ya veo.- Dijo Dabria, bajando la cabeza.
- ¿Qué?-
- Tu familia si es tradicional … no tengo ninguna oportunidad de salir con tu hermano. Él no se fijaría en alguien como yo.-
- No seas tonta. Los Malfoy … ya no son tan tradicionales. Mírame a mi.-
- ¿Qué tienes?-
- Soy hija de muggles y una gryffindor y sin embargo, Lu me adoptó.-
- ¿Crees que tu papá me dejaría salir con su único hijo varón?-
- Pues sí, estoy segura de eso. Aunque …-
- ¿Qué?-
- Que si no haces algo tú, para llamar la atención de mi hermano … no van a llegar muy lejos. Osito … es algo inmaduro con respecto a las relaciones amorosas.-
Dabria rió. - Eso me pasa por enamorarme de un chico menor que yo.-
- Solo es unos meses más joven, no es una gran diferencia.-
- Tienes razón. No es como si saliera con un profesor, ¿Te imaginas saliendo con Snape o el profesor Lupin?- Dijo la castaña divertida. Selena trató de disimular cuanto le afectaba ese comentario y …-
- Nunca lo pensé, pero tampoco creo que sean tan mayores.-
- No, supongo que no habría una diferencia importante. Pero … creo que tienen la edad de mis padres o del tuyo.-
- Mis padres muggles eran unos diez o quince años mayores que Lu, pero creo que el profesor Snape es menor que Lu.-
- ¡Ah! Es cierto, mis padres fueron compañeros de Snape pero no de Malfoy.-
- ¿Tus papás eran Ravenclaw?-
- No, mi madre es Hufflupuff y mi padre un Gryffindor.-
- Señoritas, hasta aquí llegamos juntos.- Dijo Blaise interrumpiendo la charla.
- De acuerdo, nos vemos al mediodía en las tres escobas.- Dijo Sele.
- Si.- Dijo Draco. - Cuídate mucho y pórtate bien. Recuerda que no puedes comer chocolate.-
- Ya lo sé, no hace falta que me lo digas.- Refunfuñó la morocha.
- Nos vemos.- Saludo Dabria y se alejó junto con Sele. Mientras que los chicos se fueron para la tienda de bromas, tratando de averiguar porque su amiga no podía comer su dulce favorito.
- Sele, ¿Por qué no puedes comer chocolate?- Preguntó Dabria también con curiosidad.
- Porque estoy castigada. Me porté mal y Lu me lanzó un hechizo … si como chocolate para mi tendrá gusto a espinaca, que la odio.-
Dabria rió. - Es el castigo más raro que he escuchado.-
- Lo sé. Cuando mis padres me castigaban, no me dejaban ver la tele o salir.- Respondió la morocha, encogiéndose de hombros.
- ¿Los extrañas?-
- No realmente. Nunca me llevé muy bien con ellos, eran muy estrictos conmigo y no importaba lo que hiciera, nunca era lo suficientemente buena para ellos. Con Lu y Draco soy feliz, no tengo que andar esforzándome para que me acepten.-
- Sin embargo … no lo llamas “papá”.-
- Lo sé … es solo que me es raro.- “Si supiera que antes nos besábamos, sabría porque me es raro.” - Pero lo quiero mucho, como mi familia.-
- Supongo, que necesitas un tiempo para acostumbrarte.-
- Probablemente.- Decía Selena, cuando llegaron a la tienda de dulces.

En otro lado de Inglaterra ...
- ¿Le preguntaste?-
- Por supuesto que le pregunté, pero no quiso decirme nada.- Gruñó Severus.
- ¿Qué demonios vamos a regalarle?- Siseó Lucius.
- No sé.-
- Te pedí que me acompañaras para que me des algunas ideas. No para que vengas con esa mala onda.-
- ¿Crees que yo no me hago problema? Es mi novia y no tengo ni idea sobre que regalarle.-
- Entre los dos, no hacemos uno.-
- Somos unos viejos y ella, solo una pequeña de catorce años.-
- Habla por ti.- Gruñó Lucius. - Yo no soy viejo.-
- Eres mayor que yo.-
- Pero me veo mucho mejor.-
- ¿No te cansas de ser tan engreído?-
- No.- Respondió Lucius, mirando las vitrinas de una tienda.
- Eso no … es horrible.- Dijo Severus, al ver al rubio agarrar una muñeca con la cara deforme. - Tiene catorce, no cinco.-
- Nunca le hice un regalo a una niña.-
- ¿Crees que yo si?-
- ¿Puedo ayudarlos?- Preguntó la empleada del local, que no pudo evitar acercarse al ver a los dos hombres discutiendo y con miradas asesinas.
- Si.- Dijo Lucius.
- No.- Dijo Severus y ambos se miraron.
- Queremos un par de regalos para una pequeña que va a cumplir los catorce. No sabemos que podemos regalarle.- Dijo el rubio, mirando a la mujer de arriba abajo.
- Les traeré algunas sugerencias, espérenme un minuto.- Dijo la vendedora y se marchó.
- Vinimos por un regalo para Selena, no para ti.- Le gruñó Severus al rubio.
- Él que tú, estés comprometido no implica que yo, no pueda observar el mercado.- Respondió Malfoy, contemplando a la empleada en la parte más alejada de la tienda. La mujer era castaña, con ojos verdes y una figura de modelo envidiable.
- Eres incorregible.-
- Severus … entiende …-
- ¿Qué?-
- Tengo mis necesidades.-
- Busca una prostituta.-
- ¿Tú lo has hecho?- Gruñó el rubio.
- No. Soy fiel a mi Selena.-
- ¿Desde cuando?-
- Desde que la conocí.-
- ¿Has estado célibe por casi cuatro años? ¿Cómo has aguantado?-
- Cuando estas enamorado de alguien, como yo lo estoy de tu pequeña … es difícil mirar a otras.-
- Ya veo … pero yo estoy solo. Así que, disculpa si miro mis opciones.-
- Caballeros, por aquí.- Los llamó la vendedora.
- Deja de babear.- Le gruñó Severus al rubio.
- Esta muy fuerte.-
- Tal vez, pero en cuanto le digas que tienes dos niños, saldrá corriendo.-
- Gracias por esos ánimos. ¿Quién me mandó a pensar que tú, me ayudarías en algo?-
- Aquí hay una gran variedad de cosas, que pueden llegar a gustarle a una jovencita de catorce años. Todo depende de cómo sea su personalidad.-
Los dos hombres miraron las cosas con mucha atención …
- ¿Sabe que tipo de cosas le agradan?- Preguntó la vendedora al rubio.
- Es una niña muy dulce y alegre.-
- Una sugerencia …-
- Por supuesto.-
- No piense en ella como una niña, ya es una jovencita … pronto cumplirá la edad para comprometerse.-
- Así es, pero no puedo evitar verla como una niña.-
- ¿Es su hija?-
- Así es.-
La vendedora rió. - Eso explica, que le cueste verla como una jovencita. Tal vez deba pedirle consejo a su esposa, las madres siempre conocen mejor a sus hijas.-
- Eso es imposible.- Gruñó Lucius. - Soy divorciado y la madre de mi niña … murió hace muchos años.- Agregó, para confusión de la mujer.
- No se preocupe. Encontraremos algo, entre todos.- Dijo la vendedora, tratando de calmarlo.
- Gracias.-
- Déme las gracias, cuando la jovencita sea feliz con su regalo.-
- Lo haré.-
- Encontré el regalo perfecto.- Dijo Severus, llamando la atención de ambos.
- ¿Qué encontraste?-
- ¡Ah! Muy buen gusto. Son nuevos en el mercado.- Dijo la vendedora. - Son pequeñas mascotas en miniatura, con la forma de criaturas mágicas.-
- ¿Mascotas de juguete?- Preguntó Lucius.
- Así es. Son figuras animadas con múltiples hechizos y vienen con accesorios, dependiendo del tipo de criatura. Se alimentan, duermen y juega, también se les puede enseñar algunos trucos y no mueren. Es la mascota ideal.-
- Selena ya tiene a su kneazle.- Dijo Lucius.
- Lo sé.- Gruñó Severus. - Pero voy a comprarle este.- Dijo, señalando un hermoso cofre plateado, de tamaño mediano. El rubio leyó el cartel …
- “Unicornio” ¡No!- Dijo Lucius.
- ¿Por qué no?- Gruñó Severus.
- Porque con ese regalo, vas a quedar mejor que yo.-
- Sí estuvieras más atento en buscar un regalo para ella, que …-
- Ya …- Gruñó el rubio.
- Encontraremos algo igual de interesante para su hija.- Dijo la vendedora, tratando de tranquilizar al rubio.
- Por favor.- Suplicó Malfoy.
- Voy a pagar esto y a pedir que me lo envuelvan.- Dijo Severus. - Tengo que hacer otras compras, nos vemos en una hora en el Caldero Chorreante.-
- De acuerdo, no vayas a molestarte en ayudarme. Eres el peor yerno de la historia.-
- No te quejes.- Dijo Severus y se fue hacía el frente de la tienda.
- ¿Es su yerno?-
- Así es. Mi pequeña no tiene muy buen gusto.-
- Tal ve sea muy bueno con ella.- Dijo la mujer pensativa.
- Lo es. O de lo contrario lo asesinaría.-
- Su pequeña tiene suerte, de tener un padre que se preocupa por ella como usted.-
- La suerte es mía, por tenerla a ella en mi vida.-
- Se deben adorar mutuamente.-
- Así es. Pero también tengo un niño adorable.-
- ¿Tiene más hijos?-
- Solo a Selena y a Draco.-
- Los papis siempre son más apegados a sus niñas.-
- Es que ella es muy dulce. Draco es algo más huraño, en gran parte por mi culpa.-
- Me cuesta aceptar eso.-
- ¿Cómo te llamas?-
- Naia Anukis-
- ¿Anukis? Eres una sangre pura.-
- Lo soy.-
- Disculpa mi atrevimiento, pero creí que los Anukis, eran una familia adinerada.-
- Lo éramos … pero mi padre lo perdió todo. El ministerio confisco nuestros bienes, luego de que encontraran a mi padre culpable de actividad mortífaga.-
- Ya veo … Ha deshonrado a tu familia.-
- Hizo lo que creía correcto, por el bien del mundo mágico. No puedo odiarlo por ello.- Respondió Naia. - Pero no estamos aquí para hablar sobre mi familia, tenemos que encontrar un buen regalo. ¿No querrá ser menos que su yerno?-
- Por supuesto que no.- Respondió el rubio con una sonrisa.

 Nota de la autora:

Stella querida, espero que el avance en la relación de Sevi y Sele te haya gustado. No había querido que su relación avanzara, hasta que el patronus de Sevi hubiera cambiado. Pero al fin se dio y bueno … las cosas continúan viento en popa. Espero que al resto de mis fieles lectoras, también les haya gustado.
Lucius aún no encuentra el regalo perfecto, ¿Podrá Naia ayudarlo?
Draco por el contrario ya tiene el regalo para su hermana, preparado en su habitación.
¿Qué opinan del “pequeño” error en el hechizo que usó Draco? Me pareció algo muy gracioso de incluir …
Dabria y Sele afianzan su amistad … ¿Podrá ayudar la morocha a la castaña para conquistar a Draco? ¿Se animará Draco a confesarle a Dabria lo que siente?
Y … aparece Naia en la historia … hija de un mortífago … ¿Qué importancia adquirirá?
El regalo de Sevi, es una versión mágica de las mascotas virtuales de los muggles (También llamadas Tamagochis) en una época fueron muy populares entre los alumnos del colegio (Todavía lo serán?)

Querida Lau! me alegra que te gustara el patronus, realmente me volví loca imaginando una forma para que cambiara. muchas gracias por los animos.

Kny amiga! jeje Harry esta más preocupado por los dementores y el grim, como para prestarle atención a Sele ... y en algun momento esta relación se hará pública ... pero por ahora las cosas se mantienen en las sombras ... el admirador secreto ... Theodore no se da por vencido ... ya veremos que le ocurrirá.  un poco de pelea nunca vienen mal, si tenemos en cuenta como se reconcilian esos dos ... jeje ... espero que te haya gustado la escenita.

Hey Kia!! amiga!!! GRacias por la buena onda .... me muero de los nervios ...
espero que te haya gustado este capi ... jeje

besitos a todas y buen fin de semana.

severus snape, lucius malfoy


Tags: severus snape, lucius malfoy, fic, fanfic, romance, lemon, drama

Publicado por miakayuki2006 @ 8:52  | Sele y Sevi vers 1
Comentarios (5)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 13 de marzo de 2009 | 18:34
Kny: por dios...yo juraba k seve y sele iban a 4? base o.o...

esta muy wena la historia!!!!
uff...menos mal k lucius al final acepto k draco estuviera con dabria.....kiero pronto una declaracion!!.....kiero ver las venganzas de snape jejeje

k genial el regalo k snape le dara a sele!!!.....yo kiero uno!!!

y esas escenas tan familiares y tiernas...me encantan jejeje

cuidate muxo....

bye
Publicado por kia malfoy
Viernes, 13 de marzo de 2009 | 22:33
OLa.. NENa.!
me eNkaNTO.
ME fasCINoO.Amor
me dejAS.. sin palaBras...caida de mandibulas
No MAnXs.. ya ErA.HORA DE quE selE.. y sevi.
avanzaran mas su relacion..!
me pareceje..justo..
y supongo k' mi Lu..
ya encontro..
un..linda xica.
supongo..
que sera..algo importante..para el..
bueno..
mientras..este..feliz.
oki..
nena.
kuidate...
bzos..
y mil grax.. x todo..
Publicado por Euge
Viernes, 13 de marzo de 2009 | 23:40
OH!!.muy bueno ME ENCANTOOOOO
wow!!!..por una parte toy sin palabras y por la otra..
ntaaa,,, que lindo que anden comprando los dos juntos los regalos para selena..es muy tierno..
pero muy buen capi...
besitos miles amiga!!
Publicado por STELLA
S?bado, 14 de marzo de 2009 | 14:03
me a encantado este capi

lu x fin sera feliz con esta xica??

me muero de ganas x seguir leyendo tu historia

muxisimos besos

adiooss!!

eres la mejor
Publicado por lau snape
Domingo, 15 de marzo de 2009 | 18:10
olaaa!!
este capitulo esta muy bn aunke el titulo despista un poko eh!!! weno eso de no comer xocolate durante 3 semanas para mi seria un suicidio xd entiendo bn a selena jaja buena semana y siwe asi xd roza la perfecci?n!! bxitos xxxMuchas risas
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