Mi?rcoles, 08 de abril de 2009

severus snape

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (Desearía que Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18. Los pensamientos van entre comillas.

Pareja: Severus Snape y Selena.

Capítulo 39: El pasado de Naia

Lucius se quedó junto a su niña durante un largo rato, hasta que ella tuvo que ir a clases ...
- Tengo transformaciones en veinte minuto. Debo ir por mis cosas.-
- Podrías quedarte. Severus puede excusarte.-
- McGonagall nos mataría.- Dijo la morocha apesadumbrada. No deseaba irse y alejarse ni de Lucius ni de Severus.
- Supongo que tienes razón.- Respondió el rubio. - Antes de que te vayas … junta todos los regalos que te envió Nott y cuando los tengas llama a Minsky para que me los traiga.-
- ¿Tengo que hacerlo?- Preguntó Selena, que sabía lo mucho que le dolería a Theodore que le devolviera las cosas.
- Así es.- Dijo firmemente Malfoy. - No necesitas esas porquerías.-
- Esta bien.-
- No te pongas triste, dime que fue lo que te gustó y te compraré algo parecido o mejor.-
- Nada particularmente, es solo que …-
- Estas pensando en él.- Gruñó Severus. - Te preocupa ese maldito que quiso propasarse.-
- Tal vez lo mal interprete.- Le respondió Selena a su novio.
- Sabes que no es así.- Siseó Snape, que le molestaba que ella tratara de disculpar a ese muchacho.
- No la trates así.- Dijo amenazante Lucius. - Si vuelves a hablarle de esa forma, te prohibiré que sigas con ella.-
- ¡No!- Dijeron los dos a la vez.
- No puede hablarte de esa forma.- Le dijo el rubio a su pequeña.
- Es su forma de ser. No puede controlarse y sé que no lo hace de mala onda.-
- Sabes que la amo.- Dijo Severus.
- Eso a veces no es suficiente.-
- Lucius …- Dijo Selena. - Si me alejas de él, me estarías matando.-
- Eres demasiado melodramática.- Dijo muy serio. - No sé que le has hecho a mi niña para tenerla tan embobada contigo.- Agregó, mirando al profesor de pociones.
- Ni yo lo sé.- Respondió Severus.
- Ve pequeña, se te va a hacer tarde.-
- ¡Ufa!- Protestó la morocha, le dio un beso al rubio y otro muy suave en los labios a su novio y se marchó.
- ¿Te acostaste con la vendedora?- Preguntó Severus enarcando una ceja.
- ¿Te parezco esa clase de hombre?- Preguntó Lucius.
- Sabes que sí.-
- De acuerdo, lo confieso. Me acosté con Naia y aún esta en casa.-
- ¿En la mansión?-
- ¿Cuántas casas crees que tengo?-
- Más de una docena.-
- Sí, bueno, pero solo uso una y solo a esa la llamo casa.-
- ¿Qué hace aún en la mansión Malfoy?-
- Esta … conmigo.-
- La conociste hace dos días.-
- Lo sé. Pero ella …-
- Tú y tu libido, me imagino que no estará ahí para cuando tus niños regresen. No quiero que mi Selena, vuelva a verte teniendo relaciones.-
- No soy tan estúpido.-
- A veces me sorprendes.-
- Severus …- Gruñó el rubio. - No puedo dejarla ir y ella … no quiere marcharse.-
- ¿Qué tiene ésta, que las demás no?-
- No lo sé. Ella me hace sentir … extraño.-
- Ten cuidado.-
- Es casi una niña, ¿Qué podría hacerme?-
- Puede que sea una viuda negra. Recuerda que no todas las mujeres que han pasado por tu vida, te han deseado por tu aspecto, algunas …-
- Lo sé, no soy insulso. Recuerdo a varias que han querido sacar tajada de mi fortuna.-
- Eres un blanco fácil. Te rindes muy fácil al sexo.-
- ¡Ya basta! ¿Para qué te pido consejos a ti?-
- Porque sabes que soy el único que se atreve a decirte las cosas.-
- Supongo que tienes razón. Los demás me tienen demasiado miedo, para decirme algo y tú eres un desvergonzado.-
- Me tienes sin cuidado.-
- Pero ahora conozco tu punto débil.-
- Igual que yo el tuyo.-
- Tú no puedes hacer nada con mi punto débil, no voy a tener sexo contigo.- Dijo el rubio, mirándolo con expresión extraña.
- ¡Idiota! No me refería a eso. Estaba hablando de tu niña, es mi punto débil tanto como el tuyo.-
- Supongo que es verdad. Solo que yo soy su padre.-
- Y yo su novio, y ya la escuchaste … me ama.-
- No tienes que recordármelo.-
- ¿Aún te molesta?- Preguntó receloso el morocho.
- Para nada. Solo me preocupa, que tú eres mucho mayor y tienes … ciertas necesidades.-
- Siempre me sales con lo mismo.- Gruñó Snape.
- Es mi niña, mi inocente niña.- Dijo Lucius.
“Es mucho menos inocente de lo que te imaginas.” - No haré nada que ella no quiera.-
- Lo sé. Te conozco, no soportarías la simple idea de herirla. Ese es un gran consuelo.-
- Tengo que decirte algo …-
- ¿Qué? ¿Ya lo han hecho? ¡Voy a asesinarte!-
- ¡No! Espera.- Dijo Severus, tratando de calmar al rubio que sacaba su varita.
- ¡Habla!-
- Deberías enojarte con tu hijo, no conmigo.- Dijo Severus.
- ¿Qué?- Preguntó Lucius confundido. - ¿No me digas que embarazó a esa muchacha? ¿Seré abuelo?-
- No, idiota. Tú hijo es más lerdo que una tortuga.-
- ¿Entonces?-
- No quería decírtelo antes, pero … en cualquier momento comenzaran los rumores. A Draco se le escapó en plena sala común el hecho de que salgo con Selena. Lo dijo luego de las vacaciones de Navidad …-
- Ya veo, era eso. No me importa, es hora de que lo digas de una buena vez. ¿Qué?-
- Aún no estoy listo.-
- ¿A caso estas jugando con ella? Tiene muchas ilusiones.-
- Sabes que no. Solo no puedo decirlo … aún no.-
- ¿Por qué?-
- Sabes bien porque.-
- Si pregunto es porque no sé.-
- Ella es muy joven y pertenece a tu familia.-
- ¿Y?-
- ¿Cuántos crees que pensaran que estamos juntos por amor? Ninguno. Creerán que arreglamos esta relación y que la violo todo el tiempo.-
- ¿Y eso qué te importa? Sabes que no es verdad.-
- No quiero que ella tenga que enfrentarse al mundo, para defender nuestra relación.-
- Tienes miedo …- Dijo el rubio, mirándolo a los ojos.
- ¿Miedo?-
- Sí, miedo, de que ella no lo soporte y te deje. Tienes miedo de perderla, eres más idiota que yo.-
- Es joven y no sabe lo crueles que pueden ser las personas.-
- A ella solo le importa una persona: Tú.-
- Lo sé, así es ahora, pero …-
- Haz lo que quieras. Pero tendrás que explicarle porque no quieres hacer pública su relación y ahí sí que te deseo suerte.-
- ¿Por qué?-
- Porque conociéndola, probablemente se armé una historia y creerá que no la amas de verdad y entonces ahí sí la perderás.-
- Me pones entre la espada y la pared.-
- Tú solo te metiste en esa posición. Ya te lo dije, lo mejor es ser sincero y reconocer lo que hay entre ustedes, después de todo tienes mi bendición.-
- No lo sé.-
- Piénsalo. Debo irme.-
- De acuerdo, lo pensaré. Pero sigo prefiriendo decirlo más adelante.-
- Ya cumplió los catorce … el año que viene …-
- Lo sé, deja de ponerme más nervioso.-
- Nos vemos.-
- Adiós.- Le gruñó Snape y Lucius se desapareció junto a su elfo.

- ¿Cómo te fue? ¿Le gustó el regalo?- Preguntó Naia. - ¿Qué tienes?-
- Mi yerno, va a volverme loco.- Dijo el rubio, sentándose junto a la mujer.
- ¿Por?-
- A pesar de su aspecto fiero, es muy inseguro.-
- ¿Y?-
- No quiere hacer publica su relación con mi niña y sé que eso a ella la destrozará.-
- Ten paciencia. A la larga todo saldrá bien.-
- Eso espero, porque no soportaría verla llorar por él.-
- Quizás …-
- ¿Qué?-
- Hay demasiada diferencia de edad entre ellos.-
- Eso no es verdad.-
- No lo sería si ambos fueran adultos, pero ella aún es muy joven … tal vez debería salir por un tiempo con alguien de su edad. Antes de enseriarse tanto con él.-
- Quizás tengas razón. Pero no hay nadie en este mundo, que pueda hacer que ella deje de mirar a Severus, lo adora.-
- Tal vez este confundida … y solo lo vea como alguien en quien confiar y en quien puede apoyarse.-
- Al principio pensé lo mismo, pero … deberías ver como se le ilumina el rostro cada vez que lo ve. Severus es su mundo entero.-
- Ya veo …- Dijo Naia con un suspiro. Sabía a la perfección como era ese sentimiento. - Ya debo irme.-
- ¿Te vas?- Preguntó el rubio y un nudo se le hizo en el estómago.
- Te estaba esperando para despedirme. Mañana debo levantarme temprano para ir a trabajar, así que …-
- Quédate, no tienes que irte. Puedes cenar conmigo y …-
- Es mejor que me vaya.-
- ¿Volverás?-
- Creí que no querías que me quedara. Eres muy complicado.- Respondió con una sonrisa.
- A veces ni yo mismo me entiendo.-
- Tal vez regrese mañana, no sé. Adiós.- Dijo la castaña rozando sus labios con los del rubio y se desapareció. Dejando a un Lucius Malfoy muy confundido.

Naia apareció en el departamento que alquilaba cerca del callejón Diagon. Era muy pequeño, apenas tenía una habitación, un baño y una cocina comedor. Solo había dos ventanas y una daba al patio y la otra contra la pared del edificio vecino. A pesar de que había tratado de decorar el lugar lo más alegre posible, seguía teniendo un aspecto sombrío y triste. Odiaba ese lugar y aún recordaba lo hermosa que había sido su casa cuando era niña. La mansión de los Anukis no era tan enorme o esplendorosa como la de los Malfoy pero era bonita, grande y acogedora. Su padre la había perdido cuando fue atrapado siendo un mortífago y el ministerio les había quitado todo, la casa y el dinero que tenían en Gringots. Todo había ido a parar a las familias de las victimas de la guerra como compensación de lo que les había sucedido. Naia y su madre quedaron en la calle, mientras que su padre fue a Azkaban. Sin poder soportar lo que les había sucedido, su madre se suicidó poco tiempo después. La pequeña de tan solo diez años, fue a parar a un hogar de acogida. Esa familia odiaba a los mortífagos y por eso, la trataron lo peor que pudieron al conocer quien era. Su padre murió luego de cinco años de prisión y la castaña quedo absolutamente sola. Entró a un colegio mágico de menor categoría y cuando terminó, solo pudo conseguir el trabajo de empleada en la tienda departamental del callejón Diagon.
Recostada en su cama, recordaba su pasado. Pero una imagen abrumó su mente, la imagen de Lucius. Lo había visto miles de veces, recorriendo el callejón, no había podido dejar de pensar en él desde el instante en que lo vio. Siempre vestido tan elegante, parecía un príncipe, con el que siempre fantaseaba. Nunca creyó que hablaría con él y mucho menos que terminaría manteniendo relaciones, pero había sucedido. Estando con él, besándose y acariciándose, habían sido los momentos más felices en su vida que podía recordar. Pero trató de no engañarse, a él no le importaba, solo había sido algo casual.
El sábado por la noche, cuando había terminado de trabajar se sorprendió cuando él se acercó con su mirada seductora. Conciente de que conseguiría todo lo que deseara y en ese instante, la deseaba a ella. Sin mediar palabras, la besó con desesperación y rudeza, aferrándola contra él y haciéndole sentir su deseo. Se desapareció llevándola con él y llegaron a su cama. Una enorme cama matrimonial con sábanas de suave seda y postes, de los cuales colgaban cortinas aún más finas. Le arrancó la ropa y luego se desnudo con un hechizo, dejando a la vista un cuerpo casi perfecto como tallado en piedra, pálido y ligeramente musculoso. Se colocó sobre ella en la cama y la penetró. Creía que se moriría, no habían hablado ni nada, solo sexo rápido y fuerte. Nunca creyó que perdería su virginidad de esa forma y ahí estaba, sin poder decirle nada, ni detenerlo. No deseaba decirle nada, después de todo, había soñado con él. Al terminar, Lucius se apartó de su lado y ella miró el techo de la cama sintiéndose incómoda. No sabía que debía hacer o decir, un ligero temblor sacudió su cuerpo y estuvo a punto de levantarse, cuando él tiernamente la abrazó con fuerza.
- ¿Te encuentras bien?- Le susurró suavemente.
- Sí, yo …-
- Tranquila, descansa.- Le respondió y la besó. Naia se acurrucó contra él y al poco tiempo se quedó dormida. Cuando despertó a la mañana siguiente, Lucius aún estaba a su lado, mirándola con tanta ternura que la derritió.
- Hola.- Dijo la castaña.
- Buenos días preciosa.- Respondió el rubio con una sonrisa encantadora mientras le acariciaba la mejilla. Se acercó y la besó. Era un beso suave y delicioso como la miel y luego otro y otro beso más, que los llevaron aún más lejos y terminaron haciendo el amor nuevamente. Luego se levantaron y él le ordenó a sus elfos que prepararan un baño especial para ella. Naia se sentía como una princesa, en un cuento de hadas. Desayunaron y estuvieron juntos hablando, parecía que se conocían desde siempre y eso le gustaba. Pero sabía que no significaba nada para él, su fama de mujeriego era más que conocida y que le podía importar alguien como ella. Sin embargo, ni él le pidió que se marchara ni ella quería irse. Aún así, notó que luego de un tiempo él parecía no estar cómodo con su presencia. A pesar de eso, pasó la noche del domingo a su lado. Cuando el lunes por la tarde le dijo que debía ir a Hogwarts a saludar a su hija, no supo que hacer. Él se marchó y una hora después regresó, se lo veía molesto y creyó que debía haberse ido mientras él no estaba. Quizás eso era lo que Lucius había deseado, aunque le pidió que se quedara, ella no estaba segura de si era o no sincero y por eso decidió marcharse.
- Me voy a volver loca.- Exclamó la castaña, levantándose de la cama. Se preparó un simple sándwich para cenar, ya que era todo lo que tenía y luego se acostó a dormir. “No volveré a verlo, de seguro es lo que él quiere. No creo que repita a sus amantes.” Pensó tristemente y unas lágrimas cayeron de sus ojos. Lucius no solo le había quitado su virginidad sino también su corazón.

En la mansión Malfoy, la noche había caído y la luna creaba extrañas sombras. Lucius estaba recostado en su enorme cama, sintiéndose vacío y solo. Había pasado las dos últimas noches en compañía de la castaña y eso le había gustado. Se había despertado en varias oportunidades y la calidez de esa joven a su lado era una sensación que no pudo resistir ni olvidar. Sin saber porque, no podía quitarse de la memoria el recuerdo de Naia. Eso no era común y le preocupaba, prácticamente no conocía nada sobre ella, a pesar de que habían hablado sobre diferentes temas. Aunque tenía la sensación de que la conocía de toda la vida y no de tan solo dos días. Había deseado que se quedara esa noche, pero ella se marchó. “Debí insistirle más.” Pensó el rubio, removiéndose en su cama.

Las semanas pasaban rápidamente y Lucius se encontraba desperado. No había vuelto a ver a Naia y no podía soportarlo. No era su costumbre regresar a buscar a una mujer, pero parecía que ella no volvería. Decidió tragarse un poco su orgullo y un jueves por la noche fue a esperar que terminara con su trabajo. Cuando el reloj marcó las veinte, Naia salió.
- Hola preciosa.- Dijo Lucius.
- Señor Malfoy.- Respondió la castaña y Lucius hizo una mueca.
- Quería verte.-
- Yo …- Trató de responder y se sonrojó. Bajó la mirada y … - Debo irme.-
- ¿Te molesto?-
- No, solo …-
Lucius se percató de las lágrimas que caían por el rostro de la joven. - ¿Qué te ocurre?- Le preguntó preocupado y obligándola a que lo mirara.
- Nada, no es nada.-
- Naia … puedes confiar en mi.-
- Es mejor que me marche.-
- Pasa la noche conmigo.- Le pidió dulcemente.
- No puedo, lo lamento. No quiero solo … algo casual, eso no es para mi.- Respondió y estuvo a punto de alejarse, cuando Lucius la sujetó.
- No tiene que ser así.- Respondió el rubio, sorprendiéndose de sus propias palabras.
- Conozco su fama. No soy una chiquilla ingenua.-
- Te he extrañado.-
- Pasó más de un mes desde que nos vimos, ¿Recién ahora me extraña?-
- No. Te he extrañado desde la tarde en que te fuiste. Pero como bien sabrás mi orgullo …- Dijo Lucius y no supo como continuar. No era propio de un Malfoy rogarle a alguien por compañía y en su interior dos voces se debatían en duelo. Una que le decía que se largara y encontrara la forma de humillar a esa chiquilla y la otra, que le decía que mandara a la mierda a su orgullo y se quedara con ella.
- Yo también te he extrañado.- Respondió Naia para su sorpresa. La joven parecía tan dulce e ingenua, que le ocasionaba tantos sentimientos nuevos que lo estaban volviendo loco.
- Ven conmigo.- Pidió Malfoy extendiendo su mano y Naia la tomó sin dudarlo. Se aparecieron en la mansión y a diferencia de lo que la castaña había pensado, Lucius la tomó entre sus brazos y la abrazó por largo tiempo.

Los días pasaban rápidamente en Hogwarts y los chicos estaban como locos. Los deberes iban en aumento, así como desaparecían los días que los separaban de los exámenes finales.
Cerca del atardecer, Selena se acercó al bosque prohibido sin llamar la atención de nadie. Cargaba una bolsa con comida y una nueva manta. Onix iba a su lado, guiándola al interior del bosque.
- ¡Guaf!- Ladró el enorme perro negro al verla. Corrió hasta ella y se paró en dos patas para lamerle la cara.
- ¡No! Te he dicho que eso no se hace.- Exclamó la morocha y el perro volvió a ladrar, haciendo ese sonido que le recordaba a una risa. La olfateo y sacudió la cabeza, como si ella apestara.
- ¡Oye! Huelo bien.- Dijo Selena. - Tengo el perfume de Sevi, recién salí de su oficina.- Agregó y el animal la miró pensativamente. Se frotó contra ella, tratando de quitarle ese olor que le desagradaba.
- ¡Ey! Basta, estas todo pulgoso. Toma te traje algo de comer, espero que te guste.- Dijo sacando un poco de comida, que le había pedido a los elfos de la cocina. El perro comió con muchas ganas y luego se sentó a su lado.
- No sé si me entiendes, pero te traje otra manta. Las noches en el bosque son muy frías … no sé que estoy haciendo.- Dijo Selena negando con la cabeza, a esta altura creía que estaba media loca por hablar con ese perro. Es que en cierta forma, creía que el animal le contestaba con gestos. Sirius rozó su cabeza contra la mano de la morocha y tomó la manta, y con un ágil movimiento se la puso sobre el lomo como si fuera una capa.
- No eres un perro ordinario, ¿Te has escapado de algún circo?- Preguntó, hasta que se dio cuenta de que el perro no iba a responderle ¿O si?
Black negó con la cabeza.
- Esta oscureciendo, debo irme.- Dijo Selena, pero Sirius la sujetó por la pollera.
- ¡Espera! ¡Vas a bajármela!- Dijo algo avergonzada. Por alguna extraña razón, se sentía incómoda y abochornada en ese sentido con el animal. Como si en realidad, fuera un hombre y no un perro. Aunque en ningún momento, se le cruzó por la cabeza que ese perro podría ser Sirius Black.
- No puedo quedarme, debo volver.- Le dijo rascándole la cabeza. A Sirius le costaba cada vez más dejarla ir. Ella era muy dulce y tierna con él, algo que necesitaba con locura para olvidar los duros años de Azkaban.
- Vendré a verte mañana, lo prometo.- Agregó y Sirius descaradamente, le lengüeteo la cara una vez más.
- ¡Eres terrible!- Exclamó Selena secándose la baba. - Nos vemos, ten cuidado.- Agregó y siguió a su kneazle fuera del bosque.

- ¡Garrapata!- La llamó su hermano cuando entró en el castillo.
- Osito, ¿Qué sucede?-
- Te andaba buscando, ¿Dónde te habías metido?-
- Por ahí …-
- ¿Otra vez se te escapó esa bola de pelo?- Le preguntó señalando al kneazle.
- No, solo salimos a dar un paseo.-
- Mmm …- Respondió pensativo. - Alguien diría que tienes un amante. Te sales todos los días al atardecer.- Y para su sorpresa, la morocha se sonrojó.
- No tengo amantes.- Gruñó Selena ofendida.
- Te has sonrojado, ¿En qué andas metida?-
- En nada, ¿Por qué eres tan mal pensado?-
- Tengo mis motivos.-
- ¿A sí? ¿Cuáles?-
- Blaise también desaparece mucho … ¿A caso ustedes …?-
- ¡No!- Dijo la morocha. “Tenía que escoger la misma hora para desaparecer que yo.” Gruñó internamente.
- Es mejor que me lo digas y a padre también. Snape puede ser muy peligroso si descubre que lo estas engañando.-
- No lo estoy engañando, jamás haría algo que lastimara a mi Severus.- Siseó molesta y …-
- Selena … baja la voz o todo el colegio va a enterarse.- Le susurró Pansy Parkison detrás suyo y asustándola.
- Hola, es qué éste me saca de quicio.- Dijo Selena señalando a su hermano.
- Me imagino.- Respondió la otra morocha, mirando a Draco. No podía evitarlo estaba loca por él. - Aunque yo sé en que anda Zabini.-
- ¿Lo sabes?- Preguntó Draco.
- Por supuesto que lo sé. Lo ví.-
- Dímelo.- Pidió el rubio.
- No sé lo digas.- Intervino Selena.
- A ti no te afecta.- Dijo Pansy.
- No, pero Blaise es mi amigo y él …-
- Bien, supongo que puedo guardar el secreto por ahora.- Dijo Parkinson, mordiéndose el labio, estaba desesperada por contar como había visto a Blaise besándose con Hannah Abbot. Selena notó la mirada de la chica y le dio un mal presentimiento.
- ¿Tiene algo que ver con mi hermana?- Preguntó Draco muy serio. A veces su comportamiento lo hacía aún más parecido a Lucius y Selena se encontró sintiéndose como una niña pequeña frente a su hermano.
- No. Ella no tiene nada que ver y sinceramente, no sé en que anda.- Respondió Pansy, Draco se acercó a ella y le susurró seductoramente al oído …
- Dime en que anda Blaise.-
Pansy se sonrojó y comenzó a tartamudear. - Yo … lo vi …-
- ¡Sele!- La llamó Blaise, que venía subiendo por las escaleras de las mazmorras.
- ¡Blaise! ¿En dónde estabas?- Preguntó Draco y el  muchacho se puso pálido al ver a Parkinson junto al rubio.
- No es asunto tuyo.-
- Somos amigos.-
- No te importa.-
- Me huele muy sospechosos este asunto y exijo que me expliquen en este momento.-
- ¿Bajo que autoridad tenemos que decirte algo?- Preguntó Selena.
- Soy tu hermano.-
- Sí, pero no tienes nada que ver con Blaise.-
- Se desaparecen a la misma hora.-
- Sí ¿Y? ¿No te has dado cuenta de que él acaba de subir de las escaleras de las mazmorras y yo acabo de entrar del patio?-
- Bueno, sí. Pero …-
- Pero nada, métete en tus asuntos.- Gruñó Selena peligrosamente.
- Yo puedo decírtelo.- Dijo Pansy rozando sus labios contra los del rubio, justo en el momento en que Dabria pasaba.
- ¿Selena? ¿Podemos hablar?- Preguntó la castaña y Draco se separó violentamente de Pansy, ocasionando el enojo de la muchacha.
- Por supuesto. Nos vemos.- Le dijo a los sly. - ¿Qué ocurre?- Preguntó mientras se alejaban.
- Tu hermano parece …-
- Si te refieres a Pansy, ella esta loca por él. Pero Draco no la soporta, solo la usa para obtener información.-
- Ya veo …-
- ¿Estás celosa?-
- Supongo que sí. No ha demostrado mucho interés en mi.-
- Es Draco, es muy lerdo … Y lo más triste que luego se las da de seductor.- Dijo la morocha encogiéndose de hombros.
- ¿Segura de que le gusto?-
- Muy segura, pero tendrás que armarte de paciencia. Draco no es … muy valiente que digamos.-
- Podrías decirle a tu novio que le dé algunos consejos.-
- Esa es una muy mala idea. Mi novio esta esperando que osito tenga novia para fastidiarlo.-
- ¿Por?-
- Digamos que no le perdona las muchas interrupciones que nos hizo Draco.-
- Tu hermano solo te cuida.-
- Me cuida demasiado.-
- Es la hora de cenar, ¿Vamos?-
- Sí, y …-
- Selena …-
- Nott …- Dijo la morocha.
- ¿Podemos hablar? Por favor …-
- Lo siento, pero sabes bien que no puedo hablarte. Lu y Draco me lo prohibieron al igual que …-
- Tu novio.- Dijo el muchacho apesadumbrado. - Te extraño.-
- Te espero en el salón.- Dijo Dabria que sabía que sobraba y ya se había enterado de lo sucedido entre ambos.
- Esta bien, luego te alcanzo.- Dijo Selena y la castaña se marchó.
- Sele …- Dijo Nott, tratando de acercarse a ella.
- No …- Le respondió retrocediendo unos pasos. - No te acerques, vas a meterte en problemas.-
- No me importa, te quiero y te extraño mucho.-
- Theodore …-
- ¿Por qué me devolviste los regalos? Son para ti y quiero que los conserves.-
- No puedo. Tu papá exigió que los devolviera.-
- No los quiero devuelta, deseo que los guardes, los escogí para ti y solo para ti.-
- Theodore … escucha … es mejor que …-
- ¡No quiero! Te amo y deseo estar a tu lado, aunque sea solo como amigos. Sé que arruiné todo, nunca debí haber tratado de obligarte a aceptarme, me deje llevar. Pero nunca voy a hacerte daño …-
- Lo sé … aún así no puedes estar cerca de mí, tu familia no lo quiere y la mía mucho menos.-
- No importa mi familia, hablaré con mi padre y …-
- Lucius te destripará y Severus … ya sabes de lo que es capaz. Entiende, por favor.-
- No puedo, me duele estar sin ti y …-
- ¡Nott!- Siseó una voz fría y amenazante detrás de Selena. - Aléjate de ella.-
- Severus espera …- Dijo la morocha, pero su novio la sujetó y la ocultó detrás de él.
- No seas ingenua, él es como su padre y sabe como engañarte.-
- ¡Es mentira! Yo no soy como mi padre y nunca lo seré.-
- No me engaña señor Nott, conozco muy bien a los de su tipo.-
- Por supuesto que los conoce, porque usted es como ellos. Es un mortífago que finge que se ha arrepentido. Pero los dos sabemos que eso no es verdad, de lo contrario nunca hubiera usado la maldición cruciato en mi contra.-
Selena sujetó a Severus que estaba perdiendo la paciencia. - Sevi, ¡No! Vamos …- Le dijo arrastrándolo en sentido contrario a donde estaba Nott.
El adulto se dejó guiar, solo porque era Selena la que lo jalaba, de lo contrario Theodore hubiera tenido que pagar muy caro su osadía.
- Te prohíbo que vuelvas a hablarle.- Siseó Snape mientras bajaban las escaleras.
- Ya … ya lo sé.-
- Promételo.- Gruñó peligrosamente el adulto.
- No puedo, él realmente …-
- Me tiene sin cuidado Nott, tú eres la que me preocupa y quiero que me prometas que no vas a volver a hablarle.-
- Pero …-
- Selena …- Gruñó autoritariamente.
- Esta bien, lo prometo.- Dijo la morocha, dándose por vencida ya que no deseaba discutir con su novio.
- Es por tu bien, no te enojes.- Le dijo acariciándole el rostro.
- No voy a enojarme, solo … me molesta.- Respondió cuando llegaron al cuadro que cubría la entrada a la cocina. Luego de hacerle cosquilla a la fruta, entraron.
- Te amo.- Dijo Severus y la besó tiernamente.
- Yo también te amo.-
- ¿Segura de qué no estas enojada conmigo?-
- Muy segura, te quiero mucho y sé que todo lo que haces es para cuidarme.-

El calor llegaba a Hogwarts anunciando la época de los exámenes. La morocha y sus amigos estudiaban como locos, mientras el tiempo se les escapaba como agua.
- No me va a entrar todo esto.- Protestaba la gryffindor, mientras veía su carpeta de historia de la magia.
- Ni a mi.- Respondió Blaise.
- Esto es una tortura.- Se quejó Draco, mientras que Vincent y Gregory tiraban sus carpetas al suelo con frustración.
- Vamos tenemos que seguir.- Les dijo Pansy que se había unido al grupo de estudio junto con Millcent Bulstrode.
- Sí, vamos que se nos va el tiempo y luego tenemos que seguir con pociones.- Dijo la otra Sly.
- Mejor cambiemos ahora a pociones.- Dijo Selena.
- No, tenemos que terminar con historia de la magia. ¿Y a ti qué te preocupa pociones? Tu novio no va a desaprobarte.- Dijo Pansy.
- El que Sevi sea mi novio, no quiere decir nada. Igual tengo que estudiar para el examen, no quiero sacar una fea nota.-
- ¡Cielos! Ustedes dos si que están locos el uno por el otro.- Dijo Millcent.
- ¿Por qué lo dices?-
- Porque no dejan de mirarse y tú te preocupas por sacar buena nota en su examen, a pesar de saber que no te desaprobaría.-
- No estoy muy segura de eso … después de todo soy una gryffindor.-
- Seamos sinceras, no te pareces mucho a los gryffindors.- Dijo Pansy.
- Supongo que no.- Respondió la morocha encogiéndose de hombros.

Unos días después, el último examen que le faltaba rendir era Defensa contra las artes oscuras. Le preocupaba mucho tener que enfrentarse a un boggart y no poder derrotarlo.
- ¿Qué voy a hacer?- Preguntaba presa de los brazos de su novio.
- Tienes que estar tranquila. Hablaré con Lupin y …-
- Tengo que rendir igual que todos. No pueden andar haciendo diferencias por mi.-
- Selena …-
- Me da algo de miedo …-
- Bien, solo nos queda una opción.-
- ¿Cuál?-
- Practicaremos.-
- No …- Gimoteó la morocha.
- Estaré a tu lado.-
- Lu … me prohibió enfrentarme a los boggarts, ¿Lo olvidaste?-
- No, pero no tenemos otra solución, a menos que contemos con el hecho de que te secuestre y te lleve muy pero muy lejos.-
- De acuerdo, acepto la segunda opción.- Respondió Selena rozando sus labios contra los de su novio e iniciando un beso apasionado.
- Eres terrible …- Suspiró Severus. - Vamos, en las aulas abandonadas cerca de mi habitación hay algunos boggarts.-
- ¿Y si mejor vamos a tu habitación?-
- No, vamos a practicar.-
- ¡Ufa!- Protestó haciendo un pucherito.
- No me vas a comprar.- Gruñó frunciendo el seño. Se levantaron y fueron a buscar a una de esas criaturas. En un aula alejada y sombría un boggart estaba oculto. Selena se paró frente a la sombra que se movía y el boggart cambió de apariencia, sobresaltando no solo a la morocha sino también al adulto.
- Él … él señor tenebroso.- Murmuró Severus sorprendido. Definitivamente los boggarts de Selena tendían a ser muy raros y en algunos casos peligrosos.
- Ri … ridikulus.- Dijo la morocha con la voz temblorosa y el boggarts se transformó en un Voldemort-payaso.
- Selena … ¿Cómo …? ¿Dónde sacaste la imagen del señor oscuro?-
- No estoy muy segura … creo que de los recuerdos de Lucius. Los vi cuando perdí el control de mi magia y vi cuando se convirtió en mortífago.- Respondió encogiéndose de hombros. Severus se quedó pensativo.
- Por lo menos ahora puedes transformarlo.-
- Eso creo.- Dijo la joven contemplando al payaso que se movía por el aula. Sin darse cuenta, el boggart se había acercado a Severus y con un ligero ¡plop! Cambió de forma. El rostro del adulto empalideció aún más y se tensó. Su cerebro parecía haberse quedado en blanco y los pulmones no le permitían respirar. Un sudor frío recorrió su cuerpo y no podía pronunciar palabras, solo miraba el cuerpo que se encontraba en el suelo. Un cuerpo de una joven, de la cual emanaba sangre por todos lados.
- Se … Selena.- Pronunció Severus sin poder moverse.
La morocha observaba la forma que había adoptado el boggart … su cadáver. El peor temor de su novio era que ella muriera. Se colocó delante de Severus y pronunció …
- Ridikulus.- Y el boggart adoptó forma de nube. - Severus … todo esta bien.- Le dijo dándose vuelta y acariciándole el rostro. Pero el adulto parecía haberse quedado hipnotizado por la escena previa. Lo abrazó y el contacto de su cuerpo fue lo que hizo que Snape reaccionara.
- Selena … mi Selena.- Dijo con la voz apagada y aferrándola fuertemente.
- Todo esta bien, solo era un boggart.-

El examen de DCAO llegó y con muchos nervios, la morocha logró superar todos los obstáculos, incluso el boggart que volvió a adoptar la forma de Voldemort. Algo que a Selena le sonaba a presagio.
Esa noche, dormía profundamente en su cama, cuando un elfo la despertó.
- Señorita … señorita … despierte.-
- Quiero dormir.- Gruñó molesta.
- Señorita … el profesor Snape me mandó a buscarla. Despierte, por favor.- Suplicaba el pequeño elfo.
- ¿Severus?-
- Sí, me pidió que la llevara con él.-
- Esta bien.- Respondió la joven, tomando la mano del elfo y se desapareció. Instantes después llegaba a la habitación de su novio. El elfo se marchó rápidamente y Selena se quedó atónita al ver el destrozo del lugar. - ¿Sevi?- Lo llamó y de entre las sombras, su novio surgió para abrazarla con todas sus fuerzas. Temblaba de la furia contenida y ella se preguntó que demonios había pasado.
- Amor …-
- Sevi ¿Qué te ocurre?- Preguntó tratando de darse vuelta y verlo al rostro.
- ¡Los odio! ¡Estoy seguro que fueron ellos!- Exclamó indignado.
- ¿De qué hablas?- Preguntó confundida.
- Capturé a Black.-
- ¿QUÉ? ¿Te has vuelto loco? ¿En qué pensabas? Ese sujeto es muy peligroso.- Dijo asustada y preocupada por él.
- Pero lo había capturado y ahora escapó.-
- No entiendo nada.- Dijo Selena acariciándole el rostro y Severus le contó su versión de la historia. Como había encontrado al trío de oro en la casa de los gritos en compañía de Black y Lupin. Como los había capturado y su sospecha de que Potter y los demás habían ayudado a Black a escapar.
- ¿Por qué harían algo así? Se supone que Black quería matar a Harry.-
- Potter y los otros dicen que fue todo un error. Que Black es inocente y que el culpable era la rata de Weasley que resultaba ser Pettigrew.-
- ¿No crees que puede ser posible?-
- ¡NO! ¿A caso no me crees?- Gruñó molesto y dolido.
- Claro que te creo. Tranquilo.- Dijo abrazándolo. Selena sabía que lo mejor era no ponerlo más nervioso ni dudar de lo que él pensaba. Aunque en su interior, sabía que quizás Harry decía la verdad y Severus no estaba dispuesto a creerla solo por el pasado que compartía con Black. El odio por Black y esos otros gryffindors lo cegaba y ella lo sabía.
- Lo perdí …- Dijo afligido.
- ¿Qué cosa?-
- La orden de Merlín, por fin podría ser alguien.-
Selena lo miró a los ojos y le dijo … - Eres alguien. Alguien muy importante para mi y no necesitas una estúpida orden de nada.-
- No lo entiendes …- Dijo molestó y se alejó de ella. - Por fin me respetarían, sería alguien importante.-
- Severus … la orden de Merlín no es nada del otro mundo. No, escúchame …- Le dijo sujetándolo, cuando él trataba de alejarse nuevamente.- Lockhart tenía una orden de Merlín ¿Y qué era él? Un fraude. Las medallas no dicen quienes somos ni lo importante que somos. Lo único que nos distingue es lo que llevamos aquí.- Agregó, colocando su mano sobre el corazón de su novio.
- Selena … yo solo … solo quería impresionarte. Demostrarte que era alguien especial, alguien de quien no tuvieras que avergonzarte.-
- Tonto … no tienes que demostrarme nada. Tú eres perfecto para mi y no me avergüenzo de estar a tu lado, todo lo contrarío estoy orgullosa de ti.-
- Amor …-
- Te amo.- Le dijo Selena y lo besó. Severus se dejó consolar y terminaron yendo a la cama juntos, donde se besaron y acariciaron tiernamente. Hasta que él se tranquilizó y pudo dormirse acurrucado en los brazos de su novia, mientras ella velaba por sus sueños.
Selena despertó muy temprano y miró al hombre que dormía entre sus brazos. Severus a veces parecía tan indefenso y vulnerable, que a ella le preocupaba. A pesar de todo el tiempo que había pasado a su lado, seguía siendo un misterio y un enigma indescifrable. Contempló las facciones del adulto, su piel pálida y su nariz ganchuda, ese rostro frío que quedaba enmarcado por espesas cortinas de pelo grasoso. Todas aquellas cosas que lo hacían el blanco de la burla de los gryffindors, pero que para ella, esa suma de defectos terminaban convirtiéndolo en alguien especial y maravilloso. Le acarició suavemente el rostro, teniendo mucho cuidado de no despertarlo, sabiendo que necesitaba descansar para olvidar la noche pasada. Cada caricia ocasionaba que él se aferrara aún más fuerte a ella, como si inconcientemente tuviera miedo de perderla. Selena sonrió, se imaginó despertando por el resto de su vida junto a él. No había ninguna duda, él y solo él, podía hacerla feliz.

Nota de la autora:

Las clases casi llegan a su fin y ya veremos que sucede. Sirius Black ha tenido que huir nuevamente, pero de seguro cruzara su camino una vez más con Selena y Severus.
Theodore trata de volver a estar cerca de la morocha pero todo confabula en su contra. Draco sigue sin dar el pase preciso que lo lleve hasta Dabria y Blaise ha sido pescado in fraganti.
¿Qué sucederá a continuación?
¿Qué ocurrirá entre Selena y Severus?
¿Y Lucius? ¿Y Naia?

Hola Stella! Sirius ... mmm ... se va pero regresará y Lu y Naia van encaminados ... Sobre los otros fics ... ando corta de tiempo para escribir ... estoy estudiando un final bastante largo y complicado así que ... paciencia ... prometo que el fic Vampiro y el de Draco lo actualizare pronto.

Espero que les guste este nuevo capi y el rumbo de la historia. Felices Pascuas para todas.
Besitos y buena semana.

severus snape, lucius malfoy


Tags: severus snape, lucius malfoy, amor, romance, drama, lemon, fanfic

Publicado por miakayuki2006 @ 10:52  | Sele y Sevi vers 1
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Comentarios
Publicado por kia malfoy
Domingo, 12 de abril de 2009 | 20:59
ola..miaka..
me enkanto..
aunk'.. ya kiero..saber mas.. que pasara.. entre mi Lu... y naia..
ummm..
ya kiero.,.saber..mas..
bueno..
mi ni?a..
kuidate.
y actualiza..pronto..ok..
bzos.!
Publicado por kia malfoy
Martes, 14 de abril de 2009 | 19:49
hola..
otra vz..!
jeje..
mmm..
staba releyendo.. este fik...
y me gusto muxo sta parte...
se me hace muyyyy.,..romantica...
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- Estar? a tu lado.-
- Lu ? me prohibi? enfrentarme a los boggarts, ?Lo olvidaste?-
- No, pero no tenemos otra soluci?n, a menos que contemos con el hecho de que te secuestre y te lleve muy pero muy lejos.-
- De acuerdo, acepto la segunda opci?n.- Respondi? Selena rozando sus labios contra los de su novio e iniciando un beso apasionado.
- Eres terrible ?- Suspir? Severus. - Vamos, en las aulas abandonadas cerca de mi habitaci?n hay algunos boggarts.-
- ?Y si mejor vamos a tu habitaci?n?-
- No, vamos a practicar.-
- ?Ufa!- Protest? haciendo un pucherito.
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hay.. simplemente me fascino... se ve que se quieren.. muxoo..
me enkantaria..
encontrarme un sevi..asi..!!!
kuidate..nena..
bzos.!
Publicado por Gaby R
Lunes, 05 de abril de 2010 | 1:23
bueno llevaba tiempo leyendote hasta que no supe mas de ti. Ojala y continuases

saludos
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