Jueves, 30 de abril de 2009

lucius malfoy
Disclaimer: esta es una historia que se basa en los personajes creados por la adorada J.K. Rowling. Sólo algunos son inventados por mí.

Pareja principal: Lucius Malfoy y Ariadna Bast.

Aclaraciones: Es una historia en un universo alterno. Harry Potter sigue siendo el niño que vivió, Sirius Black es su padrino pero no ha estado en Azkaban, todo lo contrarío, trabaja en el ministerio. He modificado las edades de varios de los personajes, por ejemplo Black y Lupin tienen 30 años y Malfoy 25, esto es para que no halla tanta diferencia de edad entre la pareja protagonista y a su vez esta relacionado con algo de la historia. Por ahora, Severus Snape no tiene previsto aparecer en la historia.
Básicamente se trata de romance, intrigas, drama.

Aclaración 2: en algunas partes del fic, va a haber un cambio en el narrador

Aclaración 3: ocasionales escenas lemon o de sexo explicito.

Capítulo 14: El espía entra en acción.

Salí rápidamente del castillo, la marca en mi brazo me quemaba y el dolor era insoportable. Se me nublaba la vista y creí que me desmayaría. Algo ha arruinado los planes del señor tenebroso y los mortífagos tendremos que pagar por ello. Solo espero, poder regresar junto a mi Ariadna.
Cuando pude por fin desaparecerme, lo hice. Instantes después, llegaba a una vieja casona ubicada en las afueras de un pequeño pueblo muggle, que hacía ya tiempo, fue arrasado por mi señor y sus seguidores. Aún había columnas de humo saliendo entre los escombros y un horrible olor a muerte que se desprendía de los cadáveres en descomposición.
Deje de observar por la ventana y miré a mi alrededor, las caras pálidas casi fantasmagóricas de mis compañeros, delataba que nadie sabía porque estábamos ahí.
- Querido …- Me dijo Ardelia, suavemente al oído. - Espero que te hayas despedido de la jovencita, porque quizás, no vuelvas a verla.-
- ¿Qué ha sucedido?-
- No lo sé, pero esta demasiado furioso como para contenerse. Ya ha matado a cuatro de los nuestros, sin ningún motivo aparente.-
“¡Genial! Probablemente, deje a mi Ari en compañía de Black. No regresaré esta vez.”
El señor tenebroso, atravesó el umbral de la puerta y entró con una mirada llena de odio y crueldad. Nos evaluó uno por uno y sin previo aviso, levantó su varita. Dos mortífagos que estaban a mi lado, cayeron al piso sin vida. Volvió a levantar su varita y un terrible dolor nos sacudió a todos. Caímos al suelo, tratando de no perder la cordura, pero el dolor era demasiado intenso. Un dolor tan agudo como jamás había experimentado. Solo la imagen del rostro de Ari, me permitió mantenerme conciente y no dejarme arrastrar por la locura. Los gritos de los que me acompañaban en la habitación se agolpaban en mis oídos, taladrándolos. Pero un susurro apagó los alaridos, era más bien el sonido del siseó de una serpiente, que se agitaba furiosa por haber sido molestada.
- Han fallado … Me han fallado, todos ustedes. ¿Por qué habría de conservarlos con vida? Me serían más útiles, como un ejercito de inferis. Pero el Señor Tenebroso es generoso y bondadoso. Les daré una oportunidad más, pero solo a algunos …- Dijo riendo y poco a poco, varios mortífagos fueron quedando sin vida. Levantó el cruciato y los pocos que quedamos, pudimos incorporarnos.
- Mi señor … no volveré a fallarle.- Dijo Bella.
- Lo sé, querida.- Respondió con el rostro lleno de locura. Sí alguna vez había estado cuerdo, era obvio que ahora ya no lo estaba. Todos nos quedamos quietos, casi sin respirar, por temor a enfurecerlo nuevamente. Caminó a nuestro alrededor y nos evalúo intensamente, un ligero escalofrío recorrió mi cuerpo, cuando me clavó sus ojos negros carentes de vida.
- Amo …. - Dijo Colagusano.
- ¿Qué sucede?-
- Lo he encontrado, amo.-
- ¿Dónde está?-
- En el departamento de misterio, Sirius Black es quien lo custodia.-
- Ya veo … Buen trabajo, querido Colagusano. Te tengo un nuevo trabajo …-
- Sí amo, haré lo que me pida.-
- Ve a Hogwarts y dile a nuestro espía que acelere las cosas.-
- Por supuesto amo.- Dijo el animago y se convirtió en rata. Me preocupa lo que vaya a hacer.
- Lucius, regresa al castillo y sigue como siempre.- Me ordenó. Le hice una reverencia y me desvanecí, antes de que cambiara de idea.
Caminé de regresó al colegio y una parte de mí, gritaba que debía avisarle a Dumbledore de lo que había presenciado. Pero lo primero, era ver a Ariadna.

Lucius se marchó apresuradamente, dejándome en su oficina y con el corazón en la boca. ¿Y si esta es la última vez que lo veo? ¿Y si no regresa? No puedo soportar pensar de esta forma, desearía poder retenerlo a mi lado y protegerlo. Sin saber que hacer, me puse a acomodar el destrozo en su oficina. Sirius había arruinado el lugar por completo, ni una sola estantería quedo en pie. En cierta forma, fue una bendición, porque pude mantenerme entretenida durante un largo tiempo sin pensar en lo que él estaría sufriendo.
Tuve mucho cuidado cuando recogía sus libros, ya que la mayoría parecían de Artes Oscuras. Los levanté con un simple hechizo y los fui acomodando por orden alfabético. Aunque trataba de mantener mi mente ocupada, el pensamiento de Lucius se filtraba por cada brecha en mi cerebro y la preocupación me carcomía, como las termitas a la madera. Sí él no regresa pronto, me volveré loca. Estaba anocheciendo y me senté en su silla, su capa aún descansaba sobre el respaldo, perfumada con su olor. Me envolví en ella, quería sentir su aroma y su calor, pero la capa era una pobre imitación de lo que él me hacía sentir. Aún así, en algún momento me quedé dormida. Desperté horas más tardes, cuando sentí una suave caricia en mi mejilla.
- Ari … Ariadna.-
- ¿Lu?- Pregunté apenas abriendo mis ojos. Él sonrió.
- Soy yo, bella durmiente.-
- ¡Lucius!- Exclamé y lo abracé con todas mis fuerzas.
- Tranquila preciosa, estoy bien. Te dije que volvería.-
- ¡Lu!- Le dije llorando y aferrándome a él, no quería que volviera a alejarse de mi lado.
- No llores Ari … todo esta bien.-
- Estaba muy preocupada por ti.-
- Lo sé. Y yo solo pensaba en regresar a tu lado.-
- Lucius no quiero perderte.- Le dije mirándolo a los ojos y perdiéndome en ellos.
- No te preocupes por eso. No te desharás tan fácilmente de mi.-
- Tonto …- Le gruñí.
- Te amo Ari.- Me respondió y me besó con pasión, devorándome la boca y dejándome sin aliento. Al tiempo que las mariposas en mi estómago bailaban felices. Apenas se alejó para recuperar el aliento, pero yo no pude contenerme y lo besé con desesperación y necesidad. Necesidad por sentir sus labios, aspirar su perfume y sentirme feliz a su lado. Me jaló y terminé sentada sobre él, con mis piernas a cada lado de las suyas, sintiendo el frío del suelo en mis rodillas. Porque él, estaba arrodillado junto a la silla en la que instantes antes me encontraba dormida. Sus besos me desesperaban, deseaba cada vez más, un beso y luego otro. No quería alejarme de él ni un centímetro, ni siquiera para respirar, se alejó de mis labios y protesté hasta que lo sentí recorrer mi cuello. Su aliento caliente sobre mi piel, me producía pequeñas cosquillas, mientras que sus suaves labios me acariciaban lentamente, haciéndome experimentar nuevas sensaciones que no podía explicar en palabras. Deslizó su mano por debajo de mi camisa y acarició lentamente mi espalda, dejando un camino de fuego sobre mi piel.
- ¡Lu!- Pronuncié con la voz entrecortada, cuando me mordisqueo el lóbulo de la oreja. Fue en ese momento, que nuestra atención se desvió al sentir una fuerte explosión en uno de los pisos superiores. Del techo, cayó una fina lluvia de polvo, que me hizo estornudar. Nos levantamos, aunque internamente deseaba seguir con él, aunque el castillo se nos cayera encima.
- Vamos y no te apartes de mi lado.- Me dijo muy serio y su expresión cambió.
- Sí.- Le dije y aferré su mano con fuerza y me apegué a él. Subimos rápidamente las escaleras y se escuchaban muchos gritos y llantos. Peeves no pudo haber generado esto, ni siquiera él se atrevería a herir a un estudiante, aunque no estoy muy segura de que le haría al señor Filch, si el profesor Dumbledore no estuviera como director. Los llantos se hacían más fuertes al acercarnos al quinto piso y una opresión en mi corazón iba creciendo a cada paso que dábamos. Lucius se detuvo de pronto y casi me choco con él.
- Quédate ahí.- Me gruñó, empujándome al interior de un aula del cuarto piso.
- No, quiero ir contigo.-
- No discutas. Quédate quieta y no hagas ruido.- Me dijo y cerró la puerta. Traté de abrirla, pero le había lanzado algún tipo de hechizo que no pude romper.

- ¡Albus! No puedes estar de acuerdo en esto.- Le gruñí, en cuanto volvió a su oficina en donde me había mandado hacía un poco más de media hora.
- Tranquilízate Sirius.-
- No puedo.- Gruñí, como mi forma canina de animago. - No voy a dejarla con él.-
- Sirius … no puedes hacer nada. Ella lo eligió a él.-
- Mientes … Ariadna me ama a mi.-
- Sirius … tienes que entender, ella te quiere mucho pero no de la misma forma en que tu la quieres.-
- ¡ME AMA! Lo sé Albus, ella me ama, si nos hubieras visto en la mansión Black antes de que los mortífagos llegaran … ella no pudo fingir eso.-
- No creo que lo haya hecho, pero sí estoy convencido de que ha estado mucho tiempo confundida y tú tienes gran parte de la culpa.-
- ¿Yo?-
- Así es, tú la has confundido. Ella siempre se sintió feliz a tú lado, te convertiste en su familia cuando la abandonaron sus padres. Siempre las cuidado y la has hecho reír, ¿No te das cuenta? Eres como un hermano mayor para ella. Solo que has estado presionando su relación, hasta confundirla y hacerle creer que sentía algo más por ti.-
- Ella me ama.-
- Ariadna te quiere. No te aferres a ella solo para olvidar a Narcisa.-
- Narcisa no tiene nada que ver en esto.-
- Ariadna fue la única que pudo acercarse a ti, luego de la muerte de Narcisa. Te apegaste a ella como un salvavidas y te convenciste de que tu destino era estar a su lado.-
- Y lo es. Ella será mi esposa.-
- Ariadna ama a Lucius.-
- Él es un maldito mortífago, Ari jamás se fijaría en alguien así.-
- Sirius, sabes muy bien que Ariadna es la que mejor sabe juzgar a las personas. Sí se ha enamorado de Lucius es porque él, no es el monstruo que todos pensamos.-
- Malfoy la tiene engañada, le ha lavado el cerebro.-
- Sabes que eso no es así.-
- No quiero que esté con él. No puedo soportarlo y no voy a permitirlo.-
- NO SEAS TESTARUDO.- Me gritó el anciano director. Nunca lo había visto ponerse así. - Vas a perderla para siempre, si sigues comportándote de esta forma.-
- Ya la estoy perdiendo.-
- Te equivocas. Si le das la oportunidad, podrán seguir siendo amigos, una familia.-
- No quiero eso, la quiero a ella.-
- Sirius …-
- Haré lo que haga falta para lograr que vuelva a mi lado.-
- ¿Aunque signifique romperle el corazón? ¿Estas dispuesto a hacerla sufrir y llorar?-
Las palabras del director me dejaron sin respuesta. Amo a Ariadna y lo último que deseo hacer es herirla, no soportaría verla llorar. - No. No puedo hacerle eso.-
- Sirius, sé que estas sufriendo mucho, pero debes aceptar el camino que eligió la pequeña.-
- Lo haré, pero solo por ahora. En verdad, no creo que lo ame.-
- Piensa que si alguien descubre lo que hay entre ellos, podría ser fatal para ambos.-
- Lo entiendo y no diré nada.- Le respondí y me marché a mi oficina. Estuve allí hasta tarde, reflexionando en lo que me dijo y en Ariadna. Recordando la forma en que había protegido a Malfoy y eso me daba mucha bronca, pero también me hizo comprender el hecho de que ella parece amarlo de verdad. Una fuerte explosión me sacó de mis pensamientos. Salí de mi oficina y corrí hasta el quinto piso. Me horroricé al ver el pasillo destruido y a los escombros apresando a varios estudiantes. Malfoy se me unió instantes después y comenzó a mover su varita diestramente, mientras mi mente parecía no poder gobernar mi cuerpo.
- ¡Muévete!- Me gruñó.
- ¿Ari?-
- La dejé en un aula del cuarto piso, bajo un hechizo protector. Ayúdame a sacar a estos chicos.-
Y así lo hice, poco a poco levantamos las enormes piedras y fuimos sacando a los alumnos atrapados. La mayoría tenía heridas leves, golpes y cortadas. Unos pocos presentaban fracturas de algún brazo o pierna, pero por suerte ninguno de ellos había resultado muerto. Una de las paredes del pasillo había estallado atrapándolos bajos los escombros. Esto no fue ningún accidente. El resto de los profesores se nos unieron en poco tiempo y logramos socorrer a todos los alumnos, los llevamos a la enfermería y Albus nos hizo reunirnos en la sala de profesores.
- ¿Qué ocurrió, Albus?- Preguntó madame Sprout.
- Flitwick, ¿Qué opinas?-
- Un hechizo bomba de tiempo. Quedó un ligero rastro en las piedras de la pared. Alguien lo colocó, para que estallara a la salida de los Hufflepuff y de los Ravenclaw de su clase de astronomía. Pasan siempre a la misma hora por ese pasillo.-
- ¿Alguna idea de quién pudo hacerlo?- Preguntó Minerva.
- No realmente, el hechizo requiere una gran destreza en encantamientos. Ciertamente los alumnos de séptimo serían capaz de hacerlo, pero no imagino a ninguno de los que quedaron en el castillo, realizándolo.-
- Ya veo …- Dijo la jefa de Gryffindor.
- El señor tenebroso envió a Colagusano al castillo, a contactarse con un espía.- Dijo Malfoy.
- ¿Y recién ahora lo mencionas?- Le gruñí.
- Estuve ocupado. El Señor Oscuro me llamó hoy temprano, luego de nuestra pequeña discusión.- Me dijo.- Y cuando regresé … tenía que atender otros asuntos.- Agregó.
“Debió ver a Ari para tranquilizarla. No lo culpo, pensó en ella antes que en prevenirnos.”
- ¿Sabes quién puede ser el espía?-
- No. Solo sé que es alguien muy cercano a los miembros de la orden. Pero no creo que sea un profesor, sería mucho más fácil de descubrir.-
- ¿Quieres decir que se trata de un alumno?- Preguntó horrorizada, la jefa de Hufflepuff.
- Es lo más lógico, sería de lo último que sospecharían y les costará averiguar quien es.-
- Mantengamos esto entre nosotros. Cada uno, por favor, vigile cualquier cambio de comportamiento en los alumnos o cualquier actitud sospechosa.- Dijo el director y todos nos marchamos.
- ¡Malfoy!- Lo llamé.
- ¿Qué quieres?- Me gruñó tensándose.
- ¿Dónde está Ari?-
- La llevé a mi oficina.-
- Cuídala, ella será un blanco que trataran …-
- Lo sé.- Me interrumpió y se marchó.

- ¿Por qué me dejaste encerrada?- Le pregunté enojada, cuando volvió a la media noche.
- Aquí estabas a salvo. Puse un hechizo protector.-
- Lu … me encerraste dos veces.-
- Te mantuve a salvo dos veces.-
- Quería estar a tu lado.- Le respondí y lo abracé.
- Y yo quería que estuvieras lejos del peligro. Ahora debes regresar a la torre gry. ¿Qué les dirás?-
- Que Sirius me hizo quedarme en su oficina. Pero a Hermy le diré la verdad.-
- Esta bien, vamos.- Me dijo, extendiéndome su mano. La tomé y me jaló con fuerzas hacía él para luego besarme. Adoro que sea así.

Nota de la autora:

Otro capi corto, pero es la única forma de actualizarlo cada quince días. Así que mil perdones a todas.
¿Qué es lo que busca Voldemort?
¿Quién es el espía?
¿Sirius se quedará de brazos cruzados?

Kia Amiga! Te dedico este capi porque estas enfermita y quiero que te mejores. Y espero que este Lu virtual del fic te ayude a levantar los ánimos.

Lau! Paciencia amiga, que este fic es algo lento en su actualización, por lo general, es cada quince días o una vez al mes, pero prometo seguir escribiéndolo.

Besitos a todas y buen fin de semana.

severus snape, lucius malfoy


Tags: lucius malfoy, fic, fanfic, amor, romance, lemon, drama

Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por lau snape
Jueves, 30 de abril de 2009 | 13:54
miaka!!sientono podre escribirte 1 coment en cada uno de los capitulos que subes pero esque ahora apenas puedo leer! m la paso estudiando todo el dia!! weno m da muxa pena k sea de tan tarde en tarde este capi xd weno un beso y wena semana!!!
Publicado por kia malfoy
Viernes, 01 de mayo de 2009 | 0:19
bravoo..bravoo.
miaka..
amiga...

grax..
te felicito..lograste..tu objetivoo..
grax..
me enkantoo.
sigue..asi...creemmeque me enkantoo....
mil..grax..
cuidate--
bzythos..
Publicado por kia malfoy
Viernes, 01 de mayo de 2009 | 0:19
bravoo..bravoo.
miaka..
amiga...

grax..
te felicito..lograste..tu objetivoo..
grax..
me enkantoo.
sigue..asi...creemmeque me enkantoo....
mil..grax..
cuidate--
bzythos..
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