Viernes, 08 de mayo de 2009

severus snaoe

Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (Desearía que Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18. Los pensamientos van entre comillas.

Pareja: Severus Snape y Selena.

************ ¡ACLARACION IMPORTANTE!****************
ESCENA SUBIDA DE TONO. Así que quedan advertidos, si no les gusta este tipo de escena, ya saben que pueden salteársela o no leer el capi. En cualquiera de los casos, nos leemos al final o en el próximo.
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Capítulo 42: Lazos de amor.

En la mansión Malfoy, Lucius se encontraba con Naia en el sofá del salón principal.
- Dime que me amas.- Le susurró la castaña al oído.
- Te amo.- Respondió el hombre y luego la besó en el cuello.
- ¿Los enviarás al internado?-
- Sí tu lo deseas …-
- Sí, quiero que te deshagas de ellos o nunca podremos ser felices. Estaremos juntos, solos tú y yo.- Dijo la mujer, colocándose sobre el rubio. Se hizo un pequeño corte en la muñeca y le dio de beber su sangre. - Eso es, buen chico, bebe.- Agregó, mientras se frotaba contra él, excitándolo nuevamente.
- Naia …- Gimió, cuando terminó de beber la sangre.
- Seré tuya para siempre, mientras sigas mis ordenes.-
- Lo haré …- Gimió nuevamente, cuando ella se posicionó, introduciendo su erección en su interior y gimiendo con él. Naia comenzó a moverse lentamente, concentrándose en el placer que sentía al tener a ese hombre en su interior y sabiendo que ahora, podría manipularlo a su antojo. En un primer momento, su plan era vengarse y destruirlo, pero había cambiado de opinión, lo quería como mascota. Desde que su padre terminó en Azkaban, su madre le había inculcado que debía vengarse de Lucius Malfoy. Para ello, la instruyó en las más poderosas y oscuras de las artes oscuras. Sin embargo, su madre se suicidó días después de que su padre muriera, dejándola sola y confundida. Cuando conoció por fin, al responsable de su suerte, no pudo evitar enamorarse de él y desearlo. Fue esto, lo que hizo que cambiara sus planes y deseara someterlo a su voluntad. Retomó las artes oscuras y se concentró en la rama del control mental. Siendo mujer, era mucho más fácil controlar a un hombre, usando el sexo combinado con la sangre. Solo debía beber a diario, una poción que se mezclaba en su torrente sanguíneo y luego darle de su sangre mientras mantenía relaciones al objeto de su deseo. Y eso, estaba funcionando a las mil maravillas. No tenía intensiones de apartarlo de sus hijos, solo deseaba que él la amara, pero los chicos resultaron un problema y tenía que deshacerse de ellos, antes de que lograran romper el lazo que la unía al rubio.
Siguió moviéndose sobre él, tirando su cabeza hacía atrás, gimiendo desesperada por alcanzar el máximo placer. Cuando Macnair se apareció en el lugar …
- Lucius.- Dijo el verdugo. - Necesito … ¿Qué haces con ella?-
- Lárgate o lo pagaras caro.- Gruñó el rubio, mientras Naia seguía moviéndose sobre él, aumentando la velocidad. Sin ningún pudor por que la vieran manteniendo relaciones. Macnair, se largó antes de que Malfoy decidiera mandarlo al otro mundo. Mientras la castaña continuaba moviéndose, sintiendo en su interior la dureza del hombre que tenía debajo suyo. Los gemidos se intensificaban, inundando todo el salón, el sudor bañaba sus cuerpos y cada fibra de su ser, pedía a gritos alcanzar el orgasmo.

- ¡Ama Selena!- Exclamó Rogu al verla aparecer. - Señorito Malfoy.-
- Llámame Draco, no soy un señorito.- Gruñó el rubio, al tiempo que su hermana reía por lo bajo.
- Cómo usted ordene, Señorito Draco.-
- Draco, solamente llámame Draco, nada de señorito.- Exclamó molesto. - No te rías.- Le gruñó a su hermana.
- Lo siento osito.-
- Ama, ¿Qué la trae por aquí?-
- Tenemos … algunos problemas … ¿Puedes evitar que una persona en particular entre en el lugar?-
- Por supuesto ama, si usted lo ordena, así será.-
- Bien … estemmm … ¿Podrías impedir que Lu entre?-
- ¿El Señor Malfoy?-
- Sí, esta un poco … confundido y es mejor que por ahora estemos lejos de él.- Respondió la morocha, bajando la cabeza. Le dolía horrores tener que estar lejos del rubio y más de esta forma.
- Sí ama, como usted ordene.-
- Gracias Rogu.-
- ¿Qué hacemos ahora?- Le preguntó Selena a su hermano.
- Esperar que mi cuñado regrese y que le haya arreglado la cabezota a padre.-
- ¿Crees qué esté bien?-
- ¿Snape o padre?-
- Lu.-
- Sí, no te preocupes. Todo saldrá bien, garrapata.- Respondió abrazándola. - Tendríamos que pensar seriamente en castrar a padre, de esa forma evitaríamos que se siga metiéndose en problemas.-
- No es gracioso.-
- No trato de serlo.-
- No podemos hacerle algo así.-
- Después de esto. Tenemos todo el derecho del mundo.-
- Yo solo quiero recuperarlo, sano y salvo.-
- Estará bien, ya lo veras. Y piensa en lo que te dije.-
- Estás loco, no voy a decirle nada de eso.-
- Luego hablaremos de eso.-
- ¡Uff!-
- Entiende, ser un irresistible Malfoy, trae problemas.-
- Lo voy entendiendo. Runy, nos puedes traer algo rico.-
- Por supuesto amita, Runy le trae todo lo que usted pida.-
- Estos elfos son muy escandalosos.- Se quejó Draco.
- A mi me agradan.-
- Debí imaginármelo.-

Mientras que en otra parte de Inglaterra, Snape se apareció cerca de la casa de McGonagall. Golpeó la puerta y esperó a que lo atendieran.
- ¿Severus? ¿Qué haces aquí?- Preguntó la mujer sorprendida.
- Tengo un problema y no sé a quién recurrir.-
- ¿Qué ocurre?-
- Es Lucius …-  Dijo Severus y comenzó a explicar la situación.
- Ya veo. ¿Crees qué este hechizado o realmente la ame?-
- No lo sé, quizás un poco de cada cosa. No creo que sea capaz de tratar a sus hijos de la forma en que ellos me contaron. Lucius no encerraría a Selena ni le quitaría su varita a su hijo. No es propio de un Malfoy, actuar de esa forma. Esta demasiado cambiado.-
- Sí está hechizado, debemos tener cuidado, podría salir lastimado. Y sí es por amor … las cosas serán aún peores.-
- Lo sé, por eso no sabía a quién recurrir. Si es un hechizo, sé como manejar la situación fácilmente, pero si es amor …-
- ¿Sales con su hija y no sabes como manejar algo así?-
- Eso no tiene nada que ver.- Gruñó el morocho sonrojándose.
- Esta bien, iré contigo.-
- Gracias Minerva …-
- Luego me darás las gracias. Ahora concentrémonos en que es lo que haremos.- Dijo la jefa de Gryffindor. Minutos más tarde se aparecían en los terrenos de la mansión Malfoy. - ¿Los niños están aquí?-
- No … los envíe a un lugar seguro.-
- Eso es lo mejor.- Respondió Minerva, cuando el ruido de unas apariciones llamaron su atención. - Rozen, Forja, que gusto me da verlos.-
- Profesora McGonagall, el gusto es nuestro.- Respondió Rozen. - Profesor Snape.- Saludaron, y el morocho respondió con un movimiento de cabeza. Aún no estaba muy convencido, de que llamar aurores fuera una buena idea, pero si el hechizo sobre Lucius era poderoso, se necesitaría la ayuda del ministerio. Tampoco le agradaba estar rodeado de tantos Gryffindors. Tanto Rozen como Forja solo hacía unos años que habían terminado sus estudios en Hogwarts. Snape estaba seguro de que habían aceptado tan rápidamente ayudarlos, porque había sido Minerva quién los llamó. Severus siempre se sorprendía de que a pesar de los muchos años que hubieran transcurridos, los Gryffindors siempre le enviaban regalos y recuerdos a su ex jefa de casa. Muy al contrario de lo que ocurría entre él y sus ex alumnos.
- Comencemos.- Dijo Forja y entraron lentamente en la mansión. En el enorme vestíbulo, el eco de los gemidos de Lucius y Naia se escuchaba con gran intensidad. Se encaminaron hasta el salón principal, guiados por Snape y al entrar, vieron a la pareja. Naia estaba nuevamente dándole de su sangre al rubio y eso, era una buena prueba de que estaba violando la ley. Rozen y Forja, movieron su varita y la mujer salió despedida lejos de Malfoy, quedando completamente inmovilizada. Pero el peligro no había acabado. Lucius se enfureció, tomó su varita y la apuntó hacía los recién llegados. Varios hechizos oscuros surcaron la habitación, y Severus y Minerva tuvieron que frenarlos.
- Lucius quieto.- Gruñó Snape.
- Tú solo estas celoso, porque no puedes tener una mujer como ella.- Siseó Lucius.
- Deja de decir idioteces.-
- Eres patético, te arrastras por el amor de una …- Estaba diciendo, cuando Minerva lo adormeció antes de que dijera algo comprometedor.
- Libéralo.- Ordenó Forja.
- No quiero.- Respondió la castaña. - Él es mío para siempre.-
- A donde vas, no podrás tenerlo. Controlar a otro mago esta prohibido y lo sabes. El castigo es de por lo menos quince años en Azkaban.- Dijo Rozen.
- Entonces, estará quince años, sumergido en la locura y la desesperación por no tenerme.- Respondió Naia riendo como loca.
- Debemos llevárnosla.- Dijo Forja. - Les conviene trasladar a Malfoy a San Mungo … le espera un largo proceso de descontrolarización …-
- Debo hablar con su familia primero.- Dijo Severus, frunciendo el seño. Internar a Lucius no estaba dentro de sus planes y mucho menos, tener que decirle a su novia que quizás nunca recupere a la única figura paterna que tenía.
- Me quedaré contigo. Será más fácil si se lo explicamos entre los dos.- Dijo Minerva.
- Si. ¿Puedes vestirlo? Iré a buscar a los chicos.- Dijo Severus, mientras los aurores se desvanecían llevándose a Naia.
- Sabes que el control con sangre y sexo …-
- Es el más difícil de romper, se vuelve adictivo y se fortalece con el tiempo. Quizás nunca podremos liberarlo.-
- ¿Quién cuidará a sus hijos?-
- Draco deberá irse a vivir con Narcisa. Y Selena … pediré su tutoría.-
- Te apoyaré en eso. Narcisa no es el mejor modelo de madre y mucho menos para alguien como Selena.- Respondió Minerva y Snape se desvaneció. La mujer llamó a los elfos de la casa y entre todos vistieron al rubio que permanecía inconciente.

- ¡Sevi!- Exclamó la morocha al ver a su novio. Se arrojó a sus brazos y él la abrazó con todas sus fuerzas.
- ¿Y padre?- Preguntó Draco.
- Debo llevarlos a la mansión. Allí hablaremos.- Respondió cortante.
- ¿Él está bien?- Preguntó Selena, alejándose un poco del adulto.
- Algo así. Vamos, debemos regresar.-
- De acuerdo.- Dijo el rubio, que las cosas le olían muy mal.
- Rogu gracias por todo. Volveré en unos días a visitarlos. Runy, gracias por estar siempre atento a mi llamado.- Dijo la morocha.
- Amita es un placer servirla.- Dijo el pequeño elfo y los tres se desaparecieron. Al llegar a la mansión, se sorprendieron al ver a la jefa de Gryffindor en la casa y a Lucius recostado en el sofá.
- ¿Qué le ocurre?- Preguntó Selena, acercándose al rubio y acariciándole el rostro.
- Esta inconciente por un hechizo, no es nada grave.- Respondió la jefa de su casa.
- ¿Por qué lo mantienen inconciente?- Preguntó Draco. Severus y McGonagall intercambiaron miradas sombrías. El morocho comentó lo sucedido, mientras Minerva hacía aclaraciones sobre el tema.
- ¿Quiere decir que padre es un zombi?- Preguntó el joven rubio alarmado.
- No. El problema es que Naia no rompió el control mental y no se la puede obligar a que lo haga.-
- ¿Quedará bajo su control para siempre?- Preguntó Selena aún más alarmada que su hermano.
- No necesariamente. Deberá ser desprogramado, pero eso lleva tiempo y tendrá que ser internado en el hospital mágico.- Dijo Minerva.
- ¿Internado? ¿Por cuánto tiempo?- Preguntó Draco.
- Eso depende de que tan fuerte sea el control.- Dijo Snape.
- Pero … ¿Qué pasará con nosotros?- Preguntó la morocha.
- Deberemos llevar a Draco con su madre y …-
- ¡Está loco! Yo no voy a ninguna parte sin mi hermana y sin mi padre.- Respondió siseando el joven rubio y jalando a su hermana hacía él.
- Draco … no compliques más las cosas.- Gruñó Severus.
- ¡Despiértalo!- Exclamó Selena. - ¡Por favor! Estoy segura de que Lu regresará a la normalidad.-
- Amor no. Me temo que no es seguro y …-
- ¡Inervate!- Exclamó Draco, tomando la varita de su padre. Lucius abrió los ojos, estaba confundido y de pronto la furia colmó su cara. Severus se colocó delante de los jóvenes, previendo que el rubio podría tratar de atacarlos. Mientras que Minerva se disponía nuevamente a dormirlo.
- ¿Qué demonios …?- Gruñó mirándolos. - ¿Dónde está Naia?-
- Lucius cálmate.- Le dijo de forma autoritaria la jefa de Gryffindor.
- Vieja gata destartalada, ¿Qué hace en mi casa?-
- Más respeto, mocoso maleducado.- Gruñó la mujer.
- ¿Padre?- Lo llamó Draco, desde detrás de Snape.
- ¿Lu?- Dijo Selena.
- ¿Cómo te saliste de la habitación? Mocosa malcriada y tú, devuélveme mi varita.-
- Padre … escucha …-
- ¡Cállate! O te encerraré a ti también. ¿Dónde está Naia?-
- ¡Selena!- Exclamó Snape, cuando ella se escabulló y se arrojó a los brazos del rubio.
- ¡Lu! ¡Por favor! Vuelve a ser el mismo. Te extraño.- Dijo llorando y aferrándose al adulto. Lucius le arrebató su varita a Draco y se desvaneció llevándose a la morocha, antes de que Snape o Minerva pudieran detenerlo.
- ¡Maldición! Si la lastima, lo mato.- Siseó Severus.

Los dos Malfoy se aparecieron en una casa oscura y fría, en algún lugar de Inglaterra. Selena se había mareado por la brusca desaparición y cayó al suelo. Lucius también estaba confundido, por las muchas imágenes que se arremolinaban en su mente. Podía escuchar la voz de Naia que le ordenaba que debía buscarla, pero al mismo tiempo, el llanto de la morocha lo aturdía.
- Levántate.- Le gruñó a Selena.
- ¿Lu? ¿Dónde estamos?-
- No es asunto tuyo. ¿Dónde está Naia?-
- No lo sé.-
- Mientes.- Gruñó, levantándola del piso ferozmente.
- Me duele …-
- Y sufrirás mucho más, si no me devuelven a Naia.-
- Ella es mala, te esta controlando.-
- Deja de mentir.-
- Lu … no miento. Te quiero.-
- Maldita mocosa.- Siseó, levantando su mano para golpearla, pero se detuvo en seco a escasos centímetros de ella. Una fuerte voz interna, le gruñía que si la lastimaba se odiaría a si mismo por ello.
- Lucius …-
- ¡Cállate! ¡Te o…!- Trató de decir, pero la palabra se le quedó atravesada en la garganta. Su cuerpo le impedía pronunciarla y algo muy fuerte, no le permitía dañar a la joven. Todo esto lo confundía y a la vez, lo enfurecía. - Sí no me devuelven a Naia … tú ocuparas su lugar.- Siseó amenazante.
- ¿Dé que hablas?- Preguntó confundida.
- Me darás lo que necesito, follaras día y noche conmigo.-
- Lu … yo no …- Trató de decir, pero él la arrinconó contra la pared.
- Harás lo que yo te diga …- Estaba diciendo, cuando la imagen de la violación de la madre de Selena, invadió su mente. Aturdido se alejó de ella y cayó al suelo.
- ¡Lu!- Exclamó, acercándose a él. - ¿Qué te ocurre? ¿Qué tienes?-
- Aléjate pequeña …- Gimoteó, con una voz completamente diferente, la voz que él usaba cuando estaba con ella. Ya no había rastros del odio o la furia en esa voz.
- Lucius …-
- Vete … corre, antes de que pierda el control otra vez.-
- No … Lu no quiero dejarte.-
- Selena … no puedo callarla. Ella me esta ordenando que te …- Decía el rubio, apretando los puños hasta sangrar. La morocha volvió a acercarse y lo abrazó.
- Te quiero, te quiero. Ya no la escuches, no lo hagas.- Repetía Selena, una y otra vez. Mientras Malfoy se estremecía. Lo mantuvo abrazado durante mucho tiempo. No sabía que hora era, ni lo que sucedería, si él no regresaba a la normalidad. Lucius se fue tranquilizando paulatinamente y dejó de temblar. Agotada, Selena se quedó dormida, cerca de la madrugada, acostada junto a él. El rubio notó que ella dormía y se dio vuelta para mirarla. La voz de Naia se escuchaba distante en su cabeza, como si fuera el sonido de las débiles olas, que llegan a una playa desolada en donde nadie está ahí para escucharlas. Acarició suavemente el rostro de la joven, sintiendo una terrible calidez en su interior. Se quitó la capa y la cubrió para abrigarla. El largo cabello de la joven, había adquirido una tonalidad grisácea, a raíz de la enorme cantidad de polvo que cubría el piso del lugar. Unas pocas velas se encontraban prendidas, aquellas que Selena había logrado encontrar y creaban grotescas sombras sobre las paredes, dándole al lugar un aspecto tenebroso.
Lucius se concentró en el rostro de la joven, y miles de recuerdos inundaron su mente. Cada segundo que había pasado junto a ella, los estaba reviviendo, una y otra vez. La primera vez que la vio, el beso que le había robado, el día de navidad que estuvo con ella, el primer cumpleaños que estuvo a su lado. Recuerdo tras recuerdo, surgían en su mente, pero la voz de Naia trataba de hacerse oír. Las escenas de sexo junto a la castaña se entrometían entre los recuerdos que tenía junto a Selena. Hasta que un fuerte recuerdo, sacudió cada fibra de su ser, apagando la voz de la mujer. Selena estaba sobre su cama, completamente desnuda, sangrando y golpeada. Vayu estaba a escasos centímetros y se disponía a violarla, la furia se desató en el rubio y el control mental se rompió.
- Pequeña …- Susurró temblando de furia y dolor. - Selena …-
- ¿Uh?- Dijo ella, muy dormida. Abrió los ojos rápidamente y al ver a Lucius tan cerca, se apartó velozmente.
- ¡No! No me tengas miedo, pequeña. Mi niña …- Dijo Malfoy extendiendo su mano.
- ¿Lu?-
- Sí pequeña, soy yo.-
- ¿Cómo sé que no me estas engañando?-
- No te haría daño, lo sabes.-
- ¿Estás bien?- Preguntó acercándose lentamente al adulto.
- Ahora lo estoy.- Respondió envolviéndola en sus brazos. - Perdóname por haberte lastimado.-
- ¡Lucius!- Exclamó llorando. - Creí que no volverías a la normalidad.-
- Shh … tranquila, ya estoy bien.-
- ¿Cómo rompiste el control?-
- Fuiste tú, tus recuerdos a mi lado.-
- ¿Yo?-
- Tú lazo conmigo, es más fuerte que cualquiera que pueda crear, con alguien con quien no comparto un lazo de sangre.-
- No entiendo mucho, pero me alegra que seas tú de nuevo.-
- Lo que quiero decir, es que el amor que hay entre nosotros, es más fuerte que cualquier otra cosa en este mundo.-
- Eso es, porque yo te quiero mucho.-
- Y yo te amo, mi pequeña hija.- Respondió Lucius, dándole un suave beso en la frente y la morocha sonrió.
- ¿Dónde estamos?-
- En una de las casas que compré luego de la guerra.-
- ¿Cómo la de los Mafdet?-
- Si, así es.-
- Esta muy sucia.-
- Ningún elfo que servía a esta familia, quedo con vida.-
- Ya veo.-
- Selena …-
- ¿Si?-
- ¿Qué sientes por mi?-
- ¿Eh? Te quiero mucho.-
- Lo sé, pero … nunca me has llamado padre o papá y … el lazo que hay entre nosotros es muy fuerte. Yo te quiero como una hija, pero tú …-
- Eres mi familia.- Respondió Selena firmemente. Aún no estaba lista para decirle de que forma lo quería, una parte de ella seguía confundida.
- Esta bien. Será mejor que regresemos.- Dijo Lucius, que sabía que no obtendría otra respuesta de su niña.
- ¿Seguro que estás bien?-
- Muy seguro.- Le respondió, acariciándole el rostro y luego alzándola para desaparecerse.
- Puedo caminar.-
- Te has torcido el tobillo, quiero que Severus te cure.- Respondió el rubio y regresaron a la mansión Malfoy. En donde, McGonagall estaba junto a las esposas de Crabbe, Goyle y Zabini.
- ¡Malfoy! Baja a esa niña.- Gruñó Minerva.
- Esta bien. Volvió a la normalidad.- Intervino Selena, aferrándose aún más fuerte al adulto.
- ¿Segura?- Preguntó la madre de Blaise.
- Sí, señora Florence. Lu es normal otra vez.-
- Estoy bien, ¿Y qué hacen todas aquí?-
- Nuestros esposos, los están buscando.- Dijo la señor Goyle.
- Severus nos dijo la sucedido.- Agregó la señora Crabbe.
- Será mejor que le digamos que han vuelto.- Dijo Minerva y movió su varita.
- ¿Mi hijo?-
- Enviamos a Draco a dormir, le dimos una poción. Estaba muy preocupado por ustedes.- Dijo la señora Zabini.
- ¿Por qué no bajas a la niña?- Preguntó Minerva.
- Se torció el tobillo cuando me la llevé.-
- Déjala en el sillón. Yo la curaré.- Dijo la jefa de Gryffindor. Y Lucius le hizo caso.
- Siéntate conmigo.- Pidió la joven y el rubio se sentó a su lado.
Minerva la revisó. - No es nada grave, una simple torcedura. Estará bien.- Dijo la mujer, luego de aplicarle un hechizo.
- Ya no me duele.- Sentenció Selena, sonriéndole al rubio. Cuando Snape, se apareció en el lugar.
- Aléjate de ella.- Siseó el morocho.
- ¡No! Es Lu, no me hará daño.- Dijo Selena.
- Puede ser un engaño.-
- No es mentira, es Lu.-
- Soy yo, Severus. Ya volví a la normalidad.-
- Eso esta por verse.-
- No le harás daño.- Dijo Selena.
- No, solo me aseguraré de que sea quien dice ser.-
- Ya que regresaron, será mejor que nos marchemos.- Dijo el padre de Blaise. - Si nos necesitas, Severus, llámanos.-
- Lo haré, gracias.-
- Yo también me voy, salvo que quieras que me quede.-
- No Minerva, gracias. Manejaré el resto solo.-
- De acuerdo. Adiós.- Dijo la jefa de Gryffindor y se desvaneció.
- Amor, vete a tu cuarto.-
- No, le harás daño a Lu.-
- Te dije que no voy a lastimarlo.-
- Pero no te ves muy tranquilo.-
- Pequeña, estaré bien.- Intervino Lucius. La morocha hizo un pucherito, le dio un beso y se marchó, mirando de reojo a su novio.
- Luego iremos a verte. Si todo esta bien.- Dijo Severus.
Selena entró en el cuarto de su hermano que roncaba profundamente. Estirado a pata ancha, ocupaba toda la superficie de la cama. Hunter dormía acurrucado en una de las puntas de la cama, tratando de evitar las patadas de su dueño.
- Osito … despierta.- Susurró Selena. - Vamos, osito despierta.- Volvió a decir, sacudiendo a su hermano. “Duerme como un tronco.” - ¡DRACO DESPIERTA!- Gritó a todo pulmón y su hermano se despertó sobresaltado.
- ¡GARRAPATA!- Gritó el joven rubio y abrazó a su hermana con todas sus fuerzas. - Regresaste, ¿Estás bien? ¿Y padre?-
- Estoy bien. Lu está con Sevi.-
- ¿Por qué no vino a verme?-
- Severus quiere asegurarse de que realmente sea Lu y que no siga bajo el control de Naia.-
- Ya veo. ¿Crees que volvió a la normalidad?-
- Estoy completamente segura.-
- ¿Dónde te llevó?-
- A otra de las propiedades de los Malfoy, una casa muy antigua y muy sucia.-
- Eso se nota, estas hecha un desastre, parece que te hubiera agarrado una tormenta de tierra. Tienes el pelo gris, como una vieja.-
-  Tonto … no te rías.-
- Deberías bañarte.-
- No, hasta que Lu y Sevi vengan a buscarnos.-
- Como quieras, la que se ve horrible eres tú. Trata de no ensuciar mi cama.-
- Odioso.- Decía Selena, cuando la puerta de la habitación se abrió.
- ¡Padre!- Exclamó el joven rubio, y se levantó para arrojarse a los brazos del adulto.
- Ya esta bien.- Dijo el morocho.
- Te lo dije.- Le gruñó su novia.
- Tenía que asegurarme. Era mi deber.-
- Desconfiado.-
- ¡Ya! No discutan.- Les gruñó el rubio.
- ¿Lu?-
- Estoy bien pequeña. Severus solo me hizo unas cuantas preguntas. Eso es todo.-
- No me convence.- Dijo la morocha y se aferró al rubio.
- Mis niños. Lamento tanto haberles causado tanto daño.-
- Estamos bien.- Dijo Selena.
- Pero aceptamos cualquier compensación.- Agregó Draco.
- Osito … no seas interesado.- Le gruñó su hermana.
- No, él tiene razón. Se merecen que haga algo por ustedes.-
- Puedes empezar por dejarnos castrarte.- Dijo Draco.
- ¿QUÉ? ¿QUÉ DEMONIOS HAS DICHO?- Bramó el adulto, mientras que Snape reía por lo bajo.
- Es la única forma, de asegurarnos que no vuelva a suceder algo así.- Dijo el joven rubio, encogiéndose de hombros.
- Osito … déjate de decir idioteces.-
- No voy a dejar que me castren. Les prometo que no volverá a suceder.-
- Pero era una buena idea.- Se quejó Draco.
- Pequeño …- Gruñía Lucius, tratando de contener su indignación.
- Amor …- La llamó Severus y la morocha se acercó a él.
- ¿Estás enojada conmigo?-
- ¿Eh? No, solo me preocupaba que le hicieras daño a Lu.-
- ¿Segura?-
- Muy segura. Te amo.-
- Y yo a ti.- Respondió Severus y le dio un suave beso, para luego estornudar. - Tienes mucha tierra.-
- Lo siento, me dormí en el piso.- Respondió la morocha y el adulto gruñó.
- Es mejor que te bañes, pequeña.- Dijo el rubio.
- ¿Me puedo bañar con Sevi?- Preguntó con su carita más compradora. El rubio gruñó y fulminó con la mirada a Snape.
- Solo si se bañan y nada más.-
- Lo prometo, solo será un baño.- Dijo la morocha y le dio un beso al rubio. - Vamos.- Le dijo, jalando a su novio.
- ¿Tú quieres que me maten?-
- ¿Qué?-
- ¿Cómo se te ocurrió preguntarle algo así a Lucius?-
- ¿Y por qué no? Somos novios y estamos … comprometidos o algo así.-
- Eso no cambia el hecho de que a tu padre no se le suba la presión.-
- No es tan malo.-
- Me preocupa que seas tan ingenua.-
- Deja de rezongar. Pareciera que no quisieras estar conmigo.-
- Eso no es cierto.- Le gruñó en respuesta.

Los días siguientes, la calma y la normalidad, volvió a la familia Malfoy. Aunque Selena notaba la tristeza del rubio.
- ¿Crees que Lu en verdad esté bien?- Le preguntó la morocha a su hermano.
- Si, no te preocupes. Ya conseguirá a otra que caliente su cama.-
- Insensible. En verdad creo que la extraña.-
-Lo dudo mucho.-
- ¡Uff! Aún te falta mucho por madurar.- Le gruñó la morocha a su hermano, y salió de la habitación. Lucius tuvo que presentarse en el ministerio, para declarar contra Naia, aunque internamente, no deseaba hacerlo. La única razón por la cual había ido, era porque Severus lo obligó.
- ¡Minsky!- Llamó la morocha, a la elfina.
- Ama, ¿Me llamó?-
- Sí, ¿Puedes llevarme al callejón Diagon?-
- Por supuesto, ama. Todo lo que usted me pida.- Dijo la elfina y tomó la mano de la joven para desaparecerse. Segundos después, llegaban a su destino.
- Gracias, puedes regresar. Te llamaré cuando te necesite.-
- Muy bien, ama. Como guste.- Respondió y se marchó.
Selena salió fuera del Caldero Chorreante, para entrar al callejón. Había un lugar especial, que deseaba visitar. Llegó a una tienda, adornada con estrellas y soles, y en un cartel se anunciaba “Madame Future. Sepa su destino.” Selena no lo pensó dos veces y entró.
El lugar era bastante oscuro y enormes paños de telas de colores caían desde el techo, cubriendo las paredes y las ventanas. Una joven muy simpática, atendía el lugar.
- Señorita, ¿En qué le puedo ayudar?-
- Quiero ver a madame Future.-
- En estos momentos, esta con un cliente. Tomé asiento y la atenderá a la brevedad.-
- Muchas gracias.- Respondió la morocha. Un cuarto de hora más tarde, un hombre con aspecto de adinerado, salió del lugar.
- Ya puede entrar. Madame Future la espera.- Dijo la joven.
- Si, gracias.- Respondió Selena y atravesó un pasillo, con numerosos paños con figuras de Dragones, unicornios, planetas y otros símbolos raros. - Permiso.- Dijo golpeando la puerta.
- Pasa, Selena.- Respondió una voz suave.
La morocha entró y vio a una mujer de unos cuarenta y pico años, que lucía un simple vestido, pero bonito. Tenía una mirada maternal y un aire tranquilo.
- ¿Cómo sabe mi nombre?-
- Sé el futuro, el pasado y el presente. Sino supiera tu nombre, no sería una buena adivina.-
- Supongo que tiene razón.-
- ¿Vas a preguntármelo?-
- Yo … es que … no sé bien que preguntar.-
- Creo que sí lo sabes.-
- Es sobre Lucius … ¿Será feliz?-
- Es una pregunta difícil, porque existen muchas respuestas. Lucius Malfoy es feliz con la familia que tiene ahora, pero su felicidad es incompleta.-
- Creí que Naia lo haría feliz, pero ella era mala.-
- Solo es una joven confundida y llena de resentimiento. Nunca podría haberle dado a Lucius Malfoy, lo que él en realidad desea.-
- ¿Qué es?-
- El amor verdadero, puro y eterno.- Dijo la mujer y Selena se sonrojó. - Así es, él desea un amor, como el que compartes con Severus Snape.-
- Usted sí que sabe todo.-
- Más de lo que desearía.- Respondió la mujer con tristeza.
- ¿Puedo ayudar a Lu?-
- Si puedes, pero será difícil. Tienes que ayudarlo a encontrar a su milagro, pero muchos obstáculos bloquean su camino a la felicidad.-
- ¿La maldición?-
- Me temo que sí.-
- ¿Se puede romper?-
- Solo una descendiente, de la mujer que realizó la maldición, puede romperla.-
- ¿Cómo se rompe?-
- Cuando llegue el momento, lo sabrás.-
- ¿Dónde puedo buscar ese “milagro”?-
- Sigue las señales. Pero cuidado, el peligro se aproxima y deberán luchar por su amor y por sus vidas.- Respondió la mujer. - Eso es todo lo que puedo decirte, Selena Mafdet.-
- Yo no …-
- Lo sé, has elegido ser una Malfoy. Sin embargo, el legado de tu familia vive en ti.- Dijo madame Future y se desvaneció. Dejando a Selena muy confundida. Regresó al frente de la tienda, pensando en todo lo que había escuchado.
- Señorita, no se preocupe. Al principio las cosas parecen complicadas, pero verá que con el tiempo, las entenderá.-
- Eso espero, ¿Cuánto es?-
- Cinco galeones.- Respondió la joven del mostrador. La morocha salió de la tienda luego de haber pagado y al darse vuelta para mirarla nuevamente, el lugar ya no estaba.
- ¿Qué?- Dijo Selena confundida. Caminó por el lugar, para ir a comprarse un helado cuando …
- ¡Mala! Me dejaste solo y te vienes a divertir.- Le gruñó su hermano al oído, sorprendiéndola.
- ¡Draco!-
- Sí, el mismo. Tu hermano, al que abandonaste.-
- Exagerado.-
- ¿Qué haces sola?-
- Solo … tenía que hacer algo.-
- ¿Verte con tu amante?-
- ¡Idiota! No tengo ningún amante.-
- Entonces, ¿Por qué no me invitaste?-
- Fue algo que se me ocurrió de repente.-
- Eres mala.-
- Esta bien, quería comprarte tu escoba y darte la sorpresa. Pero contigo no se puede.-
- ¡MI ESCOBA! ¿De verdad, ibas a comprármela?-
- Te lo prometí, ¿O no?-
- Sí, pero … fue hace mucho, creí que te habías olvidado.-
- Tonto.- Respondió Selena. No le estaba mintiendo, también tenía planeado comprar la escoba, solo que luego de disfrutar de un rico helado.
- ¿Vamos ahora?-
- ¿No te puedes esperar un poco?-
- ¡No! ¡Vamos! ¡Anda! ¡Se buenita!-
- ¡Insoportable! Por eso, quería venir sola. Ahora vamos y de seguro te quedas tres horas en el lugar.-
- ¡Garrapata! ¡Te adoro!- Exclamó el rubio y la abrazó con fuerza.
- No … me … dejas … respirar.-
- Lo siento.-
- Tienes mucha fuerza.- Dijo la morocha, tratando de ver si no le había roto ningún hueso.
- Es que estoy creciendo, a diferencia de otras …-
- Sigue así y te quedas sin escoba.-
- No …- Gimoteó. - Lo siento.-
- Actúas como un niño.- Dijo Selena, entrando a la tienda de quidditch. Miraron el local y la enorme variedad de escobas en exhibición. La centella de luz, era el último modelo. Solo hacía unos pocos días que había salido al mercado. El mango de madera pulido, estaba decorado con guardas de oro verdadero. La escoba no solo era la más rápida del mercado, sino que también la mejor adornada. La morocha miró el precio y casi se descompone. Si bien, no era una suma importante para el bolsillo de un Malfoy, para Selena era demasiado dinero. Aún conservaba su sentido muggle del no derrochar, pero una promesa era una promesa.
- ¡Es genial!- Decía Draco feliz, mirando la escoba y por poco babeando.
- Así es, jovencito.- Dijo el dueño del local. - La más veloz del planeta y diseñada para personas con el buen sentido del gusto.-
- Como nosotros.- Dijo el rubio. - Sele, cómprate una para ti también.-
- ¿Qué? ¿Te has vuelto loco? ¿Quieres que me mate?-
- Señorita, la escoba es completamente segura. Viene con varios hechizos protectores, para asegurar el bienestar de quien la maneja. Además, no solo puede ser usada a gran velocidad, también esta diseñada para ir a velocidad media y baja. Es para toda la familia.-
- Gracias, pero solo llevaremos una.- Dijo la morocha firmemente.
- Amargada.- Le gruñó su hermano.
- Osito …- Gruñó Selena.
- Son trescientos setenta galeones, más la credencial de propiedad de ciento cincuenta galeones.-
“Me voy a fundir.” Pensaba Selena, mientras abría su bolsito. Tomó el dinero y pagó el equipo completo, y a pesar de eso, su bolsito seguía casi lleno. Es que a Lucius, no le gustaba que sus niños anduvieran con “escasa” cantidad de efectivo y le daba todos los meses, mil galeones para sus “pequeños” gastos. “Es demasiado dinero, Lu no debería darnos tanto.”
Una vez hecha la compra, salieron del lugar con el rubio más feliz que nunca.
- Muchas gracias, eres la mejor hermana.-
- Si, si, lo sé.- Respondió la morocha por décima vez.
- ¿A dónde vamos?-
- No sé.- Decía la morocha, cuando algo llamó su atención. - “Organizamos todo evento que usted desee. No importa lo grande o pequeño que sea, le garantizamos su satisfacción.- Leyó la morocha en una vidriera.
- ¿No estarás pensando en tu casamiento o sí?- Gruñó Draco.
- No, tonto. Quiero hacer una fiesta, para levantarle el ánimo a Lu. ¿Qué opinas?-
- ¿Una fiesta sorpresa?-
- Si.-
- ¡Genial! ¡Quiero una fiesta!-
- No es para ti, es para Lu.-
- ¿Y cómo harás para que no se entere?-
- Nos mudaremos por un tiempo, a la mansión Mafdet.-
- Supongo que es posible.-
- ¿Me ayudas o no?-
- Sí, no te enojes, garrapata. Ya te pareces a tu novio.-
- ¡Draco!- Le gruñó su hermana.
- Solo lo decía.- Respondió, encogiéndose de hombros, al tiempo que entraban en el lugar.

Nota de la autora:

Mil perdones, por dos motivos. Uno, por no haber actualizado la semana pasada, esta historia. Es que se acerca la fecha del final (el 21 de mayo) y le estoy dedicando mucho tiempo al estudio (o mejor dicho, tratando de estudiar.) Y por eso, voy a actualizar solo dos historias por semana. Esta vez le toca el turno a esta versión y al fic “Vampiro”.
La segunda disculpa, es por no hacer feliz a Lu con Naia (Imagino que Kia Malfoy, esta pidiendo mi cabeza en estos momentos, sorry amiga.) Las cosas con Lu aún no han acabado, tal como lo dijo la adivina.
Unas aclaraciones (Cuando no): el personaje de Naia, estaba diseñado solo para crear un poco de problemas en la familia Malfoy. Y para demostrar que los errores de Lucius aún lo están persiguiendo.
El nombre Naia: quiere decir deseo. Y su apellido: Anukis es una diosa egipcia.
TRANSLITERACIÓN: anqt
NOMBRE EGIPCIO: ANQET
NOMBRE GRIEGO/ROMANO: ANUKIS/HESTIA
ICONOGRAFÍA: Mujer que puede llevar sobre la cabeza un tocado formado por altas plumas o vegetales colocados sobre una base cilíndrica. Gacela.
SINOPSIS: Su nombre significa “abrazar”. En origen fue una deidad del agua, cuyo centro de culto pudo estar en Assuán, concretamente en la isla de Sehel, convirtiéndose más tarde en una diosa relacionada con la lujuria y la sexualidad. Ella era también la responsable de ofrecer agua fresca a los que circulaban por la isla de Elefantina, y se encontraba al cuidado de la inundación anual del río Nilo. Es la “Señora de la Catarata”. Anukis fue la encargada de cuidar de forma mística al rey.

Bueno, dado que Naia solo era algo pasajero y debía controlar a Lu de alguna forma, se me ocurrió el sexo. (Es la debilidad de Lucius) y por eso le puse ese nombre.
Eso es todo por ahora. Espero que todavía les siga gustando esta historia y me dejen algún comentario, opinión, etc.

Amiga Kny! Sip, todos creíamos que Naia era la indicada, pero no. Lu aún tiene que pagar por sus errores del pasado. Pero … seguramente Sele, encontrará la forma de que Lucius sea feliz.

Kia Querida: Las cosas entre Lu y Sele ya se han arreglado. (Por suerte) ahora queda ver, que es todo eso de lo que le habló madame Future … ¿Cuál será el futuro que le espera a los Malfoy?

Besos y buena semana.

severus snape, lucius malfoy


Tags: severus snape, lucius malfoy, fic, drama, romance, lemon

Publicado por miakayuki2006 @ 11:01  | Sele y Sevi vers 1
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Comentarios
Publicado por Marmik
Mi?rcoles, 13 de mayo de 2009 | 9:15
el vinculo selena lu es muy fuerte.
sera realmente selena hija de lu?
lu siempre ha savido de selena desde muy baby.
felicidades nos tienes intrigadas....
asta cuando????
mucha suerte en los examenes finales!!!!!!
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 13 de mayo de 2009 | 18:19
hOLa..
amIga..
uMM..
oYE...
aDOndE.. PUEDO enCOntRaR.. A
madame Future ..
tE jURO.. QUe En sTOs.. MOmENtoS..
ME ENKANTARIA..
QUE ALGUIEN..
ME DIGA...MI FUTUROOO..
pero.
buenooo,...
jejej..
creeoo...que no se puede...
buenoo..nena.. me voy..
suerte..en todo..
kuidate..
tkm..!
Publicado por Miss Mafdet
Jueves, 14 de mayo de 2009 | 12:51
soy nueva...
me esta gustando esta historia...
pero ...
como es selena fisicamente?
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