Martes, 26 de mayo de 2009

severus snape
Disclaimer: esta es una historia que se basa en uno de los mejores personajes creados por la adorada J.K. Rowling. No, no es Harry Potter, es Severus Snape. (Desearía que Rowling me lo regalara. Jeje.)

Aclaraciones: es un fic que comienza romántico y algo lento para luego haber situaciones bien explicitas. Así que quedan advertidos. Puede haber ocasionales escenas de torturas y violaciones, por lo tanto esta clasificado para mayores de 18.
Los pensamientos van entre comillas.

Capítulo 39: El cambio del tiempo.

Severus se quedó dormido en la cama, junto a la morocha. Sin embargo, Selena no había podido pegar un ojo, preocupada por Lucius y sintiéndose muy confundida. Se levantó sigilosamente y salió de la habitación. Los enormes pasillos de piedra, le recordaban vagamente a los de Hogwarts, aunque los retratos que había en el lugar, eran completamente diferentes. La mayoría eran imágenes de demonios antiguos y en otros, horribles representaciones de masacres y guerras. Uno en particular, llamó la atención de la morocha. Aterrorizada ante la imagen, dio unos pasos hacía atrás, para correr hasta la habitación en donde Snape dormía profundamente.
- No tengas miedo.- Dijo una voz, detrás de ella.
- Señor …-
- Seere, puedes llamarme así.-
- Sí, yo …-
- En mi reino, esta prohíbo alimentarse de humanos.-
- Podrían cambiar de idea.- Dijo la morocha y el príncipe rió.
- Eso no sucederá, mientras yo sea el soberano.-
- Los otros demonios …-
- Solo el reino del sur, aún sigue con esa práctica. Es más una tradición que una necesidad, nuestra alimentación es igual que la de los humanos.-
- ¿Belial …?-
- Belial gobierna el norte.- Respondió el demonio y Selena suspiró. - ¿No lo sabías?-
- No realmente, por un segundo me preocupé. Lo he fastidiado muchas veces.- Dijo la morocha, encogiéndose de hombros.
- Sí no te ha hecho nada, es porque le caes bien o porque le agradas a la mujer que ha escogido.-
- Debe ser lo segundo.-
- ¿No puedes dormir? Has tenido una noche … digamos que muy interesante.-
Selena se sonrojó …- No, estoy … demasiado alterada.-
- Él está bien.-
- ¿Lucius?-
- Así es. Belial se encargó de su problema.-
- ¿Se acostó con él?- Preguntó la morocha, alarmada y Seere estalló en carcajadas.
- Qué niña más pervertida. No, le relegó ese trabajo a un súcubo.-
- Menos mal, no creo que Lu sea de los que … se acuesten con un hombre …-
- Veo que te agrada …-
- Yo … él …-
- No deberías jugar con ese otro hombre.-
- Yo no juego.- Dijo la morocha, cambiando su actitud y Seere volvió a reír.
- ¿A caso te quieres quedar con los dos?-
- No, yo …-
- Son muy diferentes. Uno parece un ángel y el otro … digamos que tiene una apariencia bastante particular.-
- Severus es bonito.- Gruñó Selena.
- Creo que solo ante tus ojos.-
- Eso es suficiente.-
- No fue mi intención, enfurecerte.-
- Lo siento, no quise ser … maleducada.-
- Él te importa demasiado.-
- Sí.- Confesó la morocha.
- Y sin embargo, en estos momentos, no puedes quitar de tu mente al otro hombre.-
- Es solo que …-
- Ambos te gustan.- Dijo el demonio. - Sería interesante ver a cual eliges.-
- Yo … no …-
- Tal vez, ninguno de los dos se quede contigo.- Dijo Seere, acercándose a ella. - Podrías elegir a otro.-
- No.- Respondió firmemente y retrocediendo unos pasos.
- Tranquila, soy un caballero. ¿Te gustaría que te dijera tu futuro?-
- Yo …-
- Te lo diré. Hasta hace poco, tu futuro apuntaba en una única dirección. Sin embargo, algo ha cambiado y tu destino se modifica a cada paso que das. Es algo muy interesante.-
- ¿Por qué ha cambiado?-
- Existen fuerzas, que están intentado gobernar tu destino. Fuerzas poderosas que se han unificado.-
- ¿Alecto?-
- Es una de las piezas de este juego de ajedrez. Pero no es la reina.-
- Aún no entiendo, porque quiere ayudarme.-
- Tengo mis razones, tal vez, más adelante te lo cuente.-
- Quiero regresar.-
- Hazlo, tu habitación te espera.-
- No, me refiero a … mi mundo.-
- No puedes hacerlo. No, hasta que se rompa el hechizo.-
- ¿Cómo puedo romperlo?-
- Solo existen dos formas. Una, es destruyendo al demonio que te ha hechizado, y la otra, es teniendo sexo. Yo estoy disponible, si deseas la segunda opción.-
- No, gracias.- Se apuró a decir la joven, muy sonrojada.
- Había olvidado, lo divertido que pueden ser los humanos.-
- Tengo que … ¿Tengo que tener sexo con Lucius, para romper el hechizo?-
- No, como te lo he dicho. Solo tienes que tener sexo, con cualquier hombre o mujer o demonio.- Dijo Seere, insistentemente.
La morocha se quedó pensativa.
- Él no quiso.- Dijo el príncipe demonio.
- ¿Quién?- Preguntó confundida.
- El hombre que ahora duerme en tu habitación. No quiso mantener relaciones contigo, aunque eso podía salvarte. Es extraño, no se resistió demasiado a los encantos de Alecto. He de suponer que tú, aún no eres una verdadera mujer. Solo eres una niña. Buenas noches.- Respondió Seere y se marchó.
Selena regresó a la habitación. Su profesor de pociones aún dormía profundamente, ajeno a la conversación y sin saber que las dudas estaban carcomiendo a la joven a la que tanto amaba. La morocha se acercó a un espejo y muy despacito susurró …
- Edwing … Edwing …- Pero para su sorpresa, fue Seere quien se reflejó en el espejo.
- Lo siento, pero los espejos en mi mundo, funcionan de una forma diferente. No podrás hablar con ese hombre al que quieres ver.- Explicó el demonio y se desvaneció.
- Odio este lugar.- Murmuró y se recostó contra la pared, sentándose en el suelo. La noche dio paso al día, aunque en la tierra de los demonios, no se notaba una gran diferencia. El cielo que se encontraba sobre el castillo, permanecía gris y tormentoso. Solo las manecillas del reloj que anunciaron las ocho de la mañana, le demostraron que ya era de día. Severus se despertó al sentir las campanadas, miró a su alrededor y se preocupó al no ver a la joven a su lado.
- Selena.- La llamó, incorporándose.
- Estoy aquí.- Respondió desde el suelo, junto al espejo.
- ¿Qué demonios haces ahí?-
- No podía dormir.- Respondió secamente.
- Eso se nota, tienes ojeras. Podrías haberte quedado en la cama, vas a resfriarte si permaneces en ese piso de piedra.-
- Lamento ser tan desastrosa.- Respondió la morocha de forma brusca e incorporándose. - Me voy a desayunar.- Agregó, encaminándose a la puerta, ante la mirada de un muy confundido Severus.
- ¿Qué te ocurre?-
- Nada.-
- ¿Por qué te has enojado conmigo?-
- Tienes cola de paja, ya has asumido que estoy enojada y que el culpable eres tú.-
- Tengo que serlo, por la forma en que me hablas y me miras.-
- Quiero que te marches.-
- ¿Qué?- Gruñó el adulto.
- Regresa a nuestro mundo y déjame sola.- Dijo Selena, con una mirada muy fría. Severus se levantó y se acercó a ella.
- No voy a dejarte sola en este lugar.-
- No voy a quedarme por mucho tiempo.-
- ¿Qué significa eso?- Gruñó, mientras se iba enfureciendo cada vez más.
- Haré lo que tenga que hacer, para poder regresar.-
- Ni lo sueñes.- Siseó Snape, entendiendo de que hablaban.
- No tienes ninguna autoridad sobre mi.-
- Si la tengo.-
- No eres ni mi padre, ni mi tutor, ni nada.-
- Soy tu novio.-
- Creí que eras el de Alecto.-
- No digas estupideces.-
- Si tienes relaciones con una mujer, es porque, o bien es una prostituta o es porque es tu novia y Alecto no es una prostituta, es solo una furia.-
- Ella no es nadie.-
- Quiere decir, entonces, que te acuestas con todo el mundo.-
- Sabes que eso no es verdad.-
- No, es cierto, con todos menos conmigo. Aunque eso me permitiera romper este estúpido hechizo.-
- Deja de hablar idioteces.-
- Solo digo los hechos.-
- Son idioteces.-
- Entonces, tú eres el idiota.-
- Quizás lo sea. Pero no dejaré que hagas algo, de lo que luego te arrepientas.-
- Te he dicho que no necesito que me cuides.-
- ¿Por qué me odias tanto?- Preguntó Severus dolido y alejándose. - Si quieres que me marche, lo haré.-
- Hazlo, vete con tu furia.-
- Sí me voy, nunca volverás a verme.- La amenazó el adulto. La morocha dudo por unos segundos. Pero antes de que pudiera contestarle, una fuerte explosión sacudió al castillo. Una voz amenazante, se escuchó desde el exterior.
- Seere, príncipe del este. Nuestro rey Pursan te envía un mensaje: “Si no quieres una guerra entre nuestros reinos, entrégame a la joven humana que se encuentra bajo tu protección.”-
Selena al oír esto, se tensó. Seere se apareció en la habitación, con una sonrisa divertida, como si todo fuera normal.
- Puedes decirle a tu rey, que la guerra ha comenzado.- Sentenció el príncipe demonio, con una voz que retumbó en todo el castillo, al tiempo que gritos de guerra se escuchaban de todas las direcciones. - Creo que te has convertido en un trofeo de guerra. Solo espero ser quien te conserve.- Agregó mirándola y luego se desvaneció.
- Ahora sí … estoy perdida.- Susurró la joven, mientras sus piernas perdían la fuerza para sostenerla.
- Tonta … vas a estar bien.- Le dijo Severus, sujetándola.
- ¿No era que te ibas a ir?-
- Nunca te he hecho caso, ¿O si?-
- Supongo que no. Pero … preferiría que te fueras.-
- Lamento decepcionarte,  me quedaré a tu lado.-
- Severus …-
- Hablaremos luego. Ahora debes desayunar algo. ¿Me preguntó que habrá de comer en este lugar?-
- Mejor no mires las pinturas.-
- ¿Qué?-
- Nada, olvídalo.-
- Selena … ¿Me odias?-
- Sabes que no, aunque quisiera.-
- Yo … no pude tomarte a la fuerza, no de ese modo.-
- Lo sé …-
- ¿Por qué te enojaste?-
- Seere … me dijo algo que me molestó. Supongo que le gusta levantar discordia.-
- Debí imaginármelo.- Gruñó molesto.
- Perdón …-
- ¿Por qué?-
- Por herirte nuevamente.-
- Te conozco demasiado bien, como para saber que no hablabas en serio.-
- Severus …-
- Dime.-
- Yo … quiero regresar, no me gusta este mundo.-
- Lo sé, pero …-
- ¿No me quieres?-
- Tonta, sabes que sí y por eso es que no … no puedo hacerte el amor bajo estas condiciones. Quiero que sea especial para ti y no porque no tienes otra opción. Es por eso que no te dejaré hacer ninguna locura, ni conmigo ni con nadie.-
- Esto esta mal. No quiero quedarme, pero esa es la única forma en que podré regresar.-
- Encontraremos otra manera. No te preocupes.-
- ¿Te quedarás conmigo?-
- Nunca voy a dejarte.-
- No es la primera vez que me lo dices.-
- Esta vez es en serio.-
- ¿Nada de furias, ni de súcubos?-
- Lo prometo, solo tú.-
- Te amo, Severus.-
- Y yo a ti, Selena.- Respondió el adulto y la besó suavemente.

En el reino del sur ...
- Seere es un imbécil. Lo destruiré a él, como lo hice con su padre, y tú, Megera, tendrás lo que deseas.- Sentenció Pursan.
- Recuerda que no deben herirla.- Dijo la furia.
- ¿Qué hay del hombre que esta con ella?-
- Ese humano me tiene sin cuidado. Si Alecto lo quiere, que lo proteja ella.-
- Tú hijo ya ha roto el hechizo de lujuria. Belial lo ayudó.-
- Lo sé. Aún no entiendo porque no toma lo que desea. Esta en su naturaleza, ha de haberlo heredado de mi.-
- Dale tiempo. Ha sido criado como un mugroso humano, no importa que tan importante haya sido su familia o su padre. No ha sido educado correctamente.-
- Supongo que tienes razón.-
- Mi señor …- Interrumpió uno de los demonios.
- ¿Qué quieres?-
- Ya tenemos todo organizado, mi señor. Solo esperamos por su orden.-
- Atacaremos al anochecer.-
- Sí, mi señor.- Respondió el demonio, haciendo una reverencia y marchándose discretamente. Mientras Megera y Pursan, se conocían más íntimamente.

En la mansión Malfoy …
- ¿Qué has dicho?- Gruñó Lucius, que había recuperado el juicio.
- Estaban bajo un hechizo de lujuria. Debimos hacer algo.- Respondió Narcisa.
- ¿Y con ese algo, te refieres a enviarla al infierno?-
- Severus fue con ella.-
- Sí, la gran ayuda. En cuanto la furia se cruce en su camino, se olvidará de Selena.-
- No creo que sea así.-
- Llama a tu noviecito y dile que quiero verla.-
- No puedes.-
- ¿Por qué no?- Siseó el rubio, amenazadoramente.
- Porque no esta en el reino de Belial. Se la llevaron a otro.-
- Invoca a alguno de tus amiguitos y dile que quiero verla.-
- No puedo … solo puedo invocar a los demonios del reino de Belial.-
- Maldita inútil.- Siseó el rubio, levantando la mano para golpearla, cuando alguien le sujeto el brazo.
- Si no quieres perderlo, jamás vuelvas a levantarle la mano a mi reina, ¿Me has entendido?- Gruñó Belial.
- Esto es culpa tuya.- Gruñó Lucius, sin intimidarse por el demonio.
- En realidad, es la tuya. Tu madre, es quien ha armado todo este alboroto y ahora la dimensión demoníaca esta en guerra y tu niñata es el premio.-
- ¿QUÉ?- Exclamaron los dos rubios.
- Si, mi reina. Pursan y Seere han entrado en combate, no pasará mucho tiempo antes de que el reino del oeste y el mío se les unan. Algo así … es demasiado tentador.-
- ¿Qué quieres decir con que ella es el premio?- Siseó Lucius.
- Pursan la reclama, para entregársela a tu madre, que al parecer y según me ha dicho un espía, se ha convertido en su consorte.-
- ¿Mi madre?-
- La furia llamada Megera.-
- Sé que se supone que es mi madre. Por todos los cielos, se acuesta con todo el mundo.-
- Es una furia, su apetito sexual es casi como el de un súcubo. Solo que también tienen instinto maternal, aunque en pocos casos. Y al parecer, tú eres el niño consentido de mami.- Agregó el demonio socarronamente.
- ¡Cállate! Esa arpía me abandono. No tiene instinto maternal o no me hubiera dejado con el carnicero de mi padre.- Sentenció Lucius molesto y salió de la habitación, azotando la puerta. - ¡Alecto!- Siseó.
- No eres quien para llamarme.- Dijo la hermosa furia, apareciéndose ante él.
- ¿Sabes lo qué esta ocurriendo?-
- ¿Te refieres a que mi hermana se ha vuelto loca y ha hecho un paco con un demonio? Sí, lo sé.-
- ¿Y qué piensas hacer?-
- Nada. No me interesa.-
- ¿Segura? Si hay una guerra y Selena está en el medio, Severus dará su vida por ella, ¿Lo entiendes?- Dijo Lucius y Alecto cambió su actitud.
- ¿Qué sugieres?-
- Que me lleves con Selena y tú puedes ver a Severus.-
- No puedo entrar al reino demoníaco sin invitación.-
- Consíguete una.-
- Sí él me llama, podría ir y te llevaría.-
- ¡Genial!- Exclamó de forma sarcástica, mientras las sombras detrás de los espejos, se removían inquietas. Tomó un pequeño comunicador y lo accionó. - Sé que estas ahí y ahora te gustaría ahorcarme, pero llamaras a tu amiga la furia.-
- ¿Tienes idea del lío en que estamos metidos?-
- Sí, ¿Y?-
- ¿Quieres complicarlo aún más?-
- Haz lo que te digo.- Gruñó el rubio.
- No sigo tus ordenes.- Le respondió Severus.
- Quiero verla.-
- Le prometí que no vería ni hablaría con esa furia.-
- Déjame hablar con ella.-
- ¿Lu? ¿Estás bien?- Preguntó la morocha.
- No realmente, tengo que verte.-
- No puedes venir, es muy peligroso.-
- Al diablo con eso. Haz que el bueno para nada que esta a tu lado, llame a la furia.-
- Ni loca, ¿Para qué la quiero?-
- Para que yo pueda ir ahí.-
- Te dije que …-
- Ya lo sé. Pero a menos que quieras que me vuelva loco, me dejarás ir contigo.-
- Lu …-
- Por favor, mi amor.- Suplicó el rubio y un plop, sonó en la habitación.
- La señorita Selena, me envía por usted. No quiere nada con una furia.- Dijo un demonio, de un aspecto horrible. Su piel era roja y con muchas pústulas supurantes. Lucius mantuvo su expresión neutral aunque el estomago se le revolvía del asco.
- Bien.- Respondió y el demonio le tendió su mano. El rubio la tomó y al segundo siguiente, creyó que lo estaban descuartizando. Chocó contra un piso de fría piedra y el aire le faltaba.
- ¡Lu! ¿Te encuentras bien?- Preguntó una voz conocida, que lo ayudó a recuperar las fuerzas.
- Mi amor.- Dijo Malfoy, mirándola con ternura, mientras ella se sonrojaba.
- Déjate de tanto aspaviento y levántate.- Le gruñó Severus.
- Siempre tan amable.- Le siseó Lucius. - ¿Qué es ese olor?-
- El desayuno.- Respondió la morocha sonriendo.
- ¿El desayuno?-
- Sí, tengo hambre.-
- ¿Qué?-
- Es el castillo de un demonio llamado Seere, gobierna el este y esta es su cocina.- Aclaró Severus, señalando el enorme lugar. Era tres veces más grande que el gran salón de Hogwarts, con enormes cocinas negras de tipo industrial, muy antiguas y que funcionaban a leña. Cientos de demonios, se movían rápidamente de un lado para el otro, en el ajetreado trabajo de la preparación del desayuno para todos los habitantes del castillo.
- No debiste venir, están en guerra y me quieren a mí.-
- Lo sé. La loca de mi madre, te quiere como premio.-
- ¿Tu madre?- Gruñó Severus.
- Esa furia.-
- Tú tienes la culpa de todo este lío. Ella quiere a mi Selena, para entregártela, así que llámala y dile que no quieres a mi novia.-
- Lo intenté. Pero al parecer, no esta dispuesta a escucharme.- Respondió Lucius.
- Buenos días, tú has de ser Lucius Malfoy.- Dijo Seere.
- ¿Y éste quien es?- Preguntó despectivamente el rubio y los demonios se removieron intranquilos.
- Es Seere, el príncipe de este castillo.- Le dijo Severus.
- Regresa a Selena a nuestro mundo.- Le gruñó Malfoy.
- Se nota que llevas sangre de furia en tus venas, ningún humano normal, se atrevería a darme una orden. Lo dejaré pasar por esta vez, solo porque Selena te tiene mucho aprecio.-
- No puedo regresar, hasta que se rompa el hechizo.- Dijo la morocha y Severus se alegró que no explicara cual era el modo de romperlo.
- Me quedaré contigo.-
- No pueden quedarse los dos, hay una guerra y …-
- Es algo que me tiene sin cuidado. Soy el responsable por ti y me quedaré.- Sentenció Lucius.
- Señorita Selena, el desayuno esta listo.- Dijo una mujer demonio, cuya parte inferior era el cuerpo de una serpiente.
- ¡Genial! Muchas gracias, me muero de hambre.- Exclamó la joven.
- Adelantate.- Dijo Seere. - Tengo algo que hablar con tus … guardianes.- Agregó y la morocha los miró a ambos.
- Ve, luego te alcanzamos.- Dijo Severus y ella lo obedeció. Los tres hombres salieron de la cocina y caminaron hasta una habitación cercana, adornada con pieles y tapetes conmemorativos. Las cabezas de varios humaos, adornaban el lugar.
- Era una tradición de mis ancestros.- Explicó Seere al ver la expresión de los dos hombres.
- ¿Sobre qué quieres hablar?- Preguntó Lucius sin rodeos.
- Sobre su estadía en este lugar. Hay … un pequeño problema.-
- No dejaré a Selena aquí.- Gruñó Severus.
- Ese no es el problema. El tiempo en el mundo demoníaco y en el de los humanos, funciona de forma diferente. Por cada día que pasa en mi mundo, en el suyo pasan diez años.-
- Imposible.- Dijo Lucius. - Selena y él se fueron ayer.-
- Eso es, porque ninguno de los dos, ha pasado un día entero aquí.-
- ¿Qué esta diciendo?- Preguntó Severus.
- Si no regresas a tu mundo, antes de que suenen las campanas de las doce de la noche, habrán transcurrido diez años para ti. No es tu caso, Lucius, porque no has pasado un día entero en mi reino.-
- ¿Envejeceremos diez años?- Preguntó el morocho.
- No, solo es el tiempo que transcurrirá en la dimensión de los humanos. Mientras permanezcas aquí, no envejecerás, ya que has alcanzado el máximo de tu crecimiento.-
- ¿Y Selena?- Preguntó el rubio.
- Su situación es diferente. Los demonios y los humanos adultos, no envejecen en este mundo. Por eso para poder desarrollarnos hasta alcanzar la madurez, viajamos a su mundo. Sin embargo, los niños humanos, envejecen un año por cada día, hasta que llegan a la edad adulta y ahí, se detiene su crecimiento.-
- ¿Eso quiere decir que Selena …?- Preguntó Severus.
- Esta noche, a las doce, cumplirá sus catorce años. Crecerá tanto física como mentalmente, de igual forma que lo hubiera hecho al cabo de un año en su mundo. Es por eso que debes irte por unas horas.- Le dijo Seere a Severus.
- No hay nada en el mundo de los humanos que me importe. Lo único que tengo es a Selena, me quedaré aquí.-
- Sí así lo deseas, será.-
- Hay que decírselo.- Dijo Lucius.
- No es una buena idea, no sabemos como pueda afectarle. Ya de por sí, quiere irse y si sabe esto …- Dijo Severus.
- Supongo que tienes razón.-
- ¿Qué harás?- Le preguntó el morocho al rubio.
- No lo sé. A diferencia tuya, yo tengo mis ataduras con el mundo humano. Esta mi hijo y … Nerissa.-
- Puedes marcharte, pero no podrás regresar hasta que en tu mundo hayan pasado diez años.-
- ¿Y no pensabas decírmelo?- Gruñó Snape.
- Es algo que no convenía informártelo.-
- ¡Maldición!- Exclamó el rubio. - ¿Hay alguna forma en que pueda hablar y ver a mi familia y a …-
- La hay.- Lo interrumpió Seere y llamó a uno de sus súbditos. - Llévalo a la sala de la fuente.- Ordenó y el rubio lo siguió.
- No te preocupes por ella, estará bien.- L dijo Seere a Snape.
- ¿Cómo puede estar bien? Va a cumplir catorce años y no lo sabe.-
- Su crecimiento será normal al igual que el desarrollo de su personalidad y de su inteligencia.-
- En unos días, se dará cuenta.-
- Lo entenderá.-
- Debí …-
- Sí lo hubieras hecho, ahora estaría a merced de Pursan y Megera y yo no podría protegerla.- Sentenció Seere.
- Aún así …-
- No va a enojarse contigo. Te ama demasiado.-
- Desearía que eso fuera verdad.- Murmuró el profesor de pociones.
- Lo es. Soy un demonio que puede ver en el corazón de los hombres.- Dijo Seere y se desvaneció, mientras Severus entraba en la cocina.
- ¡Sevi! ¡Ven! ¡Esto esta delicioso!- Exclamó la joven con una sonrisa. Ya se había comido tres platos, de la comida demoníaca, ya que su cuerpo se estaba desarrollando a pasos agigantados. El adulto le sonrió y se sentó a su lado. - ¿Qué te ocurre? ¿Por qué tienes esa cara?-
- No es nada, amor. Déjame probar un poco de eso.- Respondió, señalando un plato de un espeso guiso.

En la mansión Malfoy, Draco acababa de hablar con su padre. Decidió quedarse en el mundo humano, a pesar de que Lucius le había dicho que podía ir con él y Selena. El joven rubio comprendió que no amaba a la joven tanto como suponía, por lo menos, no lo suficiente como para ir a un mundo demoníaco por ella. Le pidió a su padre que le mandara sus cariños a Selena y que esperaba poder volver a verlos, aunque sea un día.
- Mi reina.- Dijo Belial. - Ahora eres libre. Si Malfoy permanece en mi mundo, el contrato entre ustedes es nulo. Podrás venir conmigo y ser coronada como mi reina.-
- Belial … yo …-
- ¿Haz cambiado de parecer?- Preguntó el demonio, preocupado.
- No, por supuesto que no. Pero no puedo marcharme y dejar a mi hijo solo. Es aún un niño. Siempre creí que me iría y Lucius lo cuidaría, pero ahora …-
- Descuida, mi reina. Ya había pensado en eso.- Dijo Belial, acariciándole suavemente el rostro. - Michael, Rose.- Pronunció el rey del norte y dos demonios con un aspecto de humanos aparecieron.
- Mi señor.- Dijeron ambos, haciendo una reverencia.
- Han cumplido su condena. De ahora en más son libres, deberán criar a un joven mago, como si fuera su propio hijo. Yo los estaré vigilando.- Sentenció Belial.
- ¿Mi Señor?- Preguntó Rose, con lagrimas en los ojos.
- Así es, querida Rose. Tienes una nueva oportunidad y aunque sé que no es tu hijo …-
- Lo cuidaré como propio, mi señor. Muchas gracias.- Respondió sollozando la mujer, mientras el otro hombre la abrazaba.
- Michael y Rose, eran humanos. Hicieron un trato con mi padre, le entregaron sus almas a cambio de que él curara a su hijo enfermo. Una vez sellado el pacto, fueron arrastrados al mundo demoníaco y su hijo se salvó, pero nunca pudieron verlo crecer.- Explicó Belial.
Esa noche, Narcisa le explicó a Draco lo que iba a suceder. El joven rubio iba a hacer un escándalo pero al ver a la pareja que iba a cuidarlo, un extraño sentimiento se apoderó de él. Quizás había llegado el momento de tener una verdadera familia que lo hiciera feliz y lo quisiera.
Narcisa se marchó con Belial al mundo demoníaco en donde se convirtió, en la reina del norte.

En el castillo de Seere …
- ¿Estás segura?- Le preguntó Lucius a través de una enorme fuente de agua a Nerissa.
- Sí, lo estoy. Ya hablé con mi padre y le expliqué todo. Iré contigo a ese mundo.- Respondió sonriendo. Un sentimiento cálido, recorrió el corazón del adulto, no sabía porque ella lo hacía sentir así.
- Muy bien, en unos instantes, un demonio irá por ti.- Dijo el rubio.
Minutos después, Nerissa estaba en sus brazos, aturdida por el viaje. Sus ojos se encontraron y Malfoy se dio cuenta, de cuanto la había extrañado.
- Será muy bueno crecer más rápido.- Dijo la castaña, rompiendo el silencio.
- Sobre eso … No le digas nada a Selena. Aún no lo sabe.-
- Pero se dará cuenta rápidamente.-
- Lo sé. No sabemos como pueda reaccionar.-
- Entiendo.- Respondió la joven, aunque no le convencía demasiado. Fueron hasta la cocina y cuando la morocha vio a su amiga, se levantó como un tornado a saludarla.
- ¡Nerissa! ¿Qué haces aquí?-
- Digamos que me estoy tomando unas vacaciones muy exóticas. ¿Qué haces … vestida así?- Preguntó la castaña al ver a la joven con un vestido bastante revelador.
- Es … una larga historia. Por el momento, no tenía otra cosa que ponerme.- Respondió encogiéndose de hombros. - Ven a comer, la comida aquí es deliciosa.-
- Eres una glotona.-
- No sé porque, pero tengo mucha hambre, me comería un elefante.- Respondió avergonzada la morocha y Nerissa rió.
- No comas demasiado o ese estrecho vestido va a terminar asfixiándote.-
- Ya sé …- Murmuró Selena, mientras se servía otro plato.
- A decir verdad, a mi también me esta agarrando mucho apetito.- Comentó la castaña, que comprendió cual era la causa del hambre de ambas, estaban creciendo aceleradamente.
- Draco te manda muchos cariños, espera que puedas regresar pronto.- Le dijo Lucius a Selena. - No se atrevió a venir a este lugar.-
- Mejor.- Respondió la morocha. - Es muy peligroso y ahora, ustedes están en peligro. Por lo menos, Draco es inteligente.- Agregó, devorando un pedazo de carne.

Nota de la autora:

Chicas, mil perdones por no haber actualizado antes.
Soy una gallina y no me atreví a rendir. Fui hasta la uni y espere mi turno de rendir el oral. No quise entrar primero y una valiente se mandó al frente, media hora después bajó abatida y dijo que el profe no estaba de buen humor y que había que leer un artículo de internet y bla, bla, bla. El segundo que subió, estuvo una hora y media y tampoco aprobó. Como las cosas se veían muy negras, solo atiné a subir a hablar con el profe y pedirle otra fecha. Así que … tengo unos días más para estudiar.
Pero volviendo a la historia, las cosas están llegando a su momento cumbre. La vida de los protagonistas esta cambiando radicalmente y sobre todo para Selena y Nerissa.
¿Cómo tomará Selena el hecho de crecer más rápido?
¿Se enojará con Severus por no haberla ayudado a romper el hechizo?
¿Megera se dará por vencida?
¿Alecto tratará nuevamente de atraer a Severus?
¿Qué hará Seere?
¿Sucederá algo entre Lucius y Nerissa?

Amiga Pixel!! Las furias al parecer han venido para quedarse, su papel en la historia es clave y ya veremos el destino que les espera. Espero que te guste este capi.

Besos y buena semana para todas.

severus snape, lucius malfoy


Tags: severus snape, lucius malfoy, drama, romance, lemon, fic

Publicado por miakayuki2006 @ 10:57  | sele y sevi vers 2
Comentarios (4)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 27 de mayo de 2009 | 22:53
Kny: wow!!
esta magnifico!!!!
genial!!!
aunk pobre selena...va a crecer sin saberlo xD

so ayudar? a la relaci?n que tiene cn severus.....va a estar mas grande y ya no hbr? tanta diferencia

eso kiere decir k draco no los ver? por...kizas 20 o 30 a?os?????

pobre u.u

esta genialll....espero ansiosa....bye
Publicado por Piixel
S?bado, 30 de mayo de 2009 | 12:55
Wolaaaa!!! El capi estuvo muy bien... me encant?!!! Espero que selena no se tome mal que cada dia cumplir? otro a?o.... xk a mi me gustaria k me pasara a mi!!!! xD Y Sev es un tonto.... si ella se keria acostar con ?l xk no lo hicieron?? Podrian haber evitado la guerra esa entre demonios.Bueno y draco espero k sea muy feliz con su nueva familia =) y k se olvide de selena completamente xk cuando vuelvan ya va a tener un monton de a?os mas que ?l xD

Weno ps te dejo, bss y cuidate!

PD: Espero que apruebes!!!!! =) SUERTE!!!
Publicado por kia malfoy
S?bado, 30 de mayo de 2009 | 17:39
UiI.
AMiga..
mE kEdE.. caida de mandibulas
me fAsCIno EStE CaPI.
uMM..
Bueno..
ME guSto El VeStiDO dE sEle.
HE.!
y..pSS...
sERIa BUeno K' mI Lu.. Se KedE.CON NeRI..
Y sEVI.. COn sEle..
si..
K' emOCIon.!
vAYa..
AHorA... Me KEDO.
aNsIosa.
ESPeRANdo.leEr...
El..CapI..
K' SIgE..!
xxaaooo..
amiga..kuidate..
y sabes..que te deseo.
toda la suerte..del muno..
ok.!!
bzos.!
Publicado por softimus
Jueves, 08 de octubre de 2009 | 10:43
El Disclaimer del inicio est? muy que a la medida, porque el tono y desarrollo de la lectura es agudo e incisivo, provoca sensaciones muy variadas, supongo que con ese objetivo se escribi?. Si alg?n m?rito hay que reconocer, es saber que el escritor pudo encontrar la manera de escribir dentro de la psique del lector, escarbando dentro del cerebro y manejando los hilos del inconsciente de una manera increible.

En lo personal (por favor, pido disculpas si alguien se siente ofendido, no es mi intenci?n, mi intenci?n es aportar un comentario) no me gust? la lectura... tiene un contenido sat?nico, diab?lico, lujurioso y abiertamente incitador de los deseos sexuales y carnales.

He tratado de encontrarle alguna ense?anza pr?ctica y no se la veo por ning?n lado, aparte, claro est?, de provocar deseos e instintos que est?n bien arraigados en la naturaleza humana.

Lo considero una muestra de muy mal gusto literario y, por qu? no, un exponente de nuestra cultura neo-contemporanea.
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