
Siempre creí que sentir algo, es mejor que no sentir nada. Sin embargo, eso no es verdad. La ilusión, puede atraparte y luego destrozarte. Y si uno mezcla la ilusión con la realidad, consigues una receta perfecta para el desastre.
Se debe tener cuidado a que sentimientos se les dan alas, y más, cuando involucran a una ilusión mezclada con la realidad. Si solo es una ilusión, uno la controla, y no resulta herido, más que al saber que solo es una ilusión. Pero cuando esta mezclada con la realidad, las cosas se escapan de tu control, y la realidad puede aplastarte.
A veces, es mejor dejar de intentar seguir adelante, dejar de buscar un lugar a donde pertenecer, porque cuando descubres que no hay nada para ti, te duele, te destruye.
Tal vez porque sospechaba que esto sucedería o quizás, porque ya me acostumbre a sentirme así, no permití que el dolor me hiciera llorar. Probablemente porque estoy haciendo lo que hago siempre, aguanto hasta que alcanzo el límite y una sola gota hace rebalsar el vaso. Pero me cansé de luchar, es hora de que acepté las cosas como son, aunque duelan.