Viernes, 18 de septiembre de 2009

 

Hace tiempo, una persona a la que aún amo, me pidió que escribiera un cuento de hadas. Una historia romántica. Le di muchas vueltas, sabía como sería la parte central de la historia y escribí algunos capítulos. Aunque nunca llegué a escribir el final, en mi interior quería que fuera… Y vivieron felices para siempre. Pero desafortunadamente, las historias de príncipes y princesas, no siempre tienen un final feliz. A veces, las princesas se quedan sin su príncipe.
Si bien nunca voy a terminar de escribir esta historia, ni publicar el resto de los capítulos que había redactado, sí deseo compartir el primero.
Probablemente esa persona que me pidió que escribiera esto nunca lo leerá, pero quería cumplir una parte de mi promesa.
Si algún día lees esto, sabrás que me refiero a ti, y este pequeño capítulo te lo dedico con todo mi corazón… una parte de mi, siempre te amara.


Capítulo 1: El reflejo.

La princesa Oizis caminaba por el extenso jardín de su palacio. Embargada de los sentimientos que siempre la acompañaban, la tristeza y la soledad. Caminó hasta llegar a una bonita fuente, en donde los rayos del sol, jugaban en su superficie. Se sentó sobre el suave y frío borde de mármol y miró la claridad del agua. Vaya sorpresa que se llevó, al ver que no era su rostro el que se reflejaba. Mirándola con la misma expresión de sorpresa, un joven apuesto tenía sus ojos puestos en ella. Avergonzada, estuvo a punto de alejarse, pero la voz proveniente de la fuente, la frenó.
- Hola.- Dijo el joven apuesto, mientras sus largos cabellos se ondeaban en el viento o quizás, en el agua.
- Hola.- Respondió tímidamente la princesa. - ¿Quién eres?-
- Soy el príncipe Orfeo, del reino del norte.- Contestó amablemente y con una sonrisa. - ¿Y usted mi dama, quién es?-
- La princesa Oizis del reino del sur.- Dijo la joven tristemente, al darse cuenta de que ambos, pertenecían a reinos enemigos.
- Es la primera vez que la veo… por aquí.- Sentenció Orfeo, sacándola de sus pensamientos.
- Discúlpeme señor, pero no creo que deba hablar con usted.-
- ¿Por qué no?-
- Es… Usted es el príncipe del norte.-
- ¿Y qué hay de malo en eso?-
- Nuestros reinos… son enemigos.-
- ¿Me consideras tu enemigo?-
- Yo… no…-
- Entonces, no hay nada malo en que sigamos hablando. No voy hacerle daño, tiene mi palabra de caballero.-
- Gracias por su amabilidad.-
- ¿Por qué tienes esa mirada tan triste? ¿Dije algo que te molestó?-
- No mi señor, todo lo contrario.-
- Puedes confiar en mí…-
- Una dama no revela sus secretos a los extraños.-
- Ya no soy un extraño. Te he dicho mi nombre y donde vivo.- Dijo el apuesto príncipe, sonriendo cálidamente.
- ¡Oizis! ¿Dónde estás?- Se escuchó una voz lejana, traída por el viento.
- Mis disculpas señor, debo retirarme.-
- Princesa, ¡Espera!-
- ¿Sí?-
- ¿Podemos volver a vernos?-
- No lo sé… yo…-
- Mañana a esta misma hora… me agradaría poder hablar nuevamente contigo.-
- Esta bien, creo que sí.- Respondió la joven princesa sonrojada, y se marchó rápidamente, pensando en el apuesto príncipe que acababa de conocer.

 


Publicado por miakayuki2006 @ 17:11  | fics
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Comentarios
Publicado por marmik
Mi?rcoles, 30 de junio de 2010 | 17:54

me encanta como escribes!continua así!

un beso!

Publicado por marmik
Mi?rcoles, 30 de junio de 2010 | 17:54

me encanta como escribes!continua así!

un beso!

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