Jueves, 22 de octubre de 2009

Tengo que confesar que los cambios en mi vida son más profundos, más importantes. De ahí, que me sienta tan “apegada” a mi angelito. Es que su compañía, su amor, me permite pensar en un futuro. Un futuro que hasta hace unos meses atrás, veía como una pared a la cual iba a chocarme. ¿De qué estoy hablando?
Cuando pensaba en el futuro, lo único que veía era que un día me iba a recibir, y que ese día probablemente nadie estuviera presente. Nadie iría a esperarme a la salida de mi último examen final. Y hoy estoy segura de que habrá varias personas allí, una de ellas seguramente será mi lindo angelito, la otra sería mi amiga Mariana, también de seguro que estará Adrián, y un par de personas más, unos amigos y algunas amigas.
No me gustaba pensar o planificar algo para el futuro, pero ahora… ahora quiero pensar en eso, hacer planes, soñar e ilusionarme. Antes también pensaba que el día de la entrega de diplomas, no me iba a presentar a recibirlo… tal como ocurrió cuando finalice el secundario, por la sencilla razón de que mi madre no quería ir. Así que yo tampoco fui, pensé que al recibirme de la uni, las cosas serían más o menos iguales y de ahí, que no quisiera ir a la entrega del diploma, pero ahora… el otro día le dije a mi angelito que el día que me recibiera, quería que él estuviera ahí… y quiero que sea él quien me lo entregue. Y sí, prometió que allí estaría.
Tengo que confesar, algo aún más serio o más grave, que pensaba hace un tiempo… cuando uno ve las cosas de forma tan negativa, pareciera que no hubiera un escape. Y de ahí, que se tienda a pensar en las peores cosas. ¿A qué me refiero? Antes pensaba que cuando cumpliera los 30, ese sería mi último cumpleaños. Había tomado una decisión, no quería seguir viviendo, una vida como la que tenía hasta hace un tiempo. No le encontraba el sentido a continuar viviendo si solo iba a ver dolor y sufrimiento y soledad en mis días. No más días, había decidido. Sé que suena muy fuerte y fatalista, pero era una decisión que había tomado, no iba a llegar a cumplir los 31. Pero ahora… ahora sigo haciendo planes. Ahora quiero remar la vida, aunque sea en contra de la corriente, porque hay algo más allí afuera, esperándome.
Y sí, este cambio de pensamiento se lo debo a mi angelito. Sé que él no tiene ni la más remota idea de todos los cambios que ha ejercido en mi vida. Y también es justo que reconozca que no es solo él, quien ha hecho magia en mi vida, mis amigos, (sí, al fin! tengo amigos y amigas) especialmente a Mariana, Adrián, y mi pequeña hermanita Kia, han transformado mi vida. También varias personas más, todos aquellos que pasan por este blog y dejan sus comentarios, de una u otra forma, también logran hacer un aporte de su magia en mi vida y por ello, muchas gracias de corazón.


Tags: soledad, tristeza, amor

Publicado por miakayuki2006 @ 20:38  | zona personal
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Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 23 de octubre de 2009 | 19:30
simplemente sola o sola, simplemente?.
Saludos.
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